Bueno aquí la segunda parte, la verdad no sabia como hacer este cap pero parece que ha salido algo decente n.n espero que le guste.
Gilbert entro en la habitación encogido. Se había pasado toda la mañana llorando, hasta que finalmente había asumido que todos y cada uno de sus seres queridos habían muerto y ideado un plan para vengarse del gigante rubio. Luego, a media mañana, unos guardias uniformados también con el traje de las fuerzas especiales le habían conducido hasta allí.
La sala era pequeña y estaba completamente a oscuras a excepción de un pequeño fluorescente en el techo que parpadeaba intermitentemente a punto de agotarse y una pequeña lámpara colocada sobre la mesa blanca. Esta y dos sillas eran todos los mueble de la estancia. El aire allí dentro estaba cargado y olía a cerrado , sin nada que lo calentase recorría la sala congelando a todo aquel que osase entrar.
Condujeron a Gilbert hacia una de las sillas y le sentaron allí aun esposado, como un criminal cualquiera. Luego ambos guardias se situaron en la pared del fondo agarrando fuertemente sus pistolas y atentos a sus movimientos. Claramente intentaban intimidarle. "idiotas" Gilbert sonrió de medio lado aun mirándoles y estos se removieron incómodos bajo su mirada escarlata.
El silencio volvió a envolver la habitación cargando aun más el aire. Esperaron en silencio y aburridos. Gilbert sin nada más que hacer se puso a contemplar la blanca mesa, ¿Aquello era una mancha de sangre?.
La puerta finalmente se abrió y por ella apareció un hombre alto y con cara de malas pulgas. Cruzo la habitación con dos largos pasos y se sentó en la silla en frente de Gilbert preocupándose de que su perfecto smoking no se arrugase en algún sitio indebido mientras lo hacía. Apoyo su caro maletín de cuero sobre la mesa y abrió el candado dorado. Empezó entonces a sacer papeles y carpetas, luego cerro el maletín y lo deposito en el suelo cuidadosamente. Cogió los papeles que había sacado y los alineo en la mesa en una perfecta fila con varios montones igual de altos unos que otros, saco una pluma del bolsillo en su pecho y la coloco en posición paralela a los montones de papeles, hasta que todo no estuvo perfecto no paro. Luego, ya por fin, se cruzo de brazos y su atención recayó sobre el desastre que era Gilbert en aquellos momentos.
Gilbert levanto una ceja sin poderlo evitar "este hombre es un maniaco o yo soy ruso" aun así se sintió fuera de lugar. Si puede que él no estuviese en su mejor momento, puede que a diferencia del perfecto smoking de la persona enfrente suyo la camisa que él llevaba fuese tres tallas más grandes de lo que debía, que su pelo no estuviese donde tenía que estar o que sus ojos rojos y el vendaje en su pecho manchado de sangre le hiciesen parecer un muerto viviente pero ¿y qué? El seguía siendo awesome se viese por donde se viese.
-Buenos días me llamo Gerard Imre y se gustaría hacerle algunas preguntas sobre algunas cuestiones importantes de su vida- comenzó Don perfecto como Gilbert ya le había apodado.
-Primera pregunta- dijo cogiendo la pluma delicadamente y pasando la punta por su lengua humedeciéndola- Dígame su nombre completo- dijo depositando la mano sobre una hoja de papel inmaculada.
"Eso idiota no es una pregunta, es una orden. Una pregunta tiene entonación ascendente Don perfecto" Sin embargo no era tonto, sabia que en aquel interrogatorio se jugaba la vida y no podía hacer nada por impedirlo, así que se trago sus palabras y contesto.
-Gilbert Beilschmidt - su voz sonó calmada y clara gracias a Dios.
- ¿De dónde es usted señor Beilschmidt?- continuo mientras anotaba en la hoja con una pulcra caligrafía.
"Vaya Don perfecto ha aprendido a preguntar"
-De Prusia- contesto inmediatamente. Don perfecto le miro a los ojos.
-¿ y qué hace un prusiano en Alemania?- pregunto sarcástico. Reclinándose en la silla felizmente.
-Visitar a la familia- respondió el también con tono irónico. Don perfecto se quedo callado un momento analizándole.
- ¿Su familia judía?-pregunto entonces con un tono peligroso, mirándole fijamente.
-…- Gilbert no contesto sabiendo en el atolladero en el que se estaba metiendo. El del smoking suspiro.
- Veras, Gilbert-¿ vaya ahora le tuteaba?- hemos encontrado unos documentos en tu casa- dijo levantando un montón de la fila de papeles- que tratan sobre una adopción por parte de una familia judía de Alemania a un niño Prusiano ¿eres tu ese niño? ¿Gilbert?-
-…- Siguió sin contestar y sin saber que contestar.
- Repito Gilbert- dijo mas fuerte frunciendo el ceño- ¿eres tu ese niño?-
-Si- dijo mandando todo a la mierda.
-Bien- dijo escribiendo de nuevo sobre el papel
- no creo que te hagan nada, después de todo sigues teniendo sangre aria y provienes de un país aliado, pero después de vivir en semejante ambiente durante toda tu vida tu conducta y creencias deben de estar un poco…equivocadas-
"los únicos equivocados sois vosotros pedazo de gilipollas"
- por lo tanto seguramente tendrás que asistir a alguna escuela reformatoria…- continuo informando con voz monótona y la vista fija en sus papeles-aunque todo depende claro esta de lo que nos ayudes en el interrogatorio ¿entiendes Gilbert?.- dijo sonriéndole falsamente.
"en otras: palabras o nos ayudas o mueres". Asintió con la cabeza.
-Bien, tercera pregunta, ¿conoces a alguna otra familia de judíos Alemana?- Gilbert negó, y así fueron pasando las horas, le hacían una pregunta y el respondía mecánicamente, sin pensar.
Tenía frio, la fina camisa no abrigaba nada y el ambiente en la habitación le estaba congelando, sentía la boca pastosa y moría por un vaso de agua.
-Bien pues eso a sido todo- dijo Don perfecto cerrando la pluma y volviendo a metérsela en la chaqueta.- Nos habéis ayudado mucho Beilschmidt- ¿Cuándo había vuelto a tratarle de usted?. El hombre se volvió a los guardias que se cuadraron al instante.- Traer a Ludwig quiero hablar con él-
Uno de los guardias se dirigió hacia la puerta mientras el hombre volvía a la carga.
-He tomado una decisión tras su interrogatorio- Gilbert trago saliva sabiendo que en los próximos segundos se decidiría su destino- no te mataremos ya que has demostrado ser de utilidad y además poseer la sangre aria…- la puerta de metal se abrió a sus espaldas mientras él sentía que se había quitado un peso de encima
-…Sin embargo tandas que asistir a clases para reeducarte y tendrás que convivir con alguien de confianza para que no hagas ninguna estupidez…- se volvió hacia el que había acabado de entrar y Gilbert también se volvió, nada más ver al muchacho se quedo de piedra-…Ludwig tú te ocuparas de eso, después de todo tu le trajiste aquí, que se aloje en tu casa-
-Perdón señor pero…- empezó el tal Ludwig
-No quiero peros oficial, es una orden- dijo mirándole enfadado.
-Si señor- respondió bajando la cabeza. Miro a Gilbert que le devolvió una mirada de odio profundo. Sin poder evitarlo suspiro.
-Señor Beilschmidt- dijo intentando llamar de nuevo su atención el del smoking, el chico se volvió de inmediato.
- Me parece una mala idea- contesto Gilbert interrumpiéndole. La sala se quedo en silencio, los guardias y Ludwig le miraban como a un extraterrestre, ¿se había atrevido a contestarle?¿a el, un general?. Le miro fijamente intimidante pero contra todo pronóstico el albino le sostuvo la mirada cebrado. El del smoking también se cabreo.
-Me importa una mierda lo que te parezca, yo ordeno, tu obedeces o mueres, es así de fácil- se levanto recogiendo sus papeles y introduciéndolos en el maletín- cuando pensemos que no es un delincuente en potencia podrá irse o hacer lo que le dé la gana-
luego se dirigió hacia la puerta, los dos guardias los de las pistolas le irguieron después de entregarle a Ludwig una llave.
-Que te sea leve- dijo uno de ellos dándole unos golpecitos en la espalda.
-Gracias-"supongo" y ambos guardias salieron por la puerta dejándoles solos.
Ludwig se giro hacia Gilbert que seguía mirándole con odio, si aquello iba a ser largo se acerco a él lentamente y Gilbert se levanto de la silla tirándola al suelo. Se retaron un rato con las miradas y finalmente Ludwig cansado de aquello intento empezar una conversación:
-Em.…- vale ¿Cómo empezaba?- me llamo Ludwig ¿ y tú?- simple y normal ¿no?
-No te importa- respondió desafiante aun mirándole con odio. Ludwig rodo los ojos cansado
-Mira, enano- dijo repitiendo lo que Gilbert le había llamado cuando le había disparado- te vienes a vivir a mi casa podemos intentar convivir como personas normales intentando hablar y vernos lo menos posible, haces lo que te digo, obedeces y todos felices o puedes hacerlo por las malas: intentas escapar o matarme y el resultado será que me enfadare y tu acabes mal, muy mal- respondió hasta las narices
Le miro fijamente ahora enfadado y finalmente Gilbert acabo cediendo, no quería acabar mal con una persona con la que iba a convivir durante quien sabe cuánto, todavía no.
-Gilbert Beilschmidt- Empezaba a sonar repetitivo
-Bien ahora gírate- el albino ni se movió y el gigante frunció el ceño peligrosamente, se giro al instante. "Vaya parece que he encontrado una forma de controlarle" se felicito mentalmente. Cogió la lleve y la retorció dentro de la cerradura de las esposas que liberaron las manos del prusiano con un leve clic.
Este se froto las doloridas muñecas mientras volvía a encarar al gigante. La idea de verse de repente liberado enfrente de su enemigo le hizo querer darle la paliza de su vida en aquel momento, y sin evitarlo sonrió macabramente imaginándoselo de rodillas y suplicando.
-Ni se te ocurra enano- respondió el otro adivinando sus intenciones tras su sonrisa.
-Tsk-" ¿como lo ha sabido?¿tan predecible soy?".
-Bueno, vámonos- le ignoro dirigiéndose a la puerta, y Gilbert como "no tenía más que hacer" le siguió rápidamente.
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Ludwig giro el volante mientras daba marcha atrás mecánicamente como llevaba haciendo desde que se compro el coche: acelerador, volante, freno, marcha atrás…y el cacharro quedo aparcado limpiamente, saco la llave de la clavija y el trasto dejo de emitir sonidos infernales y vibrar miserablemente.
Odiaba los coches, eran la última moda de la ciudad y era verdad que ahorraban tiempo, pero por dios ¿no podía hacer más ruido? Además consumía demasiada gasolina que curiosamente no es que fuera precisamente barata y apestaba a quemado si, en todo aquel proceso no se le ocurría la feliz idea de dejarte tirado a dos manzanas de tu casa porque se le había calentado demasiado el motor.
Gilbert a su lado en el asiento le miro socarronamente.
-Bonito coche-
-Cállate- dijo cerrando la puerta tras salir. El albino también salió del coche y le siguió hacia el piso cual perrito faldero.
Subieron las plantas por la dichosa escalera hasta llegar a la quinta casi exhaustos y todo sudados.
-Estas intentando matarme idiota, acabo de salir del hospital- le gritaba el albino tras de él, gracias a dios no tenia equipaje, se lo habían requisado todo. "los muy…" Si no habría acabado muerto.
-Venga quejica ya casi estamos- dijo el rubio sacando las llaves y abriendo una de las puertas.
Entraron en el pequeño apartamento que al igual que el resto del edificio parecía caerse a cachos de lo viejo que era. El suelo de madera crujía al andar y la mancha en el techo indicaba que cuando lloviese habría problemas.
Aun así a Gilbert le gusto, no era muy grande, una habitación, un salón/cocina y una pequeña sala de baño, lo imprescindible. Pero entre la pequeñez y los años que parecían tener cada uno de los rayados muebles tenía el aire acogedor de las casas viejas en las que han vivido varias generaciones felizmente.
El gigante se dirigió a la cocina a preparar algo mientras le dejaba a él tiempo para explorar la casa.
-¿Qué quieres cenar?- pregunto Ludwig inspeccionando la comida que tenia y la obra maestra que haría con ella.
- Wurst con puré de patatas, pan de centeno, queso holandés y una cerveza, pero que este fía o el increíble yo no la probara- Contesto el albino. Realmente le daba igual que comer pero quería ver la cara que ponía el otro con tanta exigencia y lo que acabaría por preparar.
-Vale-
El albino se quedo a cuadros aun así se sentó en la mesa a esperar a que hiciese lo que sea que estaba haciendo. Ludwig empezó a cacharrear en la cocina bajo la atenta mirada del mayor sin siquiera importarle. Finalmente termino y coloco los humeantes platos sobre la mesa delicadamente, cogió el tenedor y empezó a comer como cada día.
Gilbert por su parte babeaba, el alemán le había preparado lo que había pedido y mas, delante suyo había pan recién hecho, queso de todo tipo, su querido wurst y una cerveza, fría no, helada, que burbujeaba suavemente.
Cogió el tenedor y probo el primer bocado de wurst. Volvió a entrar al paraíso mientras sonreía como un idiota babeando.
-¿Qué tal esta?- pregunto desinteresado el otro.
-Asqueroso- mintió volviendo a este mundo.
-Ya…-¿se pensaba que era idiota?- bueno entonces como no te gusta me lo comeré yo por ti, prepárate tu algo- y le retiro el plato de delante.
La cara de desesperación que puso Gilbert no pudo más que arrancarle una carcajada. Gilbert agarro el plato fuertemente antes de que se lo retirara como si su vida dependiera de ello.
-Vale, lo siento, esta buenísimo, en serio, no me lo quites…- casi lloraba.
-Bueno- dijo "cediendo"- pero mañana cocinas tu-
-Vale- acepto sin siquiera protestar y siguió devorando su plato felizmente.
-Oye- empezó Ludwig alucinando de que alguien pudiera engullir de esa manera.
-¿jmmm?-
-Como te abras dado cuenta solo hay una cama, así que te toca dormir en el sofá- dijo levantándose y recogiendo los platos. La aspiradora que tenía delante paro de repente.
-¿Qué?...no pienso dormir en el sofá-
-¿Prefieres el suelo?-
-… ..Muérete- y siguió devorando comida.
-Jajaja, que fácil eres de manipular- dijo revolviéndole el pelo.
Y entonces se dieron cuenta de lo que estaban haciendo, Ludwig el asesino que había matado a su familia y del que había jurado vengarse le estaba revolviendo el pelo cariñosamente después de una cena amistosa, como si nada hubiese pasado. Ambos se quedaron quietos , asustados por el giro de acontecimientos, el ambiente se había roto.
-Yo em…me voy a la cama- y Ludwig corrió y se encerró en su pequeña habitación.-Buenas noches.
Gilbert en cambio se quedo en el salón, mirando fijamente el puré de patata como si allí pudiese encontrar la solución. ¿Qué estaba haciendo? Había jurado vengarse y estaba comiendo tranquilamente en la casa de su enemigo.
Se levanto porque sí, y para distraer su mente comenzó a lavar los platos mecánicamente, aunque no hubiese acabado de comer, ya no tenía ganas. Finalmente sin nada más que hacer en aquella casa extraña, decidió acostarse en el raido sofá. Encontró una manta y un pijama usado sobre la mesa y tras ponérselo se tumbo.
Su mente no dejaba de trabajar por mucho que intentara distraerla y finalmente trazo un plan contra el gigante. El plan perfecto. El plan que solo él con toda su Awesomidad podía realizar. Sonrió contento consigo mismo y girándose de medio lado sobre el sofá se durmió.
Weno ya esta U.U a partir de aqui la cosa se complica, ¿aguantaran los dos la convivencia o morirán en el intento?
¿Cual es el plan de Gilbert? y lo mas importante ¿Me dejaran Reviews? Ò.Ó
