Grimmjow abrió la puerta y entró en la habitación. La habitación no era muy grande ni impresionante en sí, tenía un pequeño armario en la pared y una pequeña mesita contra la pared, el suelo estaba recubierto de esterillas desgastadas y la pálida luz de una vela iluminaba la estancia, sin embargo, lo que la hacía diferente de las demás, eran las vistas desde la ventana, ya que la habitación estaba en el segundo piso y se veía por encima de la valla del jardín, todo el valle y la playa.

El chico extranjero estaba sentado en medio de la habitación mirando por la ventana. Al abrirse la puerta se giro para ver quién era. Llevaba un kimono verde bastante corto y a diferencia del suyo hecho de la mejor seda el del chico era de simple algodón. Al parecer había acertado con el chaval, ahora sin la suciedad del barro y de la celda y sin esa ropa extraña que llevaba antes, se veía mucho mejor. Muchísimo mejor.

Se quedaron mirándose durante un momento, contemplándose mutuamente, con una mirada retadora por parte del extranjero e indiferente la suya. El chaval al final se rindió y aparto la vista mirando al suelo. Se veía a la legua que estaba incomodo, Grimmjow sonrió, mejor para él . Cerró la puerta tras él, luego todo lo lento que pudo para ponerle más nervioso, se acerco hasta el centro de la habitación y allí se sentó enfrente del chico. Entonces desprendió las espadas del cinto y las dejo en el suelo entre los dos.

-Bueno, empecemos desde cero, yo me llamo Grimmjow Jeagerjaques, soy uno de los señores más importantes de este país, a una orden mía pueden rodar las cabezas de miles de personas simplemente porque hayan respirado demasiado fuerte en mi presencia, o porque el té que hayan hecho estaba frio ¿Entiendes?. Bien, ahora dime enano ¿Cómo te llamas?-

Ichigo levanto una ceja, -"este tío tiene un problema grande de egocentrismo" -aun así el no se iba a quedar atrás:

-No te importa- contesto con una pose de" haz lo que quieras, conmigo no vas a poder". Grimmjow sonrió, había que reconocer que el chaval tenia cojones.

-Creo que no me he expresado con claridad, veras en este país los idiotas como tú no están permitidos, el que tu estés aquí me va a causar problemas asique simplemente te estoy intentando ofrecer una oportunidad para que me canezcas de que tu cabeza debe de seguir sobre tus hombros. Si lo consigues puede que te de una maldito barco para que vuelvas a tu maldito país así que dime ¿ cómo te llamas?- dijo cogiendo la espada larga y sonriendo con cara de "sí que puedo contigo y lo vas a lamentar"

Sin embargo Ichigo no contestó.

-Venga ya ,solo es tu nombre¿ qué voy a hacer con él?¿gastártelo?-dijo devolviendo la espada a su sitio en el suelo.

-Me…me llamo Ichigo- dijo no muy convencido.

-Ichigo ¿qué?- dijo solamente para tocarle las narices.

A Ichigo le empezó a palpitar una vena en la sien. "Qué fácil es molestarle" pensó Grimmjow.

-Kurosaki- dijo deletreando lentamente cada letra.

- Muy bien Kurosaki, a partir de ahora trabajaras en esta casa como mi sirviente ¿Entendido?-

Ichigo frunció el ceño.

-Espera ,¿no has dicho que me ibas a dar un barco para volver a mi casa?-

-He cambiado de parecer, un idiota como tú no tiene derecho a montar uno de mis maravillosos barcos, y menos para volver a su mugrienta casa-Dijo Grimmjow con cara de "te dije que lo lamentarías".

Y la gota colmo el vaso. Con un rápido movimiento Ichigo cogió la espada corta del suelo y al mismo tiempo que la desenvainaba empujo a Grimmjow hacia atrás. La vela oscilo en el aire y las sombras de la habitación se movieron. Grimmjow estaba en el suelo con la hoja de su propia espada en la garganta y Ichigo a horcajadas sobre su pecho con una mirada que asustaría al mismo demonio y con la espada en la mano.

Grimmjow sonrió aquello se estaba volviendo muy interesante.

-Dame un barco-

-No-

- Entonces te mato-

-Si me matas no te podre dar un barco y tendrás a medio país persiguiéndote-La mano en su garganta tembló.

-Me da igual, dame un barco-insistió.

-No-. La hoja se clavo más en su cuello y tubo que girar la cabeza para que no le rajase.

-Entonces solo me queda matarte- Grimmjow sonrió y le miro a los ojos.

-Entonces hazlo- La hoja no se movió. A Grimmjow aquel juego le estaba volviendo loco. El chaval le estaba volviendo loco. Aquella mezcla de poder y debilidad, esa arrogancia y sumisión, esa cara de odio y la de hace un rato de desesperación. Lentamente coló una mano por debajo del kimono del chico, encima de la rodilla y fue subiendo lentamente.

El chico se sorprendió al principio y luego se revolvió incomodo

-Para – Demando y con la mano libre intento detenerle pero el coló la otra y repitió el proceso por la otra pierna. Si quería detenerle tendría que soltar la espada.

-Te he dicho que pares- exigió intentando esquivar aquellas manos.

-O ¿Qué?- dijo levantándose sobre los codos y acercándose a él.

-O te mato-dijo sin convicción, aquello ya no se lo creía ni él. Rápidamente le cogió la muñeca con la que sostenía la espada y se la retorció hasta que soltó la espada, luego con un rápido movimiento le empujo hacia un lado y rodaron por la habitación. La llama se apago y la habitación se sumergió en penumbra.

Ichigo quedo tumbado sobre el frio tatami con Grimmjow sobre él con la cara a centímetros de la suya, le sujetaba firmemente las muñecas por encima de la cabeza con una sola mano.

-Ni se te ocurra- dijo Ichigo intuyendo lo que vendría a continuación.

-Lo siento por ti chaval pero ya se me ha ocurrido, además como le dije a Renji te tengo que enseñar modales.

Con la mano libre descendió por el cuerpo del chico hasta la cintura, luego con gestos precisos y rápidos le desato el cinturón y abrió el kimono. Después de contemplarle un rato aquello iba a ser un banquete, recorrió su pecho con la mano, memorizando toda la piel del chaval. Durante todo el proceso no aparto la vista de sus ojos en los que empezaba a asomar el miedo. Sin embargo el chaval no dijo nada y le sostuvo la mirada retadoramente.

Grimmjow sonrió, haber cuanto aguantaba así, bajo la boca hasta el cuello y empezó a lamérselo, el chico entonces contuvo la respiración, lentamente subió hasta su lóbulo y continuo con el proceso, mientras lamia, succionaba y chupaba la zona, su mano seguía acariciando el abdomen y los pezones. el chico seguía revolviéndose debajo suyo haciendo que la fricción entre sus cuerpos aumentara y excitándole cada vez más. Las respiraciones fueron acelerándose, el chico intentaba reprimir los gemido mordiéndose el labio, pero Grimmjow no le iba a dar esa satisfacción, quería que el chico suplicase y se comiese su estúpido orgullo, así que mientras descendía por su cuello para llegar al pecho, le clavo los dientes sin piedad en la clavícula. El chico grito aunque sonó mas a gemido de placer que de dolor.

-Cabron… juro que pagar..aas por esto- dijo entre suspiros. Grimmjow lamio la zona afectada mientras sonreía las defensas del chico iban bajando cada vez mas.

- Tu ya has tenido tu oportunidad, ahora me toca a mí- y descendió de nuevo sobre el sin que Ichigo pudiese hacer nada lamiendo y chupando hasta que el menor finalmente se rindió y comenzó el espectáculo…

…Grimmjow se quedo tumbado un rato mirando al chaval durmiendo, se había propasado un poco, el chico estaba débil y él le había forzado demasiado. Con esfuerzo se levantó, saco un futon del armario , colocó al chaval sobre él delicadamente, luego metiéndose él también con cuidado le abrazó.

-Eres solo mío ¿Entiendes?- susurro a Ichigo que dormía.

-No- susurro el chico en sueños, Grimmjow sonrió y se finalmente durmió.

Ichigo se despertó con el sonido de la lluvia contra la ventana y se removió en la cama tapándose más con la manta. Hacia frio y olía a tierra mojada. De repente recordó donde estaba y que había pasado, abriendo los ojos desmesuradamente se sentó en la cama.

Su cuerpo chillo, grito y se deshizo en dolor. Vale, a partir de ahora habría que controlar los movimientos Entonces miro a su alrededor tenso y finalmente suspiro aliviado, estaba completamente solo.

De repente, la puerta de la entrada se abrió, mostrando a una mujer mayor con el pelo recogido en una larga trenza, tenía los ojos cerrados y una expresión de serenidad:

-Disculpe joven, pero el señor requiere de su presencia en la reunión y si le dejo dormir más llegara usted tarde, asique por favor si no es mucha molestia ¿podría usted acompañarme?- dijo realizando una profunda reverencia apoyando su frente contra el suelo.

Ichigo todavía aturdido, intentó incorporarse y su cuerpo volvió a chillar y protestar por ello. La mujer viendo sus penosos esfuerzos por levantarse, se acerco hasta él y cogiéndolo del brazo le ayudo a ponerse de pie, luego sin soltarle le guio por el laberintico castillo. Si sabía lo que habían hecho la noche anterior no dio muestras de estar enterada, le trato con amabilidad ayudándole en todo lo que podía. Le dieron de desayunar, le bañaron otra vez "¿ y esta obsesión por la higiene?" pensó Ichigo, aun así disfruto del baño caliente que consiguió relajar sus músculos. Luego, finalmente, le vistieron con ropas mucho mas decentes que la vez anterior. Un kimono de seda negro, parecido al que había llevado Grimmjow la primera vez que le vio, solo que este, llevaba bordado dragones dorados y rojos, una cinta color escarlata le cerraba el Kimono.

Luego la amable mujer le condujo por los pasillos hasta una sala y antes de abrirle la puerta le pidió amablemente que se comportara, ya que al parecer el invitado era importante y el futuro del país podría depender de aquella reunión "¿Entonces para que me hacen venir si yo no tengo nada que ver con esto?"pensó extrañado. Aun así entró en la sala.

Había un hombre con sombrero a rallas sentado en un cojín, encima de una plataforma baja, nada más verle, el hombre se levantó y se acerco hasta él a grandes zancadas. Entonces como si se conociesen de toda la vida el hombre le dio un fuerte abrazo levantándolo del suelo. El cuerpo de Ichigo ya se había quedado afónico de tanto gritar y pedir auxilio. Finalmente le dejo en el suelo y con una sonrisa de oreja a oreja le preguntó:

-Vaya, así que tu eres el chaval con el que Grimmjow se entretuvo ayer, guauuu realmente estas muy bien, bueno, dime ¿Te lo pasaste bien?¿Es tan bestia Grimmjow como parece? Cuéntamelo absolutamente todo- y se le quedo sonriendo con cara de psicópata.

Ichigo se quedo a cuadros. Abrió la boca con cara de susto y la volvió a cerrar sin saber que decir.

- Pues… yo no….quien… tu….-Finalmente respiro hondo para aclarar su mente y respondió frunciendo el ceño- Mira no sé quién eres, pero vuelve a tocarme las narices y te parto la…-

La puerta del final se abrió de golpe y Grimmjow entró con cara de cansancio, aquel día llevaba un kimono azul claro. Ichigo inmediatamente empezó a sudar y a ponerse nervioso.

-Urahara deja de molestar al chico- Dijo sentándose en el cojín del medio de la plataforma. El tal Urahara sonrió y tomando a Ichigo de la mano le condujo hasta la plataforma. Mientras caminaba Ichigo intento contener el dolor, no le iba a permitir a Grimmjow burlarse de él, ya suficiente había tenido.

Urahara le dijo que se sentase en un cojín a la derecha de Grimmjow mientras él lo hacía a la izquierda y le pidió además que no hablase durante la reunión. Paso por delante de Grimmjow y este le sonrió con una mirada burlona.

-¿Qué?¿Has dormido bien enano?-

Ichigo quiso partirle la cara y borrar esa maldita sonrisa de su cara, pero la cantidad de guardias en la sala le hicieron dimitir. Entonces sin mirarle respondió un seco –Muérete- y luego con la mayor arrogancia que pudo se sentó en el cojín. Inmediatamente su cuerpo lloro de placer dando gracias al cielo. Su cara, sin embargo, no mostró emoción alguna.

-Bueno pues si ya estamos todos, hacerle pasar- Suspiro Grimmjow. Aquello iba para largo.

Aparecieron dos hombres, uno alto y arrogante y uno más bajo y delgado detrás. Ambos llevaban ropa de viaje, aunque aun manchados del barro del camino, destilaban el poder y arrogancia propio de los que tienen medio mundo en su mano osease nobles. El primero tenía el pelo blanco aunque era bastante joven y lo que más destacaba de él eran sus inquietantes ojos dorados.

Su compañero tenía el pelo negro, cara de pena y dos cicatrices que le bajaban desde los ojos hasta la barbilla.

Haciendo una levísima reverencia, que toco s narices a Grimmjow se, sentaron en el suelo fuera de la plataforma.

-Buenos días señor Shirosaki Ogichi, bienvenido a mi humilde casa, espero que su estancia sea agradable. Me han dicho que quería usted tratar un asunto de suma importancia conmigo asique dígame de que se trata e intentare ayudarle- Respondió Grimmjow todo lo educadamente que pudo haciendo él también una reverencia hacia su invitado. Ichigo alucinaba. Grimmjow. Haciendo una reverencia y hablando educadamente. Le miro como si hubiese visto a un alíen.

Ogichi mientras tanto levantó una ceja.

-No me toques las narices Grimmjow, sabes perfectamente a que he venido aquí idiota, asique deja de hacerme perder el tiempo con tu absurda palabrería y vamos al tema, cuanto antes deje de ver tu asquerosa cara mejor- respondió sin respeto alguno y sin dignarse a mirarle siquiera, sus uñas parecían mucho más interesantes.

La vena en la frente de Grimmjow empezó a cobrar proporciones peligrosas mientras intentaba controlarse para no matarle ahí mismo. Ichigo por su parte se descojonaba tapándose la mano con la boca para que no se viese su sonrisa. Fue entonces cuando Ogichi le miro por primera vez desde que entró.

El chico llevaba un kimono negro bastante ajustado resaltando su musculatura, tenia porte elegante y algo chulesco aunque se veía a la legua que no pertenecía a la nobleza por lo incomodo que se veía, pero lo que más le impresiono sin embargo, fue su cara, exactamente idéntica a la suya, mismos ojos, nariz y boca aunque de distinta tonalidad. Sus ojos marrones contrastaban con los suyos dorados, su pelo naranja con el suyo blanco, piel pálida contra morena. Nada más verle le cayó bien, no supo decir si fue por el hecho de que se estuviese riendo de Grimmjow o por el de que fuese idéntico a él.

-Bien entonces acabemos con esto, dime qué quieres y lárgate- Contesto Grimmjow secamente.

-Quiero que hagamos una cuerdo para que yo me vuelva shogun y tú te quedes al margen.- respondió Ogichi sin apartar la vista del muchacho que se empezaba a remover incomodo.

- Me tomas por idiota, ¿quién con dos dedos de frente haría eso? Déjate de gilipolleces y dime qué cojones quieres-

Ogichi finalmente se volvió hacia Grimmjow con una media sonrisa en su cara y cara se absoluta superioridad.

-Grimmjow, seamos sinceros, tú no tienes dos dedos de frente-Grimmjow izo un amago de levantarse, le partiría la cara a ese idiota, le importaba una mierda si provocaba una guerra civil. Sin embargo para su desgracia fue detenido por Urahara- pero supongo que tienes razón- Continuo Ogichi- te ofrezco a cambio de tu sumisión las provincias de Akita, Morioka y Aomori, así como un futuro enlace entre nuestros dos futuros descendientes, si como dices tienes dos dedos de frente acepta y me dame las gracias-

Grimmjow recapacito, el territorio que le ofrecía era la tercera parte del territorio Japonés, la oferta en general era buena, aun así, por orgullo propio mas que por otra cosa contestó:

-No pienso acept…-

- Entonces no me queda más remedio que darte esto. Ulquiora- dijo tendiéndole una mano a su subordinado, que deposito un pergamino enrollado en su palma. Entonces, Ogichi, con un movimiento fluido se lo lanzó a Grimmjow que lo agarro al vuelo. El pergamino tenía el sello del emperador.

Tras leerlo durante un tiempo, Grimmjow levanto la cabeza y con una mirada de preocupación y derrota anuncio con un tono carente de emoción alguna.

-En ese caso acepto el trato- Los murmullos estallaron en la habitación.

-Como suponía- Contesto Ogichi sonriendo, luego de firmaron algunos papeles y Ogichi se levanto y salió de la estancia dirigiéndose a la habitación que le habían asignado, mañana volvería a su casa.