"Cuando una guerra sangrienta termina, otra guerra por el poder y por el control de la historia comienza, aquellos que pelearon a tu lado muestran sus verdaderas intenciones y la pregunta que nunca pensaste cuando te uniste a la batalla se formula en tu mente.
¿Y si quizás nunca estuviste en el bando correcto?"
El viaje de regreso a la sede de la Rebelión había sido demasiado incómodo para la joven jedi, entre gritos extasiados por la victoria, parejas besándose con toda pasión y familias por fin reunidas después de lo que parecía una guerra sin fin, ella había pasado a ser solo una observadora más, ya no encajaba más en ese lugar.
Rose, Finn y Poe habían permanecido junto a la morocha sin saber que decir o hacer, en cuanto habían salido del palacio de Kylo Ren, Rey había dejado de llorar, pero su rostro continuaba fruncido en una mueca triste.
En todo el viaje la habían visto con la mirada perdida en el cielo, inútilmente Poe intentaba distraerla.
Lo que ninguno de los tres comprendía era que a pesar de haber sentido como la fuerza tan magnética y oscura de Ben Solo había desaparecido sin dejar rastro, ella continuaba buscando inútilmente algún rastro de vida.
Ya había cumplido su misión para con la Rebelión y había concluido satisfactoriamente su prueba final para convertirse oficialmente en jedi, elimino al Imperio y la oscuridad de la galaxia.
Sabía que debería estar feliz de por fin haber acabado con aquel infierno en el que la galaxia se había sumido, pero ella no sabía cuan doloroso seria perderlo, el haberse enamorado lo había arruinado todo.
Ciertamente no tardaron nada en llegar a la cede en la que los rebeldes los esperaban, pero ella se quedó ahí, en ese mismo lugar en el que había estado viajando.
En cuanto la soledad la invadió, sin poder soportarlo más, las lágrimas volvieron a resbalar de sus cristalinos ojos, tenía que meterse en la cabeza que Ben ya no podría regresar ni lo podría volver a ver, pero ¿cómo lograría volver a su antigua vida?, se había acostumbrado a la conexión de la fuerza que tenía con él, se había acostumbrado a deleitarse con sus cortas, pero contundentes palabras, su voz tan gruesa y profunda, su mirada tan expresiva, la peculiar fuerza oscura de el en este mundo… Realmente jamás había sentido lo que era la soledad.
Ella rio sin ganas.
"¿Quizás así se sentía él cuando solo era el hijo de los Solo Organa?"
Rey mordió su labio impotente, ella jamás sabría la respuesta.
La joven jedi sin ganas se levantó del incomodo asiento en el que había pasado alrededor de cuatro horas esperando a volverse valiente, y superara el dolor tal como lo había logrado aquel día en el que Snoke murió y Ben… Kylo Ren había sellado su destino.
Su estómago se revolvió en cuanto diviso a cierta mujer esperando pacientemente a que descendiera, lo pudo leer en los ojos de la mujer, estaba sufriendo igual o más de lo que ella lo hacía, al fin y al cabo la mujer que esperaba afuera era la mujer que lo había traído a la vida en su útero, era la mujer que conocía a Ben mejor que nadie, la que lloro cuando su único hijo había decidido unirse al lado oscuro de la fuerza, la que a pesar de todo lo malo que Ben hizo espero fielmente su regreso a casa.
Lentamente descendió de la nave intentando evitar aquella inevitable reunión, pero la mujer apresuro el paso y se colocó enfrente de la morocha.
-Está muerto, verdad. –La voz de la mujer frente de ella parecía estar a punto de romperse por las lágrimas contenidas, pero continúo hablando. – Lo sentí, sentí como la marca de la fuerza de mi Ben desapareció, pero…
La mujer de cabellos grisáceos llevo su mano derecha a su boca para contener el sollozo que escapo de sus labios en cuanto Rey había asentido de mala gana en respuesta.
El estómago de Rey se revolvió al ver a su general así, ante ella la fuerte mujer con la que había peleado hombro con hombro se había roto, ya no existía rastro de lo que alguna vez Leía Organa fue, una sombra oscura nublo los ojos de la mujer y ante los ojos de Rey la mujer pareció envejecer diez años.
La cálida marca de la fuerza de la última Skywalker se vio corrompida por la tristeza y la decepción.
Un nudo se formó en la garganta de la chica, quiso contarle todo absolutamente todo incluyendo que él había muerto redimido, que ambos compartieron un lazo demasiado fuerte con la fuerza, que ella amaba a Ben y que comprendía su dolor, pero el ardor de su garganta y la vergüenza ante la única que creyó en ella cuando la guerra había roto los corazones y la esperanza de todos, tuvo más peso en su alma.
No…
No, no había cumplido con su misión satisfactoriamente como ingenuamente había creído.
Aquella mujer frente de ella había confiado a ella la posible última voluntad, ella había dado todo por miles de personas que no conocía desde su más temprana edad, a lo largo de su vida ya había perdido a casi todos sus seres queridos su esposo, sus colegas y también había perdido todos sus sueños por la guerra, pero ella había derramado el vaso gracias a su incompetencia, le había arrebatado a la pobre mujer lo único que tenía, su hijo.
Y no solo a Leía, miles de personas también habían perdido todo en esta cruda guerra mientras que ella no hacía nada al respecto.
Sin saber cómo afrontar a la madre de Ben, Rey atino a escapar de la sala sin mirar atrás, pudo escuchar como Leía había roto en llanto, pero no se detuvo y continuo con su escape.
Aquel día la joven jedi había escondido su vergüenza en una fría, polvorosa y pequeña sala olvidada por la Rebelión.
Ya nada podría salir peor…
O al menos eso creía ella.
A la mañana siguiente la joven pecosa de Jakku despertó con el llamado de Poe, la voz del hombre se encontraba estrangulada por la preocupación, no le pregunto la razón de encontrarla en esa sala, aquello que lo perturbaba era más importante.
-Rey, la general… la general se ha ido.
La chica junto a un puñado de hombres que continuaban fieles a su base, corrieron al que fue el cuarto de la general, sofocada por las emociones trato de regular su respiración, en esos momentos C3PO salió del pequeño tocador que existía en la oficina de la general y se adelantó a hablar.
-¿Cómo pudo pasar esto R2D2? La princesa, perdón la general nos dejó aquí plantados, ¡Es acaso hicimos algo mal!
R2D2 lanzo un pitido sarcástico pero su compañero no comprendió o quizás no quería comprender las razones de la huida de la princesa.
-R2D2, la general Organa ¿donde está, dejo algo, su ubicación, las razones? –Poe interrumpió a los robots.
R2 lanzo un pitido binario "Confidencial."
Poe rodo los ojos y sin pensarlo dos veces comenzó a mover manualmente las memorias de la máquina.
Indignado el pequeño R2 lanzaba pitidos llenos de advertencias, pero finalmente cedió y rebelo una grabación del día de ayer.
El holograma mostraba a Leía Organa frente de ellos, los presentes bajaron la mirada triste ante su recuerdo, Rey atino a desviar la vista de ella.
-Señores y señoras de la Rebelión. –La grabación había comenzado, todos guardaron silencio y escucharon. - Antes que nada, quiero agradecerles a todos por la fe en este movimiento. –La mujer suspiro y continuo.- Han pasado tantos años en los que hemos peleado hombro a hombro esta cruda guerra, hemos visto morir a miles de niños, adultos, sabios, nos hemos perdido de muchas cosas por pelear, sin contar las veces en que inclusive la esperanza perdíamos, pero fuimos fuertes y ahora la galaxia es libre, no podemos relajarnos y olvidar la historia, tenemos que recordar que ahora la lucha aun continua, por los que no tienen nada en este nuevo mundo, por los esclavos, por todos los que fuimos víctimas del imperio, me hubiera encantado continuar a su lado, pero mi misión por la galaxia ha terminado aquí con la caída de la última amenaza, Ben… Ben de las familias Solo, Organa y Skywalker mejor conocido por todos ustedes como Kylo Ren, mi único hijo y la última persona con sangre Skywalker que podía continuar el legado.
Rey pudo observar como el rostro de Poe perdía color ante la última revelación, muchos de los presentes estaban igual o peor que el pobre piloto.
-A lo largo de mi vida. –El holograma de Leía continuo. – He cometido muchos errores, muchos lo atribuirían a lo que a voces silenciosas ustedes llaman "La maldición Skywalker", pero yo soy consciente y ustedes también deberían saber que la sangre no lo es todo, un héroe no nace de un legado, ni un villano lo hace. Mi padre adoptivo Bail Organa y mi padre sanguíneo Darth Vader eran polos totalmente opuestos, uno de ellos buscaba la paz mientras que el otro el poder, soy consciente de que en mi sangre la tendencia a la fuerza siempre fue un descontrolada, pero la diferencia entre mis padres y yo, fueron mis elecciones y mis vivencias. Aun puedo recordar aquellas últimas palabras que el senador Organa el hombre que me crio y amo como una hija me dijo, era tan joven y en su momento no comprendí de todo lo que me había dicho:
"-Toma los planos y llevalos a donde deben estar, esto es lo más importante que alguna vez te pedido Leía, la cosa más importante que le he pedido a quien sea.
-Estas seguro de esto, existen personas más capacitadas para esta misión.
-No hay nadie mejor para esto, confió en ti como en nadie más lo hago Leía, no hay nada con lo que tú no puedas lidiar."
-Desde que los planos de la Estrella de la muerte tocaron mis manos, miles de caminos surgieron, pude haber devuelto el material a el emperador, pude destruirlo, venderlo, desaparecer sin más, pero mi elección sello mi destino, decidí pelear por la libertad, la paz de la galaxia, aunque muchos continuaron pensando que aquello era un jugada para crear un imperio familiar, pero hoy como hace cuarenta años lo repito, que clase de persona creen que crio el honorable Bail Organa, que clase de hija creen que la senadora y ex reina Padme Amidala fecundo, antes que Organa o Skywalker soy Leía la escoria rebelde que ha luchado a su lado, por ello y por más razones he decidido exiliarme tal como mi hermano Luke Skywalker lo hizo en su día, ahora comprendo sus razones, los jedi con sangre corrupta deben desaparecer, por lo que te agradezco Rey de Jakku. –La mencionada alzo la cabeza y por fin miro al holograma de la mujer. -Gracias por acabar con Be…Ren, eres y serás siempre mi única esperanza.
La grabación termino y la sala se mantuvo en silencio absoluto por mucho tiempo.
Un lento aplauso retumbo en la sala, los presentes se giraron en busca del causante, ante los ojos de Rey un hombre de tez clara, cabellos rubios, ojos azules y un uniforme pulcramente limpio apareció entro a la sala, ella lo reconoció.
Él fue el que había disparado a Ben, él fue el que lo asesino…
-La general Organa, siempre estará en nuestras memorias como la fuerte y leal princesa de los rebeldes que fue, respetaremos su decisión. –El hombre rubio hablo.
-¿Egbert? –Poe parecía no creer lo que sus ojos veían.
-El mismo. - El hombre rubio respondió con una media sonrisa.
La sala de nuevo se fundió en el silencio, pero Egbert rompió el silencio.
-Y bien… la general Leía Organa Skywalker abandono su puesto, ¿quién tomara su puesto?
Su mandíbula sin descaro caía suavemente ante lo que sus ojos contemplaban, como habían terminado así, ella continuaba reprochándose aquello, no podía creer lo que sus ojos le mostraban, incluso tuvo que parpadear y disimuladamente pellizcarse la pierna para demostrarse a sí misma que todo era real.
En el cielo azul retumbaban miles de luces de colores tan glamurosos y únicos, ella jamás había contemplado un espectáculo así, pero no se dejó envolver por la belleza del evento, no sería correcto.
Los gritos eufóricos de los esclavos, soldados y demás simpatizantes con la Rebelión resonaban por toda la ciudad, en medio de la plaza principal, miles de músicos y bailarines danzaban al son de la música alegremente.
Rey solo podía observar asqueada el evento sin saber qué hacer.
Carros alegóricos improvisados merodeaban junto a ellos lanzando flores a los espectadores, detrás de estos un grupo de hombres encadenados y sin zapatos andaban claramente cansados y a nada de desfallecer.
Niños, jóvenes y ansíanos llenos de desprecio ante los hombres y mujeres que solo obedecían órdenes para poder salvar sus vidas, lanzaban a los prisioneros un sinfín de cosas, desde alimentos podridos hasta cascos imperiales.
El peculiar desfile se detuvo hasta que llegaron a la sede del palacio en el que Kylo Ren y los caballeros de Ren alguna vez habían gobernado con puño de hierro.
Todos los jardines estaban destrozados y manchados con la sangre de los caídos.
En donde una gran estatua yacía ahora el fuego ardía llevando en si los despojos del imperio.
Si no se hubiera encontrado a si misma siendo uno de los centros de atención del festejo, ella sin dudarlo hubiera escapado del atroz evento, incluso Jakku y su cruel desierto eran una mejor opción para ella ahora.
Se vio a si mima reflejado por uno de los grandes ventanales del palacio y se sintió asqueada, la mujer del reflejo no era ella.
Esto no estaba bien...
Los jedi nunca habrían aprobado ver a uno de los suyos con esas ropas, ella podría asegurar que estas quizás valdrían más de lo que alguna vez pudo recolectar humildemente como chatarrera, quizás más de lo que todos los chatarreros y esclavos pudieron juntar en mil años…
Sus ojos se abrieron a la par y un escalofrió recorrió su columna cuando pudo divisar a los caballeros que servían a Ben aún con vida, atados de cabeza para ser azotados por un verdugo.
El eco de los gritos eufóricos retumbo en sus oídos, le revolvió el estómago por lo que desvió la mirada en busca de cierta dama de cabellos grisáceos, pero no la encontró, mentalmente se dio una bofetada por su tonta idea, Leía no se presentaría a ese evento y no regresaría a la base de los Rebeldes.
Rey presiono con fuerza el brazo de Poe al cual se aferraba desesperadamente y él coloco su mano sobre la de la chica en signo de apoyo.
Ambos jóvenes observaron cómo los seis caballeros de Ren eran despojados de sus máscaras cuatro hombres de razas distintas y dos mujeres humanas, la multitud de personas comenzaban a reclamar por justicia.
-Es lo correcto. –Poe susurro más para sí mismo que para convencer a Rey.
Rey atino a tragar la saliva que se mantenía en su boca en cuando vio como el verdugo tomaba un fuerte y largo látigo en sus manos.
En cuanto el primer golpe azoto sobre la pálida y blanca espalda del hombre más apegado al ex líder supremo, la morocha cerro sus ojos.
Los gritos resonaron en sus oídos tanto los de las personas orgullosas por lo que ocurría, como los alaridos de los condenados.
-Señorita de Jakku, no creo que sea correcto que alguien tan importante para la causa se pierda de esto.
Inmediatamente ella reconoció la voz, siempre la reconocería de ahora en adelante, era Egbert el nuevo general a cargo.
Ella abrió los ojos y le miro, se sintió asqueada por la enorme sonrisa que el hombre tenía.
-Ciertamente estoy en contra de que la justicia se lleve por este camino. –Mustillo entre dientes la chica.
-Kylo Ren lo hacía y sus antecesores también lo hacían, no encuentro lo malo de esto, se está tomando justicia por el pueblo.
-¡Eso es mentira Ben nunca aprobó ni llevo a cabo ninguna carnicería como esta!
El hombre dejo escapar una risa sarcástica.
-¿Ben? Usted también tiene el mismo pensamiento que Organa, debe entenderlo, Ben Solo murió hace trece años. Si fuera usted no tendría compasión por el enemigo, Kylo Ren fue un monstro que solo jugaba con las personas, si, no había hecho nada de esto, pero era cuestión de tiempo para que el empezara a tomar las vidas de sus opositores, usted hubiera sido la primera en caer. –El rostro de la joven pecosa era un poema para el rubio, por lo que sin más continuo. -Quizás Poe pueda contarle alguna de sus anécdotas con Kylo Ren, ese hombre no conocía el significado de la palabra compasión, ni sus hombres lo hacían.
Rey giro su rostro para contemplar a Poe, el asintió como respuesta a las palabras de Egbert, la morocha abrió la boca para protestar, pero se quedó callada, Kylo Ren no tenía ningún punto en el cual se pudiera defender al menos públicamente, todo lo que ella conocía de él no era más que la cara oculta del tirano, el rubio frente de ella tomo su mano bruscamente y deposito en ella un casto beso y sonrió forzadamente.
-Todos aquellos que estén en contra de la nueva rebelión caerán, de mi cuenta corre esto señorita.
Egbert le soltó la mano, Rey y Poe lo vieron alejarse, ambos cruzaron sus miradas significativamente y volvieron su vista a los hombres frente de ellos, la morocha volvió su vista a los caballeros de Ren, tres de ellos ahora yacían inconscientes, la piel de sus espaldas y pecho estaba en rojo vivo desgarrada gracias a los golpes recibidos, muy probablemente algunas costillas o órganos ahora estaban dañados, Rey trato de bajar la mirada, pero antes de lograrlo un escalofrió recorrió la columna de la pecosa, miro a todos lados y sus ojos chocaron con los de cierta mujer que estaba de cabeza, sus cabellos de fuego se arrastraban en la arena del lugar y la sangre comenzaba a rodearla, no gritaba ni lloraba.
-Sunem Ren…
