Titulo: … cuz we are twins (Porque somos gemelos)

Autora: Pixie Girl

Traductora: Loves

Beta: Devil Lady Hitokiri

Rating/Advertencias: Slash, AU, Angst, Drama, Hurt/Comfort, Twincest, Light Kink.

Pareja: Tom/Bill

Disclaimer: Esta historia ha sido traducida con el permiso de PixieGirl, su autora. Ni ella ni yo ganamos dinero o pretendemos hacerlo al escribir y traducir la historia respectivamente. Los personajes, son personas en la vida real y en ningún momento hemos pretendido saber lo que en verdad ha pasado en sus vidas. El universo, es propiedad de la autora. Siendo un AU con twc técnicamente no relacionado. :S… Lean y me entenderán.


Un capitulo mas de esta historia que es para mi un mundo entero. Espero la disfruten,

Besos

-Loves



Tu pasado está tocando por PixieGirl

—Alguien está a la puerta —murmuró Tom contra la boca del otro cuando escuchó el timbre sonar. Estaba a punto de pararse, pero no pudo protestar cuando Bill lo volvió a llevar abajo —. ¿No piensas que debemos abrir?

—Probablemente es algún vendedor o algo así, mamá dijo que no podíamos comprar nada —replicó Bill.

—Eso era cuando teníamos siete —replicó el rubio. El otro chico estaba mordiendo su cuello y la puerta ya no parecía tan importante.

— ¿Somos más inteligentes? No pienso que debamos abrir la puerta, tal vez terminamos comprando un nuevo televisor… papá se enojaría ¿No crees?

—Buen punto hermanito —asintió Tom.

—No sabemos si soy más chico que tu.

— ¿No lo sabemos? —Bill rió mientras Tom lo empujaba contra el sofá, quedando sobre su hermano menor — ¿Estás seguro de eso?

—No —respondió Bill —. Para nada.

—Eso es lo que pensé.

Bill dejó escapar un suave gemido mientras Tom empezó a hacer lo que sabía hacer mejor.

~8~

El hombre afuera de la casa de los Trümper no sabía qué hacer. Estaba seguro que Tom y Bill ya habían salido del colegio. Tal vez estaban tomando una siesta, el hombre negó. Lo más seguro es que estuvieran escuchando esos… mp3 que todos los niños parecían tener.

No importaba, le daba igual. Sus clientes le habían dicho que tratara de contactar con Bill primero, lo cual ya le parecía bastante extraño. Había sido un investigador privado por más de 20 años y había asumido que los padres del chico querrían entablar contacto primero con los nuevos padres. Sería lo más apropiado. Los padres de Bill Trümper probablemente lo amaban como su propio hijo. Y lo más seguro es que Bill no tuviera recuerdo alguno de sus padres naturales, de acuerdo a lo que estos habían dicho el se había extraviado cuando tenía tres. La gente a duras penas tiene recuerdos de esa edad.

Negando, feliz de tener una excusa para poder hablar con los padres primero, el hombre abandonó la puerta. Sin importar lo que Anne y Jorg Kaulitz dijeran, era más fácil manejarlo de esta manera.

~8~

—Creo que ya se fue —dijo el pelinegro.

—Mhmm…

— ¡Tom!, sabes que no puedes dejar marcas —dijo el chico al sentir como Tom empezaba a marcar su cuello —¡Tomi!

—Puedes cubrirlo.

—La última vez, use la mitad de mi polvo ¡Así que no te atrevas! —replicó Bill, pero solo lo decía con la mitad de su corazón. Le gustaba eso, Dios como le gustaba. Pero habían aprendido a ser cuidadosos, lo que tenían no era aceptable. El pelinegro estaba peligrosamente cerca a que no le importara, Tom estaba haciendo milagros y sabía que sus padres no estarían en casa hasta unas horas después —. ¡Señor! ¡Mátame ahora! —gimió de repente.

—Proferiría si no lo hiciera, no quiero perderte —replicó el rubio.

— ¡Awww!

— ¡Muérdeme!

—Vale.

No era exactamente un mordisco, pero Bill tomó la oreja del otro en su boca y la lamió, sonriendo mientras lo hacía. Podía oír los ruidos que venían de la garganta del otro y aun así este no abandonaba el cuello del 'menor'.

Habían hecho esto el tiempo suficiente para saber cómo complacer al otro. No necesitaban turnos. Bueno, si los necesitaban pero no en todo.

Tom gruñó cuando Bill uso sus dientes. El pelinegro siempre era considerado inocente mientras el otro coqueteaba con todas las niñas del colegio, y mierda, a ellas les gustaba coquetearle. Algunas veces el 'menor' sentía el monstruo de los celos en su estomago al ver a su hermano hablar con una rubia sin cerebro, pero al final del día siempre encontraba Tom al lado de su casillero. Bill sabia que él otro tenía que hablar con chicas, era demasiado malo mintiendo a sus padres. Necesitaba tener alguna estúpida descerebrada para hablar de ella y no decir algo acerca de él y Bill.

Bill por el otro lado, había desarrollado una sonrisa que decía más que mil palabras de las cuales cada una de ellas era una mentira. El tampoco podía mentir directamente a sus padres, así que prefería no hablar. Era más fácil. Una vez les daba esa sonrisa, las preguntas cesaban. Tan simple como eso.

—Tomi, sabes que no podemos seguir acá —dijo Bill tratando de sonar serio.

— ¡Anda Bill! ¡Ellos todavía no vienen!

—Hemos estado demasiado cerca de que nos atrapen ¡Podemos continuar a-a-arriba! ¡Maldita sea contigo… para ya! ¡En serio!

—No, no lo quieres.

—Si, si quiero ¡Quítate!

— ¿Dónde está tu sentido de aventura? —preguntó Tom juguetonamente. Paró de besar a Bill por todos lugares pero no tenía intenciones de pararse.

—En el armario de mi habitación —respondió el pelinegro.

—Bueno, entonces déjame ir por él.

—No saldrá a menos de que yo lo haga —explico el 'menor' —, es bastante tímido. Y tal vez se asuste al verte, lo has hecho entrar en tantas aventuras.

—Vale… ve y dile que no hay forma en que yo te… —beso —… dejara lastimarte.

~8~

Gordon iba a llamar a los chicos, para saber si necesitaban algo de la tienda cuando escuchó la puerta. Apartó la vista de su teléfono y vio un hombre, tal vez un poco más viejo que él, parado en la puerta.

— ¿Sr Trumper? Espero no estar interrumpiéndolo.

—No, para nada… Sr…

—Heller, Sr Heller.

—Heller. Acabo de despachar mi último estudiante. ¿Qué necesita? —preguntó Gordon.

—Vera Sr Trumper, es con respecto a su hijo —dijo el hombre, Gordon se alarmó, haciéndolo acelerar la explicación —. ¡Ninguno está herido! No es algo así. Es… bueno, no consigo muchos de estos casos.

— ¿Casos? ¿De qué habla?

—Soy un investigador privado, he estado buscando el hijo de Jorg y Anne Kaulitz. Si no estoy mal Bill es adoptado.

Gordon sintió como su estomago se encogía. Trago y miró al hombre por casi un minuto —Tengo que llamar a mi esposa —murmuró.

~8~

—Tengo hambre —anunció el 'menor' de repente —, ¿Me haces un emparedado de maní?

— ¡Ugh Bill! —se quejó Tom. Finalmente habían llegado a la habitación del pelinegro, donde este parecía buscar su sentido de aventura. El 'mayor' lo encontraba adorable y había estado estudiándolo por cinco minutos antes de que el otro pidiera el alimento.

—Esto va a tomar tiempo —dijo Bill —, así que a lo mejor te haces útil y te haces uno también.

—Puedo ser útil en muchas otras formas —dijo el de rastas — ¿Maní?

Bill sonrió —Maní.

—Me lo debes.

—Por supuesto.

Tom tuvo que luchar el deseo de golpear la nuca de su hermano, mientras caminaba fuera de la habitación. Se haría un emparedado también, y así el viaje hasta el primer piso no sería una pérdida de tiempo. Su búsqueda por la mantequilla de maní fue interrumpida por su teléfono. El nombre que salía en la pantalla lo hizo gemir. Nada podía quitarle más una excitación que "Mamá" apareciendo en la pantalla.

—Hola ma.

—Hola cariño ¿Están los dos en casa?

—Si —respondió Tom, celebrando inaudiblemente el encontrar el tarro.

—Bien, quédense ahí. Vamos para allá a hablar.

Simone sonaba tan seria que Tom casi dejó caer el teléfono. — ¿Qué pasa?

— ¡Nada! Nada, no te preocupes. Solo quédense ahí. ¿Vale? Llegamos en quince minutos.

—Mamá… ¿Por qué…? —pero su madre ya había colgado. Tom se quedó viendo el aparato y todos los pensamientos de la tarde con su hermano se desvanecieron. Dejó el tarro en el mesón de la cocina y subió las escaleras.

—Eres rápido —comentó Bill, su cabeza todavía en el guardarropa —. Sigo convenciéndolo de que salga.

—Puedes decirle que vuelva a entrar, mamá y papá vienen para acá.

~8~

Los chicos estaban sentados en el sofá de la sala, viendo algún horrible programa de tele cuando la puerta del frente se abrió. Simone parecía haber estado llorando, la alarma en la cara de los muchachos creció. Ambos se pararon, pero Gordon les hizo un gesto para que siguieran sentados.

— ¿Qué está pasando —preguntó el 'menor' suavemente haciéndolo sonar prácticamente como el día que fue encontrado.

—Bill cariño. Sabes que te queremos ¿cierto? —dijo Simone, parpadeando furiosamente. Bill la miró y después a Gordon con la boca levemente abierta. Asintió —. Te apoyaremos sin importar lo que decidas. Todo depende de ti. Es tu vida.

—Ma… pa… ¿Qué está pasando?

Simone tomó un respiro y volteó a mirar a su esposo antes de continuar. —Bill, un investigador privado paró hoy…

— ¿Un investigador…?

—Tus padres biológicos lo contrataron. Anne y Jorg.

Bill sintió como si se fuera a desmayar. Sus manos rápidamente encontraron las de Tom. Estaba sorprendido de darse cuenta que no estaba seguro de si quería escuchar eso. Tenía una vida, una familia… tenía todo lo que quería.

—Vamos a encontrarlos en la estación de policía mañana. Esperan que tu vengas —dijo Simone —, como dije la decisión es tuya. No pueden forzarte y tu no traicionaras a nadie sin importar cual sea tu decisión.

—Ellos... ellos me dejaron —dijo Bill con la voz demasiado alta —, ¡Me pudieron encontrar hace años si hubieran querido! No… no puedo. Tengo… tengo que estar solo —con eso, Bill salto del sofá y salió corriendo al otro piso.

— ¡Cariño! —trató Simone, pero Tom le sostuvo la mano.

—Déjalo ir mamá.

~8~

Tom se las arregló para mantenerse alejado de la habitación del otro chico por quince minutos, pero luego decidió que este no podía estar más tiempo solo. Sin molestarse en tocar, abrió la puerta para encontrarse a Bill caminando de esquina a esquina de la habitación, no podía quedarse quieto.

— ¿Estás bien? —preguntó el de rastas cerrando la puerta.

—Claro que lo estoy. ¿Por qué no lo estaría? —preguntó el otro —. ¡Ah sí! Porque mamá y papá me acaban de decir que mis padres quieren verme mañana ¡Después de 14 años! Es que… no pueden ¿Cómo esperan que yo…? Tom ¡No se qué hacer! —casi gritó el pelinegro, finalmente parando su andar —. Los he olvidado. Si, deben estar contentos de que este vivo pero… ¿No pueden dejarme solo? Es su culpa, ellos me perdieron… ¡Yo no pedí esto!

—Billa…

—No recuerdo queriéndolos… los únicos padres de los que tengo memoria están abajo… mi único hermano —Bill lloró. Mirando a Tom a los ojos —, ¡El único hermano que recuerdo o quiero eres tú!

Tom caminó a través de la habitación antes de que Bill cayera al suelo, cerrando sus brazos alrededor del niño que lloraba y comenzó a murmurarle cosas dulces al oído. Bill no merecía eso. Nada de eso.

—No me pueden apartar de ti —lloró Bill contra la camisa de Tom.

—No lo harán, lo prometo.

Por primera vez en su vida, Tom no estaba seguro de ser capaz de mantener una promesa al otro chico. No sabía cómo trabajaban las cosas. Nunca había estado en verdad interesado. Sólo esperaba que el hecho de que Bill cumpliera dieciocho en menos de un año significara algo. Seguramente Bill podría decidir cuándo fuese un adulto legalmente ¿Cierto?

Pero de repente, menos que un año se convirtió en el mayor tiempo de espera que pudiera desear.


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