Destiny Finnigan rodó los ojos.

-Estás como chiflada, ¿no lo crees?- dijo, divertida y sonriendo, pero a quien estaba frente a ella, no le hizo gracia.

-No sé por qué hablo contigo- cortó Fey.

-Ay, por favor, hermana del prefecto sexy, no te lo tomes personal.

-¿Cómo no voy a tomármelo personal si estás conversando directamDestinyente conmigo?- Fey la miró molesta, con medio tenedor dentro de su boca-. Y basta de mi hermano, conóceme a mí, no por su causa o lárgate.

Destiny se puso de pie, tomó su plato y se dio la media vuelta. Después dio algunos pasos.

Fey se quedó boquiabierta, apretó los labios a lo que fue un intento de su organismo de llorar, pero siguió comiendo sin más. Lo hacía más rápido que como lo hacía normalmente.

Después Destiny volvió, carcajeándose.

-¡Por favor! Que tu hermano sea sexy no tiene nada que ver con que te hable... en este momento- rió Destiny, ganándose una mala mirada de la menor de los Wood-. Por Merlín, Fey Wood, ¿no tienes sentido del humor? ¿No eres feliz? ¿Quieres que te consiga ayuda profesional? ¿O a alguien igual de ardiente que tu hermano, que no sea tu hermano?

-Destiny, basta.

-De verdad que tu vida es ser una amargada.

-¿Quién es amargada y cómo se lo quito?-Noah Finnigan se sentó a la mesa escarlata, junto con su hermano menor, Chrystopher.

-Fey, por supuesto- rió de nueva cuenta Destiny.

-¿La niña de primero con fleco tan chistoso como su presencia?- dijo Noah.

-Eh, estoy aquí- respondió Fey.

-Wow, eres tan observadora. Deberías haber ido a Ravenclaw- Chrystopher rió junto con Destiny.

-Nada que ver tu comentario- dijo Fey, rodando los ojos.

-¿Saben? Si mis padres hubieran tenido otro hijo, hubiera sido genial que quedara en Slytherin- dijo Chrystopher como si nada hubiera pasado-. Para los que no saben, mis padres tienen siete hijos, en este momento los siete estamos en Hogwarts. Tienen tres parejas en cada casa, y uno sin nadie más en Slytherin. Mi hermano el de cuarto, Ezra. Pero soy el menor, así que será el único Finnigan en Slytherin por lo menos en algunos años.

Alessandra Weasley corrió a la mesa de Gryffindor y se tiró sobre los platos de los cuatro que entablaban aquella conversación.

-¡Soy de Gryffindor!- exclamó, entusiasta.

-No se puede cambiar de casa, genia. Vete a tu mesa- señaló Noah.

-Pues, ya lo hice, Fey. Soy oficialmente una sobrina de Godric Gryffindor.

-¿Sobrina?- Noah le miró burlonente.

-Los Slytherin se refieren a Salazar Slytherin, como "El tío Salazar", pensé que...

-Los Slytherin están locos y no deberías acercarte mucho a ellos- una chica de cabello castaño oscuro y ojos grises se sentó repentinamente junto a ellos-. Ah, soy Arlett Sandoval, de séptimo, prefecta junto a Cameron. Y créanme, ellos están verdaderamente pirados. Ah, antes de que pregunten por mi extraño apellido para ustedes, tengo ascendencia latina. Mi familia es colombiana, pero mi abuelo por cubrir la semifinal de la copa mundial de Quidditch de hace varios ayeres, en la que Colombia fue semifinalista, viajó hasta...

-Inglaterra y se quedó a vivir aquí- Noah rodó los ojos, como si fuera obvio.

-España, ahí conoció a mi abuela, reportera de El Profeta quien iba a cubrir la segunda semifinal de Inglaterra en la historia, y se enamoraron. Vivieron en España un tiempo, mi abuelo nunca volvió a su tierra. Después se casaron y decidieron establecerse en Londres, y mi árbol genealógico continuó hasta llegar a mí y mi hermano. Él también está en primero, pero en Hufflepuff. Oye, ¡tú eres la niña que no pudo entrar a su casa!

Arlett señaló a Alessandra, y después le hizo espacio para que pudiera sentarse.

-Bien, genial, ¡alguien que me cree!- saltó Alessandra.

-Mi hermano me lo contó. Pero, la verdad es que quiero escuchar tu versión.

-Oh, sencillo. Decía la contraseña, y sí me abrían, pero al poner un pie en la sala común, salía disparada hasta la otra punta del pasillo. Incluso golpeaba los barriles como debía ser, pero nada. Los prefectos y mi jefa de casa lanzaban hechizos para lograr que pasara a los dormitorios, pero era imposible. Entonces fueron con la directora, y wow, dijo que eso sólo pasaba cuando el Sombrero Seleccionador cometía un erorr.

-¿Un error? Pero si el sombrero seleccionador nunca comete errores- Cameron Wood se sentó junto a su hermana, anudando su capa del uniforme.

-Históricamente, ha cometido tres errores sin contarme a mí. Él es más poderoso de lo que nosotros creemos. Es quien realmente controla los accesos a las salas comunes. ¿O qué? ¿Pensaban que se quedaba dormido o algo así por un año?

-Pues, sí- fue la respuesta de varios. La historia de Alessandra había captado mucha atención en la mesa escarlata.

-Estábamos en la oficina de la directora, y estaba diciendo "Minerva, Gryffindor. Gryffindor, Gryffindor, que te digo que Gryffindor. La niña es Gryffindor, debe estar ahí". Y tras unos papeleos estoy aquí. No he dormido nada pues estuvieron toda la madrugada intentando meterme a mi casa. Bueno, ex casa.

La mesa de Gryffindor estalló en aplausos.

-Bueno, pues el hermano de Fey y yo somos tus prefectos de último año, para lo que necesites estaremos ahí.

-Lo que me tiene intigrado es lo que... ¿Arlett?- Noah esperó a que la castaña asintiera para continuar-, es que dijeron que los Slytherin están pirados.

-Sencillo, ayer fue la novatada. ¿No están los de primero sentados en su mesa?

Varios estiraron los cuellos, pero no había avistamiento de ellos.

-Bueno, tienen pociones con ellos a primera hora, podrán ver a lo que me refiero ahí- terminó Arlett.

.

.

-¡Lamentamos el retraso, profesor!

-¿Qué fue lo que pasó para que los diez llegaran con veinte minutos de retraso, señorita...?

-Zabini, profesor.

-¡Estábamos colgados de...!

Avril le dio un codazo a Abraham Smith.

-Nos estaban entregando las llaves de nuestro dormitorios, también nuestros prefectos nos dieron nuestros horarios y algunas recomendaciones para este día. El profesor Beckett, nuestro jefe, es testigo.

-Terrance Beckett puede ser muchas cosas, pero es la persona más transparente que conozco, así que no recibirán castigo, por lo que sólo restaré quince puntos a su casa. Pasen, por favor- quien estaba al frente de la clase se alisó su túnica, y alzó la barbilla-. Tomen asiento, por favor, esas dos mesas están destinadas a ustedes. De cinco integrantes cada una, por favor. Por ser la primera clase no importa cómo se sienten pero para mañana quiero las listas de sus mesas ya definitivas, por favor.

Scorpius soltó una risa. Pero los demás soltaron una carcajada al verlos a todos.

-Por favor- dijo bajo el Malfoy, imitando al profesor.

Krystal lo golpeó en la cabeza.

-Hey, Potter, sé que aun nos tienes miedo, pero siéntate con nosotros- susurró Avril a Albus, el cual estaba de pie mirando a todas direcciones, desesperado. Él tomó asiento a un lado de ella-. Si hasta Flint se intentó sentar con nosotros sin preguntar, ¿qué te hace pensar que tú no puedes? Vamos, hasta eres visualmente más agradable que él.

-Silencio, por favor, no me hagan quitarles más puntos, por favor- llamó el profesor-. Gracias. Mi nombre es Ackarlay Hopkins, pero todos me llaman Lay. Ustedes díganme profesor Lay, por favor.

-Profesor Lay por favor- Scorpius volvió a imitar al profesor. Avril le pateó la espinilla por debajo de la mesa, con los labios apretados, reteniendo la risa.

-Soy hermano mellizo de el jugador Bryce Hopkins, aunque yo soy más guapo que él. ¿Cierto? Diganme que yo fui la bolsa buena, por favor.

-Profesor, con el debido respeto, si usted hubiera sido la bolsa buena, no estaría dando clases aquí si puede jugar con el Puddlemere.

La mesa de la esquina junto a la puerta, estalló en carcajadas.

-Señorita Zabini, enseñar aquí es un honor y un trabajo digno. No sé a qué se refiere. ¿Puede decirme en qué trabajan sus padres, por favor?

-Bueno, ambos trabajan en el ministerio. Mi padre lleva las relaciones públicas, ya sabe, ir a otros países y hacer acuerdos cool y hacer reformas y proponerlas y esas cosas. Mi mamá, trabaja en la sección legal. Es la encargada de interrogatorios y procesamientos a Azkaban.

-¿Y usted pretende que eso es un trabajo más digno que el mío?

-Sólo digo que nadie en su sano juicio elegiría ser profesor si se puede jugar quidditch. Yo voy a ser una profesional, seré seleccionada nacional y voy a jugar con mi equipo favorito. Por cierto, profesor Lay, mi cuarto en casa está plagado de pósters del Puddlemere, en la mayoría está su hermano y me observa al cambiarme, pero eso es otro asunto.

Fey soltó una carcajada.

-¿Qué, Wood?- Avril la miró soberbia-. En el futuro, cuando le den a tu padre el puesto de capitán, habrá quienes se ganen su lugar por su talento, no como tú que lo harás por conexiones.

-¿Tú qué sabes de si tengo talento o no?- respondió Fey frunciendo el ceño.

-Sólo digo, y también, sólo hay una forma de saberlo...

-¡Bien!

-Paren las dos, por favor. Zabini, está castigada, vaya forma de empezar su primer año.

-En realidad, Scorpius Malfoy me retó a decir lo que dije.

-Entonces, los dos están castigados.

-Perfecto.

-Genial.

Los dos chocaron los cinco y el profesor nunca se sintió más extrañado.

-Como decía, seré su profesor de aquí hasta que McGonagall lo decida, y los evalúo cada dos meses. Un día es el exámen teórico y el siguiente el práctico. Les pido estudien porque la verdad no soy muy piadoso, estudien, por favor. El que salga primero en calificaciones exenta los siguientes exámenes, y obtiene un punto en los que le siguen a ese. Entre exámenes habrá trabajos en equipo, los cuales serán con sus mesas, y la casa que salga más alta al final del curso en todos los exámenes y trabajos, obtendrá cien puntos extra. Los libros no les ayudarán mucho porque yo explico muchas cosas que no están en ellos, puesto que considero inútil decirles otra vez algo que ya está explícito, así que tengan notas de clase, por favor. Y ah, soy el jefe de la casa Ravenclaw.

-Profesor, ¿podríamos entrar en materia?

-Albus, cállate- Avril le dio un codazo.

-A petición de el señor Potter, comenzaremos. Y en vista de aquella estudiante de Slytherin de ojos bonitos, pero cabello rosado, haremos una poción para el cabello.

Krystal se sonrojó.

-Pero profesor, yo no tengo una ceja- Scorpius alzó la mano-, creo que es estéticamente peor.

-Y yo jeroglíficos escritos en mi cuello con no sé qué pero duele cada vez que muevo el cuello- dijo William Flint, señalándonse a sí mismo desesperado.

-Yo ni siquiera tengo cabello- apuntó Liam McLaggen.

-A mí me pegaron cabello de unicornio y ahora tengo barba- Abraham Smith desde la otra mesa de Slytherin levantó la mano-, duele cuando intento quitarlo.

-Mi cabello está al raz de mis orejas y me hicieron tirarme una voltereta desde el inicio de las escaleras, ¿ve mis moretones?- Avril llevó ambas manos a su rostro, enmarcándolo.

-A mí me ataron los cordones de los zapatos y me colgaron del candelabro de cabeza, dándome vueltas- confesó Albus.

-Y nos encerraron en el baño de Myrtle, la llorona para supuestamente darle un baño a la señora Norris- siguió Kiara Jerome.

-¡Maldita gata, es inmortal!- exclamó Derwin Ashter.

-Paren, paren, paren, por favor. Son más los que necesitan que les crezca cabello en la alguna extremidad, haremos esa poción primero. Si nos queda tiempo haremos para remover cosas de la piel, ¿les parece bien?

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Ezra Finnigan paseaba por el castillo cómodamente, reía para sí mismo al recordar lo ocurrido anoche en Slytherin.

No tenía clase hasta dentro de hora y media, Cuidado de las Criaturas Mágicas. Disfrutaba las mañanas, todo era fresco y adoraba esa sensación en su cuerpo.

Su mañana había sido como las habituales que tenía en Hogwarts, tras una amena conversación con Bernard Lewis, su compañero de cuarto, seguida por una batalla campal por quién dejó la tapa del baño abajo, bajó a desayunar junto con él, donde fue rechazado como siempre por Alexa Murphy por primera vez en el año. Después de hacerle pucheros y burlarse de Evan Bulstrode por reprobar primer año, comenzó a recorrer el castillo, como era su costumbre antes de clase.

Pero esa mañana era diferente, debido a lo que escuchó.

La curiosidad lo llevó a asomar la cabeza por el aula vacía de Transformaciones.

-Te lo juro, me he vuelto loco por ti. He tardado mucho en decírtelo porque temo tu respuesta, pero es nuestro último año... y deseo no quedarme con deseos de nada, he vencido el temor y he abierto mi corazón, me fascinas- Cameron Wood tomaba la cara de un Gryffindor al igual que él, séptimo curso, Dwayne Stuart, golpeador de los leones.

Ezra dio un brinco y apuntó a su garganta con su varita, ampliando el volumen de su voz.

-¡Cameron Wood es gay!