¡Hola de nuevo! Bueno sé que no he actualizado el fic desde hace... meses(no me mateis T.T). Pero ya sabéis la inspiración viene y va u_u. Este segundo cap es una breve continuación de lo que pasó en esa lujuriosa fiesta... Espero que lo disfruten.


2

El Parque

I

La oscuridad empezó a disiparse dejando paso a pequeños destellos de luz y borrosas sombras en movimiento. Lentamente sus ojos se liberaron de la neblina y pudo ver un familiar techo rosa. Se frotó los ojos intentando recordar porqué estaba en aquella habitación. Su cabeza daba vueltas, le era imposible recordar.

Se incorporó y se sentó en la cama quedado de frente a un espejo gigantesco del color del techo de la habitación. Su perfecto moño se había movido de lado y prácticamente todos los mechones se habían soltado. Al verse de esa manera Sakura se levantó y se quedó mirando fijamente al espejo.

Absorta en sus pensamientos no se había dado cuenta que alguien había entrado en la habitación.

—¡Sakura!—Difícil no darse cuenta de quien entraba a la habitación. Por donde iba Ino solo se escuchaban gritos de ella.—¿Ya te encuentras mejor?—La rubia giró a Sakura y le hizo mirarla.

—Ino... no grites tanto me duele la cabeza.—Sakura se apartó de la ansiosas manos de su amiga y se acarició la frente.—¿Qué me ha pasado?—preguntó, intentando comprender algo de aquella situación.

—Chica, te desmayaste en mitad de la pista de baile. Menos mal que Naruto estaba contigo, sino hubieras sido pisoteada por toda la gente de la pista.

—Naruto...—Claro, ella había estado con el bailando y bueno... intimando. —¿Dónde está?—inquirió saber la pelirosa.

—Bueno, ha estado todo el rato contigo. Dice que se sentía culpable.—Ino acariciaba los mechones de su amiga, hasta que se detuvo en seco.—¡Oye! ¿Y ese gran interés de saber donde está?—sonrió de forma picara y le dio golpecitos con el dedo en la barriga de Sakura, provocándole cosquillas.

—¡Ahi! ¡Bueno parate ya!—Sujetándole de las manos a su amiga.—No te creas lo que no es. Es solo que como fue al último que vi antes de hacer el ridículo delante de toda la gente.—Sakura intentaba dar una buena explicación.

—¡Claro! Y yo soy reina del universo, aun que lo puedo ser, pero no me puedes negar que he dado con el tipo perfecto.

—Ino...—Puso los ojos en blanco y resopló— El chico no está m-mm....

—¡Ves! Lo sabía, este te ha gustado—Sakura intentaba reprochar pero su amiga le hizo callar—Tienes que empezar a reconocer que tengo buen gusto. Por cierto, tienes una pinta horrible. Ante todo sinceridad.—La rubia le guiño el ojo.—Por eso te vas directa a la bañera, a hora te sacaré algo de ropa limpia. ¡Vas a disfrutar de llevar mi carísima y estupenda ropa!—Antes de que Sakura pudiera abrir la boca y contestar, Ino le había llevado al baño a empujones.

—Ino...—Sakura se iba desvistiendo— me sabe muy mal haberte destrozado la fiesta...—La pelirrosa metió primero la punta del pie para comprobar la temperatura.

—Bueno, este año ha acabado antes—Ino de mientras iba sacando la ropa del armario—A de más, la gente ya se estaba alocando demasiado. ¿Vistes como Hinata se quitó la camiseta en el escenario?

Eso quería decir que la fiesta estaba llegando a su limite...

—No, no me di cuenta de nada. Yo estaba...—Se tumbó en la bañera recibiendo un pequeño escalofrío ante el contacto de su cuerpo desnudo con el agua caliente.

—¡Ah! Ya lo sé, tu estabas dándote el lote con el rubio—Ino abrió la puerta del baño, dejando su ropa encima de un taburete.—Alguna vez tendrás que olvidar a Sasuke..

—Yo ya lo olvidé hace mucho tiempo...—Sakura sumergió la cabeza en el agua caliente, intentando no dejar visibles sus sentimientos.

—A mi no me puedes engañar, y lo sabes perfectamente. Tienes que asumir que no va a regresar a por ti en su corcel blanco.—Ino le dio a la pelirosa donde más le dolía.

—El me dijo que regresaría, a por mi...—Sakura intentaba reprimir las lagrimas, que tantas veces derramó cuando hablaba de aquel tema.— No puedo estar con nadie, ¿No lo entiendes? Puede venir el y yo...

—¡Sakura se realista por el amor de dios!—Ino no podía aguantar como su amiga podía ser tan ignorante.—Hace ya más de 2 años que no sabes nada de el. Te prometió que te llamaría todos los días, ¿Lo ha hecho?—La rubia le tendió una toalla a su amiga.

—No, no lo hizo...—Sakura ya no pudo aguantar más las lagrimas y las dejó caer por su rostro, camuflándose por las gotas de agua.—Ii-nn-o.... pero es que yo aún lo amo—El dolor que sentía le partía el pecho.

—S-sakura... lo siento, no pretendía hacerte llorar—Se abalanzó para abrazar a su amiga.

—No Ino, tienes razón. Tengo que olvidarle y no sé como...— Sakura desizo el abrazo y se secó la cara con la toalla.—Quizás el me pueda ayudar...

II

Poco a poco el amanecer hacía mella en la ciudad y unos pequeños y débiles rayos de sol acariciaron su bronceada piel. El permaneció en silencio con la mirada perdida. No sabía porque, se veía incapaz de abandonar aquel lugar, no sin antes saber como se encontraba.

Alguien posó la mano en su hombro, levantó levemente la mirada, ya sabía quien era...

—Naruto, ella está bien. Tenemos que irnos, sabes que estamos infringiendo las reglas. El nos va ha...

—Bueno, supongo que ya nos podemos ir...— Naruto se levantó cansado, había pasado toda la noche esperando que se despertarse. Era por su culpa que ella estaba así.— Sai, gracias tío por haberte quedado conmigo, te podías haber marchado... A hora te he metido en problemas.— Naruto miró hacia la casa..

—¡Eh! ¿Para que están los colegas? Es mejor llevarnos el castigo juntos...—Sai le dedicó una sonrisa amarga, sabía que les esperaba una buena...

Las calles estaban llenas de los restos de confeti y botellas de alcohol. Los dos caminaban por la acera a grandes zancadas, el frío de la mañana no ralentizaba sus pasos. Aun que se llevaran bien, nunca habían sido de muchas palabras y entre ellos había un gran silencio y el ruido de sus pasos sobre la acera mojada.

Para atajar, como siempre, se adentraron en el parque. Este era uno de los parques más frondosos de la ciudad o como decían los políticos "el pulmón verde".

Habían dos o tres vagamundos durmiendo encima de los bancos tapados con zarapastrosas mantas. Ni siquiera les dedicaron una mirada a los dos jóvenes, ya se habían acostumbrado a la circulación de la gente por el parque.

Caminaron por al lado del estanque helado, mientras Naruto iba dando patadas a las piedras del camino. Naruto había desconectado completamente, hasta el punto de no haberse percatado de que Sai había parado bruscamente.

—Naruto...— Sai le llamo en voz baja y serio.— Hay tres a 5min de aquí, ¿Qué hacemos?— Naruto despertó de su ensimismamiento y miró a Sai.

—¿Qué hacen en esta zona? Y es más, ¿Que hacen despiertos a estas horas?— Naruto agudizó sus sentidos y notó la presencia del grupo.— Las ordenes son ordenes, tenemos permiso de atacar a plena luz del día si merodean por sitios públicos.

—Naruto, es un tanto precipitado el plan de atacar a hora. Es más nosotros tampoco tenemos que estar a estas hora por la ciudad....

—Joder Sai, no me jodas, ¿A hora eres una puta gallina?¿Des de cuando te dan miedo las normas?—Naruto le dedicó una mirada enfurecida.

—No me dan miedo las normas, pero me las tomo más en serio con él en el poder. Las cosas han cambiado y tu lo sabes de buena mano...— Sai reculó y se fue caminando en sentido contrario.— Naruto, es mejor que no hagamos n-nad...— Pero antes de poder mirarle por última vez, Naruto había desaparecido.— Joder, me cago en la puta....

Naruto había salido corriendo en dirección contraria a Sai, el no era un cobarde y se iba a enfrentar a esa panda de imbéciles. Desde cuando él iba a tener miedo a alguien, el no tenía miedo a nada y a nadie. Corrió con todas sus fuerzas hasta llegar a un claro en mitad del pequeño bosque. El rastro se había disipado. El rubio paró en seco y miró a su alrededor. Mierda, le habían jugado una encerrona.

De repente de uno de los arboles descendió de un salto un apuesto chico. Este era moreno con penetrantes ojos azules. Su rostro parecí tallado y cincelado en mármol.

Naruto se puso en guardia y echó mano a su pierna, pero para su sorpresa no encontraba la muslera con su arma. El rubio masculló entre dientes al recordar que esa noche no se la equipó por culpa del esmoquin. Solo podía pensar que si salia de esta, la próxima vez no se preocuparía tanto de su imagen.

El individuo que anteriormente había bajado del árbol lo miraba con una sonrisa de oreja a oreja y no precisamente de bondad. Este avanzó dos pasos hacia Naruto mientras que le miraba expectante.

—Mira quien tenemos aquí, si es un Ranger.— Dio otro paso al frente sin dejar de mirar a Naruto de pies a cabeza— No es muy seguro pasear por esta zona. ¿Dónde está tu compañero, Ranger?

—Eh tío, ¿No me jodas que me vas a dar la mañana hablando tanto? Callate de un vez y dejame matarte...—Naruto intentaba hacerse con la situación. No estaba en su mejor momento, desprotegido, sin arma y encima con un imbécil como enemigo.

—Oh, vaya pero si tenemos a un listillo. Yo no iría de valiente sabiendo que no llevo armas y estoy rodeado. ¿Hoy te ha dado por ir de suicida?

—Joder, pero mira que eres pesado, cierra la puta boca chupa sangres— Naruto flexionó el cuerpo y dio un salto hacia el pálido vampiro, extendiendo su puño en dirección a el rostro pétreo del no muerto. Pero antes de que pudiera rozar al contrincante, Naruto fue placado y lanzado hacia los árboles. Frenó su caída contra uno de los árboles, partiendo lo por la mitad. Tardó unos pocos minutos en ponerse de pie. El perfecto traje griego estaba rasgado y manchado con la sangre de los arañazos producidos por las ramas del árbol. Naruto se tocó un costado sonriendo al nuevo oponente que le había placado. El rubio sabia que no le estaban saliendo las cosas muy bien, quizás había sido demasiado cabezota y no tenía que haber acudido el solo.

Una punzada de dolor en el costado le hizo contener la respiración, le habían fracturado una costilla. Pero eso para Naruto eran pequeñeces, una vez que pudiera matar a los vampiros le pediría a Tsunade que le curara y probablemente recibiera una recompensa por sus cabezas. El rubio se preparó para un nuevo splin y derribar al oponente pero antes de poder reaccionar alguien se había colocado frente a el, era Sai.

—¿P-pero que-e haces aquí? ¡Me las puedo arreglar yo solo!— Naruto se incorporó como pudo y intentó echar a un lado a su compañero, pero el dolor en las costillas le impedía utilizar su fuerza.

—Veo que te alegras de verme, yo también— Sai le dedicó su típica sonrisa y volvió a mirar a sus contrincantes— Ve que te has montado una fiesta con estos engendros.

—¡Bueno! A qui tenemos otro fanfarrón. ¿Quieres acabar como el otro?— Dijo el chupasángres que parecía ser el líder señalando al rubio tendido en el suelo.— Si es eso lo que pretendes te lo podemos proporcionar— Con una seña de su mano el vampiro que estaba a su lado desapareció.

—Oye Naruto... Vaya vampiro más pesado.— Le guiñó el ojo al rubio y sacó tan rápido como pudo su daga, escondida en el cinturón. El movimiento de Sai fue suficientemente rápido para contraatacar al vampiro que se había esfumado antes y a hora caía sobre el. Se produjo un forcejeo entre los dos, pero Sai hizo un veloz movimiento semejante al ataque de una serpiente y le rebanó el cuello al vampiro. Este junto con su cabeza desaparecieron en una nueve de polvo.

—Vamos Sai, eso también lo podía haber hecho yo—Naruto se levantó y se apoyó en el árbol más cercano— A hora verás lo que le hago al otro...—Sai se interpuso en su camino y le miró con cara de pocos amigos.

—Tu te quedas aquí, estas hecho una mierda...

—Me temo que este combate lo aplazaremos para otro momento. Debéis de saber que los días de luz llegaron a su fin...—El cuerpo del vampiro se desintegró, trasladándose a otro lugar.

—Joder... Si no te hubieras puesto delante a hora mismo estaría desayunando mis nudillos imbécil—Naruto se quitó un par de ramitas del traje y se quedó mirando la herida.—Espero que Tsunade se encuentre de buen humor, esto tiene mala pinta...— Tenia todo el costado amoratado y un feo y profundo corte.

—¡Esto te pasa por ser un completo estúpido e ignorante de la vida! Estoy harto de ser tu niñera cuando se te cruzan los cables.— Sai se agachó y se pasó el brazo de su amigo sobre los hombros— Venga, vamos a ver que cara pone la vieja Tsunade...— Y en un parpadeo los dos chicos habían desaparecido.


Bueno, espero que os guste. Sé que es poca cosa, pero es lo que hay cuando la inspiración se va. Ah! Gracias a los coments que me dejasteis y a la gente que ha agregado mi historia a sus favoritas y a mi como autora!

Gracias de todo corazón, .Ylegnita. ^__^