SOMOS UN PAR.
Pareja, esa era la palabra más cercana para explicar el tipo de relación que llevaban.
Y aunque sonara como una especie de palabra opresiva, no lo era, porque Agon tenía la misma libertad para hacer lo que quisiera en cuanto le diera gana, sin embargo, Ikkyu lo había encarado y le había puesto una sola condición; no más mujeres. Así tal cual fue como lo sentenció pues sabía que Agon tenía necesidades físicas que satisfacer y no era secreto que iba de mujer en mujer.
Pero ahora que estaban siendo sólo "un poco más cercanos", es decir, teniendo privilegios que sólo las parejas pueden tener, era más que obvio que tenían que respetar esos privilegios. Y para Agon en lugar de ser una molestia, le complació ver que Ikkyu tuviera el valor de encarársele y exigirle tal petición, claro que Agon también puso una sola regla.
Hacerlo, hacerlo cuando él quisiera y donde se le diera la gana, es decir, no saldría más a divertirse con mujeres sólo si Ikkyu cargaba con toda la responsabilidad de satisfacerlo. Y al principio eso fue demasiado para el niño pues se vio teniendo que aguantar una rutina escolar, deportiva y sexual severamente pesada.
Para alguien tan inexperimentado como Ikkyu, al principio fue agotador al extremo, pero con el tiempo aprendió y aplicó, tal cual, y cuando se dio cuenta, ya estaba siguiendo el ritmo de Agon quien no parecía tener queja alguna.
Además, estaba el hecho de que Agon puso esa regla sólo para molestar a Ikkyu, sin embargo, nunca se imaginó que el chico fuera tan terco como para seguirle el juego. Un juego que terminó con él saliendo genuinamente con Ikkyu sólo porque "se le daba la gana", sin decir nunca que estar con el cornerback era "divertido", de alguna manera, era algo que dejó de ser sólo sexual para convertirse en algo serio y que evidentemente no aceptaría tan fácil.
Mientras que para Ikkyu era obvio por las acciones que tenía Agon con él, que parecerían insignificantes, pero para él era más que suficiente. Pues el hecho de estar compartiendo experiencias con Agon, le bastaba.
Por ejemplo, esa vez que todos los miembros de Sakyoudai festejaban la victoria de un partido importante, claro que Agon se retiró enseguida del campo y cuando Ikkyu creyó prudente escabullirse de sus compañeros fue con él para encontrarlo ya en los vestidores a lo que le siguió un intenso forcejeo donde ni todos los "Agon-san, nos van a ver" que se dijeron entre gemidos sirvieron para evitar que se Agon se encerrara dentro de las regaderas junto con Ikkyu y lo tomara ahí mismo.
Ni más ni menos era su forma de darle a entender que eran oficialmente una pareja.
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BUENA SUERTE CON ESO.
-¿Qué?- había sonado más como algo que pensó en voz alta.
-…casi tres meses de embarazo- pronunció por segunda ocasión y con más lágrimas escurriéndole que hace unos segundos atrás.
Agon quedó el silencio asimilando palabra por palabra la noticia que le había dado Ikkyu; "nosotros", no, no le quedaba claro, "vamos a", no, todavía no, "tener un…", ¿qué habrá sido esa última palabra?… porque no escuchó nada más allá de aquello, a lo mejor la palabra era: "bebé", en una oración seguida de "tengo dos meses de embarazo" y más palabras fuera de eso, salían sobrando.
-¿A-Agon-san?- preguntó con incertidumbre pues la cara que había puesto Agon era una que jamás vio en su rostro.
No respondió.
-Agon-san, necesito…- hipó por el llanto, sin embargo, tenía que ser firme -…necesito tu respuesta.
-Y una mierda…- fue lo único que dijo antes de pararse del sofá. Estaba totalmente absorbido por sus pensamientos.
Se dirigió directo a la puerta.
-¡Agon-san! pasó de ser una pregunta a un furioso reclamo.
Sin voltear siquiera para mirar al cornerback, Agon abrió la puerta de la entrada, dispuesto a irse mientras el cornerback lo observaba sin poder creérselo.
-¡Bien, si así lo quieres, si estas es tu respuesta final, entonces LARG..!- calló. Sus palabras no se estaban poniendo de acuerdo con lo que verdaderamente deseaba- "no te vayas", "no me dejes solo", "NOSOTROS"…- sólo podía pensar pero de ninguna forma, decir.
El carácter de Ikkyu le hacía madurar en ciertas situaciones y esta era una de ellas. Él no lloraba, no se hacía el débil, nunca se hacía la víctima, él no se rendía, pero en este caso que la decisión no dependía sólo de él, hacerse el fuerte sería imprudente y tremendamente egoísta para el bebé que esperaba.
Porque su lado irracional deseaba gritarle a Agon que no se atreviera a cruzar la puerta o todo acabaría ahí, pero su lado lógico y orgulloso no se humillaría de esa forma. Todo estaba mal. TODO ESTABA MUY MAL.
-Suerte con eso -fueron las últimas palabras que Agon le dedicó casi en un tono sarcástico a Ikkyu antes de cruzar la puerta.
Ikkyu se sorprendió tanto que dio un par de pasos hacia atrás, negando ligeramente con la cabeza. Negando la situación. Negando la decisión que Agon tomó sin tomarlo en cuenta. Negando esas palabras.
La persona que más admiraba, que más amaba, le estaba traicionando y lo estaba haciendo de una manera tremendamente cruel.
…
Minutos después de que Agon se fuera, Ikkyu quién aun miraba la puerta comenzó a cerrar lentamente los ojos, frunció el ceño y apretó los puños.
El decirse a sí mismo que todo estaría bien, fue equivalente al tiempo que permaneció llorando.
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EL HERMANO IDEAL.
Kongo Unsui.
Durante mucho tiempo se sintió bajo la sombra de su hermano hasta que decidió que era suficiente y no se atrevería a volver a esos días donde estaba detrás de este, recriminando su comportamiento y llevándose la carga y el peso que dejaba su hermano gemelo, es decir, se cansó de ser las sobras de Agon. Nunca jamás volvería a ser ese Unsui.
No culparía al destino por haber bendecido a sólo a su hermano.
Y desde aquél entonces su relación con Agon había cambiado drásticamente porque los dos cada vez se hablaban más seguido y con más confianza, tal como lo hacían cuando eran niños. Y esto era algo que ambos disfrutaban.
Volvían a ser hermanos.
Aunque aquél día meses atrás, que Unsui iba de regreso a casa, se encontró con una escena que le hizo flaquear: su hermano estaba devorando a Ikkyu, porque ese no era un simple beso, no, el hombre se estaba "comiendo" al cornerback. Claro que estaban escondidos y creyendo que nadie los veía, pero Unsui lo hizo.
Desde ese día, le causaba un extremo pesar el estar con ambos sabiendo la relación que llevaban, porque era evidente que Unsui no quería a Ikkyu cerca de Agon, lo quería cerca de él, sólo para él.
Este pensamiento le parecía egoísta porque él se había dado cuenta desde que estaban es Shinryuji que Ikkyu sentía algo más por Agon, ese algo que no sentiría por él. Y claro que en ese tiempo había intentado alejar al pequeño de Agon, porque sabía el daño que su gemelo le causaba, sin embargo, cedió al final porque se dio cuenta que mientras pasaba el tiempo, Agon iba cambiando su forma de ser, lo increíble era que lo estaba haciendo para bien.
Si su hermano e Ikkyu eran felices, entonces él no tenía que entrometerse.
Al menos no hasta que se enteró del embarazó del cornerback y de que su querido e hijo de puta hermanito se había largado dejando a Ikkyu solo.
Y eso simplemente no se podía pasar por alto y él era el indicado para bajar de las nubes a su imbécil hermano, porque esta vez decir que estaba enojado era poco, por primera vez, Agon había hecho algo que Unsui no le perdonaría jamás.
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CUANDO EL DEMONIO ANDA CERCA.
En el trascurso de la semana, Agon no se apareció por la escuela ni para entrenar.
Algo que antes no hubiese extrañado a los miembros del equipo, pero Agon había dejado de ser así desde hacía dos años y no se explicaron por qué de repente desapareció como si nada.
Ikkyu lo sabía, pero no iba decir nada de aquello al respecto. Además, sabía que su condición cada vez era más delicada conforme iban aumentando los días y como se encontraba solo, decidió que ese día le tendría que decir a sus compañeros lo que pasaba con él y su cuerpo, también para que previnieran el que no jugaría en esa Rice Bowl, lo cual no le preocupaba pues el equipo tenía a Taka.
Y en los vestidores después de ese día de práctica cuando sólo estuvieron las personas a las que quería comentarle de su estado, habló.
-Yo ya… yo he recibido los resultados de mis análisis…
Y dicho esto, Mamori, Taka, Banba, Yamato, Jumonji, Akaba e incluso Hiruma quedaron el silencio y voltearon a ver al cornerback.
Nadie se atrevió a presionarlo, ni siquiera Hiruma quien se limitó a arquear una ceja.
-Tengo casi tres meses de embarazo- dijo sin más. Y el eco de la última palabra se expandió por todo el cuarto.
…
La verdad es que los primeros minutos encerrados en el vestidor fueron incómodos tanto para Ikkyu como para los demás, pues no sabían cómo reaccionar, ¿era una noticia buena o una no tan buena?, primero tenían que ver la reacción del cornerback.
En el momento que percibieron la sonrisa relajada y sincera que Ikkyu les dedicó, supieron entonces qué hacer, Mamori corrió a abrazar al pequeño tan fuerte que Ikkyu apenado le comentó que se estaba quedando sin aire, Yamato se acercó y lo felicitó con su singular alegría, Taka le sonrió, Banba no sabía bien qué cara poner, pero se decidió por palmearle la espalda al muchacho, Jumonji le pasó un brazo por el cuello atrayéndolo hacia él y revolviéndole el cabello, cosa que le hizo reír y finalmente Akaba quién le dedicó una que otra palabra de ánimo.
…
Al final Ikkyu se quedó hablando con Hiruma una vez que cada miembro del equipo se había retirado.
-Es evidente que no jugarás, enano -le dijo el demonio recargado en la puerta cruzado de brazos y mascando chicle.
-Lo sé y lo entiendo. Es imposible que pueda, además no quiero dañar al bebé -giró la vista apenado. Ahora se comportaba como toda una madre responsable.
-Bien, entonces Taka tomará tu lugar – lo miró de reojo tratando de ver la reacción que haría.
-Es lo mejor…-finalizó con algo de incomodidad. Odiaba tener que ceder su amado puesto, aunque lo haría sólo por esta vez pues se trataba de la salud del bebé.
Vaya que Ikkyu había crecido en muchos aspectos.
Una vez aclarado esto, Ikkyu estuvo dispuesto a irse, creyendo que la conversación había finalizado hasta que Hiruma volvió a hablar.
-¿Vas a necesitar ayuda? – le dijo arqueando una ceja esperando la respuesta del más chico.
-"¿Vas a necesitar ayuda?"- Ikkyu detuvo su paso. Repitió, pensando otra vez en la pregunta.
No, no se trataba de una simple pregunta, "¿vas a necesitar ayuda". Hiruma era alguien listo y sabia esconder las intenciones de lo que estaba hablando entre juegos de palabras. Ikkyu podía ser alguien ingenuo, pero podía darse cuenta del sentido que Hiruma había puesto en aquella pregunta.
"¿Vas a necesitar ayuda?", Ikkyu sonrió amargamente sin verle la cara al quarterback. Comprendió lo que Hiruma había escondido en esa simple cuestión: "Enano, tienes escrito en la cara quién es el padre y es evidente que no te fue muy bien. No te estoy preguntando si vas a necesitar jodida ayuda, te estoy diciendo que los imbéciles estos van a ayudarte, así que deja de lloriquear".
Y esa era la manera más amable que tenía Hiruma para expresar que todos le ayudarían. Claro que no se lo iba a decir en palabras. Eso era algo que Ikkyu tuvo que entender solo y así lo había hecho.
-Sí… Gracias. -fue lo último que Ikkyu le dijo antes de seguir caminando.
Entonces Hiruma supo lo que tenía que hacer.
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