Destino: Sombras del corazón.
Capítulo 2: Sorpresas y preguntas.
Se dirigían con rapidez hacia el muelle; Starfire sobrevolaba aquella zona con el corazón en un puño.
El cielo amenazaba con descargarse sobre ellos, pero eso no los iba a detener ni se iban a echar atrás y menos cuando la pelirroja parecía al borde de un colapso emocional; no entendían el por qué de su estado, pero lo averiguarían en breve.
Pudieron apreciar desde una altura distinta a un grupo de cuatro personas, inconscientes y malheridas, tendidas sobre el pasto verde que adornaba aquella colina, tiñéndose poco a poco de un color carmín bajo los maltrechos cuerpos de aquellos sujetos.
El líder de los Titans, dio un pequeño paso hacia adelante, dispuesto a examinarlos por si acaso se tratara de una trampa, pero el rostro del muchacho cambió de semblante tan rápido como un rayo, clavando su oculta mirada en su compañera, quien corrió hacia esos cuerpos moribundos arrodillándose ante estos, examinándolos con verdadera preocupación.
El titán verde puso una mueca, pues no entendía su comportamiento, aunque sonrió un poco divertido al ver a uno de los heridos.
-¿Quién es ese personaje con tan poco pelo?-Preguntó el chico verde aguantándose la risa.
-Eres tú, amigo Chico Bestia… –respondió la tamaraniana casi que en un murmullo, pero fue lo bastante audible como para que pudiera ser escuchado por el resto de los miembros del equipo.
Aquello provocó, en un principio, risas entre los allí presentes, aunque al instante cesaron; el chico Maravilla se acercó hacia su compañera, deteniéndose a escasos centímetros de dónde ella se encontraba.
-¿Son ellos?-Preguntó Robin, paseando su vista entre los inconscientes, deteniéndose en un hombre de cabello medio y oscuro como la noche; desvió esta hacia la figura de la chica, quien asentía con levedad.
Starfire pasó uno de sus mechones por detrás de su oreja, tragando saliva casi que sonoramente mientras clavaba su mirada verde en aquellas personas.
Todos sintieron como si se les olvidara respirar por unas décimas de segundo.
¿Aquello podía ser posible? No podía ser posible, de hecho lo era, pero entonces… ¿Qué había podido pasar para que sucediera?
Tras intentar encontrar alguna explicación sin mucho éxito, decidieron cargar a quienes estaban inconscientes; con ayuda de Raven y Starfire se transportaron con la "sombra del cuervo" de la hechicera, apareciendo en el edificio y base de los jóvenes.
Los recostaron en los sofás y sillones que habían por la sala, mientras los curaban y reponían sus energías.
Se apartaron un poco y empezaron a hablar entre sí, intentando sacar alguna teoría para tratar de saber el por qué de que hubiera ocurrido aquello. La pelirroja y el enmascarado se miraron por unos instantes, y entonces, cada quien tuvo un pensamiento que, en cierto modo, a pesar de ser distintos, no estaban mal encaminados.
En un paisaje algo rocoso y desierto, entre el inmenso polvo que levantaba el aire, dónde habían montañas altas y escarpadas, colinas y cómo no, rocas, se podía apreciar bastante dificultosamente un grupo de sombras moviéndose con rapidez, hasta el punto de desaparecer ante un solo parpadeo.
Dichas figuras oscuras no podían verse, de hecho, desaparecieron entre la polvareda; pudieron apreciarse estas en un lugar terroso, con una escasa luz blanca, que se encontraba en el…¿techo?
Estaban en una base de grandes dimensiones, construida con rocas y tierra, bastante vacío a decir verdad; cada paso que estos daban se oía eco, lo que daba la sensación de que estuviera encharcado o algo por el estilo ya que, si se agudizaba el sentido del oído, podría escucharse el sonido de algo goteando.
Después de caminar durante unos diez, quince minutos como máximo, por los pasillos que se entrecruzaban entre sí , haciendo creer al ojo humano que era una especie de laberinto, llegaron ante una gran puerta de metal, la cual se abrió en dos partes, dejando ver una sala oscura.
Estaba solamente iluminada por pequeños focos que de normal solían estar apagados, o que eran reemplazados por la única luz de las llamas del fuego que contenían las antorchas de las paredes.
Se acercaron en silencio hacia la imponente figura que estaba sentada en su trono, oculta bajo las oscuridad de la sala en aquella parte, arrodillándose frente a esta una vez quedaron cerca, dejando ver sus rostros.
-El plan ha salido perfecto, tal y cómo lo habíamos trazado.-Habló un hombre cuyo rostro parecía ser el de un hombre con perilla negra y armadura dorada.
-Lo se, he sido informado de eso, buen trabajo, Warp-Dijo con voz potente el que estaba frente a ellos.- Red X, Kitten –Los llamó aquel hombre- Vigilad todos y cada uno de los movimientos de los Titans, debemos impedir que descubran cómo devolverlos a su época. ¡No se os ocurra fallar y no volváis hasta tener un informe detallado de todo lo que encontréis y que resulte útil!-Exclamó con voz autoritaria.
La rubia maulló con una sonrisa divertida en su rostro haciendo el gesto de arrear un zarpazo, como un gato domesticado y alegre que jugaba con un mísero ovillo de lana y el enmascarado simplemente hizo un leve gesto con la cabeza, encaminándose hacia la salida.
-¿Y nosotros, mientras tanto qué hacemos?-Preguntó una chica con el cabello tan negro como el café y armadura de guerrera tan oscura cómo su nombre; sus ojos brillaban, refulgían con perversa maldad, esperando su momento para poder brillar.
-¡Ah, Blackfire!-Musitó Slade para después proferir una sonora y fría carcajada que resonó en toda aquella habitación- No tenga prisa, querida niña. Cuando nos traigan el informe podrás empezar a divertirte…A tu manera.-Acabó la oración el sujeto enmascarado, sonriendo cínico detrás del trozo de metal que cubría su rostro.
En una pequeña base de operaciones del sector Este, un grupo de cinco personas preparaban cosas necesarias para aquel pequeño viaje que iban a hacer, tres de ellas con auténtico estruendo.
La jefa de los Titanes del Este suspiró pesadamente; su nombre era Bumblebee, quien solía tener un carácter amable, a excepción claro estaba, de cuando la sacaban de sus casillas, como en aquel momento.
Aqualad, un joven de tez clara y amante incondicional del agua, observaba con un deje de diversión y estupor a su vez a su jefa y al trío que montaba semejante escándalo; Más, Menos y Speedy, los gemelos y el arquero, habían revuelto sus habitaciones con tal de dar con las cosas que mejor les vendrían y necesitarían, además de querer estar "presentables".
Una vez todo preparado se dirigieron hacia la salida, aunque no sin antes haber limpiado todo el desorden, bajo las órdenes de la chica abeja, quien en aquel momento estaba con un humor de perros; "¡limpiad vuestras habitaciones, hombre, que esto es una base común, no un estercolero!", había gritado para ponerlos firmes.
Más y Menos eran dos gemelos de baja estatura, que vestían con trajes blancos con una línea negra en forma de pico hacia abajo en la zona de la cintura, otra en las muñecas alternando los colores, negro-rojo, con el signo matemático respectivamente acorde con sus nombres y un casco cada uno en la cabeza, de igual color, el cual contenía una especie de gafas de esquí amarillas.
Eran divertidos y algo alocados, pero en el fondo muy buenas personas.
Speedy era un joven con una máscara en los ojos, cubriendo estos, de cabello pelirrojo y con un uniforme rojo, a excepción de las botas, el cinturón y su mochila los cuales eran amarillos. Poseedor de un arco y flechas.
Se dirigieron a su modo hacia la base donde Robin y compañía los esperaban, quienes ansiando el que aparecieran, estuvieron entablando conversación con aquellas personas que rescataron; era lo menos que podían hacer, así pues, al fin y al cabo ellos eran los otros y viceversa…
¡Hasta aquí el capítulo número dos!
Estoy muy contenta por los review que he recibido, los cuales, a pesar de no ser muchos, los agradezco de corazón.
¡Espero que os haya gustado!
¡Hasta la próxima!
Se despide:
GirlAnimeSeries17.
