Nada de aquí me pertenece salvo la historia de Tatia Petrova y su explicación de como sigue viva, y la trama de esta historia.


Damon Salvatore no había estado tan feliz desde hacía realmente bastante tiempo.

Las cosas iban perfectas hasta ese momento: Elena había recuperado su humanidad, su hermano seguía en la ciudad todavía, Elena parecía que todavía lo amaba y Alaric había vuelto ahora que el velo había descendido. Y por alguna razón desconocida para él, Lexi parecía haber decidido que no lo mataría todavía. Claro que no tenía tantas esperanzas de que la rubia siguiera con esa idea demasiado tiempo y pasaba la mitad de su tiempo cuidando que ella no se dirigiera a él con una estaca en la mano para atravesar su corazón.

Pero estaba feliz, eso era una de las pocas cosas de las cuales Damon se encontraba seguro. Por primera vez en bastante tiempo, estaba feliz. Luego de todo el problema de que Elena estuviera ligada a él, la felicidad que había tenido durante solamente un día se había evaporado rápidamente. Sabía que estaba mal de su parte estar tan feliz porque Elena hubiera elegido estar con él, lo sabía. Después de todo, seguía considerando a la doppelganger como la chica de su hermano, al haber estado ella saliendo con él desde que la había conocido propiamente dicho, es decir, aquella tarde que Elena visitó el lugar donde Damon y Stefan vivían tanto tiempo atrás, cuando Damon todavía se comportaba de forma malvada y Elena era humana sin conocimiento de todo lo sobrenatural que la rodeaba.

—¿Damon?

El hombre se dio vuelta rápidamente, reconociendo en el instante a quien pertenecía la voz. Elena. La doppelganger se encontraba parada en el umbral de la puerta, con una leve sonrisa y una expresión de precuación, como si no estuviera segura de que debía acercarse más o no, o como si pensara que lo estaba molestando. Damon simplemente sonrió, acercándose a ella, y con ese gesto ella caminó unos pasos, haciendo que se encontraran a medio camino. Sin embargo, Damon no la besó. Elena todavía no había dicho a quien quería de verdad, no había hecho la elección. No la culpaba, de todas maneras. Tenía a su hermano por una semana más, antes de que este desapareciera, y eso era realmente más importante que el hecho de elegir entre él y Stefan.

—Elena.—dijo, apartando un mechón de cabello que atravesaba su rostro para poder observarla bien. Nunca se podría cansar de hacerlo.—Pensé que dijiste que te irías unas cuantas horas a hablar con Jeremy, todavía faltaba tiempo antes de que tuvieras que volver.

—Ya lo sé, pero he vuelto antes. Jeremy está en este momento hablando con Bonnie, y como ya ha pasado tiempo conmigo, tiene derecho a hacerlo, y a tener privacidad.

Damon asintió, entendiendo lo que la muchacha quería decir. Bonnie y Jeremy habían estado saliendo, pero cuando el último empezó a ver a sus ex-novias muertas en forma de fantasma, había habido problemas. Porque, por supuesto, Mystic Falls no era Mystic Falls si no había parejas discutiendo y fantasmas que volvían para complicar la vida de todos. Pero no era ningún secreto que aunque Bonnie había terminado la relación con Jeremy, todavía tenía sentimientos por él, y él por ella.

No había tenido tiempo de decir nada más cuando Elena se acercó más a él. Fue rápida, tanto que él no se esperaba lo que hizo: besarle. Durante un segundo, Damon se quedó estupefacto, sin creerse que la doppelganger lo estuviera besando, pero un segundo después él le estaba devolviendo el beso, con la mente nublada por el momento. Se olvidó de Silas, de Lexi, de Katherine, de Alaric, incluso se olvidó de Stefan, que en ese preciso instante debía estar en algún lugar con Lexi. Sus pensamientos se redujeron a una sola palabra: Elena.

Empujándola contra la pared, profundizó el beso, dejando que sus manos vagaran lentamente por el cuerpo de ella, acariciando a la muchacha mientras la besaba. Los recuerdos de esa noche que había compartido juntos, antes de que todo se volviera abajo, volvieron a su mente y durante un segundo pensó que tal vez, Elena lo había elegido a él. Tal vez, como vampiro Elena lo prefería no a su hermano, a quien siempre todos elegían (Elena lo había elegido como humana, Katherine lo había elegido más tarde, su propio padre había preferido siempre a Stefan, a pesar de ser Damon su primogénito). ¿Sería que, por primera vez en su vida, aquella persona a la que amaba lo estaba eligiendo a él y no a su hermano como le había sucedido siempre?

—Damon...—Elena suspiró su nombre, mientras él se alejaba de sus labios para besar su cuello, cada vez bajando más. Pero un segundo después, ella había dado vuelta la situación, siendo él quien estaba atrapado contra la pared en ese momento.—Haces que esto sea demasiado simple, Damon. Estoy casi decepcionada.

El vampiro frunció levemente el cejo, desconcertado al escuchar aquello. La voz de Elena se había vuelto un tono más oscura, y sus ojos también se había oscurecido. Hablaba con suavidad, casi con dulzura, estado solamente a pocos centímetros el uno del otro. Sin embargo, ella se alejó de él, agarrando su cuello con su mano y manteniendo al hombre contra la pared que se encontraba detrás de él.

—Katherine.—finalmente, la verdad lo golpeó en la cara. ¿Cómo había sido capaz de dejarse engañar, nuevamente, por Katherine? Uno hubiera pensado que luego de ya haber sido engañado, podría reconocer a la primera doppelganger cuando se hacía pasar por Elena. Pero había parecido todo tan real... Había tenido exactamente la misma expresión que Elena, exactamente...

—Oh, no, Katerina todavía tiene que perfeccionar sus técnicas de imitación. Es buena, y cada vez se está volviendo mejor, pero todavía no es lo suficientemente buena para engañar sistemáticamente a los hermanos Salvatore. Lleva tiempo imitar esa expresión de buena persona que tiene Elena, ¿sabes? No es un trabajo simple y Elena es una persona... Difícil de imitar ciertas veces.

—¿Quién demonios eres tú?

La doppelganger sonrió, una sonrisa cruel y que mostraba que estaba disfrutando de sobre manera con la confusión que ocasionaba en Damon. Él trató de liberarse, pero era en vano. La muchacha tenía mucha más fuerza que él, y sin importar cuanta fuerza aplicara, ella con una mano podía seguir manteniéndolo en su sitio, y ni siquiera parecía exhausta. Era ese tipo de vampiresas que podrían asesinarte con movimientos seductores, que podían quitarte la vida sin agitarse y haciéndose la manicura al mismo tiempo. Peligrosa.

—He utilizado muchos nombres en el pasado. Katerina Petrova, o Katherine Pierce fueron solamente algunos, pero no son mis verdaderos nombres. Me llamo Tatia. Tatia Petrova.

xXx

Había empezado con Damon solamente por una razón: sabía que podía tomarlo por sorpresa si lo besaba, y, también, sabía que no era la mejor persona a la hora de diferenciar doppelgangers. Por otra parte, era realmente muy difícil diferenciar a Tatia de cualquier rol que estuviera jugando. Mil años de actuación la había vuelto una actriz profesional, y podía personificar cualquier papel que le fuera necesario: era capaz de ser una chica mimada, o simpática, o una llorona, o una alegre, o triste, o... La lista era infinita. Si bien el papel de chica alegre no le salía perfecto porque era obvio para los más observadores que no siempre la alegría llegaba a sus ojos, generalmente engañaba a todos. El problema era que su mente y su corazón era demasiado oscuro para poder personificar a alguien inocente y alegre a la perfección, pero no solía fallar. Los humanos eran bastante ciegos en realidad, no solían prestar atención a pequeños detalles que de vez en cuando se le escapaban y daban a entender que no era la chica que pretendía ser.

—Qué graciosa, Katherine. Has ganados sentido del humor en el tiempo que no nos vimos. Tatia Petrova está muerta, ahora dime que quieres o vete de aquí antes de que yo te saque personalmente.

—¿Acaso parezco muerta?—Tatia rodó los ojos, levemente molesta y aplicando un poco más de presión en su cuello. Odiaba cuando tenía que hacer esto.—No soy Katerina, Damon. Que tú seas ciego para distinguir las diferencias entre las Petrovas no es mi culpa. Ahora, ¿qué decías de que no era Tatia? Ofende que la gente asuma que por no haber aparecido mil años no pueda hacerlo ahora.

—Klaus y Elijah dijeron que habías muerto.

—Ya... Klaus y Elijah no estaban debidamente informados. Mi error, supongo, no informé que seguía viva. Ahora, ¿qué sabes de mi?

—Te enamoraste de Klaus y Elijah, o ambos se enamoraron de ti. Todos sabemos la manía que tienen las Petrova de enamorarse de dos hermanos. Su madre decidió utilizarte en un ritual, en dos de hecho, para convertir a sus hijos en vampiros y luego para evitar que Klaus fuera una amenaza todavía mayor para la naturaleza y moriste. Ahora debo agregar un gran asterisco luego de esa oración para decir que no estás muerta y que tienes demasiada fuerza para mi gusto.—terminó de hablar, y Tatia sonrió levemente otra vez, aflojando la presión que se encontraba ejerciendo.

—Estupendo, puedo ahorrarme detalles en ese caso, odio contar los detalles, me hacen perder tiempo. Ahora...—su voz bajó hasta volverse un murmullo, mientras se acercaba todavía más a él, hablándole en el oído lentamente para dejar claro que lo que quería.—Doy por sentado que le dirás a los demás que me has visto, ¿verdad? Quiero que le des un mensaje a Elena y a Katherine, si es que la ves, de mi parte: Quiero conocerlas.

—No estarás sola con Elena, Tatia, no pasará.

—Oh, en ese caso solamente dales el mensaje. Si tú frenas a Elena, me encargaré de hacerte sufrir durante medio siglo, y puedo jurarte que no conoces lo que el dolor es hasta que yo te he torturado. ¿He sido clara? Trata de detener a Elena, o Katherine, y me encargaré de hacerte sufrir. ¿Me has entendido?

—Si.

—Estupendo. Hasta luego, Damon. Volveremos a vernos.—dijo la Petrova, con un rastro de esa sonrisa cruel que había hecho hacía un rato, y luego de un segundo desapareció de allí a toda velocidad, como hacía siempre, dejando a Damon caer al piso sin preocuparse por ver como se encontraba.


¡Hola! Espero que este capítulo les haya gustado, pues a mi no me ha dejado del toda satisfecha... Como fuera, espero que ustedes si lo hayan disfrutado. Recuerden pasarse por los comentarios si quieren dejar una duda, una crítica constructiva, una sugerencia o simplemente para alegrarme el día y decir que les gustó el capítulo, me harían una persona muy feliz.