-Bueno toma uno- comento mientras verifico a mis peluches, cada uno está en su lugar, haciendo un circulo para el comienzo de la historia. Me escondo detrás del pequeño teatro y sostengo los hilos de las marionetas.
- Acto 1: Encuentro- comento mientras muevo un hilo- Cuenta la historia que un día la diosa de la lluvia se enamoró de un mortal. Ella lo miraba desde el bello cielo esperando que el hombre alzara la vista y ella poder contemplarlo. Siempre que el hombre lo necesitaba ella hacia llover y permitía que las cosechas del hombre crecieran fuertes y sanas.
-Acto 2: Destino- cambio el escenario lo más rápido que puedo. - La Diosa deseosa de conocerlo bajo a Tierra y conoció al humano. Poco a poco ella se enamoraba más del hombre y el comenzaba a sentir lo mismo por ella, llegando a pensar que el encuentro era obra del destino, hasta que el hombre conoció a la bella hija de un señor feudal, ellos se enamoraron dejándola a la pobre diosa desdichada y con el corazón roto.
-Acto 3: Tragedia- El Señor Feudal se negó a aceptar la unión, por lo que ellos escaparon juntos, ella sola decidió ir al cielo y buscarlo, a pesar de todo lo amaba. Ella lo pudo ver casado y con hijos con la bella joven. Desde arriba los observaba aun profundamente enamorada de él. Hasta que un día se desato la guerra y el como otros jóvenes fue llamado. Ella vio cómo se despedía de su familia llorando, y eso le recordó su lluvia. Ella lo siguió al campo de batalla y allí pudo ver como el valientemente lucho hasta que una flecha surco los cielos y cayó en su corazón asesinándolo. Ese día ella lloro y conmemorando su muerto hizo que lloviera y bendijo a su descendencia.
-FIN- digo mientras cierro el telón y doy un respiro antes de salir y dar gracias a la cámara. Me acerco y veo el video, todo salió perfecto, los muñecos y en especial la muñeca que representa a la protagonista se ve tan real.
-Creo que estuvo bien no chicos- me volteo a ver a los peluches y rio, ellos no me responderán- Bueno eso fue todo creo que sacare el Monopoly ¿no?
Soy la mejor jugando Monopoly, soy la única que siempre gana y compra todas las propiedades. Me acerco a mi estante y acerco una silla, comienzo a tantear la parte más alta en busca del juego de mesa.
Tocan la puerta y me sobresalto, el ruido me asusto y causa que la silla tambalee y pierda el equilibrio, cierro los ojos y espero el golpe, pero este llega, siento mi cuerpo chocar con el piso, causando que grite. - Pase- comento mientras comienzo a tocar mis brazos que recibieron todo el golpe.
Entra una mujer castaña de cabello corto, de cara bella y delicada. Nunca antes la había visto pero no era un misterio tan difícil de resolver, la respuesta más lógica era que agregaron nuevo personal. Ella ingresa con una bandeja y la deja en la mesa a lo que me acerco y me siento. Ella se queda allí cerca y eso es extraño, lo normal sería que se coloque a la derecha de la puerta a esperar a que termine. Pero no lo hace y eso solo me indica que es nueva.
- ¿Qué es lo que hacía? - ella me habla refiriéndose a mi espectáculo de títeres.
Sí, es nueva, todas las señoras que siempre me traen mi comida se quedan calladas y aunque trate de entablar conversación me ignoran o responden cortante.
- Estaba narrando la leyenda de la Diosa lluvia. - Ella se queda callada y eso me causa nerviosismo. - E…eerr- tartamudeo, respiro y la miro a los ojos intentando crear una sonrisa. - Era un show de títeres.
Ella sonríe y comienza a hablar. - ¿Cómo está la comida? - Allí recuerdo que aún no como la comida y la miro con nerviosismo y timidez.
-Aun no la pruebo, pero seguro está bien. - comento algo rápido pero entendible. Ella ríe seguro sabe que soy tímida. Pero es demasiado difícil ser sociable, cuando no has tenido contacto con personas por casi 3 años.
Comienzo a comer, el sabor de la comida no ha cambiado, pero siento que algo ha cambiado seguro es aquella mujer que sonríe, pero me preocupan sus ojos, se muestran serios y fríos a pesar de las sonrisas falsas que me da en un intento por ser cálida.
-A me olvidaba decirte tu madre está viniendo. - ella me comenta- Te dejo esta ropa para que la recibieras. Al ser una mujer exitosa es algo espontanea ¿no lo crees?
Yo asiento. No conozco a mi madre aparte de las pocas referencias de la televisión. Mi madre es Nadeshiko Hanahoshi, una mujer que creo un imperio de moda y juguetes. Comenzó sola y por su belleza se volvió modelo, hasta crear sus negocios, es muy conocida.
- ¿Qué?
- Debería llegar en una hora- comenta mientras levanta la bandeja y con una sonrisa sale de la habitación dejando la bolsa en la mesa.
Es muy extraño que mi madre se aparezca sin más, es preciso que me prepare para lo peor.
-Es precioso. - comenta mientras me cepilla y no lo niego, el vestido azul y blanco combina con la boina, pero me siento como si fueran a tomarme esa clásica foto de cuando eres pequeño con traje de marinero, y aunque todos te alaguen, sabes que en un futuro todo se reirán de ti.
- ¿Porque mi madre viene? - comento asustada y ella solo me mira.
- ¿No quieres que venga?
- No es eso. - comento mientras me avergüenzo, es mal visto que un niño no quiera ver a su madre, es egoísta e ingrato. - Es solo que siempre que viene es para destruir mi realidad.
- ¿A qué te refieres?
-Paso hace mucho tiempo. - comento mientras fuerzo a mi memoria, aunque no es posible, he perdido mis recuerdos. - Antes iba al colegio y tenía amigos, pero mi madre decidió comenzar su compañía y me encerró aquí.
-No creo que sea tan cruel, seguro tuvo su razón. - ella comenta, pero su sonrisa falsa continua allí. - Seguro lo entenderás cuando seas más grande, cuando eres pequeño no entiendes las razones de los adultos, las consideramos tontas o irracionales, pero a veces ellos quieren lo mejor para nosotros.
-Tal vez sea verdad. – respondo. – Deseo crecer rápido, para poder confiar en ella.
-Bueno hemos terminado. - ella comenta mientras deja el cepillo en el tocador. - Espérala en el vestíbulo.
Asiento y bajo, allí veo como la sombra de un carro se estaciona, eso me hace temblar y correr a esconderme detrás de las escaleras. No soy siempre miedosa, y no me comparen con un conejo, es fastidioso, no tiemblo por todo, ni escapo ante el peligro, es solo autodefensa.
-Narumi creo que eres paranoico. - comenta ella. - Yuka no estaría aquí, lo sabes bien.
-Tal vez sea verdad, pero la Academia desconocía este lugar. - comenta mientras sube las escaleras acompañada de mi madre. - Además del dudoso Alice de tu hija.
-A que te refieres con dudoso. - comenta ella.
-Cuando vino el primer examinador dijo que había un Alice, pero cuando vino el segundo lo negó y lo mismo sucedió con el director al ver la foto. - comento.
-Tal vez solo no tenga y ustedes solo lo hacen para vengarse.
-Tal vez. - enfatiza Narumi. - Tú eres la culpable de eso.
La conversación se va apagando hasta que llegan al segundo piso y se encierran en el despacho. Ignoro la rara conversación, por que utilizan palabras que no conozco.
¿ALICE? Seguro es un nuevo producto de la empresa de mi madre o tal vez el nombre de una muñeca.
Salgo de mi escondite y sigo el mismo recorrido que ellos solo que a mí me tiemblan las manos, y con ese temblor toco la puerta hasta escuchar el adelante. Al ingresar veo el despacho ventilado, abrieron las ventanas. El cuarto siempre está cerrado, al inicio fue utilizado por mi madre cuando vivía en la casa, pero eso fue un corto tiempo, tan pronto como ella se ausento por un largo tiempo, el despacho fue cerrado. En mi opinión fue un gran desperdicio, porque inviertes en algo que solo utilizaras pocas veces, y solo para agregar el mismo diseño de la habitación muestra que se gastó una exorbitante cantidad de dinero en muebles y objetos, que están casi nuevos, repito un gran desperdicio.
-Buenos días. - comento mientras agacho la cabeza.
-Megumi siéntate, hace mucho que no te veo. - comenta. - Al parecer has crecido.
Yo asiento, mientras siento el ambiente tenso ¿Qué tengo que hacer?
-Megumi te preguntaras porque te he llamado. - contesta. - Pero antes canta para mí.
- ¿Que cante? - comento y ella asiente, ¿A qué se refiere?
-Rápido. – comenta y yo la observo como si hubiera enloquecido.
-Pero…-. Yo no canto bien.
-Solo hazlo Megumi. - comenta exasperada y me siento triste, no levanto la vista del suelo no quiero ver en sus ojos ese sentimiento de decepción.
-Ahora canta- sonríe y eso me enoja, como puede ser tan descarada. Estaba por contradecirla cuando me grita. – Megumi ¡QUE CANTES!
Su grito suena tan fuerte que me asusta, me hace estremecer y causa que mis ojos se humedezcan le observo su rostro en señal de alguna expresión de dolor o rastro de arrepentimiento, pero no los encuentro. Finalmente decido hacerle caso, no quiero que se enoje. Aunque me trate de esa manera inexplicablemente tengo una extraña admiración y debo guardarle respeto porque, aunque quiera negarlo es mi madre.
Quiero correr, que el mal momento pase, pero parece que no lo hará. Desde que comencé a vivir allí siento que vivo en un lapso y que nunca despertare, que mis manijas están rotas y estáticas. Como si mi reloj de la vida se hubiera detenido. El sentimiento de pavor, rabia, pena y decepción me invaden y se amontonan en mi garganta, una melodía aparece en mi mente acompañada de la letra de una canción.
Abro mi boca al sentir la letra y melodía empujarse por mi garganta, cuando siento que comienzo a cantar, descubro que la voz que canta no era mía, no me pertenecía o yo no la reconocía. De una manera era fina y armoniosa y por otro modo fuerte y entonado.
El tiempo cesó su labor de ser eterno
y se evaporó
como agua por entre mis dedosEste corazón ha vivido en cautiverio
si es que late aún, es un gran misterio
Quiero despertar
de este sueño sin final
recibir una señal
y volver a respirarSolo quiero regresar
de este infierno escapar
y pensar que esta realidad
nunca fue ni es real
Si mi propia voluntad se volviera realidad
mataría este dolor
¡todo acabaría ya!
La última frase la digo en un grito, pero que suena melodiosa y lastimero, que me deja sin fuerzas asiendo que me tambalee y me caiga al piso. Inconscientemente las lágrimas caen, y del mismo modo la de los espectadores.
-Eso fue hermoso. - comenta el hombre. - Es un Alice, estoy seguro.
- ¿Alice?
-Megumi-chan, existen personas con dones especiales ellos son llamados alices. - comenta el hombre rubio. - Ellos estudian en una academia destinada a mejorar sus poderes.
Allí entendí todo, mi madre se aprovechaba del talento (que misteriosamente nació) que tenía y pensaba deshacerse de mí. Estoy segura que esa academia es un internado.
- ¿Yo soy uno de ellos? - comento. La respuesta es obvia, pero no la considero cierto o no del todo. - No lo creo, desconozco cuál es mi talento.
-Es uno hermoso Megumi-chan. - comento el hombre secándose las lágrimas, pero mi madre molesta lo corto.
- Bueno resumiéndolo iras a la Academia Alice. - comenzó mi madre cortante, dejándome con la palabra en la boca.
