Este es mi segundo fic. El primero lo basé más en el manga de Sailor Moon que en la serie, pero este será una mezcla de ambos, en el que los protagonistas son Darien, Serena, Sammy, Luna y Haruka.
Debo admitir que los personajes no me pertenecen, son de Naoko Takeuchi
Andrew aceptó ayudar a Serena y le permitió trabajar en las tardes con él. Ya había pasado un mes después del desastre en la casa Tsukino y la rubia había aprendido a manejar su tiempo.
Las mañanas en la escuela, las tardes en el Crown y parte de la noche en su apartamento estudiando en compañía de Haruka, Hotaru, Sammy o Darien.
Ikuko pasaba por el apartamento en las tardes y le dejaba algún postre o platillo a su hija. Además la visitaba constantemente en su lugar de trabajo, que ahora era el centro de estudios de los chicos.
Era un viernes y la hora de salida de Serena ya se aproximaba. Ella esperaba con ansia que su novio llegara para dar la gran noticia a sus amigos y a su madre que no entendía porqué la habían citado tan tarde.
- hola chicos - un apuesto pelinegro entraba al lugar y caminaba a la mesa de sus amigos buscando a su novia - y Serena?
- Está con su mamá y Sammy en la oficina - respondió Andrew quien se disponía a cerrar el negocio - Serena se la llevó para allá porque no podía quedarse en esta amena reunión a la que nos citaron y está contándole lo que se supone que nos dirán ustedes dos a nosotros...
- entonces voy a verlas - Darien caminó hacia la oficina y abrió la puerta con suavidad.
- Entonces mamá?... Me acompañarás a buscar el vestido? - Serena seguía hablando con su madre sin percatarse de que su novio había entrado.
- No te enseñaron a golpear la puerta Chiba? - Sammy no estaba dispuesto a bajarle a su "presión" hasta no ver a su hermana cumplir su sueño.
- Buenas noches Sammy - lo saludó formalmente. Ahora sabía muy bien que debía respeto al hombre que estaba haciendo el papel de padre de Serena - princesa, mamá... - caminó hasta estar detrás de su novia y posó sus manos en los delicados hombros de la chica.
- Darien - Ikuko se levantó y lo abrazó sorprendiéndolo - me alegra mucho que ya le hayan puesto fecha a la boda... Los felicito, pero debo irme ya... Sammy, hablamos en casa o pasarás el fin semana con Serena?
- Me quedaré con Sere mamá.
- Está bien, los dejo - y así salió despidiéndose de todos y dejando a sus tres hijos con sus amigos.
- dejen el misterio de una vez y digan qué sucede - Rei estaba ansiosa por saber el porque de l reunión.
- Ya fijamos la fecha de la boda... Será una semana después de nuestra graduación... - comenzó Serena a hablar emocionada - y queremos que ustedes nos ayuden...
- Oigan no creen que van un poco rápido? - Andrew sintió temor por su amigo.
- No amigo... Ahora más que nunca debo estar al lado de Serena - dijo seriamente Darien.
- Eso nos deja menos de cinco meses para dejar todo listo! - Mina habló tan fuerte que los sobresaltó a todos - déjenlo todo en mis manos.
- Nunca pensé que haría esto - Darien hablaba más para él mismo que para los demás mientras sacaba de su bolsillo la billetera - encárgate de todo Mina... Que la boda sea todo lo que Serena sueña - le entregó la tarjeta de crédito negra ante la mirada atónita de todos.
- Te lo tenías bien guardadito Chiba - Sammy tomó la tarjeta antes que Mina - pero si quiero cuidar los intereses de mi hermana... - sacó la lengua a Mina - yo me encargo de esto...
- Es solo algo más que debo agradecer a mis padres y la herencia que me dejaron.
- Sammy! Darien me dijo a mi! - lloriqueaba la rubia - Yaten dile! - halaba a su novio.
- Perdóname diosa, pero estoy de acuerdo con Sammy... - dijo el platinado causando más rabia en la guardiana del amor.
- Entonces no me separaré de él durante estos cinco meses! Oíste Hotaru?...
Y con esa tonta discusión, comenzaron los preparativos de la boda soñada de Serena, con Sammy y Mina a la cabeza.
Era viernes, una semana antes de la graduación de los chicos. Sammy, Darien y Serena entraban al apartamento de Haruka después de un largo día.
Sammy cargaba varias bolsas con implementos para la boda. Darien llevaba las bolsas de las compras de Serena... y la rubia... Bueno, la rubia cargaba emocionada una caja enorme de color blanco que cuidaba celosamente.
- Darien no puedes seguirme! - dijo al pelinegro que pretendía acompañar a su novia a la habitación.
- Ya la escuchaste Chiba... Aléjate de esa puerta... En dos semanas podrás hacer lo que quieras... - lo tomó del brazo para detenerlo.
- Hasta cuando me vas a torturar Sammy? - Darien miraba a su divertido cuñado.
- Hasta que des el acepto - dijo orgulloso.
- hubiera preferido a tu padre celándola - Darien caminaba a la sala y Sammy lo seguía - qué ha pasado con tu padre?
- Nada... Sigue serio, no nos habla más de lo necesario y ha pasado varias noches en este tiempo durmiendo en la habitación de Serena - comenzó el rubio mientras se instalaba en otro sofá - parece arrepentido pero no sabe cómo enmendarlo...
- Si sigue así... No estará en la boda... - la voz de Darien denotaba pesar. Sabía que su novia llevaba mucho tiempo sufriendo por esa pelea que tuvo con su padre y ella querría que Kenji Tsukino la entregara en el altar. Tendría que hacer algo al respecto.
- Ella aún sufre por eso... O me equivoco? - Sammy lo sacó de sus pensamientos.
- Si... Y podrías llamarla? Tengo guardia en el hospital en media hora y debo irme - Darien se ponía de pie.
- No hace falta cariño - la rubia entraba a la sala con una enorme sonrisa - ya estoy acá.
Serena se acercó a su novio y lo besó apasionadamente. Ultimamente sus expresiones de amor eran más profundas pero nadie sabía porque. O bueno, nadie menos una persona, Haruka.
- Feliz noche amor - le dijo la rubia después de dejar sin aliento a Darien - nos vemos mañana...
- Descansa princesa - miró a Sammy y vio que el chico les daba algo de intimidad al hacerse el bobo mirando por el ventanal - te amo Serena - le dijo al oído antes de salir.
- Ya guardaste el vestido? - Sammy sacó a su hermana de la ensoñación en la que estaba sumida.
- Si tonto... - volteó a mirarlo y se sentó en el sofá... - creo que es hora de descansar...
- Cómo haz hecho todo este tiempo Serena? - su hermano cambiaba el tono a uno muy serio - no eras tan responsable hace unos meses.
Para nadie era un secreto que hasta que le tocó vivir sola, Serena seguía siendo igual de irresponsable. Pero desde que estaba en ese lugar, se levantaba temprano, cocinaba, asistía a la escuela, trabajaba, cumplía sus deberes. Todos menos Haruka se sorprendían.
¿Porqué Haruka? Sencillo. Desde que Haruka ayudaba a escondidas a Serena para pasar a la universidad, las dos se habían vuelto muy buenas amigas. La falta de Michiru y la dulzura de Serena, convencieron a la guardiana de abrir su corazón.
Por eso, las dos compartían muchas noches juntas. Y entre lo que tanto hablaban, Serena le había manifestado a Haruka la necesidad que tenía de lograr hacer que Darien la dejara de ver como una niña, de ser una buena esposa y la más importante para ella, la necesidad que tenía de que su novio le demostrara cuánto la amaba.
Fue así como Serena comenzó a asumir nuevas posturas por consejo de Haruka. Tenía un horario arreglado para que el tiempo le alcanzara pero al llegar el viernes ya estaba agotada. Era un sacrificio que debía asumir, o eso le había dicho su nueva confidente.
- Ni yo lo se... Si no fuera por Haruka... - ups... Se le escapó.
- un momento Serena... Qué tiene que ver mi suegro... Suegra o lo que sea... con tu cambio? - el rubio se estaba preocupando.
- Sammy no le digas nada a nadie por favor! - la rubia suplicaba - ella es la que me ha ayudado a estudiar, a organizarme y a prepararme para ser una buena esposa - confesó lo último muy sonrojada.
- explícame bien porque sigo sin entender.
La rubia tuvo que contarle los pormenores a su hermano. Le contó cómo Haruka la había apoyado y le había ayudado con el examen de la universidad y...
- Serena... - la mirada de reproche de su hermano menor la tenía nerviosa - qué pasó con ese examen?
- Ehm... Sammy!... Es una sorpresa para los grados... - dijo corriendo a su cuarto para esconder la carta que había recibido.
- Muéstrame Serena - su hermano la siguió y extendía su mano para que le entregara el papel.
- Samuel! No te voy a mostrar nada - gritaba histérica.
- Sammy ni yo he podido ver eso... Llegó hace una semana y desde eso no se separa de esa hoja... - Luna entró a la habitación.
- No te dejaré descansar Serena y sabes que soy capaz... - el rubio estaba cada vez más enojado - Luna...- hizo una seña a la gata y se lanzó a hacer cosquillas a su hermana para que Luna tomara la carta.
- PASASTE A CIENCIAS POLÍTICAS? - fue el grito que se escuchó por parte de la gata y que hizo sonreír a Sammy mientras retenía a su hermana.
- Ya lo saben - hizo un puchero - pero no le digan a nadie!
- No te preocupes Sere... Pero por ocultármelo, mañana me preparas tu postre de chocolate e invitas a Darien a almorzar para contarle - el rubio le sacó la lengua y besó la frente de su hermana - felicidades y descansa tontita - y así salió a la habitación que era de Setsuna a dormir sin poner atención a los reproches de Serena
Los hermanos pasaron la mañana del sábado entre la cocina preparando postres y bromeando. Ninguno de los dos sabía lo que sucedía en la sede de uno de los periódicos de Tokio a las diez de la mañana.
- Estoy buscando al señor Kenji Tsukino - decía a la recepcionista.
- Déjeme preguntar si puede atenderlo señor... - la joven castaña estaba embobada mirando al perfecto hombre parado frente a ella y que aún lucía su bata de doctor.
- Chiba, Darien Chiba... - dijo con una sonrisa.
- Señor Tsukino, el doctor Chiba - leyó la solapa de la bata - está en recepción y dice que lo busca - hablaba por el teléfono - ya le digo señor - colgó la bocina - doctor, puede pasar, la tercera puerta a la izquierda.
- muchas gracias señorita - el pelinegro se encaminó a la puerta indicada por el pasillo.
Al abrirla se encontró una oficina llena de recortes de prensa enmarcados donde él y su novia eran los protagonistas.
- Tome asiento señor Chiba - la voz de su suegro lo sacó de sus pensamientos.
- Agradezco me que atienda señor Tsukino - empezó mientras tomaba asiento frente a él.
- A qué me debo su visita? - el hombre estaba nervioso. Se veía cansado, ojeroso y Darien pudo sentir un leve aroma a licor que desprendía de todo su cuerpo - Serena lo envió?
- Estoy acá por mi propia voluntad. Serena no sabe que vine a visitarlo, y no debe saberlo - se quitó la bata y la guardó en su maletín - vine por dos cosas señor Tsukino. La primera para pedirle disculpas si fui grosero con usted cuando defendí a Serena en su casa, pero entienda que me disgusta que la tararen mal. Su hija es lo más valioso que tengo y La voy a defender de lo que sea o de quien sea.
- lo entiendo... - el hombre dejó caer su máscara y lágrimas comenzaron a cruzar su rostro - alguna vez hice algo parecido por Ikuko. Su padre la echó de la casa cuando quedó en embarazo de Serena... - empezó a recordar. Así parecía un hombre diferente y Darien empezaba a sentir lástima por él - no entiendo qué me sucedió Darien.. - primera vez que usaba su nombre - me dolió saber que mi Serena era la heroína de la cual tanto escribía y tanto investigaba... Me dolió que nos ocultara eso...
- Una vez más señor Tsukino... - comenzó a hablar el pelinegro.
- Llámeme Kenji - miró a su yerno con un intento de sonrisa - después de todo somos familia, no?...
- Está bien, Kenji, entienda a su hija. Para ella su familia es intocable y no podía arriesgarlos a que sus enemigos los usaran como escudo... - el pelinegro ya estaba más relajado y abrió su corazón - no se imagina cómo sufrió Serena las veces que yo perdí mi vida por salvarla - Kenji cambió su semblante por uno de sorpresa - si algo similar les hubiera sucedido a ustedes, ella no habría podido seguir...
- Un momento Darien... Cómo es eso de que moriste? - el hombre no lograba entender.
- Kenji, en más de una ocasión di mi vida por la de su hija, y lo haría mil veces más... Pero fue su amor el que me devolvió siempre y el que me tiene hoy, frente a usted, pidiéndole que la entienda y que arregle las cosas con ella antes de nuestra boda.
- Será en dos semanas... - había visto la invitación que tenía Ikuko en su armario.
- Si señor.. - Darien mantenía un semblante conciliador y hasta con compasión - Serena ha sufrido mucho, lo oculta.. Pero a mí no logra mentirme...
- Ella está con usted? - Kenji no sabía en donde estaba su hija después de la fatídica cena.
- No, ella se negó a quedarse en mi apartamento. Se queda en el de Haruka. Está viviendo sola, trabaja en las tardes y se niega a aceptar mi ayuda - sonrió al recordar lo mucho que había progresado su princesa - Sammy se queda con ella los fines de semana para acompañarla y la señora Tsukino la visita frecuentemente en su lugar de trabajo...
- Podría darme su dirección? - Kenji estaba sorprendido por lo que decía su yerno y por la adoración que se reflejaba en su rostro por su hija.
- Se la voy a dar Kenji, pero piense bien lo que le dirá, no quiero verla sufrir más... - sacó una tarjeta personal y al respaldo escribió la dirección de su novia - tiene aún dos semanas para arreglar las cosas con ella y darle el mejor regalo de bodas que podría recibir su hija - se puso de pie - y si me disculpa, estaba de guardia desde la noche de ayer y debo descansar.
- Olvidé felicitarlo por su grado Darien y me alegro que mi hija esté con un gran hombre - se puso de pie también y ofreció su mano - cuídela mucho.
- Con mi propia vida - estrechó la mano de su suegro - ah... Y me olvidaba - sacó de su maletín una invitación de la boda - acá tiene su invitación.
- Gracias Darien... - dijo aún de pie y mirando al pelinegro que se dirigía a la puerta.
- No tiene nada que agradecer Kenji... - abrió la puerta - espero verlo allá - y así salió del periódico con la satisfacción de terminar con el preparativo más importante de su boda.
Sacó su celular del bolsillo apenas se sentó de nuevo en el auto. Desde que comenzó el turno de guardia no lo revisaba y se dispuso a escuchar el mensaje de voz que le había llegado antes de la media noche.
- "Darien, amor... Tengo algo importante que decirte...- la voz de su novia sonaba temerosa - Serena si no le dices mañana le digo yo! - esa era la voz de su cuñado - puedes venir a descansar después de tu turno de guardia y almorzamos juntos en mi apartamento?... Te amo mi vida..." - fin del mensaje.
- Serena... - dijo con un suspiro y una tonta sonrisa en su rostro antes de poner en marcha su auto con dirección al apartamento en el que se quedaba su amada novia.
El sueño lo invadía cuando se detuvo frente a la puerta del apartamento y tocó el timbre.
- Darien disculpa - Sammy abrió la puerta cubierto de harina y sonriendo - parece que el desastre que era Serena en al cocina me lo contagió - stop! Le había dicho Darien? - pasa, Serena se está bañando pero no debe tardar - pero qué le pasaba a ese chico? No lo odiaba?
- Gracias Sammy - contuvo la risa ante la imagen graciosa del rubio cubierto de harina - será que puedo descansar un rato? - sin esperar respuesta caminó hasta la habitación de su novia a dormir.
La habitación olía a una mezcla de shampoo de fresas, esencia de rosas y... Chocolate?. No se detuvo a ver de donde provenían esos aromas. Se quitó la camisa, los zapatos y el cinturón. Se acostó en la cama y giró su cuerpo hacia la puerta del baño de forma inconsciente.
Cuando apenas cerraba los ojos, una imagen eliminó todo el sueño y cansancio que tenía. Allí estaba ella, con su cabello húmedo y suelto. Envuelta en una toalla rosa que cubría solo lo necesario y dejaba ver en todo su esplendor las largas piernas blancas. Sus curvas eran bien definidas. Definitivamente su princesa no era una niña ya.
- Darien! - la chica se asustó al verlo acostado y examinándola con una sonrisa en los labios - cuándo llegaste?
- Acabo de entrar princesa, pero de haberlo sabido hubiera llegado antes - pero qué demonios le estaba pasando. Siempre sabía como contener sus hormonas para no molestar a Serena.
La rubia se sonrojó de pies a cabeza y eso al pelinegro le encendió su fuego interno. Se levantó de la cama y caminó hasta ella para apresarla en sus brazos y besarla con pasión.
Un beso extraño para Serena. Era agresivo pero dulce, violento pero lleno de amor. Solo una vez había sido besada así. Y ese día Darien había terminado extrañamente enojado al separarse de ella y llevarla a su casa tras un día de estudio.
Las manos de Darien tomaron vida propia y comenzaron a dibujar el contorno de las curvas de la rubia para terminar, una postrada sobre las caderas de la rubia y la otra apretando su espalda.
Serena por su parte, amarró sus manos en el cuello de Darien y jugaba con su cabello mientras en su cuerpo sentía una oleada de placer que la quemaba viva.
- Darien.. - logró gemir su nombre entre los labios del apasionado hombre - mi... Hermano...
El corrientazo que recorría su cuerpo se apagó y lo obligó a detenerse. Soltó un poco el abrazo, respiró hondo y cerró los ojos.
- Lo siento princesa, no volverá a pasar - la soltó y regresó a la cama sin decir nada más, dejando que su novia se vistiera y se quedó dormido casi al instante.
Serena terminó de alistarse y salió a ayudar a su desastroso hermano de quince años en la cocina.
Los dos rubios estaban sentados en la sala jugando con los videojuegos que Haruka tenía allí cuando Darien, después de las cuatro de la tarde, apareció tras ellos. Ahora llevaba su camisa formal puesta, pero desabotonada en los tres ojales superiores.
Ver a su novia divirtiéndose era todo un placer. No dijo nada y se detuvo simplemente a ver cómo Sammy la apaleaba una y otra vez.
- No más Sammy... Voy a despertar a Darien para almorzar - la rubia se ponía de pie.
- Eres una gallina!.. Te da miedo perder otra vez.
- No! Tengo hambre y recuerda que este almuerzo fue tu idea - la chica le sacaba la lengua a su hermano hasta que la carcajada de Darien los hizo voltear a verlo.
- Ya paren chicos - al parecer se había levantado de buen humor - y no debieron esperarme para comer...
Un codazo en el costado de Serena la obligó a hablar.
- Si era necesario porque es algo especial - estaba avergonzada? - pasen a la mesa... - sonrojada desapareció tras la puerta de la cocina.
En la mesa, esperando a Serena, Darien no aguantó la curiosidad.
- Qué se trama tu hermana? - le preguntó a Sammy que sonreía con suficiencia. Realmente estaba orgulloso de su hermana y la había obligado a contarle a Darien que había pasado a la universidad.
- Nada, te tiene una gran sorpresa, es solo eso - se hizo el desentendido mientras Serena llenaba la mesa con los platos que traía en una bandeja.
La comida transcurrió normal. Después del postre, la rubia puso sobre la mesa un sobre blanco amarrado con una cinta rosa.
- Qué es eso princesa? - dijo Darien señalando el sobre.
- Es mi sorpresa para ti - bajó la mirada.
- "pero qué demonios pasa con esta niña... Qué podría avergonzarla tanto?" - pensaba Darien mientras quitaba la cinta y sacaba una carta del sobre - "Universidad de Tokio?... Ups... Será que no pasó...? Todas las chicas pasaron... Y a qué se había presentado?" - seguía pensando a medida que abría la hoja - "Ciencias políticas? Aprobada?" - sus ojos brillaban con orgullo, su princesa lo había logrado.
Sin decir nada, se levantó de su su silla y fue a abrazar a la rubia que lo miraba expectante.
- Felicidades princesa - le decía mirándola a los ojos - pero porqué no dijiste eso antes?
- La tonta quería darnos la sorpresa en su graduación pero no me pareció justo que nos ocultara algo tan importante a nosotros - Sammy hablaba con gran tranquilidad.
- Yo... Yo quería... - la rubia estaba empezando a llorar - que estuvieras orgulloso de mi Darien - se escondió en el pecho de su novio.
- Y lo estoy princesa - besó sus cabellos - estoy muy orgulloso de ti.
Ese fin de semana pasó sin cosas más extraordinarias. Bueno si no se cuenta la salida de Sammy, Haruka y Mina a comprar la lencería de la noche de bodas de Serena el domingo en la tarde.
- NO VOY A VERLA! - gritaba el rubio fuera de los vestidores de la tienda cuando Haruka y Mina le insistían en que diera su opinión masculina.
- Sammy, no solo estás acá para pasar la tarjeta de crédito de Darien... Cómo sabremos si sí le va a gustar? - Mina se divertía dentro del pequeño recinto donde ayudaba a Vestir a su amiga.
- Déjenlo chicas... No debe ser fácil ver a tu hermana con estas cosas que no se si sean necesarias - la rubia lo defendía hasta que Haruka salió, lo haló y lo obligó a entrar para dar su visto bueno.
No era que no la hubiera visto en ropa interior antes. Desde que estaban tan unidos eso era algo normal. Ella se cambiaba delante de él sin ningún reparo, y a él parecía no importarle. Pero verla con ese liguero, medias y corsé blancos que resaltaban sus atributos, realmente lo avergonzó.
- Si, si, si... Muy linda Sere, llévalos y ya está - salió de lugar completamente sonrojado.
- Este chico está mal - Mina seguía molestándolo.
- Ya te dije que lo dejes en paz... - Serena estaba enfadada con la rubia por azotar así a su hermanito.
- Bueno, cabeza de bombón, ya tu hermano dio el visto bueno, será este conjunto en blanco, y el conjunto sencillo en negro - la rubia estaba divertida y recogía la lencería que se llevarían - pero no hemos mirado nada para la luna de miel...
- Bueno... Es que... No se donde va a ser - Serena se vestía de nuevo - Darien no ha dicho nada al respecto.
Y sin más, terminó la semana con una rubia cansada por ir de compras. Un moreno descansando en su apartamento para tomar turno en la mañana. Un hermano menor un tanto abochornado, y un grupo de amigos muy ansiosos por su graduación y la boda que se avecinaba.
Las clases en la preparatoria ya habían terminado, pero el Lunes, todos los amigos se encontraron en el instituto para recoger las invitaciones a la ceremonia y fiesta de graduación. Cada uno podría llevar a tres invitados.
No era el medio día aún y todos discutían a quien llevarían a la fiesta.
- Mis papás llegan mañana de Inglaterra - empezó Mina - supongo que ellos me van a acompañar.
- Yo sedo una de mis invitaciones para que Serena invite a Hotaru, y otra para Setsuna - Decía Yaten entregándole a la rubia dos invitaciones.
- Yo le entregaré una a Tenou y guardaré otra para Michiru si deporto viene - Seya sorprendió a todos con ese comentario.
- Yo guardaré una de reserva... - Amy esperaba que el padre de Serena la acompañara ese día.
- Bueno, yo creo que me voy... Iré a llevarle la invitación a Darien al hospital - Serena entendió la intención de su amiga y antes de decaer frente a ellos, partió sin esperar que alguien dijera algo más.
El camino al hospital no fue tan tranquilo. El comentario de Amy la había dejado pensativa. Extrañaba a su padre.
- Buenos días señorita... Busca a alguien! Tiene alguna cita? - la recepcionista del hospital sacó a Serena de sus pensamientos. Hasta ese momento había caminado sin ser muy consciente de sus actos.
- Eh... Si... Busco al doctor Chiba - Sonrió a la amable mujer. Tenía aproximadamente la edad de su madre, cabello corto de color negro y una sonrisa sincera.
- Tiene cita con él?
- No... Es algo... Personal... - era primera vez que iba al hospital y no sabía los protocolos para las citas o para buscar a uno de los médicos.
- Es familiar del doctor? - esa mujer estaba haciendo muchas preguntas, seguramente ese era el procedimiento normal.
- Si... Algo así - la mujer la estaba poniendo nerviosa mientras miraba su uniforme de arriba a abajo.
- Disculpe, no sabía que el doctor Chiba tuviera una hermana... O acaso son primos? - no era un mal comentario en sí, pero para Serena sí fue molesto.
- Soy su prometida - dijo seriamente mostrando el anillo en su mano - podría llamarlo o decirme cuál es su consultorio?
- Disculpe señorita, no sabía que el doctor estuviera comprometido - la mujer estaba avergonzada en verdad - ya lo llamo.
- Qué sucede acá Lana? - un atractivo doctor pelinegro se había percatado desde lejos de los nervios de la secretaria y fue en su ayuda, pero para su sorpresa, frente a la secretaria estaba su novia con un muy mal semblante, estaba realmente enojada - Serena qué haces acá? - preguntó confundido.
- Vine a traerte algo pero esta señorita me confundió con tu hermana o prima...- si que estaba enfadada, su novio se avergonzaba de ella? Sus compañeros de trabajo no sabían que ella existía?.
El pelinegro se percató del estado de humor de su novia y la tomó por el brazo.
- Vamos a mi consultorio - la haló y empezó a caminar con ella mientras bajaba la voz - no me vas a armar una escena acá Serena...
- Porqué no saben que te vas a casar en dos semanas? - el tono de la rubia era un poco alto y estaba haciendo enfadar al pelinegro.
- Serena, por favor, no armes un escándalo - se detuvo frente a una puerta, soltó a su novia y le permitió entrar primero.
- Dime Darien... Porqué me ocultas de tus compañeros? - la rabia empezaba a desesperar a la rubia que ni siquiera se quiso sentar.
- Sabes que soy muy reservado con mis cosas personales Serena! - él también se estaba enojando bastante.
- Lo se Darien... Pero soy TU prometida, te vas a casar! Me esconderás toda tu vida?... - varias lágrimas empezaban a salir de los ojos de Serena - tan insignificante soy? Tan poca cosa?...
- Serena no digas eso... No eres insignificante... Entiéndeme! - le dolían sus lágrimas. Pero de verdad solo era reservado... Además que debía admitir que le daba algo de pena expresar que la amaba en público.
- No te entiendo Darien! - buscó algo en su bolso y lo tiró sobre el escritorio - venía a traerte esto, espero que no te avergüences mucho como para no acompañarme el viernes - y salió dando un portazo.
- Serena... - suspiró Darien mirando la invitación - creo que me equivoqué de nuevo...
Una escena similar había ocurrido antes de la graduación de Darien como médico. Ella lo fue a buscar a la universidad una tarde para mostrarle las invitaciones a la boda que acababa de recibir y él la presentó a sus amigos como una amiga, lo que provocó que la rubia armara un escándalo tan grande que toda la universidad se enteró que el mejor de la próxima promoción de la facultad de medicina, estaba en planes de boda con una "simple colegiala", como ella se refirió a sí misma.
- Darien eres un tonto! - grito al llegar a su apartamento en medio de lágrimas - cuándo voy a ser la digna futura señora Chiba? - hablaba para ella misma bajo la mirada silenciosa de su guardiana - me voy a graduar con honores de la preparatoria, me gané una beca para estudiar en la universidad... Aprendí a cocinar, mantengo una casa sola... Qué tengo que hacer para estar a tu altura! - la chica rompió en llanto hasta quedarse dormida en el sofá.
Mientras Serena sufría una crisis en su apartamento, en el consultorio del doctor Chiba, la recepcionista entraba algo avergonzada.
- Perdone doctor si lo metí en algún problema... Pero yo no... - la mujer hablaba realmente arrepentida.
- No se preocupe, yo lo cometí primero... - miró hacia la mujer - tengo más citas hoy?
- No doctor... - la mujer estaba muy afligida al ver a su jefe tan conmovido? - puedo ayudarle en algo para solucionar las cosas con su novia doctor?
- Gracias Lana... Pero no, eso me corresponde a mí - se levantó, buscó sus cosas y se dirigió ala puerta, no se sentía muy bien después de lo sucedido - Hasta mañana.
