Muchas gracias a todos por leer y por los comentarios! Viendo el interés, he decidido continuar este fic y puedo deciros que constará de unos 10 capis mas o menos! Y habrá una historia, no solo será sexo :D

Tengo que agradecer especialmente a inoelizabeth , GirlSchifffer , Anzu Hyuga , Marga16 y a jin, gracias por comentaar! 3 3

El proximo capi sera desde el punto de vista de Levi, y debo avisar que este cap tiene contenido adulto ^^

Nos leemos en el proximo cap, y feliz año a todos!

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Punto de vista de Petra

Paso una semana y todo seguía igual que siempre. Como si ese encuentro no hubiera ocurrido. Veía a Levi en todos los entrenamientos pero su comportamiento era el mismo, frío e indiferente. Me sentía triste al pensar que esa noche no significó nada para el, que solo hubiera sido un polvo para quitarse la frustración sexual y nada más.

Luego estaba el problema del porque se fue de esa manera y porque mantuvo esa expresión en su cara. Caza vez que pensaba en ello mas triste me sentía. Decidí hablar con el, pero nunca encontraba el momento. Era de noche, estábamos todos cenando en el comedor. Yo estaba sentada al lado de Auruo esperando a que Levi se sentara con nosotros, como siempre hacia, aunque solo se limitara a mirar de forma aburrida a todos y sin hablar ni una palabra. Simplemente necesitaba verlo, sentir su cercanía.

Pasaron los minutos y Levi no aparecía. Auruo me vio bastante inquieta y molesta, por lo que me preguntó que me pasaba. Disimulando todo lo que pude le pregunté —: ¿ Porque no esta el sargento cenando con nosotros hoy?

Esperaba que no hubiera sonado muy ansiosa o desesperada. Auruo me miró con curiosidad y me respondió —: Petra, que despistada eres...¿no te acuerdas? Hoy los altos rangos tienen que asistir a un baile dentro de la muralla Sina. Antes he visto al Sargento vestido con traje y salir acompañado de una mujer, creo que es uno de los miembros del escuadrón de Hanji.

Sentí como mi corazón se rompía en mil pedazos al escuchar eso. Levi había pasado de mi, habíamos tenido un fantástico polvo pero parece ser que fui desastrosa porque ahora actuaba como si yo no existiera. Ademas de todo eso, se iba a un baile acompañado de otra mujer.

Solo quería llorar, por lo que me fui de allí sin despedirme de Auruo y me dirigí hacia mi habitación. Me tiré sobre la cama y no pare de llorar hasta que me dormí agotada. Me desperté cuando todo se veía oscuro y con un ruido en mi puerta. Me levante lentamente y vi como la puerta se abría y entraba una figura pequeña.

Me asusté y me levanté corriendo de la cama para ver bien de quien se trataba. Me acerqué y cuando vi quien era ahogué un grito de sorpresa. Ante mi se encontraba Levi, vestido con un traje negro y plateado con el que se veía terriblemente sexy y guapo. Su mirada era fría y dura, como siempre. Pero esta vez parecía mucho mas enfadado.

Cerro la puerta y se dirigió a mi, agarrándome por los hombros.

—Maldita mocosa, ¿que me estás haciendo? — Levi gruñó en mi oído mientras me abrazaba. Yo no podía reaccionar, no sabia que hacer ni que decir. Levi había vuelto del baile, sólo, y se había dirigido directamente hacia mi habitación.

Entonces reaccioné, seguí mis instintos e hice lo que deseaba desde nuestro primer encuentro. Le bese apasionadamente. El no se resistió y me mordió el labio inferior para que así , abriera la boca y pudiera meter su cálida lengua dentro de mi. Nuestras lenguas empanzaron un baile pasional, jugando y acariciándose. Cuando nos quedamos sin aliento, nos separamos. Yo estaba muerta de deseo, lo necesitaba. Pero al parecer Levi tenia otros planes.

—Petra...será mejor que me vaya. He bebido y quiero recordar esto, créeme. Ven mañana por la noche a mi habitación.

Suspiré , haciendo un mohín pero acepté . —Bien, pero no vale cambiar de opinión ¿eh? Ademas creo que tenemos que hablar, necesito una explicación al comportamiento tan idiota que has tenido esta semana, Sargento.

Levi asintió y se dispuso a irse pero de pronto, oímos el sonido de unas llaves cerrar mi puerta y oímos una risa loca por el pasillo. Me acerqué a Levi y observé como intentaba abrir la puerta, pero sin éxito.

—Parece ser que Hanji nos ha encerrado...

— Tsk, Maldita cuatro ojos.

Levi se volvió y se empezó a quitar la ropa. Cuando se quedo solo con su ropa interior, se metió bajo mis sabanas y me miró esperando a que yo hiciera lo mismo.

Iba a ser una noche muy larga...

Si seguía así, me moriría de deseo.

Me encontré mirando al techo al despertarme, mis dedos habían intentado aplacar el deseo que sentía inútilmente mientras trataba de salir del tórrido sueño que me había hecho jadear.

Mordiéndome el labio inferior, giré la cabeza y observé la figura de Levi tendida a mi lado. Estaba boca arriba, con un brazo debajo de la cabeza y la sábana cubriéndole hasta la cintura.

Los duros abdominales y el pecho se movían al compás de su profunda respiración. Estaba dormido. Estaba tan sexy...

Quería tocarle. Mis manos temblaban a causa del deseo, así que cerré los puños sobre mi estómago para contenerme. Dios, había perdido la cordura, me acusé a mi misma, sintiéndome avergonzada

por observarle mientras dormía.

Mi libido aceptó con gusto la acusación. No podía recordar haber estado nunca tan condenadamente excitada. Ni siquiera en la noche que Levi me quitó la virginidad. Si no hacía algo para remediarlo, iba a tener que levantarme de la cama para cambiarme de ropa interior.

Piensa en otra cosa. En algo totalmente distinto al sexo me decía a mi misma una y otra vez. Pero no podía pensar en nada que no fuera la necesidad de tocarle.

No se como he llegado a este extremo, antes no era así, me sonrojaba con solo pensar en un hombre desnudo y ahora...todo en lo que pienso es en tener a Levi salvajemente dentro de mi, una y otra vez. Soy una pervertida, me dije a mi misma misma alargando la mano, preguntándome si le despertaría aquel pequeño roce. Sólo quería sentir su piel. La suave calidez contra la yema de mis dedos.

No, no podía hacerlo. Tenía que contenerme. Después de todo, no quería perturbar su sueño. Pero, maldita sea, estaba en mi cama. Esa era mi cama, y estábamos malditamente encerrados hasta que Hanji quisiera abrir la puerta de nuevo. Y conociéndola eso podrían ser horas...o días. Esto iba a ser un suplicio.

Mi vientre se contrajo con fuerza. El recuerdo de la primera noche que pasamos juntos y del beso que habíamos compartido hace unas horas irrumpió en mi memoria y casi gemí por el deseo que me atravesó.

Toqué con dedos temblorosos los abdominales de Levi. De pronto, la piel bajo sus dedos se tensó y alcé la mirada de golpe hacia su cara.

Aún seguía con los ojos cerrados y su respiración no se había alterado. Pero no me atreví a comprobar el latido de su corazón para ver si era lento o atronador.

¿O sí me atrevería?

Deslicé los dedos por su pecho y su propio corazón empezó a latir frenéticamente al sentir bajo mi palma los rápidos latidos de los de él.

Cerré los ojos durante un largo segundo. Cuando los volví a abrir , observé el grueso bulto que se había formado bajo la sábana que cubría sus estrechas caderas. Su duro y erecto miembro empujaba la tela y se alargaba hacia su ombligo.

Un latido de pura lujuria atravesó mis venas.

Levi estaba excitado. Sabía que lo estaba. Podía sentirlo. Cada músculo de su cuerpo estaba ahora en tensión. Alcé de nuevo la mirada a su cara y vi el brillo de aquellos ojos grises y su entrecejo fruncido.

El no dijo ni una palabra. Lo observé tragar saliva y abrir los labios para respirar hondo.

Dios, lo deseaba. Sólo una vez más. Me estaba torturando al dormir en la misma cama que él, ¿Cómo iba a poder resistirlo?

—Lo siento —susurré, avergonzada por aquella incontrolable necesidad que me impulsaba a tocarle mientras dormía. Comencé a apartar la mano de él, pero Levi la retuvo contra su cuerpo con un ágil movimiento. Clavé los ojos como platos en la mano que cubría la suya, observando cómo él la deslizaba por su estómago. Tragué saliva , casi gimiendo cuando la sábana se deslizó por sus muslos y él me hizo cerrar los dedos en torno a su gruesa polla.

Entonces sí que gemí. El sonido que escapó de mis labios hizo que Levi se diera cuenta

de cuánto lo deseaba.

—Lo siento —susurré de nuevo, con los dedos todavía cerrados en torno al palpitante miembro—. Oh, Dios, Levi. No sé qué hacer. No sé cómo hacerlo. — Contuve la respiración y reprimí un sollozo mientras me sonrojaba furiosamente.

—No necesitas saber nada. —La voz de Levi era áspera y dura—. Toca dónde quieras.

Una parte de mi quería exigirle que me follara de una vez, que satisficiera mi deseo hasta que no

pudiera pensar en nada más. Pero otra no quería apresurar el momento. Quería conservar aquel recuerdo. Lo quería todo. Quien sabe si esto se volvería a repetir, si Levi al día siguiente, volvía a comportarse como si no existiera.

Deslicé la mano torpemente de arriba abajo por su miembro, observando cómo palpitaba el glande, brillante y húmedo. Podía sentir cómo las gruesas venas que recorrían la longitud de su erección latían con fuerza bajo mi palma.

—Ojalá supiera cómo darte placer —musité afligida y avergonzada.

—¿Qué quieres hacer? —La voz de Levi era ronca, tan oscura como su mirada—. Dímelo.

—¿ Podría pedirte cualquier cosa? —le pregunté desviando la mirada hacia otro lado.

—Cualquier cosa —me aseguró utilizando aquel tono lleno de deseo y lujuria.

Se incorporó, apartó la sábana y se movió sobre la cama. Sintiendo la penetrante

mirada de Levi sobre mi, me quité la larga camisa del uniforme ( me había echado a dormir sin quitármelo) y luego me deshice del pantalón y de las ropa interior.

Me quedé completamente desnuda ante él. El aire fresco me recorrió la piel al tiempo que un estremecimiento de placer me atravesaba. Podía sentir la intensa mirada en los ojos de Levi, el poder impreso en cada línea de su cuerpo.

Temblando, en silencio, me coloqué de rodillas en la cama, con una palma sobre sus duros pectorales y otra sobre el plano abdomen.

—Puedo hacer cualquier cosa —gemí , deslizando la mano por el cuerpo masculino hasta sujetar en mi palma de nuevo su grueso miembro.

Leví gruñó ante ese toque y me lanzó una mirada llena de deseo.

—Quiero... —tartamudee y levanté la mirada hacia la de él—. Quiero saborearte, Levi.

Quería meterme su miembro en la boca. Quería conocer su sabor, sentirlo latir entre mis labios. Quería liberar a la criatura sexy que había dentro de mi.

—Entonces, hazlo —gruñó el—. Saboréame y cuando estés preparada, llegará mi turno de saborearte a ti.

Me removí inquieta al sentir la punzada de deseo que aquella respuesta provocó en lo más profundo de mi vientre. Mi sexo ya estaba mojado, pero nuevos jugos lo cubrieron ante la aguda necesidad de sentir sus labios en mi carne.

Me moví entre sus muslos abiertos, sostuve su pesada erección por la base y la dirigí a mis labios.

—Eres tan hermosa, Petra —jadeó él, alargando la mano para acariciarme el pelo.

Levi apenas podía hablar a causa de la lujuria que invadía su sangre. Nunca había imaginado que su paciencia sería puesta a prueba de esa manera, que su autocontrol podría romperse con tanta facilidad.

Cálida y húmeda, mi lengua cayó sobre él, lamiéndole primero la punta y luego la piel más sensible de debajo, provocándole una sensación exquisita.

—Es increíble. —Las palabras de Levi sonaron entrecortadas—. Dulce Petra...

Su voz se cortó cuando lo acogí en mi boca y comencé a succionar tímidamente. Levi no podía soportarlo y tuvo que cerrar los puños sobre las sábanas. Mis inocentes caricias y mis tiernas succiones lo estaban volviendo loco.

—Lámeme mas —ordenó. Estuvo a punto de eyacular en el instante en que coloqué

la lengua justo debajo del glande—. Eso es, juega con la lengua. Fóllame.

Seguí lamiéndolo sin piedad con mi inquisitiva lengua, provocándolo, haciendo que a Levi casi le estallara la cabeza.

—Oh, Petra —gimió—. Acaríciame los testículos. Siente lo tensos que están. Acarícialos en círculos muy lentamente. Usa los dedos. —Apenas lograba pronunciar las palabras con claridad.

Me di cuenta de que Levi no podía soportarlo mas . Sentí su cuerpo rígido, al límite de su control, mientras mis dedos con sus testículos.

—Petra —Arqueó las caderas involuntariamente contra mi boca e introdujo su polla más profundamente.

Gemí contra él, introduciéndolo más en mi boca, y él siseó ante el violento estremecimiento que le recorrió

Levi arqueó las caderas de nuevo y sentí que sus testículos se tensaban aún más.

—Petra —jadeó, conteniéndose a duras penas para no explotar—. Tengo un límite. Me correré en tu boca si no te detienes.

Pero yo no le escuché, estaba extasiada y concentrada. Abrí más la boca sobre la carne de Levi , apresándolo entre los dientes y acariciándolo con la lengua.

—¡Maldita sea! —Alargó sus manos temblorosas y me agarró del pelo. Su control estaba a punto de hacerse pedazos.

Levi intentó apartar mi cabeza de su palpitante miembro; me tiró del pelo y gemí . Lo lamí con desenfreno, lo succioné en mi boca una vez más. Cerré la boca sobre la punta de su polla y la succioné con más firmeza, tomándolo tan profundamente como podía. Moví la lengua sobre la pequeña abertura del glande y le acaricié los testículos utilizando un poco más de presión. Quería que se corriera. Quería saborearle, disfrutar con él. Quería conservar una parte de Levi para siempre.

El áspero jadeo con el que él dijo mi nombre fue una advertencia. Pero yo no quería soltarle, no quería perderme aquello. Dios sabía que si me detenía ahora, no volvería a encontrar el valor necesario para hacerlo otra vez.

Jadeante, Levi cerró los puños sobre mi pelo. Su glande palpitó una vez más, tan violentamente esta vez que el primer chorro de semen inundó por completo mi boca.

Prohibido, salado, excitante... Ese era el sabor de su semen. Lo tragué con sorpresa sintiendo que el sabor masculino me colmaba los sentidos y me enviaba llamaradas de placer a mi hambriento sexo.

—Es mi turno —gruñó él.

Me agarró por las caderas, me alzó y me tendió en la cama. Me separó los muslos y se ubicó entre ellos sin ningún tipo de vacilación, envolviéndome con su potente sexualidad, intensificando las devastadoras sensaciones que me recorrían.

—Tócate los pezones. —Su voz era como áspero terciopelo negro para mis sentidos—. Déjame ver cómo te das placer, Petra.

—¡Levi —grité al sentir que él introducía la lengua dentro de los sedosos confines de mi sexo.

Él me levantó una pierna y la sostuvo en alto mientras me follaba con su húmeda y aterciopelada lengua, acariciándome las sensibles terminaciones nerviosas de mi tierna carne y haciéndome perder el sentido.

Me retorcí bajo él.

—Más —grité desesperada por sentirle en mi interior—. Por favor, Levi, necesito más, mucho más.

Necesitaba sentirlo dentro, que me hiciera arder con el largo y pesado grosor de su polla. Lo deseaba ahora. No quería esperar más.

Él gimió al penetrarme de nuevo con la lengua, saboreando los jugos que manaban de mi sexo .

—Levi, por favor. —Alcé las caderas y me presioné con más fuerza los pezones, imaginándosme allí sus labios, sus dientes.

Hacía mucho calor en la habitación, o quizá fuera el calor que provenía de mi interior el que estuviera provocando que perdiera la cordura.

Cuando la lengua de Levi se deslizó desde la abertura de mi cuerpo hasta mi tenso clítoris, supe que había llegado al límite. Y en el instante en que me tomó entre los labios y me succionó, exploté.

Mis caderas se arquearon bajo las manos deLevi sin que pudiera evitarlo. Hundí los dedos en su pelo. Estaba sumida en un erótico abismo del que sólo había oído hablar.

Me retorcí ante la destrucción de mis sentidos, agarrándome a él, obligándolo a seguir, exigiéndoselo, desesperada por experimentar cada gramo de placer, cada caricia, cada gemido, cada pequeña parte de aquella liberación que me hizo estremecerme hasta que colapsé sobre la cama, jadeando y necesitando más.

—Vas a destruirme —murmuró él, presionando la punta de su miembro contra mi sexo. Era cálido, pulsante y duro como el acero.

Me quedé sin aliento cuando sentí su cálida erección dilatándome, penetrándome profundamente. Lancé un gemido ahogado, abrí las piernas aún más y bajé la vista hasta el punto en el que nuestros cuerpos se unían.

—Joder, Petra —gimió él—. Observa cómo te poseo. Observa como te abres a mí. Cómo tu coño me succiona en tu interior.

Aquellas explícitas palabras fueron demasiado para mi, tuve que contener el aliento al sentir una pequeña explosión en los tiernos tejidos que rodeaban la erección de Levi.

—Te gusta eso ¿verdad? —Se adentró todavía más—. Te gusta ser mala, ¿no es cierto?

Abrí los labios, luchando por respirar.

—¿Te gusta ver cómo mi polla te posee? Maldición, juntos podríamos hacer arder el infierno.

Sin previo aviso, Levi deslizó las manos bajo mis muslos para alzarme las piernas y ahondar la penetración, haciendo que me aferrara a sus muñecas. Me embestía hasta llenarme. Levi estaba perdiendo el control;yo podía sentirlo.

—Más profundo —susurré—. Fóllame hasta el fondo, Levi.

Él arqueó las caderas para ahondar la salvaje penetración .Me alcé hacia él y dejé escapar un gemido roto ante la oleada de placer que me consumía. Emití gritos desgarradores , siguiendo el ritmo que él imponía.

—Por favor —jadeé, sintiendo cómo la adrenalina me recorría las venas a toda velocidad, cómo el violento latido de deseo que pulsaba en mi sexo me atravesaba las entrañas—. Por favor, Levi. Te necesito.

Un cegador destello de placer me hizo clavarle las uñas en la espalda e inclinar mi cabeza hacia atrás. Sus envites eran largos, acompasados con las contracciones de los músculos internos que yo hacía.

Más. Necesitaba más. Oh, Dios, necesitaba que Levi me follara como si aquél fuera el último día de su vida.

—Fóllame más duro. Más profundo. —Las palabras salían que salían de mis labios, provocaban que el control de Levi se hiciera añicos.

Duro. Profundo. Rápido. Levi embistió con más fuerza, hundiendo su erección dentro de mi . Acarició implacablemente con su gruesa polla los cálidos tejidos que lo acogían hasta que sintió que mi cuerpo se ponía completamente rígido.

Se tensó brutalmente y, cuando eyaculó dentro de mi gritando su nombre, hubiera jurado que mi espíritu la abandonaba. Que explotaba en un millar de fragmentos mientras oía cómo su propio gemido se unía al de Levi al alcanzar el éxtasis.

Me arqueé hasta casi lo imposible, con los músculos completamente tensos mientras volaba más alto, más rápido, y alcanzaba la liberación con una violencia que me estremeció hasta lo más hondo de mi ser. Luego vino la paz, el silencio compartido, la satisfacción de haber llegado al orgasmo juntos.

Me sentía saciada, pero, aún así, temblé ligeramente cuando Levi se tumbó a mi lado e hizo que me apoyara en su pecho. Me abrazó con fuerza, me protegía, me estrechaba contra el. Por primera vez en mi vida, había tenido el valor de ser simplemente ella misma.

Por primera vez en su vida, pensé que sabía lo que era el amor.

Era ser abrazada sin sentir miedo, entre muchas otras cosas.

Por primera vez en mi vida, me se sentí completa.

Mientras me dormía en el pecho de Levi, pensé que tenia que darle las gracias a Hanji. Sonreí y me dormí.