Hola, que bueno que les haya gustado ese pequeño prólogo y espero que disfruten el siguiente capítulo.
Disclaimers: No soy dueña de PPG, esta historia está hecha sin fines de lucro.
"DOWN"
Capítulo 1: Introducción a las sombras
No quería salir de la cama este día, por una vez desearía quedarme a dormir todo el día, pero esta semana es la última con muchos exámenes encima. Decidí levantarme, el reloj daba las seis y media, faltaba una media hora para que mis hermanas se levantaran. Tomé una ducha fría para despertar y encontrarme bien dispuesta. Tomé un pantalón de mezclilla oscuro y mi sudadera color oliva y mis zapatillas blancas deportivas. Bajé a la salita y encendí la televisión.
Televisión: "Un robo ocurrió en la tienda deportiva del centro de la ciudad de Townsville, se cree que se robaron unos 300 mil dólares en ropa y artículos deportivos. El gran agujero hecho para efectuar el atraco se cree que fue hecho por…"
RowdyRuff Boys.- pronuncié con un deje de ira. Apagué el aparato.
Buenos días, Bellota.- era la suave voz de mi hermana mayor, Bombón.- ¿desayunas?
Asentí mientras la seguí hasta la cocina. Después de poner la mesa me senté y no pude evitar observar a mi hermana. Alta, con largos cabellos anaranjados y sedosos, atados en una perfecta coleta con un listón rojo. Su figura privilegiada, sus ojos rosas destellantes, ahora semiocultos por sus lentes.
Bellota, escucha, ¿quieres huevos revueltos?- me miró algo hastiada. Le asentí.
¡Buenos días, queridas hermanas!- saludó Burbuja llegando a la cocina.
Tan jovial, su cabello largo y dorado se batía con sus gráciles movimientos. Su cuerpo de modelo, sus luminosos ojos azulinos y sus siempre acompañantes pompones de porrista.
No me di ni cuenta y ya había terminado mi desayuno, así que subí rápidamente las escaleras y me lavé los dientes y peiné mi cabello, ahora corto y rebelde.
¿Nos vamos?, esta es la última semana y no deseo llegar tarde.- dijo Bombón tomando su mochila rosa.
¡Sí, estoy ansiosa por el verano!- gritó Burbuja al tomar su bolsito celeste.
Sí, muy ansiosa.- siseé por lo bajo, tomé mi mochila y arrastré los pies hasta la puerta, miré la casa quieta y cerré la puerta para ir al colegio, el odiado colegio.
El colegio estaba lleno como siempre y los alumnos deambulaban por doquier, las tres caminamos hasta los casilleros, que bien que los tres estaban continuos. Al abrir mi casillero rápidamente una mano lo cerró con agresividad. Miré hacia arriba y me encontré con los profundos ojos verdes del idiota de Butch, me sonrió como un estúpido y se apoyó cerca de mí.
Buenos días, Bellotita.- su burlesca voz me da náuseas.
No juegues con fuego, bastardo.- lo ignoré, saqué mis libros y caminé hacia mis hermanas.
¡No te resistas, gatita!- lanzó una carcajada y yo hice un gesto obsceno con mi dedo medio.
Las clases pasaron sin ningún tipo de anormalidad, sólo que durante el examen de química Butch estuvo fastidiándome todo el rato. ¡Como deseo patearle la boca!
Durante el almuerzo me senté sola, ya que Bombón fue a entregar un informe y Burbuja tuvo una junta con las porristas. Sentí una mano que me acarició el hombro y me causaba una ligera descarga. Mitch se sentó a mi lado y con su mano tomó mi rostro y me besó con brusquedad.
¿Qué tal, amor?, hoy tendremos junta, supongo que irás.- me miró con sus ojos oscuros y apretando mi brazo.
Sí.- seguí comiendo, pero tomó mi brazo con fuerza y me tironeó.
Escucha, pan de azúcar, no hables con es tono, sabes que yo te doy lo que tanto adoras.- su apretón era nada en comparación con sus palabras, eran verdad.
Perdón, estoy nerviosa con los exámenes.- crucé mis brazos por su cuello y lo besé, pero allí, al fondo del casino pude ver al idiota de Butch.
Debo irme, iré por Bombón, te veo.- tomé mi charola y me fui del casino.
Los casilleros estaban vacíos y decidí sentarme en el suelo un momento, no puedo creer lo cansada que me sentía y lo agobiada que me ponía cada día. Enterré mi cabeza en mis rodillas. Sentí unos pasos, pero los ignoré, sólo quería estar sola, olvidarme de todo y de todos, irme lejos para no estorbar nunca más, para olvidar.
Tu hermana rosadita te busca.- escuché la ronca voz de Brick.
Levanté la vista y lo vi parado frente a mí. Su gorra roja de siempre, su sudadera roja, su pantalón y zapatillas negras y sus fríos y calculadores ojos sangre. Mantuve una relación de amistad ligera con él al estar ambos en el equipo de baloncesto, es el único RRB que casi soporto.
Bien, gracias.- me paré y estuvimos viéndonos y el se fue con paso firme.- torpe.
Me fui a paso lento, no quería escuchar el regaño que Bombón tenía para mí.
La escuela había acabado, estábamos en casa, en el cálido hogar de las perfectas Powerpuff girls, pura mierda. Bombón hacia los deberes, Burbuja hablaba por teléfono con sus amigas populares y yo jugaba en mi Xbox 360. Hace ya unos veinte minutos que dejé de prestar atención en el juego y decidí apagarlo. Miré la hora, 20: 50, diez minutos para la junta que tenía con Mitch, decidí prepararme. Subí hasta mi habitación, me coloqué unos jeans anchos grises, mi polera negra ancha y mi sudadera negra con verde. Me miré al espejo y observé a esta Bellota tan lúcida y tan deprimente. Tomé mi billetera y bajé a toda velocidad, al llegar a la mesa de centro tomé mis llaves.
Saldré, llegaré tarde.- avisé a mis hermanas.
Bellota, mañana hay escuela muy temprano, dile a Mitch que no podrás ir a su casa.- me regañó Bombón.
Tengo que ir.- suspiré cansada y abrí la puerta.- trataré de llegar temprano.
¡Bellota, vuelve!- escuché la voz enrabiada de mi hermana al cerrar de un portazo.
Las calles de Townsville eran siempre atacadas por monstruos gigantes y villanos pintosos, pero la ciudad parecía no conocer esos criminales silenciosos, esos que las PPG no podían manejar. La oscuridad, mi eterna acompañante era la única testigo del rumbo que había tomado mi vida, hace tres años atrás todo era jovialidad, pero eso cambió, para siempre.
Bueno ahí está el nuevo capítulo, gracias por leer
Y espero haber contestado algunas dudas y otras quizás se aclaren con el avanzar de la historias. ¡Adiós!
