yasliz: estoy de acuerdo contigo, la canción de puntos suspensivos me parece una de las más indicadas para la relación entre valen y pía, muchas gracias por el review :) el titulo de la historia es de una canción de kaiser chiefs que lleva el mismo nombre, la recomiendo :)

jackievodka: me alegra mucho que te gusto como ha comenzado :D jaja, a mi me encanta la idea de hacer a valentina una cantante exitosa, tendrá mucho éxito aqui :D

angelito23: muchas gracias por tu comentario, que bueno que te esté gustando, espero siga asi! :)

ginebraremyhadley: tus reviews siempre me alegran mucho haha :D gracias por seguir leyendome, te lo aprecio mucho :) desde que leí tu one shot de pia y valen me volví tu fan, en verdad espero con ansias leer tu historia :D

jossy: muchas gracias por tu review, me agrada saber que les gusta la idea :) y si, la otra historia eran ganas mías de cambiarle el final a niñas mal haha, gracias por leer :)

DenALuCab: gracias por comentar mi historia, que bueno q te guste :D trataré de actualizarla pronto junto con la otra, muchas gracias :D

Integra: Por supuesto que le seguiré :) muchas gracias por el review, espero sigas leyendome =)

Perdónenme por la tardanza en actualizar, trataré de que no pase de nuevo, muchas gracias por seguir leyendo y comentado, me ayuda mucho :) bueno, aquí, el capitulo 2


El controlar mi respiración fue todo un reto, por segundos sentía mi cabeza dar vueltas mientras me pegaba una ola de mareo. Adela e Ignacio se habían levantado para saludar mientras yo permanecía sentada, abriendo y cerrando mis manos de manera inquieta, repentinamente el ambiente se sentía muy caluroso. Tomé un respiro profundo para lentamente comenzar a girar mi cuello, sentía mi corazón palpitar cada vez más con cada movimiento. Miré hacia la puerta y logre ver a una mujer con una cascada de cabello castaño. Solté una carcajada de alivio y me volteé hacia la mesa, agarré el vaso de agua fría de Adela y tomé un par de tragos tratando de tranquilizar mi cuerpo, los nervios me habían consumido.

Deje el vaso sobre la mesa y de nuevo giré mi cabeza hacia la puerta. A unos pasos lejos de la mesa Greta se encontraba caminando hacia nosotros, su sonrisa brillaba iluminando todo el lugar, noté como las miradas de todas las personas aquí automáticamente iban hacia ella y podía imaginarme porque. El brillo de sus ojos era suficiente para cautivar a cualquier persona que se le pusiera enfrente, su cara resplandecía con frescura y felicidad, como yo nunca la había visto. Entre sus manos cargaba un pequeño conejo de peluche, con orejas largas y blancas, la razón por la cuál Adela reía a mi lado.

Adela dio unos pasos hacia ella y abrió sus brazos para poder abrazar a su amiga, la cuál muy entusiastamente se lanzó hacia sus brazos abrazándola fuertemente. Todavía me era impresionante observar la relación entre las dos, cuando parecían serse insoportables antes, ahora eran inseparables. Se separaron después de unos segundos dándose un beso en la mejilla y Adela rió de nuevo mientras indicaba al conejo que cargaba Greta.

"¿Y el roedor?" Adela preguntó mientras levantaba las orejas del conejo. Greta le sonrió de nuevo y le entregó el peluche "Lo manda Nina" ella dijo mientras se quitaba su abrigo "Dice que te hacía falta el conejo de la huerta." Las tres reímos fuertemente al recordar las ridículas disputas entre Adela y Nina cuando estábamos en casa de Maca.

Greta inclinó su cabeza y miró hacia la mesa curiosamente tratando de identificar la tercera risa. Adela se movió un poco hacia su lado aún jugando con las orejas del conejo para que Greta pudiera verme claramente. Le ofrecí una sonrisa tímida y amable, lentamente observé sus ojos hacerse cada vez más grandes al verme mientras una sonrisa se extendía en sus labios. "Pía!" exclamó sorprendida. Yo me levanté de la mesa y me acerqué para abrazarla. Escuché a Greta soltar una risa de sorpresa y yo me aleje de ella para verla nuevamente.

Parecía irreal que me volviera a topar con ellas, tantas veces pensé que nunca más volvería a verlas y ahora poco a poco y una a una iban llegando de nuevo a mi vida. O al parecer yo era la que nuevamente entraba a sus vidas, aparentemente todas mantuvieron el contacto cuando salimos, ingenuamente yo creía que cada quién andaría por su camino y nunca hice nada por contactar a ninguna, incluso, ni a Valentina.

"Tanto tiempo Greta" le dije sonriendo mientras sujetaba una de sus manos con la mía. Greta parpadeó y sacudió su cabeza "Demasiado" soltó riendo aún sorprendida.

"¿Cómo has estado?" le pregunté mientras volvía a sentarme en la mesa. "Excelente" Greta contesto mientras sacaba una de las sillas de la mesa para sentarse. "¿Y tu?" Me preguntó.

Tuve que pensar antes de contestarle, si bien no me iba mal tampoco me iba excelente, las cuentas eran cada vez mas altas, la renta subía cada vez más, mi mamá estaba más desubicada que nunca, mis estudios estaban completamente truncados, era difícil definir como me encontraba en estos momentos.

"Pues la llevo" Le dije riendo mientras Greta se sentaba a lado mío "¿Adela logró contactarte entonces?" me preguntó. Iba a contestarle cuando de repente Adela se inclinó hacia adelante para mirar a Greta y decirle "No, fue una total coincidencia, ella trabaja aquí"

Greta levantó las cejas en confusión y me preguntó "Mis amigas y yo venimos mucho a esta restaurante, ¿como no te hemos visto antes?"

"Soy la gerente de aquí" le contesté sonriendo "Mis horarios varían, probablemente no hemos coincidido".

"Bueno, ahora tengo una razón más de venir aquí" Greta dijo mientras abría el menú "Me encanta comer aquí".

Sonreí orgullosamente, una de las primeras cosas que hice cuando me nombraron gerente fue hacer cambios en el menú, lo cuál dieron como resultado a que las mesas estuvieran llenas día con día. Mientras Ignacio y Greta se encontraban volteando las hojas del menú decidiendo que ordenar, Adela sacó su celular de su bolsa y dijo mientras escribía "Como que a Valen se le está haciendo tarde no?"

Tan pronto como se había formado la sonrisa en mis labios, así de rápido se desvaneció, Valentina estaría a unos cuantos minutos de pasar por estás puertas y yo no estaba preparada para verla de nuevo, no cuando su voz aún me causaba escalofríos y el escuchar su nombre me volteaba el estomago y hacía que mi cabeza diera vueltas.

Pero muy en el fondo moría por saber que era de ella ahorita, solo sabía que en su música le iba bien ¿pero en lo demás? No sabía como había iniciado todo, ni como lo había tomado su familia y el masoquismo en mí me martillaba la cabeza queriendo saber si había alguien más en su vida. Alguien más, como si yo hubiera sido un "alguien" para ella. Solamente éramos amigas.

La voz de Greta fue la que me saco de mis pensamientos, dirigiéndose a Adela le informó "Me mando un mensaje mientras venía, dijo que llegaría un poco tarde".

Aún era muy extraño imaginarme a Valentina intercambiando mensajes con Greta, cuando antes yo era la más apegada a ella, pero todo había cambiado tanto que ella se había encontrado otros confidentes, alguien que no era yo. Incluso podía sentir una descarga de celos asentarse en la boca de mi estomago.

Noté que Adela levantó una de sus cejas en confusión y miraba a Greta como si la tardanza de Valentina fuera lo más raro del mundo, lo cuál me daba mucho que pensar "¿Y eso?" le preguntó Adela.

Una risilla escapo de los labios de Greta y yo la miré atenta, sus ojos centellaban traviesamente "Dijo que tenía que verse con Sofía". El tono sugestivo en su voz hizo que las nauseas me golpearan intensamente. Cerré mis ojos rápidamente tratando de desvanecer las imágenes que se empezaban a crear dentro de mi mente. Era difícil imaginarme a Valentina con alguien más, ahora más que nunca temía mi encuentro con ella.

Moví mi fleco intranquilamente y mis ojos se dirigieron hacia Adela, quién había cambiado su gesto de confusión por uno de total sorpresa "¿La traerá? Muero por conocer a la tal Sofía!" exclamó muy entusiasmada. En ese instante Greta se inclinó un poco más hacia la mesa y le exclamó de regreso "Lo sé! Yo también!". En cualquier otra situación el chismorreo entre Adela y Greta haría que mi estomago se contrajera de risa, solo que en este momento se me contraía con dolor y nauseas. Las dos se veían tan entusiasmas por conocer a esta tal Sofía, que era obvio que esta persona era alguien importante para Valentina.

Mi curiosidad me ganaba y moría por saber quién era esta persona, tragando el nudo que se había creado en mi garganta, les alcancé a preguntar con una voz pausada y temerosa de la respuesta "¿Quién es Sofía?".

Las dos amigas voltearon a verme aún con aquella sonrisa sugestiva colgando de sus labios, totalmente inconscientes de la forma en la que me estaba pegando está información.

"Supuestamente una amiga de Valen" Adela me contestó frunciendo el ceño, no convencida del todo con esa afirmación. "Pero por Dios, no se la creo" agregó soltando una risa. "Habla mucho de ella para ser solo su amiga"

No tuve tiempo de digerir lo que Adela había dicho porque Greta de golpe me hizo una pregunta. "¿Que no has hablado con Valen últimamente?" Suspire sintiéndome frustrada y maldije a Greta en mi mente por interrumpir, quería saber más de está tal Sofía.

Sacudí mi cabeza y comencé a abrir y cerrar mis manos de nuevo "Hm no, tenemos mucho tiempo de no hablar" le contesté.

Greta se recargó en su silla y soltó una risa incomoda "Ah, es que yo pensé, que después de todo lo de la casa, que seguirían viéndose" ella dijo mientras comenzaba a peinar su cabello con sus dedos.

Adela decidió interferir en la conversación y me miro de manera curiosa "Si Pía, nunca nos dijeron que fue lo que paso entre ustedes"

Yo resoplé amargamente y sacudí un poco mi cabeza no queriendo continuar con la conversación, en pocas palabras les resumí todo lo que había pasado en los seis meses dentro de casa de Maca "Nada fue lo que paso, nada".

Las dos parecieron notar mi incomodidad con el tema y decidieron dejarla ahí, la sonrisa amable y resplandeciente de Greta volvió a sus labios y se acercó a mi tratando de indagar más sobre lo que era mi vida ahora. "¿Oye, y estás viendo a alguien?" me preguntó.

Con su pregunta sentí una gran urgencia de echarme a reír, era más que obvio que con mi aún obsesión con Valentina era difícil concentrarme en alguien más, aunque no era imposible. Dentro de mi mente viaje unos días atrás en los que tuve un par de citas con una chica que había conocido recientemente. Con su cabello chino y rubio volando en mis pensamientos le conteste, "he estado saliendo, pero nada serio".

Greta no parecía estar conforme con mi respuesta y decidió seguir preguntado. "Así, ¿con quien? Cuéntanos."

Mi humor por continuar con el chismorreo había desaparecido en el momento que está Sofía relució en la conversación, lo único que tenía ganas ahora era de escapar de está mesa y correr a mi cama tratando de imaginar que estos dos últimos años de mi vida nunca habían sucedido. Así como Valentina me ayudó a enfrentar muchos problemas de mi pasado, también me hundió en otro foso diferente, del cuál la única que podía sacarme era ella.

Por primera vez di gracias que el restaurante estaba completamente lleno ese día y una de las meseras corrió hacia la mesa para hablarme "Pía!" me exclamó sin aliento, era un día pesado para ellas. "¿Si?" le pregunté volteando mi mirada hacia ella.

"Necesitamos ayuda con una cuenta" me dijo rápidamente para después dirigirse a la caja registradora donde varios meseros se encontraban ya tratando de resolver el problema que había surgido.

Suspiré con alivio y me volteé para mirarlos a los tres "¿Me disculpan tantito?" les dije mientras me paraba de la mesa. Los tres asintieron "Si claro" Adela me dijo sonriendo.

Me levanté sintiéndome aliviada queriendo estar un rato sumergida en mis pensamientos, parecía que todo a mí alrededor se movía en cámara lenta, aún mi mente estaba inundada con recuerdos e imágenes de Valentina, al igual que de celos y de tristeza. Mientras caminaba volteé ligeramente mi cuello para observar a la mesa de la cuál me había parado, los tres estaban como si nada hubiera pasado, platicando y riendo de quién sabe qué cosa, me sentía una extraña entre ellos, había pasado mucho tiempo y yo estaba completamente desvinculada de ese grupo, me preguntaba si sería muy difícil integrarme de nuevo. Estaba a punto de girar mi cabeza hacia el frente cuando de repente sentí mi cuerpo chocar con algo duro, logrando que diera unos pasos hacía atrás tratando de conservar mi balance.

"Perdón, no me fije a donde iba" le dije rápidamente a la persona con la que había chocado sin levantar la vista.

"Pía" escuche una voz suave llamarme.

Lentamente subí mi mirada y jadeé en el momento que me encontré con los ojos de Valentina, hasta esta fecha, todavía me quitaba la respiración. Su cabello era un tono de rojo más intenso, su fleco aún caía de lado, pero era más corto, podía ver sus ojos más claramente, los cuáles parpadeaban con sorpresa. Sentí la necesidad de acercarme hacia ella y poner su cabello detrás de su oreja, como antes lo hacía, pero me contuve. Estaba tan ocupada observando lo bien que le había caído este año a Valentina, que por unos segundos olvide como hablar, fue hasta que los ojos de ella comenzaron a achicarse con preocupación que me di cuenta que tenía que decir algo.

"Valentina" le dije en un suspiro y con voz baja para que ella solamente escuchará.

Nos miramos a los ojos fijamente, todos los recuerdos de casa de Maca parecían reproducirse en nuestros ojos como una película vieja, pero no olvidada. Cualquier otra persona que se encontrara con un viejo amigo, el cuál no había visto en mucho tiempo correría hacia él a preguntarle que era de su vida, mientras nosotras dos nos mantuvimos congeladas en nuestro lugar, ninguna dispuesta a hacer el primer movimiento, eso solo significaba algo, entre nosotras había algo más que solo amistad, y yo lo sabía, lamentablemente la que estaba parada frente a mí no lo aceptaba. La gente alrededor parecían como manchas moviéndose rápidamente, mis ojos solo se enfocaban en la persona frente a mi, pero entre ese mar de manchas, una figura se volvía cada vez más clara, tarde un segundo para darme cuenta que Valentina no venía sola.

Cerré por un momento los ojos y cuando los abrí todo volvió a la normalidad, el ruido del lugar rebotaba contra las paredes y los meseros corrían de un lado hacia el otro, y enfrente de mí ya no solo estaba Valentina mirándome sorprendida, a su lado había llegado una mujer que miraba confundida entre nosotras dos. Alta, delgada, con un cabello negro intenso y largo cayendo como cascada y ojos verdes como esmeraldas, muy bien vestida, no podía quitarle los ojos de encima, hasta que mis ojos cayeron en su cadera donde en su cinturón estaba ajustada una tarjeta enmicada de presentación. Sentí el piso temblar y derrumbarse debajo de mis pies. Sofía Murguía era lo que decía.