Capítulo II – Competencia.
El día transcurrió lentamente aburrido, sin noticias ni ataques de gran importancia, lo más aventurero del día fue el robo de un banco y ni siquiera involucraba alguna bestia o monstruo.
Integra se encontraba ya recostada en su cama, era una de esas noches en que podía darse el lujo de descansar pero no podía porque su mente se encontraba bastante ocupada recordando aquella joven que vio a través de la ventana, recordaba sus movimientos, sus gestos, absolutamente cada detalle, se sentía realmente extraña con toda esa clase de pensamientos.
"Que tontería, me siento tan tonta en este instante" murmuró para si misma mientras miraba fijamente el techo. Entre todos los pensamientos, un deje de preocupación o más bien, de nervios, se adueñaban de su estomago, claro, Sir Integra Wingates Hellsing jamás admitiría que se trataban de nervios y mucho menos de emoción, emoción por conocer a esa tan atractiva mujer.
Como cada mañana, ya se encontraba sentada frente a su escritorio pero Walter no tardó en aparecerse para comunicarle las buenas nuevas.
"Sir Integra, la Srita. Violeta ya está aquí"
El estómago de Integra dio un brinco de emoción y la garganta se le secó, sin embargo ella era muy buena en eso de ocultar emociones, así que con su usual inexpresiva cara, le dio la orden a Walter de hacerla pasar.
"Bienvenida, Srita. Violeta, tome asiento por favor"
"Muchas gracias Sir Integra, es un placer conocerla" la joven le dirigió una sonrisa y ambas se estrecharon la mano, para Integra fue como si una corriente eléctrica hubiese atravesado todo su interior hasta llegar a su columna vertebral.
"No hay que ser tan formales, puede llamarme simplemente Integra"
"Entonces, Integra… puedes llamarme simplemente Violeta" la muchacha le dirigió otra muy amable sonrisa, una sonrisa que Integra ya empezaba a amar.
"Bueno, Violeta, primero que nada muchas gracias por hacer esta entrega personalmente, es todo un placer para mi al fin conocerla"
"No tienes nada que agradecerme, si Sir Integra Hellsing me pidió esta entrega personalmente, cómo podría yo negarme a hacerla"
"Te agradezco este honor… ¿fumas?" Integra le ofreció uno de sus cigarrillos a Violeta y esta aceptó gustosa.
"Nada como un buen cigarrillo, ¿no crees, Integra?" le cuestionó la joven mientras daba una bocanada.
"Sin duda alguna, es un gusto conocer a gente con buenos gustos" la forma en que Violeta pronunció su nombre casi le hacía derretirse de deleite. "Y dime, hace cuánto que te dedicas a esto?"
"Pues desde que mi padre falleció me dejó su empresa, sus conocimientos y sus años de trabajo, desde ese momento me hice responsable de todo esto, además me parece fascinante lo que hago, realmente me gusta"
"Vaya, veo que tenemos cosas en común, mi padre también al fallecer me dejó al mando de esto"
"Perder a un padre es difícil y más aún si te dejo tanto a cargo" la joven terminó su cigarrillo y lo apagó sin dejar de mirar fijamente a los ojos a Integra.
"Es realmente difícil, pero henos aquí, ¿no es así?" Integra se encontraba sonriéndole a la bella empresaria, empezaba a perderse en su miraba, sentía que podía admirar sus ojos verdes todo el día, pero al llegar su cigarro a su final entró en razón al sentir el calor casi quemándole los guantes y lo dejó en el cenicero.
"Así es, tienes toda la razón… henos aquí" Violeta también parecía empezar a embobarse con Sir Integra, desde siempre había deseado conocerla, se sentía fascinada por lo que su padre le había hablado de ella y la realidad superó todos sus elogios fantásticos que le habían narrado acerca de ella.
Tocaron a la puerta y el encanto se rompió, era Walter quien hacia una inoportuna aparición.
"Sir Integra, tenemos un problema y necesitamos que venga un momento"
"Walter, ando ocupada, ¿acaso es algo muy importante, algo que justifique esta interrupción?"
"Si, mi señora, tenemos un ataque y las tropas necesitan órdenes"
"Esta bien, voy en un segundo"
Walter hizo una reverencia y se marchó de la habitación.
"Discúlpame, Violeta, sólo será un momento"
"Oh, no te preocupes Integra, aquí espero"
Integra abandonó la habitación y Alucard apareció frente a Violeta. La joven se asustó al verlo salir de la nada.
"Pero que joven más hermosa"
"¿Q-Quién es usted?"
"¡Ah pero que descortés soy! Mi nombre es Alucard, fiel sirviente de la familia Hellsing y de mi ama Sir Integra"
"¿T-Tu ama?" Violeta seguía algo asustada por la extraña presencia del nosferatu pero empezaba a fijarse en lo bien parecido que resultaba ser.
"Así es. ¿Qué bello nombre posee tan hermoso ser?"
"Oh, disculpa, no te dije mi nombre, soy Violeta, un placer conocerte"
"Sin duda el placer es mío" Alucard sonreía de una manera lujuriosamente atractiva y la mujer dejó la desconfianza aún lado, el extraño placer de lo desconocido se apoderaba de ella pero Integra fue ahora quien acabó con el encanto.
"Alucard, ¿a caso te pedí que vinieras? ¿Qué haces aquí?"
"No mi ama, disculpe que haya sido tan entrometido"
"Retírate ya"
Alucard sonrío cínicamente y desapareció de la misma forma en que apareció, Violeta se impresionó una vez más por el truquito del vampiro.
"Pero que leal sirviente tienes, Integra, además de ser bien parecido" le dijo entre risillas tontas.
"No podría darte mi opinión sobre su apariencia, siempre lo he visto como mi sirviente" Integra demostraba lo enojada que estaba por la aparición de Alucard y más porque el nosferatu quiso pasarse de coqueto con su invitada, muy cerca de su enojo se encontraba otro sentimiento que jamás admitiría, algo llamado celos. El gusto por la joven en Alucard era más que evidente y Violeta no le era indiferente al juzgar por su comentario, eso sólo aumentaba la furia de Integra.
"Eh bueno, creo que mejor me retiro, no quiero causar más problemas"
"¿Problemas? No, para nada, Violeta, no causas problemas. Es grato recibir visitas y más si es sólo para charlar, no suelo recibirlas muy seguido, ya nadie hace eso" le sonrió para no obviar más su enojo.
"Gracias, eres muy amable, pero enserio creo que lo mejor será irme"
"Bueno, pero que te parece que tomemos el Té, hoy, claro, si gustas" la joven Hellsing sentía que el corazón le latía a toda prisa y que en cualquier momento su rostro se bañaría de frío sudor.
"¿Tomar el té? Me encantaría! Realmente sería muy agradable."
"Entonces, ¿nos vemos a la hora del té?" soltó un disimulado suspiro de alivio al escuchar que la respuesta era un Sí.
"Así será, hasta la tarde entonces"
"Hasta la tarde"
Ambas se sonrieron y se despidieron, cuando Violeta abandonó la habitación, Integra tomó asiento y a toda prisa prendió un cigarrillo, realmente lo necesitaba.
Violeta se disponía a abandonar el edificio cuando una sombra se presentó a sus espaldas.
"Creo que ahora ya podremos platicar más a gusto" Alucard se rió estruendosamente y la joven se volteó para mirarlo de frente. El vampiro mantenía su sonrisa sin dejar de mirar a la chica de pies a cabeza.
