Capítulo 1.- Licy.

"Oscuro"

Harry caminaba por algunos jardines de Hogwarts. Muchos problemas veía venir y apenas llevaba pocos días de clases. Siempre seria demasiado pedir un año normal, ¿verdad? Oh señor... quien quiera que sea, ¿un milagro del cielo, es mucho pedir para...? antes de terminar sus rezos, salió de sus pensamientos cuando noto un bulto tirado a unos metros de él. — Em… ¿estás bien?

"Frio"

—¡Oi…! — Harry solo distinguió un cabello rubio largo. También noto que no se movía.

"Una voz lejana"

—Oh, demonios — el chico corrió a la persona y levanto el blando cuerpo de un tirón. No pesaba, observando su delgado (demasiado, a su parecer) pero refinado cuerpo capto que era una niña. Pero el castaño considero que no era tiempo para admirar su belleza.

"¿Dónde me encontraba?"

Harry llego a la enfermería con la niña en brazos logrando darle un susto a madame Pomfrey. Rápido la recostaron y la enfermera comenzó a revisarla

—¿Ahora qué ocurrió joven Potter?

—No. No lo sé, yo solo paseaba un rato y — pero estaba embobado. ¡Es que era una belleza! Largas pestañas, piel de porcelana, no podía ser una niña con su desarrollado… ejem, labios delineados y rosados con un rubio platinado que no veía muy seguido (gracias a Merlín). La mente del elegido solo grababa esa imagen perfecta. —… simplemente la encontré desmayada, madame.

—Pero es extraño — murmuro la mujer más para sí que para el joven babilónico frente a ella —, no noto nada fuera de lo común. A excepción por su magia, me es conocida y muy poderosa.

—¿Extraño? A que se re…

—Algo peculiar, madame Pomfrey — la voz de Albus Dumbledore se escucho en la entrada de la enfermería, sorprendiendo a los dos personajes. El viejo sabio se acerco a ellos —, algo muy peculiar. Además si observamos bien, la chica no debe asistir a Hogwarts.

—¿Eh? — Harry la miro de nuevo y, oh sorpresa, la bella durmiente no vestía el uniforme. Tampoco ropa de "brujas" ¡Mucho menos algo coherente o decente!; suéter tejido de rayas muy colorido y desgastado, un blusón gris, mallas rojas vino, botas de nieve y guantes que no le tapaba los dedos. Vamos, hasta Luna vestía mucho mejor que ella, y eso era decir demasiado.

—¿Puede hacerla despertar, Madame? — el director los volvió a sacar de sus pensamientos y la enfermera fue por un frasquito. Harry reacciono por sí solo y volvió al director intentando encararlo, pero este le detuvo con la mano — Harry, me apetecería que me hicieras el favor de quedarte y ser como testigo ya que tú fuiste quien la trajo.

—¿Testigo? — vale, vestía de forma lunática, ¿pero por qué necesitaba un testigo? No parecía anormal.

—Traspaso las barreras de alguna forma y la enfermera acaba de decir que su magia le parece "conocida y poderosa". Sí es necesaria la Legeremancia, pues creo que sería mejor sí viera a alguien de confianza — claro, medio mundo le juzga loco pero para una chiquilla sería de confianza. Aunque su curiosidad (y porque no, su interés) le decía que se quedara.

La mujer volvió, mojo la punta de su varita con un tónico y la movió con delicadeza realizando un hechizo, la pequeña comenzó a removerse un poco y los ahí presentes jurarían que hizo una mueca de victoria. A Harry se le escapo un pensamiento en susurro — ¿Estarás bien…?

—Mmm… — la chica despertó abriendo primero un solo parpado y termino por parpadear muy rápido. Algo en el castaño se volvió a mover. ¡Pero qué ojos! ¡Ojasos! ¡El izquierdo platinado y derecho esmeralda! No colores cualquiera, ¡joyas! La chica se sonrojo y sonrió demostrando una blanca dentadura, brincando de la camilla y cayéndole encima — ¡Pa… Harry Potter!

¿Eh? ¿Por qué su corazón daba a mil? ¿Por qué diablos la chica le abrazaba casi asfixiándolo? Pero antes de decirle que lo soltara, la pequeña desenterró su mirada de su pecho y observo al director

—¿Director Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, de la orden de Merlín primera clase, descendiente de Percival Dumbledore? — la chica hablo claro, pero a los tres presentes le pareció que hablaba en parcel. Otro gran ¡"¿Eh?"!

—Sí, sí — el hombre apenas pudo contestar, pero fueron momentos donde un brillo desconfiado se asomo por sus viejos ojos. Ahora sonreirá paciente —. Ya que al parecer conoces a todos aquí, ¿puedes presentarte?

—A decir verdad, me urge hablar con usted a solas, director. — hubo un momento de silencio, Harry quería replicar pero se sentía idiota ante la chiquilla que apenas le llegaba a la barbilla, también noto que se miraban a los ojos de una manera extraña. Aguda. Madame Pomfrey parecía comprender la situación por lo que se alejo.

—Bien jovencita — hablo por fin el hombre barbón —, aunque deberás saber que, ya conociendo al joven Potter, él también puede asistir a nuestra charla.

—Conociendo a todos los Albus que conozco, no ganare nada alegando — fue un tono arrogante y fastidiado, estaba seguro que le recordaba a alguien odiosamente familiar, pero otra sorpresa sintió por su altanera forma de hablar con el mago más poderoso —. Vamos.

La chica se paro como si nada pero insistió en ir del brazo de Potter. Harry se avergonzó y daba gracias que fuese la hora de cenar y no pasaba ni un alma. Noto que la pequeña caminaba con gracia y elegancia propia de la realeza, su cabellera dorada se movía con sus caderas y su mejilla era fría pegada a su brazo. Pero también que tenia ojeras casi invisibles y un poco demacrada. Y que el director sonreía divertido.

¡¿Qué tenia de divertido?!

Sin preámbulos, llegaron al despacho y como si fuese suyo, la chiquilla paseo por el lugar. Lo sorprendente es que no causo inconveniente en ninguno de los dos mayores

—Severus… — murmuro melancólica, casi inaudible frente a una pared. Ella se volvió al director con una sonrisa, de esas que utilizan las personas negociadoras, y se acerco frente al escritorio rígida

—Sí gusta comenzar señorita.

—Solo les diré cosas a secas, responderé de la misma forma a cualquier pregunta que me sea realizada. Manejo a la perfección Oclumancia y Legeremancia, así que tampoco funcionara si quieren curiosear algo dentro de mi cabeza. No puedo revelar mucho — hablaba con neutralidad, sin quitar esa sonrisa — Y si mis palabras aun no han sido bastante claras, vengo del futuro. Soy Licy, tengo catorce años, aproximadamente 25 años pendientes.

—¡¿Qué?!

—Mi misión es clasificada. Mi objetivo, clasificado. El desarrollo: pacifico y claro. Las expectativas de mi resultado: pacificas y exactas. — si Harry no se movía como pollo en corral, era porque estaba más paralizado que hiperactivo.

¡¿Futuro?! ¡Futuro! ¿Y qué onda con su forma tan… tan rara de hablar? ¿Era agente secreto? ¡En donde cavia en su oxigenada cabeza que el profesor le…!

—Muy bien señorita Licy, puede cumplir sus propósitos.

—¡¿Qué, que?!

—Amore, Harry, fare un polverone — ¿un idioma raro? Harry boqueaba como pez fuera del agua —. Tranquilo, no hare nada malo. Tres o cuatro días serán más que suficientes.

—Excelente, no creo que sea necesario egresarla a las actividades académicas. Aun así, si me permite — el director dio cinco palmas al aire, pero las ropas de la inquilina fueron cambiadas a un vestido colegial y túnica en tonos negros. Mínimo parecía visitante y no callejera hippie —, creo que así pasara más desapercibida.

¡Toc, toc!

—Oh. Adelante — el hombre dejo pasar a los intrusos, por lo que el castaño recupero su poca compostura y la joven se mantenía calmada. Dos cabezas se asomaron tras la puerta algo titubeantes

—Am, ¿director? Ha visto a… — Ron miro a Harry y su cara volvió a tener luz en su rostro como Hermione, que soltó un respiro — ¡Harry! ¡Oh Merlín, te hemos buscado por todas partes!

—Yo solo… — ¿pero sería correcto decirlo? El chico-que-vivió miro a los otros presentes en busca de una respuesta silenciosa, pero Ron y Hermione también miraron a la nueva inquilina

—Ho-hola — Ron comenzó a babear de la misma forma que su amigo, a la chica le brillaron los ojos y Hermione la miro perspicaz

— ¡Ron, Hermione! — salto como bailarina y abrazo a los pálidos chicos. ¿La conocían? ¿Hermana de Luna, tal vez? — ¡Cuanta es mi alegría de poder verlos! Comenzaba a sentirme perdida. Oh, mira eso Granger, eres mucho más delgada de lo que recuerdo.

— ¿Disculpa?

—Am, ¿Licy?

—Oh, no te preocupes Harry. Mi presencia no hace ningún daño en el espacio-tiempo. Además, me olvidaran por tantas cosas que tendrán en la cabeza.

—Am, ¿qué? — los gryffindors se miraron entre sí.

Harry les resumió la historia a sus dos amigos quienes hacían muecas graciosas. Licy sonreía ante ellas pero solo el director era capaz de distinguir esa tristeza en sus extravagantes pupilas, o como miraba a la pared detrás de su oficina como si faltase algo. Sí un secreto oscuro caracterizaba al director, era la desconfianza natural. Prefería contar con el trió de oro para procurar la estadía de la nueva inquilina.

—Oh, eso es bastante… — Hermione quería decir iluso, la sabia bruja no creía por completo la historia pero miro aquella sonrisa y ojos felices que se mordió su lengua. Algo tenia, que solo quería mirarla como una madre a su hija —, inusual.

— ¿Y? ¿Dónde te quedaras? —Ronald ni presto atención, seguía embobado.

—Si me permite señorita, puedo acomodarla en la habitación de la joven Granger y estaría más cómoda. — Dumbledore mantenía su benévola sonrisa pero la chica le miro avergonzada y nerviosa, tragando seco. El viejo carcajearía como adolescente si pudiese, esas acciones solo le confirmaban aun más sus sospechas.

—Se lo aprecio Director, pero sería más agradable para mi entrar en Slytherin. Y si no es molestia, en el mismo grado que Draco Malfoy.

— ¿El hurón? — Ron resoplo divertido y el resto del trío le acompaño con pobres risitas — ¿Para qué quieres ir con el "cara-petrificada"? ¿No me digas que en el futuro eres Slytherin?

—Y sí así fuese, a ti no te importa comadreja — adiós la dulce voz y mirada acaramelada, el tono de la rubia y ojos se tornaron fríos y distantes mientras siseaba con veneno las palabras —. Además, unos sabemos distinguir las buenas compañías, Weasley.

— ¡Licy! — eso fue una llamada de atención por parte del cuatro ojos y la chica rodo una mueca entre apenada y molesta cual hija reprimida.

—Perdón pero para mí Slytherin, Ravenclaw, Hufflepuff y Gryffindor valen la misma tontería. Gracias a los cielos no estoy en ninguna de ellas, ¿imaginan soportar diario discusiones tontas? ¡Puaj!

—¿En ninguna de ellas? ¿No asistes a Hogwarts? — Hermione volvió a sentir esa pizca de curiosidad e indignación. La niña les ocultaba casi toda la verdad.

—No tengo permitido responder esa pregunta. — silencio, otra vez. La chica parecía soldado mirando hacia la nada, más como si quisiera evitar cualquier distracción que la hiciese hablar e ignorándolos. ¡Aja!

—Bien, bien señores. Por favor — el director recibió todas las miradas. ¿Era el único que notaba que Harry y Licy se paraban de la misma forma? —, ya es tarde y mañana tienen clases y estoy seguro que la jovencita tendrá sus dificultades. Así que, les deseo buenas noches.

Una indirecta muy directa, los cuatro se pararon y dieron las buenas noches. Pero antes de que la chica saliera tras Potter el director la detuvo

—Licy, ¿segura que no afectara a nada al espacio-tiempo el que te pasees por ahí? ¿No necesitas ayuda?

Ella saco a relucir su mejor herencia paterna, con una sonrisa retadora marca Slytherin

—¿Secreto por secreto, director? — el viejo sonrió aun mas complacido y asintió, dado el tema por terminado. La joven salió y el director, de todo el rato, se permitió soltar las risas que cerraban su garganta.

Ya en el pasillo los chicos se encaminaban rumbo a las escaleras en un silencio ni asfixiante ni amigable.

—Oye Licy — Ron se puso al lado de la rubia y ella le prestó atención —, no quise que te enfadaras por mi comentario. Solo que entre Malfoy, yo y la razón no hay relación. ¿Entiendes? Solo quería hacer una broma.

—Lo sé — la joven le sonrió amable, embobando a los tres. Hasta Hermione se engancho con aquella coqueta dentadura —, no han sido sus mejores años y los que vienen hasta ustedes saben que no serán mejor. Pero en mi futuro, me educaron para conocer al verdadero enemigo, a buscar la pregunta correcta antes que la respuesta. Lo que significa la humildad, sabiduría, valentía y astucia. Pero es normal, el pasado siempre es sinónimo de ignorancia.

—Oh — el pelirrojo la miro como si tuviese un tercer ojo o como si hablara con Luna. Aparte, ¿les dijo ignorantes? —, gracias.

—Cielos Licy, tus padres deben estar orgullosos de ti. — exclamo impresionada la castaña quien paro justo halado de la chica. Tanta sabiduría en tan poca edad, oh, si las cosas fueran así en ese presente.

—Cierto, te educaron bien para ser pequeña. — comento Harry y la chica embozo una sonrisa entusiasta y sus ojos obtuvieron ese brillo pomposo de felicidad

—Oh, mi papá siempre dice que soy lo opuesto a él, ya que actuaba sin pensar. Son mis hermanos quienes tienen más de sus genes. — una risita encantadora salió de sus labios empalagando a los presentes. ¿Seria veela?

—¿Hermanos? ¿Cuántos son? — Hermione quería saber más de ella, pero sin desconfianza, en realidad esa pregunta fue inocente. La chiquilla seguía igual de feliz

—Contándome, somos tres mujeres y tres hombres.

—¿Son seis?

—Sipi.

—Seguro eres la más chica — comento Harry enternecido y un poco divertido. Su compañera rubia lo miro curiosa

—¿Cómo lo sabes?

—Te ves muy pequeña

— ¡Tengo catorce! — comento indignada. De nuevo Harry sintió que conocía ese doble carácter en alguien — A demás mis hermanas mayores lo son por tres años, es injusto que me consideren la menor por tan poco tiempo. — Harry iba a seguir picándola, pero fueron interrumpidos

—¿Eres sangre-pura? — Hermione no se lo vio venir. Con esa cara de princesita pensaba que era de buena familia, y bueno, ella no la vio con sus ropas de vagabunda así que tenía más argumentos a su teoría de creerla rica, pura y prejuiciosa.

—Ah, ¿sí? — respondió como si fuese obvio y Ronald abrió los ojos sorprendido

—¡¿Y son seis hijos?!

—¿No te acabo de decir que en mi futuro importa un pepino los estúpidos prejuicios de ahora, Weasley? — adiós la dulce mirada, otra vez se congelo. ¿Licy era bipolar?

—Perdona.

—Puff. Como sea, las mazmorras quedan del otro lado. Buenas noches Harry — la chica quito su mueca de fastidio por otra sonrisa solo para el castaño y lo abrazo un momento, el chico volvió a avergonzarse pero un calorcito inerte le emocionaba —. Que descanses. Buenas noches Hermione. Ron.

—Descansa Licy. — despidieron los tres Gryffindors observando la recta espalda de la reciente Slytherin. Ya cuando desapareció de su vista fue, que los tres captaron lo ultimo dicho por la joven.

Un mundo sin prejuicios de sangre. Sin rivalidades de casas. Sin guerras; alguien debió o sabrá hacer las cosas muy bien. Oh, muy mal. Bueno, después de Voldemort nada podría ser peor.

Aunque bien lo dijo Licy, el pasado está en la ignorancia.


Draco Malfoy se encaminaba derechito a su sala común después de una pésima cena y un severo delirio: ¿un arcoíris cayendo del cielo nocturno? ¡Por la misma Morgana!

El señor tenebroso comenzaba a moverse y lo sentía; sabía a quién mataba porque disfrutaba susurrárselo, cantarle los gritos de los desafortunados, recordándole su misión, los gritos que su madre profesaría si no se apuraba. Agotador.

Pero al menos podía dormir el resto de la semana y pasarla tranquilo, nada consolador pero si necesario.

Dio la contraseña y paso de la áspera puerta hacia su sala común. Ya estaba desierta (a media noche era normal en pleno miércoles) y pudo sacar un lívido suspiro. Dio un paso atrás queriendo tomar un libro de la estantería pero choco tirando a una persona. Mierda.

—¡Ay!

Genial, una de primero se perdió. ¿Le tocaría hacerla de niñera? Espera, era prefecto, su deber. Más mierda.

—Deberías estar en tu dormitorio. — su entrecejo y tono eran sombríos, pero cuando la joven levanto el rostro con la misma mirada dejándola ver mejor, era obvio que no era de primero. De alguna forma quito su sombría mirada y saco su caballerosidad a la luz tendiéndole la mano — ¿Estás perdida?

—¿Draco Malfoy? J'ai commencé à délirer? — ¿francés? sonaba fluido y no llevaba uniforme. ¿Intercambio, quizá? Aparte, ¿delirar? ¿Por qué deliraría? No tenía tiempo; preguntaría si era de intercambio o si mínimo hablaba su idioma

—Partagez-vous? Pouvez-vous parler anglais? — la chica parpadeo saliendo de un trance y apretó sus labios formando una sonrisa. Parecía algo conmocionada o melancólica y negó con la cabeza.

Licy quiso pararse y Draco de forma lenta, sin querer incomodarla o tocarla sin su conocimiento, se acerco y la ayudo a ponerse de pie. Con una cercanía mal interpretada pero sin volverla incomoda, ella seguía sonriéndole y el esperando una buena respuesta para irse a dormir

—Sí hablo el idioma pero cuando salgo de mi zona de confort, pierdo el control bochornosamente. Disculpa — la chica no paraba de mirarle a los ojos y él de inmediato borro sus preocupaciones de su cabeza. Unos lindos ojos, aunque rara combinación, brillaban —. Soy Licy a secas, y me alojare en Hogwarts varios días.

—¿Qué vienes hacer aquí? ¿Qué haces en Slytherin? — volvió su mirada seca y ruda otra vez, aunque por dentro moría de nervios. ¿La había mandado Lord tenebroso? ¿Para espiarlo? Pero noto como la joven mordía su labio inferior. Por cierto, lindos labios.

—La primera pregunta tal vez te la diga el jefe de Casa. A la segunda, bien pues, quería estar aquí.

—¿Por?

—Conozco buenas historias de la casa serpiente. Y soy fiel admiradora de Salazar Slytherin — admitió nerviosa pero su sinceridad hablaba en vez de su lengua. Historias de hace mil años será, porque hasta él aceptaba que solo había venenosas bestias en el lugar. Él era una de ellas.

—Bien, ¿qué haces en la sala común a esta hora? ¿Te asignaron habitación?

—52D, sexto grado. Pero acabo de llegar hace una hora y no encontré a alguien para orientarme y las serpientes de la puerta no quieren hablarme. — ¿eso era un berrinche? Esperen…

—¿Las serpientes de la puerta? — ¿hablaría parcel? ¿Prima de Potter? No, muy bonita para familiarizarla con semejante adefesio monstruoso.

—Yo me entiendo. — respondió rápido y acelerada. El rubio levanto una ceja casi divertido, ¿mintiéndole a un prefecto? Digna de Salazar.

—Como quieras — tenía sueño pero no podía dejarla vagando por ahí hasta que Snape realice acto de presencia y le explique quien es la chiquilla —. 52D es una de las pocas habitaciones deshabitadas. Pasillo a la derecha y escalón abajo izquierda, justo al lado de Pansy Parkinson. Tu nombre ya debe estar grabado en la puerta.

—Oh, gracias. — otra sonrisa pero ahora era alargada que dejaba ver hoyuelos en sus cachetes. Una facción muy aniñada a decir verdad.

—Te hare una pregunta, ¿por qué sexto grado? Pareces menor. — Licy rodo los ojos frustrada. Comenzaría a pegarse un cartel a la espalda con un enorme "Que. Te. Importa. Pedófilo" si mañana todos preguntan lo mismo.

—Solo estoy de paso, no es necesario tanto alboroto. — sí, no pasaba de los quince seguro. Sus gestos berrinchudos eran tiernos, casi hicieron reír al rubio.

—Bien. Retírate entonces. — no, no debía reír. Tampoco hacer más amigos ni ser agradable con extraños por todo lo que estaba a punto de hacer. Pero, ¿no se supone que lo que hacía era correcto? ¿Estaba en el bando correcto? Sí así lo creía, ¿por qué esa sensación no se iba?

—¿Malfoy? — el nombrado volteo sin decir nada esperando, la chica sonrió pasiva, intentando transmitirle esa paz — No son nuestras acciones las que definen quienes somos, tampoco el resultado. Es la intención la que cuenta.

—¿Qué?

—Descansa.


Pues para ser el primer cap no estuvo tan mal... Solo aclaro que me gustan los capítulos largos, es mi costumbre. Aun así tratare de hacerlos lo menos tediosos posibles.

Un reviewr? uno? (ojitos de perrito) *n*

ATTE: L4