Nexus
Hermione no perdió más tiempo para apartarse de Draco y ponerse en pie, y algo de distancia entre ellos ya que, siendo sinceros y objetivos, sus cuerpos habían estado demasiado cerca y con sólo las finas telas de los pantalones de sus pijamas como impedimento para que sus cuerpos estuvieran en contacto. Por suerte que Hermione no se puso uno con pantalón corto porque, si ya sentía frío con el que llevaba puesto, no quería ni imaginar como habría sido de la otra manera. Esto hizo que Hermione se colocase en donde la poca luz no la iluminase tanto para evitar atraer la atención de Draco hacia su top en donde se le habían marcado sus pezones erectos.
Debido al frío que hace aquí y no por cualquier otro motivo.
Ese otro motivo parecía cada vez más despierto y, por lo tanto, cada vez más confundido de encontrarse, donde fuera que estuvieran, junto a, de todas las personas posibles que existen en el Mundo, tanto en el mágico como en el muggle, la compañía de Hermione Granger.
—Ya que parece ser que soy el último en despertarme, ¿te importa ponerme al día, Granger?— le pidió Draco mientras desperezaba su cuerpo estirándolo de tal manera que los ojos de Hermione no pudieron contenerse en recorrer todo aquel torso expuesto y cada uno de sus, más que bien, trabajados músculos que le daban un aspecto fibroso pero sin perder su delgadez característica. Parecía perfecto. Estiró sus brazos sobre la cabeza hasta que sus manos alcanzaron la fría piedra de la pared que tenía a su espalda y, para sorpresa de Hermione, Draco se quedó allí sentado en el suelo con la espalda apoyada en la pared—. Puedes empezar algún día de estos si no es mucha molestia para ti, Granger.
Percatándose de que se había quedado comiéndose con los ojos a Draco, y echándole la culpa a la situación en la que se encontraban para haber hecho algo semejante, Hermione dio gracias a la falta de luz y de haber elegido colocarse en una zona poco iluminada, principalmente por haberse quedado quieta sin moverse.
—Oh, discúlpame, Malfoy. Estaba esperando que su Grandeza se hubiera puesto cómodo— le espetó con el tono más sarcástico del que era capaz. Por desgracia se trataba de Draco Malfoy y, en estos temas, no tiene rival.
—En ese caso— Draco apoyó una mano en el suelo para levantarse lo necesario del suelo mientras que con la otra recolocaba el pantalón de su pijama dedicándole mayor atención a la zona de su entrepierna—. Así está mejor. Gracias por tu interés, Granger.
Y, una vez más, gracias por la falta de luz.
—Eres un cerdo, Malfoy.
—Vaya, ahora me siento profundamente ofendido al ser comparado con tu novio, Granger.
—No metas a Ron en esto, Malfoy— le respondió de manera automática al percatarse de que Draco se refería a él.
—No veo por qué no, Granger. Estoy seguro que se sentiría como en su casa en este agujero en el que estamos.
Hermione tuvo que hacer un gran esfuerzo para controlarse y evitar enzarzarse en una absurda discusión mientras se encontraban en un lugar desconocido tras haber sido, aparentemente, secuestrados. Era lo malo de estar a tan poca distancia de Draco Malfoy, pues lograba sacarle su mal genio con suma facilidad.
Es como si hubiéramos tomado esa clase en Hogwarts.
—No tenemos tiempo para esto, Malfoy. No sé tú pero la última vez que estaba despierta fue justo antes de dormirme en mi cama.
—¿Con el Weasel?— por primera vez vio como Draco tembló pero no por el frío que sentía Hermione—. Y te quejas de mis maneras cuando tú traes esa disgustante imagen a mi cabeza.
Diez,… nueve,… ocho,… siete,… seis,… cinco,… cuatro,… tres,… dos,… uno…
—Y supongo que, vistas tus pintas, lo mismo va por ti.
El rostro de Draco cambió de color de una manera que a Hermione no le habría extrañado si se hubiera puesto a vomitar allí mismo.
—Granger, por favor, conseguirás ponerme enfermo y no creo que sea una buena idea dado nuestro habitáculo. Por ello es mejor que te abstengas a insinuar que pueda dormir con el Weasel.
Su situación era, por decir poco, precaria y no tenían ni la más remota idea de lo que estaba pasando pero, a pesar de todo, Hermione no pudo evitar el reírse ante las palabras de Draco. Eran demasiado hilarantes para que no le afectaran de esta manera.
—Pues esa imagen tampoco es una que me guste tener en mi cabeza, Malfoy— logró decirle una vez controladas sus risas.
—Payback´s a bitch. Pero ahora que ya hemos logrado asquearnos mutuamente, ¿podrías explicarme qué es lo que está pasando?
Hermione sintió como aquel pequeño momento de hilaridad se esfumó cuando la realidad de su situación regresó al primer plano. Por desgracia para ambos no había mucho que explicar salvo por la obviedad de lo que les rodeaba.
—¿Y para esto tantas ganas de hablar? Me parece que esto de despertarte en otro lugar en vez de donde te dormiste no te hace ningún bien, Granger.
—Estoy más que segura que será por la compañía, no deseada, Malfoy— le dijo mientras le dio la espalda a Draco y se puso a palpar las paredes con un deje de concentración en su rostro.
El bendito silencio que se había formado desde entonces fue roto apenas un par de minutos después de que Draco se aburriera de ver a Hermione tocar las frías paredes con aquellos cuidados movimientos que parecían delicadas caricias, si no fuera porque estuvieran siendo realizadas sobre frías piedras. De lo que se sorprendió a si mismo de no aburrirse era de verla a ella, y el hecho de que fuera en pijamas era un punto a su favor pues la manera en que se le marcaba cuando se agachaba estaba logrando un gran nivel de excitación que, de no ser por su fría lógica y control, sería mucho más que visible en su entrepierna.
—Muy bien, picaré, Granger. ¿Se puede saber qué es lo que estás haciendo acariciando las paredes? Si lo que te va es tocar algo frío y duro…— Draco no terminó la frase y ni falta hizo porque la insinuación estaba muy clara. El que Hermione no le respondiera al instante y el hecho de que se alejara cada vez más de él, eligiendo la pared opuesta a la que se encontraba Draco, hablaba mucho más alto y claro.
—Estoy tratando de encontrar algo, Malfoy— le estaba dando la espalda pero aún así Hermione fue capaz de ver como Draco enarcaba una ceja entre confuso e inquisitivo—. Que tal vez pueda haber un camino oculto.
—¿Y por qué habría de haber un camino oculto? Lo más probable es que nos hayan traído mediante la Aparición, Granger.
—Considerando que no me puedo aparecer es probable que hayan bloqueado este lugar para evitarlo o solamente puede que nos afecte a nosotros dos.
—¿Estás diciendo que has intentado aparecerte? Por Merlín, Granger. Me duele que hubieras pensado en dejarme aquí solo— le dijo con falsa molestia.
Hermione no pudo reprimir un bufido de incredulidad.
—Seguro. Como si tú no hubieras intentado lo mismo, Malfoy.
—No, eso es cierto. Pero no quita ese mal gesto por tu parte, Granger.
No solamente la falta de una salida le estaba preocupando a Hermione si no el hecho de que estuviera, ambos estuvieran, descalzos y teniendo que caminar sobre la fría piedra. Esto no haría si no facilitar el que pudieran ponerse enfermos y eso, aquí, no era una muy buena idea.
Al ver que Hermione parecía haber decidido ignorarle mientras continuaba con su examen de su celda, Draco decidió que era momento de hacer algo para tratar de salir de este lugar.
—A pesar de la agradable compañía, creo que prefiero volver a mi cama en donde estaré mucho más cómodo que aquí. Aunque todo es relativo…— añadió para si mismo en voz baja, que Hermione no llegó a escuchar, al fijarse en las curvas que daban forma al cuerpo de Hermione. Sobre todo aquellos pechos que se mostraban tan abultados ante la poca tela que los cubría.
Hermione se apartó de la pared y le lanzó una mirada de cansada desesperación a Draco mientras se cruzaba de brazos logrando atraerle la atención de regreso a sus pechos ante el contacto de estos con sus brazos. El gesto de Hermione se debía tanto por la tranquilidad, y condescendencia, con la que hablaba Draco y porque también parecía que iba a ponerse a buscar con sus manos tal y como había estado haciendo ella.
—¿Tan solo te sientes qué te pones a acariciar las paredes, Malfoy?— le devolvió Hermione sus propias palabras a Draco.
—Nadie me culparía viendo que no hay nada mejor que tocar en este lugar, Granger— le dijo con su media sonrisa—, o que no se dejaría tocar porque, ¿me permitirías tocarte, Granger?— Hermione sintió como se le calentaban las mejillas pero Draco no le permitió responderle—. Pero no me compares contigo y tus métodos muggles para buscar una salida, Granger.
—¡¿Métodos muggles?— Hermione no daba crédito a lo que oía—. ¡¿De qué métodos muggles estás hablando, Malfoy? Solamente estoy usando mis propias manos.
—¿Y no te parece muy muggle para que lo haga un mago, una bruja en tu caso, Granger? Claro que está muy bien usar las manos cuando estás tocando a alguien más que interesante de tocar pero, ¿para lo que estamos aquí?, no es algo muy lógico de hacer, Granger.
—Oh, ¿y qué quieres que haga entonces, qué use magia?
—Pues eso mismo, Granger.
La tranquilidad con la que hablaba la estaba empezando a molestar y alterarle los, ya de por si gastados, nervios.
—¡No tengo mi varita!— le gritó sin poder contenerse—. Y tú tampoco, Malfoy.
—Excusas, Granger. Una varita es una ayuda para poder manipular la magia que uno posee, no la fuente de esa magia— Draco dejó sus manos apoyadas contra la pared y cerró los ojos concentrándose—. Que no sepas algo tan básico a estas alturas.
—Venga ya…— susurró para si Hermione viendo lo que intentaba Draco.
—Revello.
Solamente fue nombrar el hechizo revelador, que hizo iluminar las palmas de sus manos, para que, para sorpresa de ambos, Draco saliera despedido hacia atrás siendo detenido al golpearse contra la pared opuesta y cayendo al suelo como un muñeco roto.
—¡DRACO!
Hermione se encontró arrodillada al lado de un inconsciente Draco mientras trataba de tumbarlo con sumo cuidado para no forzarle el cuello por miedo a que este se hubiera visto afectado por el golpe. Cuando le cogió la cabeza sintió el contacto con cierta humedad que no se reveló a Hermione hasta que la posó con delicadeza sobre el suelo y la tuvo a la vista.
Su mano estaba manchada de sangre.
Continuará
Disclaimer: Todos los personajes relacionados con las novelas de Harry Potter, así como lugares, objetos, y demás, pertenecen a J. K. Rowling.
¿Veis como lo único que me pertenece es el argumento? Algo tan pobre no podía ocurrírsele a nadie más. Bueno, el hechizo Revello no estoy muy seguro pero resulta bastante habitual en los fanfics, ¿verdad?
Dar las gracias por los primeros REVIEWS ha:
Velvet9uchiha.
Gabe Logan.
Al resto de lectores, esperar a que el interés de la historia os haga dejarme algunas palabras… aunque, pensándolo de esa manera, tal vez sea lo contrario -.-U
REVIEWS.
REVIEWS.
Nos leemos.^^
