Disclaimer: los personajes pertenecen a la gran J. .
-Vamos, Ro-Ro, quédate un rato más-Lavender se apretó con más fuerza contra Ron, prácticamente restregándose contra él.
-Sabes que no puedo, tengo ronda y Hermione se enfada cuando llego tarde.
-¿Qué más da lo que diga ella? No entiendo por qué te preocupa tanto que se enfade- Lavender hizo un ridículo puchero, que cualquier otro hubiese encontrado adorable, y soltó a Ron.
-No es que me preocupe, simplemente no me apetece un discurso sobre la importancia de la puntualidad- mintió Ron. Si hubieran sido amigos habrían estado discutiendo durante toda la ronda sobre el tema pero, tal y como estaba su relación, dudaba que le preguntase siquiera.
Lavender suspiró ruidosamente y se dejó caer sobre uno de los sillones de la sala común con la intención de llamar la atención de su novio, pero Ron recogió sus cosas rápidamente y se marchó casi corriendo sin despedirse.
En realidad faltaban unos veinte minutos para que comenzaran las rondas, pero Ron tenía que repasar los temas que Hermione le había dado para estudiar. Ella había dejado una lista en su mochila durante el almuerzo. Terminó de comer antes de lo habitual, le soltó una excusa tonta a Lavender y corrió a la biblioteca para buscar lo que necesitaba. Para cuando terminó de estudiar era la hora de cenar, su intención era seguir un rato más, pero Lavender lo pilló durante la cena y no lo dejó en paz desde entonces, alegando que "tenían que pasar tiempo juntos".
Ron se dejó caer en el suelo y, alumbrándose con la varita, se puso a repasar. Estaba tan concentrado que no se dio cuenta de que Hermione se había sentado a su lado y lo estaba observando.
-Tercera ley de Golpalott.
-La Tercera Ley de Golpalott establece que el antídoto para un veneno confeccionado con diversos componentes es igual a algo más que la suma de los antídotos de cada uno de sus diversos componentes-recitó Ron de carrerilla. Sorprendido, levantó la cabeza y miró a Hermione, que sonreía con aprobación.
-Vamos, solo he empezado contigo- dijo mientras se levantaba del suelo y le ofrecía su mano, a pesar de que ambos sabían que era imposible que tuviera la fuerza necesaria para ayudarlo a incorporarse. Con una sonrisa burlona Ron la cogió y se levantó.
Hermione pasó la siguiente hora haciéndole preguntas y, para sorpresa de ambos, Ron sabía la respuesta de la mayoría de ellas. Cuando acertaba, Hermione se limitaba a sonreír y hacía otra pregunta; si fallaba, ella lo corregía, seguía tranquilamente con las demás cuestiones y, tras un tiempo prudencial, repetía la pregunta. Al final, Ron podía responder sin titubear a los problemas que la chica le planteaba.
-No esperaba este resultado la primera clase, la verdad es que te lo has tomado más enserio de lo que creía.
-Tengo mis momentos- se limitó a responder el chico con las orejas coloradas.
-Toma, para la próxima ronda-le entregó un trozo de pergamino én he hablado con Hagrid, dice que no tiene problemas en dejarnos practicar allí.
-Genial, había pensado que podríamos hacerlo el sábado. Así no nos cruzaremos con alumnos de cuidado de criaturas mágicas.
-Bien, yo diré que voy a la biblioteca, no resultará extraño. ¿Qué vas a hacer tú?
-No lo sé. Puedo librarme de Lavender y Harry por separado, pero no se me ocurre una excusa que sirva para los dos.
-Diles que Snape te ha castigado durante la ronda de prefectos por alguna tontería, estás castigado todos los sábados hasta nueva orden- Ron se giró sorprendido.
-No sabía que fueras tan buena pensando mentiras, ¿Cuántas nos has contado durante todos estos años?
Hermione simplemente sonrió maliciosamente y continuó caminando como si nada.
Ambos se sumieron en un cómodo silencio durante el camino de vuelta, que solo fue roto cuando Hermione dijo la contraseña para que pudieran entrar en la sala común. Acordaron verse el sábado a las cuatro al lado de la cabaña de Hagrid, Hermione le deseó suerte en la siguiente clase de pociones y desapareció escaleras arriba en dirección al dormitorio de las chicas. Ron se quedó allí, pensando en lo bonita que era la sonrisa de la chica y en que no podía recordar la última vez que ella le había dirigido una.
Esta vez era Ron el que llegaba tarde, había tardado más de lo que esperaba en librarse de Lavender. Con Harry había sido muy fácil, su amigo ni le había preguntado el porqué de su "castigo"; pero Lavender quería saber exactamente cuánto tiempo estaría castigado, donde y a qué hora terminaría. Ron le había dicho una estupidez tras otra y había esperado hasta que ella saliera de la sala común para volver a por la escoba.
Divisó a Hermione sentada en el césped leyendo un libro maltratado por el uso. Parecía bastante concentrada en la lectura y no había notado que Ron se acercaba, así que, con la escoba debajo del brazo, le quitó el libro rápidamente. Se echó a reír al ver la expresión confusa de la chica que, de repente levantó la cabeza mirándolo furiosa y chilló:
-¡Estaba en la parte más interesante!
Ron miró sorprendido como ella se ponía de pie, le arrebataba el libro de las manos y continuaba leyendo. Recuperó la compostura rápidamente, diciéndose que aquel era su terreno y ella no tenía nada que hacer en el aire.
-Deja ese libro y vamos a empezar. No me importa lo interesante que sea-añadió al ver que Hermione abría la boca para protestar y comenzó a caminar sonriente.
Ron paró cuando estuvieron lo suficientemente alejados de la cabaña de Hagrid. Hermione lo alcanzó unos segundos más tarde, jadeando.
-No es justo, tus piernas son más largas que las mías- protestó la chica.
Ron hizo caso omiso de sus palabras y le tendió la escoba.
-La compartiremos hasta que seas capaz de volar alto sola. Sube.
Hermione miró la escoba como si fuese una acromántula gigante que la mordería en cualquier instante, respiró profundo y montó.
-Vale. Me pondré detrás de ti y comenzaremos a elevarnos, quiero que respires profundo y vayas puntuando del uno al diez el miedo que sientes.
Ron no esperó a ver si Hermione estaba de acuerdo, montó en la escoba detrás de ella y puso las manos sobre las de la chica. Sintió como se tensaba y daba un respingo cuando estuvieron pecho contra espalda.
-Relájate o será peor.
Comenzó a elevarse lentamente, no quería asustarla más de lo necesario y que tuviera algunos de los síntomas que había encontrado en los libros. No le apetecía acabar en la enfermería, sobre todo por las preguntas incómodas que pudieran hacerles Harry o Lavender.
Al menos no hacia viento, el día estaba siendo extrañamente soleado, hasta la nieve se había derretido y parecía que el sol no iba a ser tapado por las nubes durante el resto del día.
-¿Cómo vas?- le preguntó a Hermione, concentrándose de nuevo en ella.
-Tres, no, cuatro- le temblaba la voz y apretaba cada vez más las manos alrededor del palo de la escoba.
-Piensa en algo positivo, como cuando vas a crear un Patronus. No te vas caer, te estoy sosteniendo.
Ron la dejó pensar unos minutos en su recuerdo feliz. Se quedaron allí, flotando a dos metros de alto, la brisa los hacia balancearse ligeramente pero no lo suficiente como para asustar a Hermione. Parecía que se iba calmando cada vez más, Ron no pudo evitar preguntarse cuál sería el recuerdo había elegido. Probablemente un examen muy difícil en el que habría conseguido la nota máxima o algo así…
-Dos. Ya estoy mejor.
-Bien, voy a ir subiendo poco a poco. Sigue puntuando el miedo que sientes- Ron comenzó a elevarse más. Tranquilamente, alcanzó los tres metros y los cuatro, pero Hermione lo paró cuando iba a seguir.
-Para, no puedo subir más- su voz volvía a temblar y estaba tan recta como el palo de la escoba.
-Vuelve a hacer lo mismo. Piensa en tu recuerdo feliz.
Repitieron el proceso tres veces más hasta alcanzar los diez metros. Casi se había hecho de noche y, si no paraban, llegarían tarde a cenar. Ambos recogieron sus cosas y caminaron hasta el castillo, donde se separaron: Ron fue a la sala común y Hermione directamente a cenar.
Ron la observó alejarse con esa enorme mochila cargada de libros y no pudo evitar que una sonrisa aflorara en sus labios. Sonrisa que se mantuvo hasta que Lavender apareció, que no paró de hacerle preguntas sobre su castigo. Por suerte, Ron sabía más de lo que le habría gustado sobre los castigos de Snape así que pudo librarse con relativa facilidad del interrogatorio.
El segundo capítulo ya está aquí. Espero que os haya gustado, el siguiente está escrito también pero quiero esperar a tener otro terminado.
Gracias a las dos personas que me han enviado un review, me hace mucha ilusión cada vez que recibo uno. También a los favoritos y alertas, si añadís mi historia supongo que os gusta, así que gracias. Aunque si queréis dejarme un review no me quejaré .
