Espera

Una noche helada se suscitaba en ese paraje boscoso, ahora marchito por la llegada del invierno y su implacable capa blanca de hielo y nieve. Era la primera ventisca de la temporada y eso auguraba un invierno largo y frío.

Desde la seguridad de su cueva, observaba la tormenta entre sueños, con la mirada perdida veía y a la vez no la entrada de su hogar ... No recordaba exactamente cómo había regresado, pero estaba agradecido de haber logrado llegar; hubiera sido peligroso estar iniciando hibernación y quedar dormido a la intemperie.

Es verdad que nada lo retenía ya en ese mundo, pero morir congelado no era opción válida tampoco; tenía una misión, una que su corazón atesoro como el motivo por el cual seguir respirando cada día.

Añoraba estar afuera, específicamente extrañaba un lugar en el monte, un paraje muy hermoso y con mucha luz en época de sol, pero con la llegada del invierno, ahora estaba demasiado expuesto y desolado para alguien como él, que debía hibernar y guarecerse.

Si por él hubiera sido, dormiría ahí… de hecho alguna vez lo intentó, pero no duró mucho antes de prácticamente arrastrarse de regreso a casa temblando y prácticamente congelado .

Reflexionaba hacia sus adentros... - "Cuántos inviernos ... han pasado? " - en realidad había perdido la cuenta, después de que se marchó el tiempo perdió sentido y los días parecían iguales … la llegada del frío, anunciaba la llegada de la nieve y su inminente letargo, solo por eso sabía que era tiempo de despedirse.

En esta fría estación, hasta el articular palabra era complicado, su instinto le ordenaba dormir, pero su corazón se resistía lo más que podía; esta ocasión muy apenas había logrado regresar, después de haber ido a ese lugar y despedirse más a fuerza que de ganas.

Sabía que no debía haber ido esta ocasión, su cuerpo entumecido, el ardor de sus ojos arenosos y la debilidad eran indicios de que el tiempo de dormir había llegado … pero como en la última estación y en la anterior a esa, se resistía a irse a dormir … simplemente no podía pasar todo un invierno sin visitarlo, sin hablarle, sin cuidarlo… sin cuidar lo que de él quedaba, eso mismo que lo mantenía con vida cada día.

- "Lo siento... No quiero ... dej..ar...te" - insistía en observar hacia afuera, veía entre la ventisca una figura conocida, que deseaba alcanzar... Alucinaba probablemente por el sueño que le envolvía.

Se esforzó, hasta que finalmente se quedó dormido, con un par de lágrimas que adornaban la comisura de sus ojos y su brazo extendido hacia la nada...

- "Ufff... Por fin..." - decía una sombra que se aproximaba al muchacho dormido - "cada vez es más complicado mantenerte a salvo en el invierno Kuma - kun" -.

Lo decía por experiencia, de no ser por él esta vez si hubiera caído dormido bajo la nieve que comenzó a caer sobre ese paraje congelado del que no se despegaba, más que para alimentarse.

Día a día su rutina consistía en levantarse, asearse, recolectar comida, llevarla a su lugar favorito, comer a su lado, arreglar la cripta y esperar; de esa forma los inviernos se fueron acumulando hasta perder la cuenta.

Se acercaba al chico sin titubeos, sabía que una vez dormido pasarían algunos días antes de volver a despertar; se dispuso a acomodar su cuerpo y cubrirlo con la manta de piel de conejo que cada año sin falta le proporcionaban para esta temporada invernal; quizás él ya no estaba, pero ese chico era un miembro honorario de esa manada desde hace mucho, jamás lo abandonarían.

Ese fue el deseo de su antiguo líder, uno que él mismo se encargó de cumplir hasta que el tiempo se le acabó; ahora le tocaba a este pícaro personaje y nuevo líder, mantener esa promesa nunca dicha, pero plasmada en cada acción hacia el otro.

- "Siempre fuiste un tipo peculiar Kuma-kun... Y muy problemático..." - lo miraba de reojo, el oso se veía indefenso y muy solo...

- "pero... entiendo perfectamente porqué se comportó como lo hizo..." - suspiro

- "también entiendo porque no podía dejarte solo..."-

Le miraba sincero y con un poco de nostalgia, se movilizó y se dispuso a acomodarlo todo y asegurarse que estuviera a salvo; se lo había prometido a Kanako y los demás integrantes de la manada que aún le recordaban. El también pasaría ahí esa noche, tenía a alguien más a quien saludar antes de marcharse.

~§~

La mañana llegó y después de hacer algunas barricadas con ramas secas y asegurarse de que Kuma estaba sano, se despidió sin esperar respuesta del durmiente y emprendió camino a su siguiente visita.

La ventisca cesó durante la madrugada y cubrió todo de blanco; para cuando salió de la cueva la nieve estaba firme y se podía caminar. Aunque quisiera no podía quedarse, debía proteger a los suyos en otra a montaña, debía regresar.

La distancia no era mucha, pero la nieve dificultaba el paso, debía irse pronto, el invierno es traicionero y el viaje era largo. Se apresuró y llegó finalmente a un pequeño montón de nieve del cual sobresalía una roca muy conocida para él.

- "Líder!... Tanto tiempo" hablaba pícaro al montículo casi cubierto por la nieve. La piedra sobre ese, ahora, montón de nieve se encontraba limpia, sin un solo rastro de maleza, moho o suciedad; era como si todos los días fuera cuidadosamente pulida y las hierbas a su alrededor fueran podadas para que no echarán raíces y ocultaran el lugar.

- "Bonito lugar... Ese chico continúa haciendo un excelente trabajo" - comenzaba a hablar a la nada, era obvio que no esperaba una respuesta...

- "Líder... La manada está a salvo, la crianza está en curso y el territorio asegurado... Nada que preocuparse, dediquese a descansar y observarnos... Kuma-kun esta bien, estuve vigilando y logró alimentarse para el invierno, estará a salvo..." - se quedaba mirando la roca como si pudiera responderle, al mismo tiempo soñaba y pudo ver entre la nieve una figura larga y delgada regresando sobre sus pisadas hacia aquella cueva; abrió grandes sus ojos y finalmente sonrió al verla desaparecer...Tenía idea de quien podría tratarse.

- "Mmmm... El frío debe estar afectando mis ojos... Neee?" - sonreía pícaro y sincero, también él podía irse tranquilo, sabia que ese tierno y solitario oso estaría bien acompañado durante su sueño.

Se puso serio de nuevo y dijo :

- "Debo regresar con los demás, volveré antes de la primavera como siempre, para asegurarme que todo esté en orden" - decía mientras hacía una larga y sincera reverencia ante aquella cripta... Y sin más se marchó.

~ § ~

Después de un buen rato de camino, no pudo evitar girar y observar el panorama invernal, que iba dejando trás de sí…

Recordaba aquel primer instante en que decidió vigilarlo de cerca… ese motivo …

Kuma, sentado frente a la cripta… en silencio y sin aparente esperanza …

Isogai se preocupó al ver eso … y decidió visitarlo, vigilarlo de cerca y sin que se diera cuenta; era lo menos que podía hacer, después de todo tenía una deuda de honor de por vida.

Deuda que cumpliría gustoso, sin importar cuánto tiempo tomará … con la misma paciencia que ese oso cuidaba y esperaba...

- "Esperaría el tiempo que fuera necesario, era mi persona favorita en el mundo y vale la pena esperarlo … y poder verle de nuevo" - dijo el oso con una sonrisa sincera a un nada sorprendido Isogai de escucharlo.

- "Esta bien Kuma -kun, será como quieras …" - tomó su hombro y dijo: "solo ten cuidado, nee?" -

- "Haiiii" - Kuma sabía que un día su espera se recompensaria.

~§~

Fue en ese momento cuando entendió que cuando se ha decidido de corazón, esperar por algo o alguien, no existe nada capaz de convencerte o alejarte por mucho tiempo, aunque duela.

Sin importar el tiempo que esto tome …