Death Note y sus personajes no me pertenecen. Este FanFic está hecho sin deseos de lucro, sólo con el propósito de entretener.
Capítulo Primero: Sobre Mis Padres
Desde el momento en que mi vida tomó su rumbo a lo que soy ahora, todo registro de mi fue borrado, incluyendo mis fotos. Mi nombre real entonces no importa. Pueden llamarme Rue Ryuuzaki, Erald Coil, Hideki Ryuga, Deneuve o L. Como prefieran.
Nací el 31 de octubre de 1982* aquí, en Japón. Los nombres de mis padres eran simples: mamá y papá.
Mamá tenía 27 años cuando yo nací. A través de los años la vi más y más hermosa. Sus cabellos eran negros, lacios y largos. Tenía unos ojos grises lo suficientemente grandes para intimidarme con una mirada. Su voz era muy dulce y siempre hablaba con suavidad. Para ella siempre fui su caballero, sobre todo cuando, en los días fríos, nos sentábamos los dos en la sala de nuestra casa y leíamos juntos novelas ambientadas en la edad media...
¿Había mencionado acerca de mi capacidad cerebral?... Mi IQ es por mucho superior al de las demás personas. Dicha inteligencia me ayudó para comenzar a leer antes de los tres años sin ayuda de nadie.
A los cinco, mi padre ya me había enseñado inglés e italiano y, a los seis, por mi propia cuenta había aprendido francés y español. Los demás idiomas vinieron después, unos por gusto y otros por necesidad.
Papá no era japonés. Era mitad italiano y mitad español. A diferencia de mi madre, él tenía ojos marrones y el cabello castaño claro; su piel morena contrastaba con la piel casi pálida de ella.
Él... Era mi héroe. Uno de los dos únicos hombres que he admirado en toda mi vida.
Recuerdo una ocasión en especial. Tenía tres años, recién perfeccionaba mi lectura. Estábamos en el parque. Él terminaba de leerme "Viaje al Centro de la Tierra", de Julio Verne. Era tan fantástico pensar en todas las maravillas que podrían existir de verdad en el centro del planeta que miré al suelo y grité con ilusión:
"¡Quiero ir al centro de la tierra!"
Y mi padre rió bajó.
"No, campeón, en el centro de la tierra no hay nada fantástico, pero si hay mucho fuego y mucha piedra. Si intentas acercarte, te quemarás."
Yo me desanime un momento hasta que entendí que los libros muchas veces no eran sobre verdades, sino que contaban los disparates de personas que viven en su propio mundo, creando universos y personas; controlando las situaciones y acciones de los personajes. Ellos, los escritores, eran lo más cercano a un Dios que yo conocía.
"¿Papá?" llamé
"¿Dime?"
"¿Ya no traes otro cuento?"
"Mmh no, es el único libro que traigo. ¿Quieres seguir leyendo?" agitó mi cabello con su mano izquierda, su brazo derecho reposaba sobre la banca en la que estábamos, como si me abrazara sin tocarme.
"Sí, por favor" asentí con la cabeza. Él se quedó en silencio un par de segundos y luego continuó hablando:
"Podríamos ir a la casa y continuar leyendo ahí"
"No" respondí con firmeza "ya leí todos los libros que había en la casa, contigo y con mamá... ¿Puedes comprarme uno nuevo? De aventuras, quizás"
Él volvió a quedarse callado, pensando. Luego miró hacia todas direcciones ubicándose en la ciudad y al hacerlo, me sonrió.
"Tengo una mejor idea"
Entonces me cargó y me colocó sobre sus hombros. Comenzó a caminar sosteniendo mis pies. Yo recargué mi mejilla sobre su cabeza y me quedé viendo hacia la nada. Cuando menos lo imaginé habíamos llegado a un edificio grande con paredes de vidrio y una pequeña fuente frente a la puerta.
Ese día conocí la biblioteca y desde ese momento, se abrió un mundo de conocimiento para mí. Ir se volvió un ritual semanal, pues los tres libros que elegía para mí los terminaba en dicho tiempo. Realmente gozaba tanto devorando libro tras libro, que actividades físicas como correr no existían para mi.
Pasaron algunos años en los que mi vida fue verdadera. Amaba más que nada los momentos con mis padres.
Y luego...
Mi felicidad terminó.
Como había dicho, mi madre era muy hermosa y todo aquel individuo con ojos podía darse cuenta de ello... Incluso los miembros una mafia cuyo nombre me reservaré.
Al abordarlos, mi padre no tuvo oportunidad alguna de sufrir más allá de una corta angustia al forcejear ante el inminente secuestro que estaban sufriendo y eso a ellos no les gustó. Murió en el instante de tres disparos en la cabeza...
Mamá, por otro lado, padeció la furia descarada de la naturaleza disfuncional de los hombres. Fue torturada, violada y, tras haber entretenido a sus captores, fue levemente quemada, descuartizada y entregada en la puerta de mi casa.
¡El líder había tenido el descaro de mostrar su obra!
Aun así, no fui yo quien dio aviso a las autoridades, sino la vecina, que había estado observando que estaba solo en la casa a mis 7 años, sin comer y con las puertas cerradas. Ella no informó del cuerpo, yo tampoco lo había visto.
La policía llegó y, tras quitar el cuerpo de la entrada y llevárselo para examinarlo, tiraron la puerta y me liberaron del encierro que debía ser sólo en los que ellos volvían de hacer las compras.
Tras confirmar la identidad de mi madre, la policía de Japón me dio la noticia que no pude creer hasta que me encontré en una iglesia velando los cuerpos, con sólo unos pocos amigos de los dos al rededor mío.
Ese día lloré al sonar de las campanas. Ese día mi mundo de ilusiones y felicidad se volvió sombrío y aburrido. Ese día mis ojos se apagaron ante una amarga despedida que NO me dejó satisfecho...
Ese día mi mundo cambió...
Ese día conocí a Watari.
*Las fechas de nacimiento en el manga y el anime son diferentes
