We Got Married

Capítulo I

"¿Matrimonio?"

Las luces se fueron apagando, hasta dejar el ambiente sumido en la penumbra característica del final de un concierto. El bullicio del público se hizo ensordecedor y una sonrisa sincera se dibujó en sus labios, a pesar del cansancio físico y emocional que sofocaba su cuerpo.

No pudo evitar hacer una leve reverencia hacia su público. Incluso sabiendo que no podían verlo entre tanta oscuridad, creía que les debía esa muestra de respeto y agradecimiento. Aún sentía la agitación de la danza en su cuerpo; no obstante, no podía identificar si el malestar que oprimía su pecho se debía el esfuerzo físico o a la maraña de pensamientos que ahogaban su mente: "¿Lo hice bien? ¿pude haberlo hecho mejor? Definitivamente pude haberlo hecho mejor, esto no es suficiente". Incógnitas sin respuesta fija; pues, ni las mejores estadísticas de ventas, pueden dar una respuesta satisfactoria a la interrogativas nacidas bajo la ansiedad y la presión que deja la insatisfacción hacia el trabajo realizado.

Un suspiro cansado salió de sus labios al momento que se bajaba de la tarima, adentrándose, de forma inevitable, en una superflua conversación con sus compañeros de grupo, acerca de cómo (a pesar de los contratiempos) el concierto había sido un éxito.

El positivismo mostrado por sus compañeros luchaba por hacerle competencia a la decepción que lo anidaba; quizás así es como debían ser las cosas. Quizás, tan solo, su esfuerzo sí había sido suficiente… Quizás podría darse el privilegio de sentirse satisfecho por primera vez en mucho tiempo. Con ese pensamiento en mente, se despidió cortésmente de sus amigos, adentrándose en su camerino.

Se recostó en la puerta. Agotado, paseó sus ojos por la habitación y sintió rápidamente cómo la opresión en su pecho ganaba terreno; logrando que una sensación de vacío naciera en su estómago y se extendiera al resto de su cuerpo, dejándolo levemente mareado.

Suspiró derrotado y se acercó al sillón dispuesto en la habitación. Tomó su teléfono de la mesita de centro, contemplándolo en sus manos con indecisión. Se sentía un descarado, un mal ser humano; habían pasado tres meses desde la última vez que llamó y ahora lo hacía únicamente para ahogar la voz en su cabeza que le recordaba sus constantes fallos.

Se tiró en el sillón y se llevó las rodillas al pecho en un intento de hacerse lo más pequeño posible, buscando de forma inconsciente que ese gesto lo ayudara a mantener sus emociones a raya. Marcó ese característico número con nostalgia y se llevó el celular a la oreja, sintiendo su pecho retorcerse cuando esa voz familiar lo saludó con afecto.

⎯Siento no haber llamado este mes⎯fue lo primero que soltó, en un intento fallido de liberarse de ese cúmulo sentimental que lo hostigaba.

El silencio prevaleció en la línea por unos cuantos segundos, antes que la cálida risa de su madre resonara en la línea.

⎯Yuuri, no tienes que disculparte por eso, sé que estás ocupado. Esa presentación pública fue maravillosa, cantaste como un ángel y bailaste espléndidamente. Deberías hacer algún día una presentación en el Ice Castle, definitivamente poblarías a Hasetsu de turistas y debo de admitir que eso siempre será beneficioso para el negocio ⎯dijo a modo de broma, haciéndolo recordar aquellos días en los que su voz era lo primero que escuchaba en las mañanas y lo último que oía en las noches. Ser un niño no era malo, sin embargo ser ese niño nunca lo había hecho feliz.

"Hasetsu", pensó con un deje amargo; ese lugar del que había huido al verse acorralado. Sacudió la cabeza de forma instintiva para apartar esos pensamientos y direccionar su concentración a la conversación que mantenía ahora con su progenitora.

Soltó una risa amarga que resonó en la línea como un eco.

⎯Definitivamente tengo que hacerlo, pero tendré que consultar a Phichit y a Isabella sobre eso⎯respondió, tratando de subir el ánimo. Sin embargo, se dio cuenta de su fallo estrepitoso cuando las lágrimas se acumularon en sus ojos.

⎯Lo siento mamá… tengo que irme, acabo de terminar el concierto y Celestino mencionó algo sobre una reunión⎯se excusó, evitando sentirse tan mal, pues realmente su manager los había citado en su camerino luego del concierto.

⎯Está bien cariño, cuídate⎯escuchó a través de la línea, antes de colgar el teléfono.

Se quedó inmóvil por unos cuantos minutos, apretando aún más fuerte las rodillas contra su pecho, causando un leve dolor por la presión ejercida. Buscaba, de forma inconsciente, contener las emociones que agitaban su pecho. No obstante, estas se liberaron como una válvula de presión, logrando que densas lágrimas se deslizaran por su rostro. Sinceramente, se sentía como un cliché: veintidós años y con una adelantada crisis del cuarto de vida.

Hizo un esfuerzo titánico por dejar de llorar; no podía permitir que sus ojos se hincharan o se pusieran rojos, quizás tendría que hacer alguna aparición pública en los próximos minutos. ¿Qué pensarían los reporteros al captarlo en tal estado? Ya se imaginaba los encabezados: "Líder de Crystal Heart llora por la falta de demandas para la venta de entradas". Comenzó a pasear la mirada por la habitación, buscando serenarse; la penumbra y el frío proveniente del aire acondicionado le proporcionaban una calma que lo sumergía en un estado automático de relajación, permitiéndole respirar después de semejante arranque emocional.

Suspiró, consciente de sus obligaciones, y se levantó a pesar que su cuerpo le suplicaba para que mandara todo a la mierda y se sumergiera en lo que prometía ser una reconfortante velada con Morfeo.

Comenzó a desabrochar los botones de su camisa al momento que se paraba frente al espejo presente en la habitación. Deslizó la tela por sus hombros con la mayor lentitud posible, intentando evocar un ambiente sensual. Estiró los brazos, permitiendo que la prenda se deslizara hasta el suelo y miró su cuerpo a detalle como llevaba tiempo sin hacerlo.

De forma inevitable, comenzó a recrear las poses que había hecho para distintas sesiones fotográficas, tratando de encontrar de forma desesperada esa sensualidad misteriosa que caracterizaba a cada una de aquellas imágenes.

Trató de enfocar la mirada en su brillante cabello negro. El contraste de sus hebras, con la claridad de su piel perlada, le daba un aspecto elegante. Sus cejas definidas le enmarcaban el rostro, dándole un toque erótico a su mirada; erotismo que quedaba escondido bajo la capa de inocencia que denotaban sus orbes pardos. El atrevimiento y la determinación eran perfectamente palpables en los mismos, en forma de delicadas pinceladas rojizas que se entremezclaban con el marrón de sus iris, dándole un toque misterioso a su mirada. No obstante, el temblor de sus labios rojizos le confería un aspecto temeroso e inseguro a su mirar, desluciendo la perfecta simetría de su rasgos asiáticos.

Era un hombre indudablemente atractivo. Sin embargo, en ese momento, ninguna de esas características saciaba su búsqueda. Cuando la insatisfacción y la frustración se mezclan, es muy difícil borrar su huella; llegando a encontrar errores e imperfectos hasta en el más mínimo detalle.

Soltó un suspiro de desencanto y se lanzó de forma violenta contra la silla de su tocador, no se sentía para nada atractivo. Llevó las manos a su estómago y una mueca de disgusto surcó su rostro; solo llevaba un mes descuidando su dieta y ya había comenzado a engordar. Maldecía con toda su alma haber heredado en su genética esa absurda tendencia a engordar hasta con aire. Su hermana Mari había sido realmente afortunada, la mujer podía pasar días tirada en el sofá tragando porquerías y no engordaba ni un gramo; era gracioso cuando se le unía en esa contienda y a los pocos días prácticamente salía rodando del lugar.

Una sonrisa nostálgica se dibujó en su rostro, realmente extrañaba el carácter juguetón y el raro sentido del humor un poco ácido que caracterizaban a su hermana. Aún mantenía el contacto con ella a través de mensajes y redes sociales, pero no era lo mismo hablar a través de textos que tenerla al lado escuchando su voz, y respirando su casi característico olor a tabaco.

⎯¡Yuuri!⎯escuchó el acostumbrado timbre de voz acompañado del insistente repiqueteo en la puerta, sacándolo de sus pensamientos. Instintivamente se llevó una mano al abdomen, cubriendo ese leve bulto que comenzaba a formarse en su estómago. Con la ropa puesta ni siquiera se notaba, pero sin camisa, llamaba bastante la atención, ya que contrastaba de forma absurda con el resto de su trabajado cuerpo. Calculaba que había subido unos siete kilos, ya que sus muslos también se notaban levemente más rellenos⎯. ¡Yuuu~ri! ⎯volvió a escuchar la voz de su mejor amigo al otro lado de la puerta, alargando de forma exagerada la primera vocal de su nombre.

Se puso de forma apresurada la camisa que se había quitado y soltó un amago de risa cuando, al abrir la puerta, se topó con la cara cargada de fingida molestia de su amigo.

⎯Adelante Phichit-kun⎯soltó en japonés con un leve tono burlón. El mencionado ya estaba acostumbrado a las cortas frases en ese idioma e incluso podía hablarlo con fluidez, pues su mejor amigo se había encargado de enseñarle detalladamente cómo debía pronunciarse y cómo dirigirse a distintos tipos de personas. Éste, por su lado, había hecho lo mismo al enseñarle tailandés al azabache.

⎯Pensé que me saldrían raíces ⎯respondió moviendo, con exagerado dramatismo, el recto flequillo de cabello ébano sobre su frente; y colocando en blanco su ojos negros, al momento que ingresaba en la habitación⎯. El concierto fue un éxito ⎯dijo de repente, analizando la mirada del líder de su agrupación.

Conocía a Yuuri como la palma de su mano y, después de todo el tiempo que compartieron habitación en la universidad, tenía sus manías grabadas a fuego en la memoria como si lo conociera de toda la vida, siendo la principal su tendencia depresiva. Sabía que a Yuuri no le gustaba que se inmiscuyeran en sus sentimientos y, a pesar de que era su mejor amigo, muchas veces ni siquiera a él le permitía cruzar esa línea. Por tanto, su mejor arma de ataque contra la coraza andante que muchas veces representaba su amigo, era hacerse el idiota. O, más específicamente, el que no sabía nada, y meter el asunto por debajo de la mesa con toda la discreción posible, para que las alarmas de su amigo contra su privacidad no sonaran. Confirmó sus sospechas cuando una fugaz expresión dolida cruzó el rostro de su amigo.

⎯No te desanimes, a pesar de que no hubo exigencia por más entradas, se lograron vender todas⎯ decía al momento que se tiraba con soltura en el mueble presente en la habitación, esperando una respuesta por parte de su amigo. Al no obtenerla, alzó la mirada interrogativo y lo miró, asintiendo poco convencido mientras miraba su estómago.

⎯Tienes razón Phichit, el concierto estuvo bien⎯le dio la razón, dedicándole una débil sonrisa.

La verdad es, que el hecho de que el concierto no haya sido considerado un éxito rotundo, no era el principal motivo de su bajón emocional. Su falta de motivación y su incapacidad para componer canciones nuevas, eran una de las principales razones que lo mantenían en un círculo de tristeza perpetuo. A eso, se le sumaba la reciente muerte de su querido perro Vicchan y su progresiva subida de peso; esas cosas hacían que su característica debilidad mental ganara terreno en su cabeza.

⎯¡Exactamente! ⎯exclamó animadamente el tailandés.

Si había algo que todo el mundo se preguntaba es cómo ambos jóvenes podían mantener una amistad tan duradera y sin grandes conflictos cuando ambos representaban polos opuestos. Yuuri se caracterizaba por su tímida personalidad y por su tendencia a deprimirse fácilmente, y Phichit por su soltura al relacionarse con los demás y su positivismo arrollador. Quizás era ese contraste entre ambos lo que mantenía su amistad en equilibrio.

⎯Además… ⎯murmuró con complicidad⎯ un pajarito me dijo que estamos entre los seleccionados para participar en We Got Married ⎯soltó tratando de contener la emoción⎯, solo falta que confirmemos y estoy seguro de que eso es lo que quiere hablar Celestino con nosotros.

La noticia golpeó al mayor como un balde de agua fría. We Got Married, ese programa que su joven amigo no se perdía por nada del mundo y que lo hacía fangirlear como una colegiala. El mismo donde la trama central era nada más, y nada menos, que seleccionar famosos al azar y hacerlos convivir durante un año como una pareja de recién casados.

Sin siquiera tener tiempo para asimilar la noticia, Minami, el denominado mensajero del staff, tocó la puerta para informarles que su manager los requería en su despacho.

No pudo evitar torcer los labios en un gesto inconforme, cuando las sospechas de su amigo fueron confirmadas con tres simples palabras: "perfecta oportunidad publicitaria". Poco le importaba la publicidad, si eso se convertía en un sinónimo de perder su privacidad.

La conversación se tornó incómoda, cuando su primera reacción había sido negarse rotundamente, argumentando: "no tengo nada interesante que ofrecer a la cámara fuera de mi trabajo, además disfruto de mi privacidad y no me agrada la idea de dejarla por unos cuantos miles"; siendo corregido automáticamente por su mánager: "millones Yuuri, millones".

Siendo sinceros, le valía verga si su mánager hablaba de cientos, miles o millones; y le descolocaba un poco tener que reconocer que su opinión no tenía tanto peso, cuando los productores del dichoso programa habían pedido la participación de los tres o de ninguno. Le frustraba que la decisión quedará en manos de Phichit e Isabella, porque sabía que estos no dudarían en lo más mínimo al momento de firmar cualquier contrato que pusieran al alcance de sus manos.

Con esa perspectiva, se resignó a tener que observar su derrota a través de los ojos emocionados y sonrisas satisfechas de su compañeros de agrupación.

⎯Viajarán a Corea en siete días. El primer episodio del reality saldrá a la luz en dos meses, así que podrán imaginarse lo apretado que estará su horario a partir de la próxima semana.

Después de la acalorada discusión, Celestino retomó la palabra para informarles los planes a futuro:

⎯Y para que vean lo comprensivo que soy, hice todo mi esfuerzo para dejarles ésta semana libre, para que disfruten de hacer turismo en el lugar ⎯comentó con una sonrisa⎯. Después de todo, no todos los días damos un concierto en Rusia.

Terminando de esta forma la reunión, al joven líder no le quedaron ganas para mucho más que ir al hotel y tirarse en su cama, a mirar televisión o quizás sumergirse en algún libro. Llevaba tiempo intentando aprender ruso y consideraba que ya tenía el nivel adecuado para probar leyendo alguno de los libros a su disposición. Además, sus pequeñas salidas y sus contadas interacciones con los nativos del lugar le daban ánimos suficientes para aventurarse de esta pequeña manera.

⎯¡Yuuri! ⎯escuchó a sus espaldas y cerró los ojos con cierto cansancio. Definitivamente lo que le esperaba no sería nada bueno.

⎯Phichit-kun… ⎯dijo girándose, su cara encontrándose con la del moreno y con la de la única chica del trío.

⎯Sabes… tengo mis contactos y me han confirmado… ⎯comentaba al momento que se dirigían al camerino del mayor⎯ que MorfEros tiene confirmados hasta el momento tres de sus integrantes para participar en el programa ⎯terminó de decir, al momento que abría la puerta del camerino e ingresaba como si le perteneciera.

La joven apresuró el paso y se adentró en la habitación antes de que el azabache pudiera reaccionar. Tomó al moreno de los hombros con una inusual intensidad en la mirada.

⎯¡¿Sabes quiénes van a participar?! ⎯preguntó emocionada, con sus ojos azules brillando ansiosos.

El moreno sonrió con suficiencia e hizo el ademán de que revisaba su agenda electrónica antes de responder. Realmente no es que estuviera viendo algo, simplemente le parecía que el gesto lo hacía ver interesante y sofisticado.

⎯Yo tengo mis contactos Isabella ⎯respondió orgulloso de la red de información que había logrado crear en la industria⎯. Hasta el momento hay tres participantes, pero aún no está definido qué papel tendrán en el show. Están pensando poner a Otabek y a Chris como presentadores. Claro que, también, la participación completa de la agrupación Ágape está totalmente confirmada; así que los productores se están debatiendo los papeles de cada uno ⎯giró la mirada hacia el líder de su agrupación, el cual se encontraba recostado en el mueble del lugar, tratando encarecidamente de interferir lo menos posible en la conversación.

⎯¿Sabes, Yuuri? La participación de Víctor está 100% confirmada ⎯soltó de golpe con una sonrisa burlona en los labios, pues sabía de la admiración desmedida que sentía su amigo por Víctor. Durante el tiempo que compartieron dormitorio en la universidad, había convivido con posters de Víctor por toda la habitación, y su amigo seguía su carrera con tal fulgor que se sentía capaz de citar sus grandes éxitos por fecha y en orden alfabético⎯. Seguro tendrás oportunidad de compartir algún momento con tu ídolo. Después de todo, estarán en el mismo programa ⎯terminó de decir, mirando con satisfacción cómo el rostro de su amigo se teñía de rojo.

⎯No quiero compartir nada con Víctor ⎯respondió el japonés, negando lo innegable.

—No quieres compartir nada con él, por eso tienes tu habitación llena de posters de él ⎯atacó Isabella, encantada de ver cómo el sonrojo en el rostro de su líder aumentaba de nivel⎯. Vamos Yuuri, no tiene nada de malo tener un crush por Víctor, el sujeto es talentoso y está buenísimo ⎯comentó con aire inocente.

⎯Definitivamente no me siento atraído a Víctor de esa forma, Isabella ⎯respondió serio.

Él sabía que lo que sentía por el ruso era admiración, no pasaba de algo más allá que eso y no tenía dudas algunas sobre ello. Después de todo, él fue una de las grandes inspiraciones a la hora que decidió dedicarse al mundo del espectáculo: cuando lo vio actuar en esa sonada película, donde representó a un joven que se rebeló contra su padre, abandonó una carrera segura como abogado y se dedicó a la música. No pudo evitar emocionarse, quería ser como él, como ese joven que en su juventud se presentaba a través de largos cabellos platinados y claros ojos azules que brillaban con inocencia.

Claro que, desde ese momento hasta el presente, su imagen había cambiado radicalmente. Su cabello, ahora corto y con un flequillo, le daba un porte mucho más adulto y maduro. Éste, con discreción, competía con lo refrescante de su semblante juvenil. Su piel, tersa y de apariencia suave, parecía el lienzo perfecto para enmarcar sus orbes azules.

Su cuerpo era efectivamente el de un hombre adulto; músculos definidos y marcados que resaltaban aún debajo de la ropa. La cuna misma de la sensualidad y el atrevimiento. Pero lo más destacable, eran sus movimientos en el escenario, grabados en su memoria muscular a través de los años. Fluidez y precisión; la ejecución decidida y grácil de su cuerpo volvía a sus rutinas el hechizo que atrapaba su atención, haciéndole imposible apartar la mirada.

⎯Como sea ⎯dijo Phichit, ganándose nuevamente la atención de los otros presentes⎯. Amor, deseo, un crush o admiración, es irrelevante ahora; además, te tengo una pequeña sorpresa ⎯sonrió con malicia al momento que se acercaba al mayor.


⎯Les tengo una sorpresa ⎯entró el joven canadiense en la estancia donde otros cuatro chicos lo miraron a la expectativa. Cuando JJ decía esa clase de comentarios sinceramente no sabían que esperar; a veces decía algo de suma importancia y a veces salía con una de sus estupideces o uno de sus malos chistes ególatras. Lo único que podían asegurar, es que traía una buena noticia consigo, al menos desde su propio punto de vista.

⎯Un lindo pajarito me acaba de decir quiénes confirmaron su participación en el programa ⎯calló un momento esperando la reacción de sus compañeros. Como vio que nadie dijo nada, prosiguió con el buen ánimo levemente abollado⎯. Ágape y Crystal Heart ⎯soltó satisfecho de ver las expresiones de sorpresa en sus compañeros.

⎯Sería bastante conveniente para nosotros una mezcla con ambas agrupaciones en el programa ⎯soltó el coreano del grupo con seriedad⎯. Los tres grupos están entre los 10 más sonados del momento, la participación simultánea en un programa de esta magnitud de audiencia dispararía las ventas por los cielos.

⎯Pfff, qué frío puedes ser a veces Seung ⎯comentó el suizo del grupo guiñando un ojo al mencionado—. Lo que acabas de decir no es falso, pero lo que verdaderamente me emociona es la belleza de sus integrantes. Creo que todos son de mi gusto, desde la exótica pelirroja de Ágape hasta el misterioso pero sensual líder de Crystal Heart ⎯puntualizó llevándose un dedo a los labios.

⎯Estoy totalmente de acuerdo con Chris ⎯habló por primera vez el líder⎯; las ventas son importantes, pero lo verdaderamente interesante es saber con qué persona compartiremos lecho por un año ⎯dijo con un brillo travieso en sus ojos.

—Tienes razón, el lecho es algo importante. Sobre todo, si podemos saber de primera mano cómo se desenvuelven en él —Chris admitió con descaro, deslizando las palabras con lentitud. Dejó que la profundidad de su voz hiciera eco en la mente del resto, quienes sabían perfectamente a qué se refería.

Un suspiro resignado resonó por la habitación.

⎯¿Cómo me metí en esto? ⎯preguntó el joven de Kazajistán al aire, mientras observaba la creciente emoción en sus compañeros.

⎯No sé porque te sorprendes, si Lilia ya nos había comentado sobre el programa hace semanas⎯recalcó el canadiense rodando los ojos⎯. Por cierto, volaremos a Corea en una semana, ya se decidió la fecha.

Una sonrisa cómplice se extendió por los labios del platinado. Quizás, esa era la oportunidad que había estado esperando.


Hola gente! esta es la primera historia romántica que escribo, así que veamos que sale!.

le quiero agradecer a mi beta, Chihoko por leer cada cap con cuidado, darme sugerencias y corregir mis errores ortográficos 3

El nombre MorfEros lo saque de un fanfic con el mismo nombre, esta trata sobre las fantasías sexuales del bonito victuuri, personalmente me gusta bastante ese fanfic, ademas, les recomiendo que visiten el perfil de la autora y se pasen por un fic llamado "el secreto del zar" es una historia que en lo personal me ha encantado. (publicado en wattpad)

sin mas que decir, gracias por leer, nos vemos :D