§ Ángel de Amor §
By Mileena
NOTAS PRE-LECTURA: Wow! O.o estoy impresionada. Nueve reviews son un muy buen comienzo para mi fic, realmente no pensé que fueran tan generosos con esto, ¡¡Gracias, mil gracias! Y como nadie me lo prohíbe, quisiera saludar a las siguientes personas, quienes fueron las que me cooperaron con su rewie: Kaori Christopher, luna, Kagomekatheryne, Dark a.g, Negrita-san, kitzya-kagome, Katsu (que me sigue desde Digimon n.n), f-zelda, Aya Matsumoto (a quien prácticamente obligue a postearme n.nUu)… y Aiko-1993. Muchas gracias por estar! n.n
Pido también mil disculpas por el retraso de la continuación. El tiempo es algo que me gustaría que pariera, la escuela y el Preuniversitario me tienen a full, además de que sufrí un pequeño accidente con mi PC... me costo un mundo recuperar los chaps de este fic, pero lo importante es que ya estoy de vuelta, ojala sigan interesados en ella n.nUu
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CAPITULO II: "Aprendiendo a vivir"
—¡Kagome! ¡Vas hacia el Infierno!
La muchacha ni siquiera se volteó. No tenía por qué creerle a semejante... ¿persona?
—Kagome, ¿podrías detenerte? ¡Lo pagaré yo si algo te pasa...!
—La verdad ¡no me importa! —le gritó la chica mientras seguía avanzando hacia el portón de Hades. —¿Te importó alguna vez a tí lo que me pasara a mí? ¡No veo por qué tendría que suceder lo contrario ahora!
Inuyasha puso cara de pocos amigos y murmuró algo como "¡Los humanos son la especie más tarada que conoceré jamás!" mientras corría hacia Kagome.
Si ella entraba al mundo de los muertos sin haber fallecido, su alma se consumiría inmediatamente sin siquiera poder vagar entre ambos mundos... simplemente se quemaría en el fuego de Hades, y él sería el culpable.
Inuyasha corría a toda velocidad... parecía que no alcanzaría a llegar, por lo que extendió sus largas alas plateadas y de un solo aventón tomó en brazos a Kagome y dio la media vuelta, alejándola del portón de Hades.
Cuando estuvieron lo bastante lejos de allí y en un lugar donde Kagome no pudiera irse a ningún sitio peligroso, Inuyasha la soltó sin previo aviso, haciendo que la chica se pegue un costalazo en el suelo.
—¡Qué falta de delicadeza! —gritó enojada al ángel que seguía planeando en el aire antes de aterrizar estrepitosamente frente a ella. —Ya que me habías ido a buscar, ¿no podías hacer el trabajo completo y ser más caballero?
—¡Feh! Agradece que te rescaté... ¬¬
—No tengo por qué. —le dijo Kagome, en tono antipático. —Yo no te pedí que lo hicieras... ¬¬ ¿Me podrías explicar por qué fue que te ablandaste?
—Porque soy tu ángel guardián, ¡lógico! —Inuyasha desvió la mirada y la fijó en un punto muy alejado de los ojos de Kagome.
—No me vengas con ese cuento ahora... ¡Nada me hará pensar que en ti nació el espíritu de servicio luego de 16 años!
Inuyasha volvió a mirarla con unos ojos llenos de rabia, como si se hubiera resignado a tener que pasar cuidándola el resto de sus días.
—Me han dicho que si no te cuido como se debe a partir de ahora, me enviaran a la tierra a vivir como un humano, ¡lo cual es peor que ir al Infierno! ¿Lo entiendes...? ¡tendremos que esta atados de por vida!
Kagome lo miró fugazmente y luego cerró los ojos, desviando la mirada hacia un lado.
—La Tierra no es tan mal lugar después de todo... —musitó, como incitándolo a abandonarla nuevamente.
—¡Eres desesperantemente desagradable, humana! —le espetó de vuelta el joven ángel.
—Oh, por favor, llámame solamente Kagome... no quiero oírte llamarme "humana" toda la vida.
Toda la vida... ¡qué mal sonaba eso en las circunstancias en las que se encontraban...!
—Mejor sígueme... ¿o es que ya no quieres volver a tu mundo?
—¡Claro que quiero! ¿Me llevarás?
—Si... ya no soporto tenerte aquí más tiempo...
Y le tomó violentamente el brazo, tironeándola hacia un pasillo luminoso que iba cobrando una intensidad de luz normal a medida que se iban internando en él. De pronto, dieron con una gigantesca puerta de bronce con otra inscripción en ella, tal como el portón de Hades:
"Almas indecisas entre el bien y el mal... claman por una oportunidad y por un lugar junto al Poder de Dios"
Apenas estuvieron frente a ella, la puerta se abrió. Una intensa luz mucho más fuerte y cegadora que las anteriores se apoderó del campo de visión de Kagome, y para cuando volvió a abrir los ojos, se encontró desmayada en la calle, tal como se supone que había quedado después del accidente. Multitud de personas estaban rodeándola, y la miraban con cara de preocupación.
Cuando despejó su mirada de la luminosidad anterior, miró a las caras más cercanas y les dijo, medio atolondrada
—¿Por qué me están mirando así?
—Ya fueron a avisar a tu madre, Kagome-chan, no te preocupes.
Quien le hablaba a la chica era uno de sus vecinos, Houjo. También era uno de sus mejores amigos fuera de la escuela.
—Houjo-kun, ¿qué hace toda esta gente agolpada aquí? ¿Y por qué le avisaron a mi madre?
—¿Que acaso no recuerdas? ¡Te atropellaron! —contesto el joven, ahogadamente.
—Si, eso lo sé, pero... yo estoy bien... mira...
Y comenzó a ponerse de pie ante la cara de asombro de todos los curiosos que estaban rodeándola. La única herida que tenía era la de su rodilla, pero ésa se la había hecho en la mañana al caerse de camino al colegio, aunque con este golpe se había vuelto a abrir y sangraba un poco.
—¿Ves? No me paso nada... —decía Kagome, convincentemente.
—¡Hermana! —se escuchó a lo lejos...
Era Souta, quién corría a todo lo que le daban sus pequeñas piernas para llegar al lugar donde estaba Kagome, aún intentando ponerse de pie.
—¡Souta-kun! ¿Cómo estas?
—¿Cómo estas tu, hermana! Nos dijeron que te habían atropellado... tuve mucho miedooooooo... —dijo el pequeño con las lágrimas a punto de salir de sus ojos.
—Yo, pues... estoy bien, tal como me ves, no me paso nada... tranquilo...
—Si quieres te ayudo a caminar —le dijo Houjo, ofreciéndole el brazo para que se apoyara.
—No es necesario, Houjo-kun, gracias...
En eso, la señora Higurashi llegaba al lugar con la cara bañada en lágrimas.
—¡Kagome-chan, ¿cómo te encuentras?... ¿estás fracturada? —dijo al tiempo que se abrazaba a ella, para luego revisarla si es que tenía alguna herida grave o por si le faltaba una pierna o un brazo U (ya saben como son las mamás...)
—No mamá, me encuentro bien, solo que...
—Solo que ¿qué...?
—Solo que... tengo mucha hambre U
La Sra. Higurashi sonrió con toda calma. Las cosas estaban normales.
—Esta bien, vamos a casa... —y le tomó del brazo para caminar juntas con una gran sonrisa, al tiempo que regañaba a un curioso. —¡Oiga usted, ¿podría dejar de mirar a mi hija de ese modo? —el hombre miraba a Kagome como esperando a que en cualquier momento se desarmara en pedazos.
Lógicamente nadie lograba entender cómo es que aquella chica había salido sin ningún rasguño de ese tremendo accidente, si se supone que al menos debería tener una pierna fracturada... pero Kagome caminaba perfectamente bien, acompañada de su madre, de su hermano y de Houjo, quien de vez en cuando le echaba una ojeada con preocupación.
—¿Te sientes bien, Kagome-chan? —preguntó.
—De maravilla ¿por qué lo preguntas?
—No... por nada, como te veía tan pensativa, pensé que podrías sentirte mal...
—No, nada de eso... —dijo ella, volviendo a hundirse en sus pensamientos.
Eso de que estuvo en el cielo sin estar muerta, de que conoció a su ángel guardián y de que éste no quería saber nada de ella... ¿habría sido un sueño? Cuando había despertado desmayada en la calle, miró hacia todos lados, como buscando a Inuyasha, después de todo, él estaba con ella cuando cruzaron el portal hacia el mundo de los humanos...
¡Bah! Seguramente todas esas estupideces habían sido un mal sueño mientras estuvo desmayada, y mas no valía la pena quedarse pensando en eso... después de todo, "los ángeles no existen"
Apenas su adolorida anatomía cruzó la puerta del templo, corrió a su habitación y se dejó caer en la cama como si fuera un gran saco de papas...
—Eso es, Kagome-chan. Descansa, y cuando este lista tu merienda te la subo, ¿está bien?
—Claro, mama... Gracias.
—De nada, Kagome. Eres mi pequeña hija, ¡tengo que cuidarte!
Dicho esto, salió de la habitación encaminándose hacia la cocina, y Kagome se acomodó a pensar de mejor manera sobre su "sueño".
—Si, un sueño —se dijo. —Porque si fuera real, el inepto de Inuyasha estaría aquí, vigilándome... pero sé que no lo hará...
—¿Y qué demonios te hace pensar que no estoy aquí? —dijo otra voz en la habitación
—¡¡¡¡¡Inuyasha!
—¡¡¡¡¡Kagome! —repitió el otro, como burlándose de ella.
—¿Me puedes decir qué haces aquí, inepto? ¡Creí que te dije que no quería volver a verte!
—Lamentablemente yo no estoy bajo las ordenes tuyas, sino bajo las de Dios, porque si no, bien que te hubiera hecho caso, ¿o crees que estoy feliz de volver a verte...?
—¡Eres un patán!
En eso, la Sra. Higurashi entra nuevamente en la habitación, y se queda como helada viendo a su hija hablar con...
—Kagome-chan, ¿estás segura de que no te hiciste daño?
—Sí, ¿por qué lo preguntas? —respondió la chica, airada por el enfado.
—Pues... porque no es normal que... hables sola...
—¡No estoy hablando sola, hablo con mi... con mi... conmigo misma! Eso... Reflexiono sobre el accidente ¬¬U
Sonaría bastante estúpido decirle a su madre "No estoy hablando sola, hablo con el grosero de mi ángel guardián". Si lo hubiera hecho, sin duda la hubieran internado en un manicomio sin siquiera preguntarle.
—Bueno, me parece bien que lo hagas. —le dijo la señora. —Así tomarías más conciencia, porque espero que sepas que éstas cosas te pasan solamente por ser tan distraída.
—Má, no me regañes, ¿s? —Kagome seguía buscando por toda la habitación a Inuyasha... ¿sería que desapareció para que su madre no lo viera?
No... estaba muy echado sobre un ropero al fondo de la habitación, observando minuciosamente la punta de su ala izquierda. Al parecer tenía unas cuantas plumas alborotadas y se afanaba en acomodárselas mientras Kagome hablaba con "esa humana".
—Bueno, ahora lo importante es que descanses y te repongas bien para que mañana puedas volver al colegio. —la mujer le dio un cariñoso beso en la frente, y dejó la bandeja de comida junto a su cama. —Te quiero mucho
—Yo igual, mamá, y gracias.
—No... —dijo la mujer, moviendo la cabeza de un lado a otro. —Es mi deber cuidar a mi bebé...
Y salió de la habitación. Inmediatamente cuando lo hizo, Inuyasha bajó del armario y se ubicó en la ventana que estaba tras la cama de Kagome.
—¡Feh! Se nota que ésa humana te quiere mucho... ¿por qué no será ella tu ángel mejor y me dejan en paz a mi?
Kagome comenzó a comer sin prestar atención a las sarcásticas palabras del celestial muchacho que lo acompañaba.
—Oye, Kagome, ¿me estás escuchando?
—Si, perfectamente claro... —dijo la chica con la boca medio llena de pan.
—¿Entonces por qué no me contestas?
—¿Y qué quieres que te diga? ¿Una pesadez para seguirte el juego? Sabes una cosa, los humanos podemos tener muchos defectos, pero hay unos cuantos a los que no nos gustan las ironías, Inuyasha...
—Vaya... después de todo tienen su dignidad...
—Por supuesto. –se echó un nuevo trozo de pan a la boca, y se dio cuenta de que Inuyasha le miraba curiosamente, como si estuviera haciendo algo intolerablemente asqueroso. ————¿Quieres? –le preguntó, al ver su cara.
—¡Feh! Los ángeles no necesitamos comer ésas cosas. —y se concentró en mirar el cielo por la ventana.
Ya era de noche, y las estrellas salpicaban la negra inmensidad apabulladas por el resplandor mágico de una perfecta luna llena.
—Extrañas el cielo, ¿verdad? –le preguntó Kagome, con un tono soñador.
—Lógico... era mucho más cómodo ver cómo te pasaban mil desgracias desde allá arriba que estando aquí, en primera fila, ¡jajaja!
Kagome suspiró con pesar.
—A ver... ¿sabes, no sé si te has enterado de que tendrás que quedarte conmigo el resto de tus días cuidándome... ¡EL RESTO DE TUS DIAS! —dijo, levantando un poco la voz, enfatizando lo mucho que era "el resto de sus días". —¿Por qué no intentamos llevarnos bien?
Inuyasha la miró de manera petulante.
—Porque ya existes, y contra eso no hay nada que hacer.
La chica sintió de nuevo las lágrimas agolpándose en sus ojos. Realmente por más que rebuscara en su pasado, no encontraba aquello tan terrible que había hecho para merecer este calvario de tener a un ángel guardián que la odia y que lo único que espera ansiosamente es que ella muera para ser liberado en el infierno.
Así que sin más, tomó la bandeja de comida y se la llevó a la cocina, donde se despidió de su madre para luego volver a la habitación a acostarse, ya que al día siguiente tendría que levantarse temprano para asistir a la escuela.
—¿Aún estás aquí? —fue lo único que dijo ella a Inuyasha.
—Por desgracia, no puedo irme y lo sabes.
—Pues empieza a desaparecer porque me voy a dormir, y para tu desgracia, estando tumbada en la cama no puede pasarme nada grave. Buenas noches. —terminó cortantemente, sin siquiera mirarlo a la cara.
Por su parte, Inuyasha volvió a tomar lugar en lo alto del armario, con los ojos fijos en Kagome.
—Prefiero mirarte toda la noche que... que te pase algo por mi culpa... y volver a ser humano...
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Al día siguiente... las cosas volvieron a la normalidad.
—¡¡Kagome-chan, te volviste a quedar dormida...! —gritaba la Sra. Higurashi desde el pie de las escaleras que daban a la habitación de su hija.
—¿¡Como? Ay, Dios... ¡no puede seeeeerrr! T.T ¿Por qué a miii...?
—¡Feh! Más vale que te apures, no sea cosa que te tengas que ir corriendo...
—Y tú, ¿aún sigues aquí? —le gritó una muy apurada Kagome a su adorable angelito
—¿Pues que no me estás viendo?
—La verdad es que no... —la chica se estaba poniendo la blusa, y luego de eso, se peinaba y arreglaba sus cosas para, como siempre, bajar por una simple tostada y salir corriendo al colegio. —Y a ti, ¿qué te pasa? ¿Por qué me miras con esos ojos?
Inuyasha estaba un poco perturbado... no esta de más decir que también estaba algo colorado...
—Termina de decirme qué te pasa, ¡me estás asustando! —Le dijo Kagome.
—Es que... cómo te atreviste a... ¡¡te sacaste la ropa delante de mí! / ¿que acaso no te da vergüenza! (NdA: XDXDXDXDXDXD...)
Kagome no se había dado cuenta de ese pequeño... detalle... con el apuro, la verdad es que ni siquiera se lo pensó...
—o/o bueno... confió en que no estabas mirando, ¿verdad? ¿Qué puede tener de interesante verme a mí, la más desagradable de las humanas, sin ropa? —la chica trataba de justificar su acción al tiempo que escondía su vergüenza.
—La verdad es que nada... —respondió Inuyasha, ya más repuesto de tamaña... impresión.
—Me alegro. Bueno, me tengo que ir... ¡chao!
—¿Como que "chao"? ¡Si me tengo que ir contigo!
Y comenzó a volar para seguir a la chica, que corría como en una maratón con obstáculos para poder llegar a la hora al colegio. Tomó una tostada, le dio un beso a su madre, a su abuelo, y le grito un "matta ne" muy apresurado al pequeño chico que estaba sentado en la mesa, atosigado de pan con mermelada. Acto seguido, abrió la puerta de la casa, salió del templo, bajó las escaleras, y se largó a correr a una velocidad tal, que Inuyasha jamás habría podido alcanzarla sin esas plateadas alas que aseveraban que era un ángel.
—Espera, ¿podrías ir mas lento? ¡¡Es muy temprano para correr tanto! —gritó, molesto porque cada vez quedaba más atrás, y de repente Kagome salía de su campo de visión, aunque lo hacia más para molestarla, ya que aunque la dejara de ver, se sabía el recorrido a su escuela de memoria... eran como mínimo 10 años viendo la misma dinámica ¬¬
—¡Cómo se nota que los ángeles no tienen ningún sentido de la responsabilidad! ¡O por lo menos, tu careces de él por completo! —impulsada por un extraño deseo, Kagome se detuvo a esperar a Inuyasha.
—¿Pero que haces! ¡Porque te detuviste!
—¿No me pediste que te esperara? ¬¬ ¡eres muy tonto, te confundes!
—¡Yo no te pedí eso, bien podría haberte alcanzado volando!
—Bueno, entonces digamos que yo quise esperarte, ¿está bien?
— / lo haces para fastidiarme, ¿verdad?
Kagome no le contestó, solamente siguió corriendo con una misteriosa sonrisa en los labios.
Tal vez después de todo, lograrían llevarse bien...
—¡¡Tarada, no me dejes atrás! ¬¬
O tal vez no...
CONTINUARÁ...
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¡Al fin, chap dos arriba! Hace mucho tiempo queria actualizar, pero como ya dije, no habia podido. Ahora les toca a ustedes hacerse famosos, y dejarme su siempre bien acogido review... ¡No sean malos! ¿A poco no les da curiosidad saber que va a pasar? XD
Como sea, nos vemooooooos! n.n
Mileena –'Beautiful nightmare-'
