Disclaimer: Los personajes de la historia no me pertenecen porque si fuera así, publicaría en algún sitio donde me dieran dinero por ello xD Lo que reconozcáis es de Rowling. Y el párrafo de introducción es de One tree Hill que no sé exactamente a quién pertenece (¿a la CW?), pero creo que valdrá.

Espero que os guste y si alguien lo esperaba, que lo dudo pero bueno, siento mucho la tardanza. Han pasado casi tres años así que si alguien leyó la primera parte y sigue por aquí de verdad que lo siento.

You know that romantic notion that garbage and the pain are actually very healing, and beautiful and sort of poetic? It's not. It's just garbage and is pain. You know what's better? Love. The day that you start thinking that love is overrated is the day that you're wrong. Anything wrong with love, and faith, and believe is not having it.

¿Conoces esa idea romántica de que la basura y el dolor en realidad son muy curativos, y hermosos y de algún modo poéticos? No lo son. Es sólo basura y dolor. ¿Sabes qué es mejor? El amor. El día que empieces a pensar que el amor está sobrevalorado será el día que estés equivocado. Lo único equivocado con el amor, la fe y las creencias es no tenerlas.

One tree hill 5x18 What comes after

Gota. Gota. Gota. Hay un lavabo goteando, maldito sea. Como si necesitara algo más para impedirle dormir. Gota. Maldita sea. Se levanta y se pone la camiseta y los calzoncillos del hombre que duerme en su cama para ir a acabar con ese horrible ruido. Entra en el baño, la luz la ciega por unos instantes. Cuando sus ojos se adaptan, se mira en el espejo. El pelo más revuelto que nunca, la piel pálida muestra unas ojeras casi más rojizas que moradas fruto de frotarse demasiado los ojos del cansancio. Cierra bien el grifo y cuando sale del baño se da cuenta de que hay alguien en medio del pasillo. Harry. Por supuesto, ¿quién más podría ser? ¿Quién más podría encontrarla vestida de un modo que dice a gritos que acaba de dejar una cama que no está precisamente vacía?

—¿Qué haces despierto?

—No podía dormir. Pero supongo que podría preguntarte lo mismo.

—Yo. Estaba... —Hermione no sabe muy bien que decir—. El grifo goteaba y me estaba impidiendo dormir.

—Sí, a mí también me pasa —Harry la mira de arriba a abajo. Ella se mira los pies como si de repente estos fueran fascinantes. Después de un rato de silencio incómodo decide optar por la opción de la huida, así que emprende el camino de vuelta a su habitación.

—Hermione —La llama Harry. Ella se gira ligeramente—. Sé que no necesitas mi permiso ni nada por el estilo pero quiero que sepas, que no te juzgo. Él querría que fueras feliz.

Y entonces Hermione se deja llevar por el momento, se acerca a Harry y le da un abrazo.

—Te quiero, Harry.

Después se separa de él y vuelve a su habitación.

Lo cierto es que ésta es la situación más cercana que han tenido ambos a hablar sobre la relación que ella "no" tiene con Zabini. Lo cierto es que la gente sabe de su historia con Zabini, después de todo es algo que pasa desde hace casi dos años. No es una cuestión de no saber. Es que es más fácil para todos fingir que no existe. Teniendo en cuenta, además, que es lo que hacen los dos implicados.

Porque así es como es la relación con Zabini. Amantes a contrarreloj en un tiempo robado a una guerra devastadora y fratricida. Siempre con prisa. Siempre que Zabini se lo permite, claro. Hermione sabe que Zabini piensa que ella pone las reglas de esa relación, que es juez, verdugo y víctima y él alguien que pasaba por allí. Pero es mentira. Él también tiene sus reglas, impuestas de un modo más sutil pero no por ello menos reglas.

Y las acepta porque a su lado no tiene que fingir que no sufre. Porque Hermione sufre. Mucho. Pero como sabe que el resto también, intenta no exteriorizarlo para que los demás no tengan que cargar con su dolor además de con el propio. Lo cierto es que siempre hay algo que hacer. Gente a la que apenas conoces y muere, una misión de la que depende del futuro del mundo mágico y, aunque son cosas importantes, a veces también son una excusa. Algo a lo que aferrarse porque son problemas que, por terribles que parezcan, sí puede manejar.

Hermione sabe que es una enferma crónica. El dolor es tan parte de su vida que ya no está segura de si sabría vivir sin él. Se ha transformado en una afección crónica. Y como toda afección crónica tiene días buenos y días malos. Es como esa gente que tiene un dolor recurrente en una articulación, por ejemplo la rodilla. Un día bueno puede que no te duela o que sientas ligeras molestias, en un día malo supone que nada más salir de la cama sabes que caminar va a ser un infierno.

Un buen día quiere decir que puede que ni piense en la muerte de Ron, sobre todo si no tiene que verse expuesta a todos los recuerdos. Generalmente, sus mejores días son cuando tiene una misión que cumplir o, por horrible que suene, cuando ha sucedido algo especialmente dramático y nadie puede pensar en otra cosa.

Un día malo… Un día malo es el infierno. En un día malo apenas puede respirar y la actividad más insignificante supone un esfuerzo sobrehumano. A veces, cuando la presencia de otro ser humano se torna casi insoportable, se escapa a la casa de verano de sus padres.

Sí, Hermione vive con un dolor crónico que determina la gran mayoría de sus acciones, al menos de las impulsivas. Y eso incluye su historia con Zabini. Una historia que se está volviendo demasiado íntima e intensa como para seguir fingiendo que no significa nada, pero que Hermione lo sepa no significa que esté preparada para enfrentarse a ello.

Abre la puerta del dormitorio, la cierra y se apoya en ella mientras observa a Zabini dormir. No lo tenía planeado. Claro que tampoco tenía planeado perder al que debería haber sido el amor de su vida y el padre de sus hijos en una guerra. Una guerra civil. Las peores. Porque no hay nada peor que conocer e incluso amar a la persona que te va a matar. En realidad, Hermione no sabe exactamente lo que es eso. Supone que alguna ventaja tenía que haber en ser una sangre sucia. Al menos sabes que la persona que te va a lanzar un avada kevrada no es la misma con la que jugabas a las muñecas hace veinte años.

Zabini se vuelve hacia ella mientras Hermione se quita la poca ropa que lleva, se mete en la cama y se acurruca junto a él.

—¿Estás bien? —Pregunta Zabini.

—No, no estoy bien.

—Acabará, ¿sabes? Esta guerra. El caos.

—¿Y el dolor?

—No lo sé.

Hermione se acurruca aún más contra él hasta que lo único que existe en la habitación son su piel y su olor.

—A veces pienso que perder a alguien a quien amas, antes de tiempo, es algo que no se puede superar. Creo que te limitas a vivir con ello. A esperar que con el tiempo el dolor se vuelva menos lacerante, más silencioso. Pero en ocasiones no puedo evitar preguntarme si será suficiente.

—¿Suficiente para qué?

—Para volver a ser feliz —Hermione se incorpora y apoya la cabeza en las rodillas como una niña asustada—. Lo siento.

Zabini apoya la mano en su espalda mientras la mira, confuso. Como si aquellas fueran las últimas palabras que esperara escuchar. Cuando reacciona, pregunta lo único que se le ocurre, por evidente que sea.

—¿Qué sientes?

—No darte todo lo que te mereces. Eres un buen hombre, Blaise, podrías conseguir a la mujer que quisieras —Él resopla—. Es verdad y lo sabes. Podrías tener a una que te diese un futuro y que te hiciera feliz.

—A lo mejor soy feliz, ¿lo has pensado?

Por la cara de sorpresa que pone Hermione queda claro que no.

—Puede que feliz sea un término algo excesivo dada la situación actual. En este momento no necesito gran cosa. Seguir vivo, que sigas viva y que te quedes conmigo. No te asustes. No voy a decirte que estoy locamente enamorado de ti, pero podría si me dejaras conocerte. Conocer todos los aspectos de ti y no sólo aquellos que te resultan seguros. Supongo que ahora estás sintiendo el impulso de salir corriendo como llevas haciendo los últimos tres años cada vez que alguien intenta establecer un vínculo emocional contigo.

—Estoy asustada.

—¿De qué?

—Del modo en que me haces sentir.

—¿Por qué eso te asusta?

—Porque yo quería a Ron y lo perdí. No sé si puedo soportar más dolor.

—¿Por qué presupones que acabará mal?

—Porque hay una guerra ahí fuera y aunque no la hubiera, el amor tiende a acabar mal. Es una cuestión de estadística.

Blaise se ríe. Sólo Hermione puede hablar de estadísticas respecto al amor.

—Pero me he dado cuenta de que tengo tanto miedo a las cosas malas que me estoy perdiendo las buenas. Quiero más, Blaise. Quiero pasar más tiempo contigo, abiertamente, y ver si podemos tener algo más que esto. Porque creo que si nos diéramos la oportunidad seríamos algo más. ¿Te parece bien?

—Creo que es lo más sensato que has dicho en toda la noche.

Ambos sonríen y miran hacia la ventana por la que tímidamente pueden ver que, después de la tormenta, ha empezado a amanecer. Un nuevo amanecer que, tal vez, traiga algo de paz, pero sobre todo, que traiga esperanza.

Bueno por fin he subido la segunda parte. La idea original era que fueran dos pero lo he ido dejando y aquí estamos. La he repasado como cuatro veces y la subo ya porque si no, no lo haré nunca. Creo que tiene un punto final un poco optimista que me gusta. Una de las razones por las que lo he estado dejando es porque cada vez que pensaba en ella me planteaba hacerle final dramático y lo dejaba estar. Al final me he contenido. Espero que os haya gustado.