GENERAL INVIERNO II
Sutilmente cayó la primera gota de agua de aquellos ojos violáceos que recorrió dicha mejilla. Estaba aturdido y con aquel cuerpo entre sus brazos, le apretó hacia el suyo, creyendo que quizás así despertaría. Al ver caer al suelo su lágrima Iván se alarmo mucho ya que hoy conocía el dolor, la tristeza y la agonía.
El desespero de no ver esos ojos azules brillantes y aquella sonrisa pura le hizo sacudir al rubio para ver si despertaba, pero no lo hacía.
-¡general invierno!, ¡general invierno!- gritaba fuerte.
Dicho ente no atendió al llamado, quizá por el temor de ser regañado, veía entre el viento a su amo y se dio cuenta que, al haber congelado a ese hombre de origen americano también había congelado la fuerza de su amo, al morir el rubio, su amo estaba perdido.
Iván con mucho temor negaba lo que veía, cargó al hombre frio en brazos y corrió hacia su casa. La extrañeza de la magia del general hacían lucir a Alfred como si estuviese dormido, solo por dentro estaba frio y congelado, ya que por fuera su piel era la misma, estaba flácido como si durmiera. La idea del eslavo era descongelarlo.
-resiste América…- susurro mirándole un poco, ya veía su casa y aquellos guardias que custodiaban su moradaasí que cubrió con su bufanda el rostro de Alfred. Al llegar a la entrada los custodios dejaron pasar al otro con cierta intriga por aquel cuerpo que cargaba su jefe. El ruso camino en su casa a prisa, saco a la servidumbre y se quedo solo con él, puso en el sillón y encendió la chimenea, al lograr producir el fuego acerco a su ser querido a este dejando que el calor se radiara en el sin ningún éxito. Le mantenía pegado a su cuerpo, acariciando esos cabellos dorados, meciéndose hacia adelante y atrás.
- despierta muñeco de nieve despierta, da?- canturreo un poco cerrando los ojos.- no puedes dejarme así, no ahora, no puedes, ¡te lo prohíbo!- gritaba con ira al hecho de que su amado amante en secreto se había quedado dormido en ese sueño eterno.
- no puedo vivir sin ti….Alfred.., por favor despierta…- su voz comenzó a quebrarse, estaba desecho, su propio amigo había matado a su ser querido.- perdón…debí ir contigo…no debí ir a ver a mis hermanas…..perdón. Alfred …despierta…- se limpió la nariz mientras acomodaba su vista a esa melena clara- recuerdas en los campos de girasoles…me preguntaste que sentía por ti, mentí, no solo me gusta tu físico, no solo el sexo, en verdad lamento no haberte dicho la verdad….y te pusiste triste tu cara dejo de tener esa sonrisa me di cuenta que te dolió….tenía miedo de que te aprovecharas de mi…si sabias que te amo.., Alfred te amo…despierta muñeco de nieve despierta! Despierta ahora! Y….dime lo que quería escuchar….dime ….Alfred…tsk..-ya no pudo mas, se desplomo en llanto amargo, no entendía por que había pasado todo eso, habían sido amantes dese hacia tiempo y ninguno se había atrevido a decir que se amaban y justamente el día en que todo cambiaria tuvo que haber pasado esto. Brangiski comenzó a cantarle una canción de cuna al otro, ya no sabía que hacer, su tristeza estaba cegándolo, tanto que había olvidado los conflictos de su casa y la disolución de la unión soviética era inminente.
-si ves el campo de los girasoles, rueda, rueda ahí…si ves el campo de los girasoles serás feliz ahí-
El general invierno veía aquello desde la ventana, había una gran diferencia entre un humano y las naciones, pero ambos compartían eso que ningún fantasma tenia, el amor. No se necesitaba un ejercito y armas para matar a Iván, solo era acabar con Alfred, una persona la debilidad de su amo, que ironía, pero, ¿Quétenía de especial ese?, no importaba ahora, el hecho era que para su amo, ese país era mas importante que el suyo. El ente miraba a su amo sufrir, jamás había visto esa cara inconsolable del otro, era sin duda una novedad esa faceta.
El eslavo estaba irreconocible, como si fuese otra persona, el general mas que nunca estaba desconcertado. Aquel albino acomodo al rubio en sus brazos quedando la cara del hombre congelado cerca de su pecho, le acaricio el rostro, sabía que cuando ese ente atacaba no había vuelta atrás, dejaban de existir. -Tú no vas a dejarme, no hoy…-
De nueva cuanta levanto ese cuerpo y salió al jardín a enfrentarse con aquel fantasma, asentó a su ser amado besándole la frente, se seco las lagrimas y miro hacia al cielo.
-¡general invierno!- aquel tono de voz era idéntico al de antes, eso hizo que el general apareciere ante sus ojos, aquellos ojos violetas frívolos que nunca olvidaría.
-regrésamelo…a cambio te doy mi vida…y no dejaras que nada le pase…pero regrésamelo….devuélvemelo-
Ante esa petición es hombre de la nieve no podía negarse, estaba su amo dando su vida por la de ese rubio, ahí, es ese momento se dio cuenta de que es el amor de humanos, amor de nación, el amor entre Rusia y América, el amor entre Iván y Alfred. Entendía ya ahora, lo cruel que era su amor, lo terrible que eramantenerloescondido, ya que todo mundo estaba en contra excepción de ellos dos. Más crueldad que esa, no existía alguna.
Sin decir una palabra el general se encarnizo, observo aquellos ojos fríos sin vida de su amo, muy idénticos a los suyos. No sabía si era peor estar congelado o estar vivo y ver congelado a su amante, error, eso ya lo estaba viendo.
Se inclino a ver al rubio que yacía dormido en un sueño eterno, mirando de reojo el anhelo de Iván de ver abrir esos ojos azules de nueva cuenta. Pidiendo permiso con la cabeza vio a su amo que sin dudar autorizo que tocaran a su amor.
El jefe del invierno tomo en brazos al occidental, poco a poco lo levantaba de una forma sutil como si fuese una muñeca, le logro parar. Sus labios se acercaron a los ajenos que estaban fríos y azules, sin vida ni aliento tibio. Unió sus boca para regresarle a la vida de la misma forma que hizo le dormir, lo haría despertar, con un beso.
Poco a poco el beso s intensificaba al grado que el rubio parecía retomar su color, tanto que aquellas mejillas tomaban un color cereza, un suspiro junto a un empujón por parte de Alfred hizo volver a la vida a Iván que era el mas muerto de los dos.
-FREDKA!..-grito emocionado el soviético y corrió a abrazar al chico de los cabellos dorados.
-Vanya…-susurro en un sonrojo bajando la cabeza- No quise besar a este, él me engaño…sonaba como si me estuvieras llamando…yo perdón…enserio-
Braginski le abrazo fuertemente de la cintura y escondió su cara en el cuello de este- Я люблю тебя-
El ojiazul se quedo quieto sintiendo una inmensa emoción al oír esas palabras que había aprendido a decir, sabia que significaba eso, sonrió y abrazo más a su amante, tan fuerte como si quisiera ser uno con él.
-yo ..También te amo..- dicho esto con muchas ansias y desespero se acerco a aquellos labios los cuales beso suavemente.
El general iba haciéndose tranparente, no perdiendo detalle en lo que acontecía así ojos, eso era lo que se llamaba "amor", ese mismo que su amo sentía por Alfred y que este le correspondía.
Así como había llegado, el general invierno despareció sin dejar huella, ese día había terminado en Rusia la guerra fría y la unión soviética, comenzado su historia de amor.
