Segunda petición:
Segunda Generación - Harry Potter & Hermione Granger: Una historia en cuando Ron se va y deja a Harry y Hermione solos en la casa de campaña, ellos comiencen una relación. Me gustaría que huyeran juntos al final de la guerra. (Si tiene lemmon lo agradezco, sino no lo hay, no hay problema). Fanart: .com (/) clubs (/) harry-and-hermione (/) images (/) 32140397 (/) title (/) harmont-fanart
Hermione estaba destrozada, lloraba cuando creía que Harry no la veía, pero él siempre se daba cuenta de sus sollozos.
Ella se negaba a creerlo, parecía todo tan irreal, no podía creerse que Ron se hubiera ido, que los hubiera dejado.
-Volverá. –dijo Harry un día, Hermione estaba llorando contra la almohada pero paró de inmediato al oír la voz de Harry.
Se limpió las lágrimas con el dorso de sus manos.
-¿Y si no vuelve? –preguntó ella con los ojos rojos.
Él se sentó a su lado y la rodeó con sus cálidos y reconfortantes brazos, transmitiéndole tranquilidad y, por primera vez en mucho tiempo, estabilidad.
-Me tendrás a mí. –aseguró él.
-¿Y si tú también te vas? –Harry la estrechó contra él y le besó la cabeza.
-Yo nunca te voy a dejar. –le prometió y lo dijo con tanta seguridad y decisión, que Hermione no pudo hacer otra cosa que creerle.
-¡Vamos! ¡Baila conmigo! –exclamó Harry entrelazando su mano con la de ella y atrayéndola hacia sí.
La música sonaba, un suave y rítmico vals.
Hermione negó con la cabeza.
-¡Estás loco! –le dijo, él rio y puso una de sus manos en la cintura de ella, mientras que con la otra colocaba las manos de Hermione alrededor de su cuello.
-No seas aburrida, Mione. –le susurró él al oído, provocando que un cosquilleo le recorriera de arriba abajo.
Y bailaron, entre carcajadas y pisotones, pasos bien hechos y pasos desastrosos. Cuando la canción acabó se quedaron quietos, pero no se separaron.
Ambos respiraban agitadamente, sus corazones iban a mil, por el baile, o al menos eso se decían a sí mismos.
-Hermione. –susurró Harry, mientras ella se perdía en los ojos de su mejor y más fiel amigo.
-Harry. –dijo ella, a la vez que ambos se iban acercando poco a poco, casi sin darse cuenta.
Ella se quedó en silencio, su respiración agitada, su corazón yendo a mil, la piel de gallina por la cercanía de él, el aliento de Harry provocándole cosquillas en la nariz…Y él clavó su mirada en ella, aquellos ojos verdes esmeralda que tanto le gustaban.
No sabría decir cuándo y mucho menos cómo. Pero de un momento a otro, sus labios habían colisionado con los de él, ¿o tal vez fueron los de él con los de ella? El beso era dulce, con tintes apasionado, un beso que desde luego era muy anhelado, pero que sin embargo les sabía a poco, como si ese beso solo fuera una pequeña muestra de lo que podrían obtener si seguían, llevando todo aquello hacia un nivel más alto y, desde luego, más serio, a la vez que placentero.
A ese beso le siguieron otros tantos, cada cual más apasionado que el anterior. Pequeñas mordidas traviesas, lenguas danzando al mismo son…
Y, de repente, la ropa sobraba, estorbaba, era innecesaria e inútil.
Lentamente se fueron deshaciendo de ella y solo quedaron ellos, ellos, los besos y una cama.
Las caricias, cada vez más atrevidas y lujuriosas, no tardaron en hacer acto de presencia.
-Te quiero. –le susurró Harry con ternura, mirándola con adoración, para seguidamente empezar a dejar un sendero de besos por el cuello de Hermione, que iba dejando escapar suspiros y gemidos cada vez más altos.
-Yo también…te quiero…-dijo ella entre gemidos.
Deseosa de explorar, Hermione empezó a acariciar el cuerpo desnudo de Harry, dejándose llevar por la pasión y por la emoción del momento.
-¿Estás preparada? –preguntó Harry, deteniendo sus besos y caricias, para observarla a los ojos.
-Sí. –contestó ella sin dudarlo, con una decisión que nunca antes había sentido.
Y él entró ella, ambos jadeantes y disfrutando de la unión, se volvieron uno.
