Capitulo Dos.

–¿Disculpa?- contestó la morena mientras la miraba de arriba abajo.

–¿Te perdiste?- preguntó la rubia ignorando la mirada de Regina.

–Perdón, ¿te conozco?

–Es un poco peligroso andar por aquí a estas horas de la noche.-Regina se giró ignorando a la rubia.- ¿Sabes? Te voy a hacer compañía, porque soy buena persona.- la morena rodó los ojos.- Ah, a propósito, soy Emma.- Dijo estirando su mano hacia la morena. Regina la ignoró de nuevo.- Emma Swan.- dijo tomando ella misma la mano de Regina. La morena la miró sería, y Emma le sonrió.- Créeme.- continuo.- Es mejor si yo estoy contigo, no querrás alguno de estos imbéciles con olor a alcohol alrededor de ti.

Regina observó el lugar. No, no quería a ninguno de esos imbéciles con olor a alcohol cerca de ella.

–Tengo pases para el área VIP.- dijo de nuevo la rubia.- Al menos ahí estarás a salvo.

–¿Que hay de ti?- preguntó Regina alzando una ceja.

–¿De mi?- preguntó confundida.

–¿Por qué voy a confiar en ti?

–Porque… -dijo pensando sin saber bien como proseguir.

–Lo siento, pero te ves como si fueras de esos imbéciles con olor a alcohol.

–Puede ser.- dijo la rubia sonriendo.- No, de verdad solo quiero hacerte compañía.- dijo después de un momento.

–¿No hay más personas a las que puedas acompañar?

–Si.-dijo suspirando.- Escucha, extraña.- Regina levantó una ceja.- No me veas así, es tu culpa por no decirme tu nombre. Así que te diré extraña por el resto de la noche. La cuestión es.- dijo arrastrando levemente las palabras.- que en este lugar las cosas no funcionan como a la vida que pareces tener…

–No conoces mi vida.- la interrumpió Regina.

–No, no lo hago, por eso dije "la vida que pareces tener". Lo que quiero decir, extraña, es que en cualquier momento alguien se va a poner a tu lado, y va a tratar de forzarte a hacer algo que no quieras a hacer.- Regina la vio con horror, Emma asintió.- Conozco este lugar, de acuerdo. Y no quiero que te pase algo así, nadie merece eso.- dijo lentamente.- Al menos si te ven con alguien más no se te van a acercar.

–A ti te…-dijo Regina no muy segura.

–¿Qué si a mi me paso eso?- la morena asintió.- Si me acompañas a la zona segura te cuento lo que quieras.

–No puedo.- contestó negando.- Mi amiga esta con su novio.- dijo señalando la pista de baile.

–¿Quien es tu amiga?

–Kathryn Midas.

La rubia negó con la cabeza.- No tengo idea, ¿y su novio?

–Frederick.- contestó.- o algo así.

–¡Ah si! Buen tipo. Uno de los pocos con clase por aquí.- miró de nuevo a la pista de baile.- ¿Segura que esta con el?

–Si. Se fueron a bailar antes de que llegaras.

–No veo a Frederick ahí.- Regina se concentró en la pista, buscando por Kathryn, pero la luz del lugar no ayudaba. Unos segundo después se dio por vencida.

–Supongo que ya no esta ahí.- dijo mientras daba un suspiro. "Nunca más voy a volver a salir con ella."

–¿Entonces?- la morena la miró confundida.- ¿Nos hacemos compañía?- Regina lo pensó por un momento y después asintió.


Estaban sentadas en un sillón negro que se encontraba en una de las esquinas del bar, la iluminación era aun menor. Tenían treinta minutos sentadas ahí, en silencio. El cual cada vez se hacia más incomodo.

–Entonces vienes con tu amiga.- dijo Emma.- ¿Vienen por aquí muy seguido?- Regina negó con la cabeza. Emma asintió.- ¿Vinieron por Fred?- Regina asintió.- Solo trato de…

Regina la interrumpió. –¿A ti te paso algo similar a lo que me dijiste?

–Directa, eh?- le dijo sonriendo.- No, no me paso nada, a mi nadie me forzó.- Regina la vio de forma curiosa.- Ahora si te llame la atención, ¿no?- le dijo sonriendo nuevamente.

–No.- dijo negando con la cabeza, claramente avergonzada.- es solo que…

–Esta bien.- dijo interrumpiéndola.- Hagamos algo para pasar el rato.- la morena la vio expectante.- Yo te digo algo sobre mi y tu me dices algo sobre ti.- Regina se negó.- ¡Vamos! Va a ser divertido.- la morena negó nuevamente.- ¿Por qué no?

–No quiero hacerlo.

–Eres la extraña más aburrida que he conocido.

–¿Cuanto has bebido?

–No lo suficiente para olvidar quien soy.

–¿Cuantos años tienes?

–Ahora estamos jugando?- Regina negó.- ¿Cómo es que tu tienes el derecho de hacerme preguntas y yo no.- la morena se encogió de hombros.- Tengo los años suficientes para beber. ¿Quieres ver mi identificación también?- Regina negó sonriendo.- ¿Cuantos años tienes tú?

–Los años suficientes para entrar legalmente a estos lugares.

–Te doy 25 años.

–Por favor.- Regina se burló.

–¿Más?- la morena negó.- ¿20?- negó nuevamente.- ¿23?- volvió a negar.- ¿21, 24?

–22.

–¡Dije 22!- Replicó la rubia de forma ofendida.

–No, solo te faltó ese número.

–Estupideces.- dijo aun ofendida.

–¿Disculpa? La ofendida debería de ser yo.

Emma sonrió. –Lo siento, a veces soy muy competitiva.- guardó silencio por un momento.- No quise ofenderte, extraña.- dijo la ultima palabra lentamente esperando por la reacción de la morena. La cual no se hizo esperar, Regina rodó los ojos.- Si quieres que deje de llamarte así entonces dime tu nombre.

–¿Qué quisiste decir con que a ti nadie te forzó? ¿Nadie te forzó a que exactamente?

La rubia suspiró. –¿Este juego solo lo juegas tú o algo así?.- bajó la mirada.- Nadie me forzó a vivir así. Tal vez al inicio, pero eso es una historia para después.- dijo después de un momento.- La forma en la que vivo ahora, aquí, así, esa la elegí yo, porque sé que no soy capaz de hacer algo más.

Regina la observó, sus ojos ya se habían acostumbrado a la oscuridad de el lugar y podía ver las facciones de Emma. Tal vez no tan claras, pero podía ver la tristeza en la rubia.

Emma no sabía porque estaba hablando de su vida tan fluidamente con la mujer que estaba frente a ella. No sabia el por qué, pero aun sin saber su nombre, esta le inspiraba confianza.

Emma Swan no era muy abierta, pero esta noche quería hacerlo. Hace tanto tiempo que no tenía a alguien que la escuchara. Tal vez estaba hablando con Regina porque sabia que después de ese día nunca más volvería a verla. Después de ese día la morena volvería a su vida normal y olvidaría lo que Emma le dijo, y la rubia volvería a eso… a su intento de vida.

–Creo que todos, sin excepción, somos capaces de hacer grandes cosas.- dijo la morena después de un momento.- Soy Regina.- estiró su mano.- Regina Mills.

Emma le sonrió, mientras tomaba su mano. –Mucho gusto, Regina.


Gracias por leer.

Que estén muy bien.