Aclaraciones sobre la redacción:

Texto normal: narración de la historia.

- Cuando antecede un guión: diálogos.

Texto en cursiva: hechos que ocurren en el pasado. Recuerdos. Palabras que quiero destacar o a veces en otro idioma.

"Texto entre comillas": pensamientos de los personajes.

Ninguno de los personajes indicados en la historia me pertenece. Son derecho exclusivo de Masashi Kishimoto.


Capítulo II: Yerba mala nunca muere.

Había transcurrido un año desde que la guerra shinobi finalizó. Naruto, Sasuke y Sakura volvieron a ser el equipo siete al lado de Kakashi. Mientras tanto, Sai fue incorporado temporalmente al grupo de Lee, Tenten y Gai.

Por otro lado, Naruto y Sasuke se convirtieron en chunnin manteniendo misiones de mayor rango junto a Sakura. Sin embargo, no todo fue tan fácil. Debido a los crímenes e historia del Uchiha, un par de misiones extras siempre le eran encomendadas por la Godaime para así pagar por sus actos y que la confianza de la aldea volviera a sus hombros, pues era el único superviviente de su clan. Un clan que tenía una gran historia por detrás. Las misiones eran de clase D e inferiores, ya que Tsunade procuraba que el pelinegro volviera a tener contacto humano con su gente, dada su personalidad anti-social.

- … ¡Sasuke-kun!

Desde el cielo se aproximó rápidamente una especie de bento envuelto hacia la nuca de Sasuke, quien caminaba mirando detenidamente un papel con una gran letra D. Al percibir que algo se acercaba, giró con un movimiento sutil e inesperado recibiendo con una mano el peligroso bulto, manteniendo la vista en el papel. Con tal gracia realizó todo, que el tiempo pareció detenerse brevemente.

- ¡Hey, baka, ese fue un buen movimiento, tienes que enseñármelo! –replicó Naruto desde el otro extremo de la calle, al encuentro con su compañero.

- Hn, no está a tu nivel.

- ¡¿Qué dijiste…?!

- Tiene razón, Naruto –interrumpió Sakura desde la ventana de un segundo piso–. Con lo bruto que eres, no hubieses hecho más que destruir lo que venía detrás de ti, jajaja.

- Sakura-chan… –dijo Naruto deprimido, colocando su cara de zorro–. Nunca se sabe hasta que lo intentas, así que… ne, ne, ¿dónde está mi almuerzo?

- ¿Almuerzo? ¿Y para qué te lo iba hacer si lo único que comes son sopas y fideos instantáneos? –respondió Sakura muy divertida, mientras mantenía una mano sobre su mentón observando a los dos chicos desde la ventana.

Naruto comenzó a parlotear y reclamar por su comida, que siempre Sasuke, siempre Sasuke, nunca nada para él que también es un importante miembro del equipo siete, el que los hacía reír. A lo que Sasuke le respondió que mejor se callara si reír era lo único que sabía hacer debido a todas las estupideces que siempre realizaba e iniciaron una típica discusión entre ellos.

Por su parte, Sakura los contempló. Era curioso ver aquella situación. Hace un año atrás pensaba que esto jamás se volvería a repetir en su vida. Observar a esos dos pelear, le traía recuerdos nostálgicos.

Aún así, las relaciones no han vuelto a ser lo que eran en su pasado. Sasuke fue incorporándose poco a poco, en la medida que volvía a adaptarse a este nuevo modo de vivir y Naruto le ha dado grandes empujoncitos, al sacarlo de quicio en reiteradas oportunidades, por lo que Sakura reía a carcajadas. Adoraba el tiempo que transcurría al lado de ellos. Además, ahora la nueva batalla era ver quién de los dos se convertiría en Hokage.

- Ya matrimonio, dejen de discutir y muévanse hacia sus nuevas misiones –les llamó la atención Sakura, sin dejar de sonreír–, o yo les quitaré el puesto de Hokage.

Naruto y Sasuke dejaron de hablar y miraron a Sakura procesando aquella respuesta, a lo cual los dos sonrieron a su manera.

- Ya quisieras, Sakura-chan… ¡Nos vemos después! –ambos retomaron su camino por el sendero, dándole prontamente la espalda a Sakura, pero antes de que se marcharan, ésta le recordó a su rubio amigo:

- ¡Y la próxima vez no me vuelvas a pedir comida o tu novia Hinata se pondrá celosa, baaaka!

Naruto enrojeció hasta sus orejas, y volteó el rostro sin dejar de caminar.

- ¡Que no somos novios! –gritó avergonzado, adelantando su paso sobre el de Sasuke, el cual, también se volteó para mirar a Sakura y agradecerle en ese contacto visual, el bento que le había preparado levantándolo hasta la altura de la cabeza. Sakura le respondió con una sonrisa y agitó levemente su mano en son de despedida.

Hace varios meses que la pelirosa comenzó a prepararle comida a Sasuke, desde que se dio cuenta que él pasaba con frecuencia delante de la ventana de su departamento, ya que se emplazaba cerca del despacho de la Hokage.

La verdad, desde que Sasuke volvió a la aldea, no tenía idea de cómo acercarse a él. Por mucho que quisiera compartir, ni se le ocurría sobre qué hablar. Todo era muy complicado, pues ella aún no entendía todos los motivos que llevaron a Sasuke a hacer lo que hizo, ni quedarse en la aldea.

Sin embargo, cuando Sakura se independizó de sus padres y arrendó el departamento con aquella ventana que le daba una visión panorámica de su aldea, se encontró varias veces con la cabeza ennegrecida de Sasuke, leyendo misiones que le encomendaban. Entonces, pensó en la naturaleza de los hombres de su equipo (que sólo les interesa hacerse más fuertes), y claramente dentro de sus prioridades no estaría el comer de manera decente. Así se le ocurrió un simple gesto: prepararle un bento a Sasuke y lanzárselo por la ventana. Él no podría rechazarlo, ni ella pasaría la vergüenza mundial de verlo a la cara para entregárselo. El plan era un éxito.

- ¡…KURA! ¡SAKURA! ¡Abre la jodida puerta!

De un susto, abandona sus pensamientos escuchando el fuerte sonido de la puerta y, desde el otro lado, reconoce la voz de Ino. Sakura suelta un suspiro y se acerca al umbral de la puerta.

- ¡Aaahg, Sakura, Sai me saca de quicio! ¿Sabes lo que hizo ayer? –alega la Yamanaka echándose sobre un sofá de la sala de estar. Por su parte, la pelirosa se acomoda en una silla.

- Cálmate. Estamos hablando de Sai de todas formas, ¿qué sucedió?

Aunque fuera de lo más extraño (dado que para Sai el mundo de las emociones era un completo misterio), hace un par de meses Ino comenzó a salir con el ex ninja de Raíz. Desde hace un año, cuando todo volvió a la normalidad en la aldea, poco a poco Ino se acercó a él pues su corazón no podía parar de agitarse al recordar que la había tratado de hermosura, (por accidente, pero ella nunca supo). Se les veían muy juntos, hasta que oficialmente dieron un nuevo paso, formalizando su relación.

- Pero Ino, tranquilízate. Sai es así, no es que diga esas cosas intencionalmente, ya sabes… le cuesta reconocer las emociones y todo eso –comentó Sakura–. ¿Aún lee esos libros de autoayuda?

- Sí, aún los lee –Ino rodó los ojos.

- Ves, debes tener paciencia. No es cien por ciento seguro que en esos libros encuentre todas las respuestas. Debes darle un empujoncito también.

- Un buen escarmiento es lo que necesita. A veces realmente me agota… –su amiga colocó una mirada perdida en algún punto de la habitación.

- Hey, Ino, siempre he tenido la curiosidad… ¿Y qué pasó con Shikamaru?

La rubia miró a Sakura por un momento, generando un pequeño silencio.

- Eso sí que nunca iba a resultar. Para Shikamaru sólo soy su compañera, así como lo es Chouji. Está bien así… si hubiese querido e intentado… –dejó las palabras en el aire, dubitativa, pensando en lo próximo que diría–. Bueno, si hubiese pasado, ¿qué habría sido del equipo Ino-Shika-Chou? Bah, ¡la tradición hubiese terminado en nosotros! –la risa brotó de sus labios–. No creo que nuestros padres hubiesen querido eso, tampoco.

Contempló a su amiga de la infancia. Claramente, Ino tenía sus momentos de lucidez, a veces opacados por su histérica personalidad.

- ¿Te traigo un té? Es lo único que puedo ofrecerte, en un momento más debo salir –dijo Sakura, levantándose de su asiento y dirigiéndose a la cocina.

- Sí, gracias –responde Ino quien observa a la Haruno por un instante. Entonces, se levanta y la sige–. Oye, Sakura, ya que estamos de curiosas, ¿tú y Sasuke-kun, qué?

A la kunoichi casi se le resbala la taza que sacaba de la despensa cuando escuchó la pregunta.

- Yo y Sasuke-kun… ¿qué? – inquirió sin apartar la vista del té que servía.

- ¡Ah, Sakura! No te hagas. Todo el mundo lo ve.

- ¡¿Eeeh?! ¿Todo el mundo? –replicó Sakura con las mejillas algo sonrosadas.

- ¡Claro! O sea, desde que volvió, tú y él se ven más cercanos. Naruto el otro día me dijo que haría una apuesta de si serán pareja al término del mes o no.

Se quedó muda mientras servía otra taza de té para ella y colocaba ambas sobre una bandeja para llevarlas al comedor. Ino persiguió los movimientos de su amiga y se mantuvo en silencio. Sabía que el tema era complicado, le daba la impresión que Sakura aún estaba llena de heridas con lo que había sucedido en el pasado, tanto por Naruto como por Sasuke.

Ambas se sentaron y al notar el mutismo de la pelirosa, Ino continuó la charla:

- Sakura, no sé que esté pensando esa frentesota tuya, pero date una oportunidad con Sasuke-kun, ¡tienes el camino libre! Sólo es cosa de…

- Ino –la interrumpió Sakura, dejando su taza sobre el platillo–, gracias –y sonrió–. Yo… le he dado muchas vueltas al asunto. Es cierto… amo a Sasuke-kun, aún lo amo… pero he pensado que ese amor de jovencita no me hace bien.

Ino dejó el té y observó a su amiga quien al fin se abría.

- Sasuke-kun es inalcanzable para mí –prosiguió la Haruno–, tiene un montón de misterios y secretos que quizás jamás, jamás sabré. Aún así, ya no quiero insistir en ello –tomó un largo sorbo.

- ¿Y eso qué significa?

- Quiero que las cosas sigan como están. No insistiré más por el amor de Sasuke-kun como una chica enfermiza que cree en los cuentos de hadas. En este momento, quiero disfrutar nuevamente que seamos compañeros junto a Naruto. Me agrada ese ambiente cálido que se genera… –Sakura miró a Ino, aunque se sentía algo triste, le sonrió–. Quiero estar siempre a su lado, pero siendo yo misma.

La sonrisa de Sakura era brillante y hermosa, o al menos eso le pareció a Ino y se dio cuenta de cómo había florecido y madurado aquella flor. Sin embargo, su respuesta no la dejaba tranquila.

- ¿Y qué sucede si él… no se fija en ti?

- Bah, eso no importa, todo será igual. Jamás se ha fijado en mi de todas maneras –soltó una risa y Sakura terminó de beber su té–. Aún seguiré estando a su lado, nadie sabe lo que pasará en el futuro. Si me llegase a enamorar de otra persona alguna vez, jamás olvidaré a Sasuke-kun. Supongo que será la mala yerba de mi corazón.

Ino dudaba del discurso de su amiga, pero prefirió no protestar por mayor información. Tragó su té de manera veloz y se levantó del asiento.

- Bien, no te quito más tiempo, me retiro.

- Gracias por venir, aunque la próxima vez, por favor, no destruyas mi puerta y entra como una dama, Ino-cerda.

- Siempre soy muy digna querida –e hizo un ademán con la mano–. Adiós.

- Oh si, como tú digas. Adiós –e Ino cerró la puerta tras de sí.

. . .

- ¿Cómo que nunca le devuelves el envase del bento a Sakura-chan? ¿Acaso crees que son muy baratos, bakasuke?

Ese maldito Naruto ya lo fastidiaba de nuevo. Claro que se los devolvía, sólo que los dejaba con Tsunade luego de acabar esas misiones idiotas, de poco sentido para un ninja.

- Sakura-chan te hace siempre el almuerzo, incluso cuando no pasas por fuera de su departamento. ¿Qué? ¿Acaso te da miedo devolvérselo tú mismo, gatito asustadizo? Y te haces llamar ninja...

¡Ah, por favor! Ese idiota… Lo que más le irritaba es que esas palabras lo incomodaban. ¿Qué veía Naruto por la televisión para llegar a ser tan odioso? "Maldición, estúpido zorro", pensó Sasuke devuelta por el sendero en el cual Sakura le arrojó el almuerzo. Sólo por esta vez Naruto estaba en lo cierto. La pelirosa también hacía lo posible para que él se integrara a la aldea y al equipo siete. No era un absoluto negado, se daba cuenta; ya que, de todas maneras, Sakura seguía siendo su compañera.

Eran cerca de las siete de la tarde y en Konoha comenzaba a caer una pequeña llovizna. Se colocó el gorro de su capucha y luego arribó debajo de la ventana del departamento de la pelirosa, sosteniendo con su mano izquierda el bento vacío. Observó por un momento la apertura, gritar por el nombre de alguien no era su estilo, aunque entrar por la ventana a la casa de una chica tampoco era lo más apropiado. Por lo tanto, optó por lo primero:

- ¡Sakura!

Bien, eso se sintió muy Naruto, por lo que realmente esperaba que esa mujer se apareciera por la ventana, sin emgargo, no ocurrió. Se animó a gritar una segunda vez y nada. Entonces, recordó una pequeña conversación que mantuvo con la dueña de la misión que había cumplido hace poco.

- ¡Sí, joven, se lo digo yo! Por estos barrios, han ocurrido saqueos muy agresivos, sobretodo a los apartamentos que se mantienen desocupados y a jóvenes señoritas que esos malandrines ven solas e indefensas.

Si bien Sakura no era indefensa, (menos teniendo de maestra a Tsunade), sí mantenía su departamento bastante solo dado que, como ninja, siempre se estaba saliendo de casa.

Miró hacia la ventana nuevamente percatándose que se encontraba abierta, por lo que no lo dudó y saltó hacia ella: dejaría el bento, se aseguraría que todo estuviera en orden y se marcharía.

Dentro del departamento, todo parecía normal. Entró y dejó el bento vacío sobre la mesa del comedor. Al acercarse a la cocina, sintió un ruido detrás de su espalda y no pasó ningún segundo cuando de pronto se encontró tirado en el suelo, con un kunai sobre su cuello y un codo en su pecho, siendo limitado por un cuerpo encima del suyo.

- ¡Shannaro! ¡¿Qué buscas maldito ladrón?!

Era Sakura quien acababa de salir de la ducha y sólo se encontraba en toalla. No reconoció a Sasuke hasta que en el zarandeo por desestabilizarlo, el gorro de su capucha cayó. De esta forma, la pelirosa puso sus ojos como dos platos.

- Sakura…

.

.


Fin del capítulo 2. ¿Les ha gustado? Cualquier comentario, sugerencia o reclamo será bien recibido. Excepto amenazas de muerte jajaja. ¡Saludos a todos!

Que tengas una excelente semana mi estimado lector(a), y si quieres opinar algo no olvides dejarme un review, por favor ;) ¡Nos leemos!

Haru no Ame