Hola

lo de siempre: los personajes no son míos y no lo hago por lucro..


II

Vocecita

Lo que los hermanos Weasley y Harry no se imaginaban era que, a unos metros y tras un árbol, se encontraba Hermione oyendo la conversación. La castaña quiso huir del lugar sin ser descubierta, pues no le agrada dar explicaciones y menos cuando estaba llorando; se sintió torpe e insegura, algo indigno para ella. Lamentablemente cuando intentaba huir tropezó con una piedra y sus libros cayeron al piso causando un pequeño alboroto. Esto provocó que sus tres amigos se percataran de su presencia. Ginny fue la primera en acercarse a la castaña para ayudarla, y pedía a Merlín que su amiga no haya escuchado la confección de su hermano, ya que esta sabía que Hermione estaba enamorada de Ron, aunque no lo admitiría… aún.

Horrorosamente su temor era real, Hermione había escuchado la conversación y la pelirroja lo notó en los ojos de su amiga cuando la tuvo de frente.

-Hermione, pase lo que pase no escuchaste nada de lo que estábamos conversando y que estás así porque te sientes mal, ok –susurró Ginny para que sólo Hermione la escuchara. La castaña asintió levemente.

-¿Qué pasa, Hermione? Tienes los ojos llorosos ¿Por qué?, ¿Te hicieron algo? –preguntó Harry al ver el estado de su amiga; sospechó que algo no andaba bien. - ¿Hace cuánto estás aquí?

-¿Fue Malfoy quién te hizo algo? -inquirió Ron con las orejas rojas de rabia -porque si fue así ¡te juro que lo mato!

-No chicos, no fue el hurón... es... es –titubeó, no sabía que inventar para sacárselos de encima, hasta que se le ocurrió –me sentía mal y los andaba buscando cuando los encontré me mareé y por agarrarme del árbol se me cayeron las cosas.

"¿Por qué me duele tanto? si el sólo es mi amigo. Esto no tendría porque dolerme" Pensó la castaña, se sentía confundida y no entendía porqué.

Después de ayudar a Hermione, y que ella les convenciera de que sólo fue un mareo de estrés y que no era necesario ir a la enfermería, se fueron a la sala común, ya que faltaba poco para que comenzara el toque de queda. Cuando llegaron los chicos se quisieron ir a dormir, Harry besó a Ginny y luego a Hermione en la frente diciendo:

-Si te sientes muy mal me avisan para acompañarlas a la enfermería, ok.

-Si, a mí también me avisan –se unió Ron

-Ok, no se preocupen –le restó importancia la castaña -adiós. Que duerman bien

-Adiós, chicas –se despidió el pelirrojo.

Cuando los chicos desaparecieron, y se sintió una puerta cerrar indicio de que Harry y Ron ya estaban en su habitación, y que por ende no podían oír nada, Hermione pudo soltar un suspiro reprimido.

-Es mejor que nosotras también vayamos a dormir. –susurró Hermione, pues sabía que si se quedaba un minuto más ahí largaría a llorar y no quería explicarle a Ginny nada.

-No, tú no vas a ningún lado hasta que hablemos –dictaminó Ginny seria.

A regañadientes Hermione se sentó junto a la pelirroja, ya que esta cuando quería algo podía llegar a ser muy obstinada.

-Está bien. Dime qué quieres –resopló la castaña cansinamente.

-Quiero que me contestes con la verdad a lo que te voy a preguntar ¿estamos? -estructuró Ginny.

Hermione accedió con temor.

-¿Estás enamorada de mi hermano? –preguntó Ginny sin rodeos.

Hermione no se esperaba que la pelirroja fuera tan directa para hacer la pregunta, pensó que le iba a dar un poco de vuelta al asunto antes de ir al punto antes de tocarle la llaga, pero por lo vito Ginny no era de rodeos, así que Hermione, como aun no tenía claros sus sentimientos, según ella, porque de tener claro lo que sentía lo sabía, pero el miedo no la dejaba ver lo evidente, respondió:

-No sé, no lo tengo claro… aun.

La pelirroja sabiendo que su amiga no estaba siendo sincera, agregó.

-Nosotras somos amigas ¿cierto?

Hermione afirmó.

-Entonces ¿Por qué me mientes?

-No te estoy mintiendo, Ginny.

-Si lo estás haciendo, amiga y eso te hace daño.

Hermione miró por primera vez, desde el inicio de la conversación, a los ojos de la pequeña Weasley sorprendida de que esta la conociera tan bien, se acercó a la pelirroja y la abrazó. Ginny contestó el abrazó.

Ginny la consoló dándole suaves golpes en la espalda de forma cariñosa.

-No puedo –sollozó la castaña.

-Mírame y dime, -pidió Ginny tomándole el mentó para que la mirara -¿lo quieres?

-No lo quiero, Gin, estoy enamorada de él y no sé qué hacer –se sinceró Hermione secándose las lágrimas.

Eso era lo que la chica Weasley quería a saber, ahora lo único que faltaba era que Ron aceptara.

-¿Cómo no sabes que hacer? Pensé que eras la chica más inteligente de todo el colegio –comentó Ginny sonriendo divertida.

-Si lo soy, pero en una situación así, no sé cómo actuar, Ginny. Esta es la primera vez que me gusta alguien tanto.

-Bien, yo te puedo ayudar con el lerdo de mi hermanito –dijo Ginny, ampliado su sonrisa.

-Tú hermano no es lerdo –reprochó Hermione.

-Di la verdad, el chico es un poco lento –se burló Ginny.

-Bueno, tal vez un poquito –condescendió Hermione encogiéndose de hombros.

En la habitación de los chicos.

-¿Por qué dijiste eso en el lago? -preguntó Harry, mientras se sacaba la polera.

-¿Qué cosa? -inquirió Ron, mientras se recostaba en la cama solo con unos bóxer.

Harry reprochó al ver que su amigo intentaba evadir la pregunta.

–Eso de que no te gusta Hermione.

Ron apenas escuchó el nombre de su "amiga" se puso de todos los colores y no supo donde meterse, trató de disimular, pero no le salió del todo bien.

-Pero si es verdad. A mi ella no me gusta, es sólo mi amiga.

"Si supieras Harry que me vuelve loco cada uno de sus movimientos" pensó Ron contradiciendo sus propias palabras.

-Ron, dime la verdad ¡yo sé que te gusta! –Exigió Harry, con una sonrisa pícara –se te nota cuando la miras y hasta te pones celoso si otro chico se le acerca ¡ya dime la verdad!

Ron tartamudeó palabras sin sentido por un par de minutos, pero al ver que ya no podía ocultárselo más a Harry decidió por aceptar lo obvio.

-Sólo me atrae, es bonita, sólo eso. Nada más –masculló Ron, corrió las cortinas de su cama para terminar con esa charla que tanto le intimidaba.

-Si Ron, lo que tú digas. Pero si la quieres juégatela por ella. No vaya a ser que cuando te decidas por hacer algo sea demasiado tarde.

Ron se quedó pensando en lo último que Harry le dijo y no pudo conciliar el sueño, pues as palabras se lo impedían. Después de casi 2 horas tratando, en vano, de dormir, se levantó ya harto, de su cama para ir a la sala común y poder relajarse un poco, cuando ya se encontraba en la sala se dirigió al sillón que estaba frente a la chimenea y se quedó meditando con los ojos cerrados.

"Puede ser que Hermione me quiera" se preguntó. "no lo creo. Ella es mucho para mi" se contestó así mismo

-¿Qué es lo sientes cuando la ves? –inquirió una vocecita en su cabeza.

-Si la veo mi día se ilumina, es como algo primordial, Oh no, me estoy enamorando de mi mejor amiga.

-Tonto, eso ya lo sabías –reprochó la vocecita.

-¡Tú, cállate! -masculló Ron a su subconsciente.

-Pero si es verdad, eres un cabezota. Si la queremos porque no intentarlo –expuso la vocecita.

-Si podría ser, pero ¿Cómo lo hacemos?

-Hmmm… que tal si le pides ayuda a Harry, el tiene novia sabe más de chicas –propuso la vocecita

-Si tienes razón, eso haré -aceptó el pelirrojo.

Se quedó dormido en el sillón agotado de tanto pensar en qué hacer, algo que comúnmente Ron prefería evitar.

Al otro día la primera persona en levantarse, como siempre, fue Hermione, así como todos los días bajó a la sala común para tomar sus libros y leer un poco antes de comenzaran las clases, pero su sorpresa fue encontrar a un guapo pelirrojo durmiendo en el sillón, sólo con unos bóxer que por cierto y a su pensar le quedaban súper sexy.

"¿Cómo puede ser que hasta durmiendo me parezca lindo? y se ve tan sexy con esos bóxer" pensó la castaña "pero mejor lo dejo de mirar y lo despierto antes de que alguna zorra lo vea"

-Ron -lo meció un poco, pero no ocurrió nada -Ron, Ron, Ron -se acercó más a él para poder despertarlo y en su oreja susurró.

-Ron, Harry le esta metiendo mano a tu hermana.

Apenas escuchó las palabras de Hermione Ron se levantó de una.

-¡DONDE ESTÁ ESE DEGENERADO, HARRY JURO QUE TE MATO! -gritó a todo pulmón.

Hermione lo miraba divertida, una hermosa sonrisa estaba pintada en sus labios.

-¿De qué te ríes, tú?

-¡De... jajaja... tu... jaja! ¡Cara jajá! –trató de decir la castaña, pero le era casi imposible por el ataque de risa. –era sólo una broma, Ron.

-Que chistosa

Hermione le regañó un poco sonrojada de haber reído tanto para que el chico se fuera a vestir, no es que no le gustara verlo así, pero quería ser solo ella la que lo viera así.

Cuando Ron se percato de cómo andaba vestido se puso más rojo que su cabello y salió corriendo escaleras arriba, cuando llegó, Harry ya estaba vestido.

-¿Dónde andabas así? Pensé que ya estabas despierto. –se extrañó Harry al ver a su amigo solo en ropa interior.

-Estaba con Hermione -al decir el nombre de las castaña se sonrojó.

-¿Qué? No me digas que dormiste con ella. –se sorprendió Harry.

-¡NO, ESTÁS LOCO! -exclamó el pelirrojo-me quedé dormido en la sala común y ella me despertó. –se apresuró a agregar

-Por eso venias todo colorado. –se burló Harry.

Ron bufó exasperado.

-Harry, necesito hablar contigo. Es algo importante, más bien es un favor y sólo tú me puedes ayudar. –musitó Ron poniéndose serio.

-¿De qué se trata ese favor? -preguntó Harry, con interés.

-Necesito que me ayudes con…..con…

-¿Con qué, Ron?

-Quiero que me ayudes con la tarea de transfiguración.

Harry lo miró a su amigo confundido por el favor.

-Eso. Quiero que me ayudes con la tarea -repitió el pelirrojo, acobardándose.

-¡Eres un estúpido! –dijo la voz de su subconsciente.

-¿Qué querías que hiciera? no me atrevo -contestó Ron

Ron andaba en las nubes mientras Harry le hablaba, más bien ya le estaba gritando.

-¡RON!

-¿Ah? –preguntó, desorientado Ron.

-Ron, hace rato que te estoy hablando, ¿en qué pensabas?

El pelirrojo no supo qué responder.

-Que te apuesto que en Herms

-¡NO! –Gritó completamente colorado Ron.

Harry lo miró con una ceja alzada y en los labios se le dibujó una sonrisa burlona.

-Ya, Ron, no te enojes y sobre la supuesta tarea: que yo sepa no ahí ninguna, así que no sé de qué mierda me hablas, y si realmente me quieres pedir algo dime la verdad y déjate de hacer el tonto.

-Es que me da vergüenza –susurró Ron, jugando con sus manos.

-Dime, yo no me voy a reír. Te lo prometo. –dijo con voz solemne Harry.

-¿Enserio, Harry?, que buen amigo eres.

-Ahora dime, pero primero quiero que te vistas.

Cuando Ron ya se había bañado y vestido enfrentó nuevamente a Harry.

-Quiero que me ayudes con Hermione -soltó Ron cabizbajo.

Harry soltó a reír.

-Dijiste que no te reirías –se quejó Ron ya harto con la actitud de su amigo.

-Era obvio, eras el único tonto que no se enteraba que estabas enamorado –comentó la vocecita

-Los dos son unos tontos –masculló el pelirrojo

-¿Quiénes dos?, Ron, estás volviéndote loco, sólo soy yo y nadie más -dijo Harry con temor por la salud mental de su amigo.

Ron se despabiló y miró a Harry con el entrecejo fruncido.

-Ya amigo, te voy a ayudar. Pero con una condición. –dijo Harry.

-¿Cuál seria esa condición?

-Que hagas cada unas de las cosas que te diga.

-Ok, hago lo que quieras.

-Entonces, todo listo. –sonrió Harry

-Ahora dime cómo me vas a ayudar

-Dame un día y tengo un plan, ahora es mejor que vayamos a clases. Ya nos perdimos el desayuno…de nuevo.

Se pararon y salieron de la habitación, cuando ya estaban en la sala común Ron se detuvo y agarró el brazo de Harry y dijo…

-Gracias, amigo….

Harry sólo lo miró y le sonrió, sin decir nada siguieron con su camino a los terrenos del colegio, donde tenían clases de Cuidado de las criaturas mágicas. Cuando ya estaban en los terrenos buscaron a Hermione con la mirada y la encontraron hablando con un chico de Ravenclaw, este era prefecto de su casa y se llamaba Anthony, era muy guapo, moreno, ojos pardos, cabello castaño, alto y bien formadito. Cuando Ron vio con quien conversaba Hermione se enfureció; no sabía por qué su amiga hablaba con ese chico, si para eso tenía a Harry y a él. En un arrebato de celos comenzó a caminar hacia los castaños, pero antes de llegar vio como el chico abrazaba a Hermione y le daba un beso en la mejilla. Para Ron esto fue el colmo, pero lo que más le reventó fue que ella no ponía resistencia al abrazo.

"No, esto no lo aguanto más, este si que se esta pasando, ¡lo mato!" Pensó Ron con instintos acecinos, pero la voz de su conciencia hizo su aparición.

-¿Tú crees que a Hermione le va a gustar que le hagas una escena de celos frente a todos? no seas tonto, solo acércate y saluda calmadamente. –advirtió la vocecita.

-Cómo quieres que no haga nada, si mira cómo la esta manoseando –contestó el pelirrojo, pero cuando Ron terminó de hablar y se decidió por hacer algo Anthony ya se iba con su grupo.

-¿Qué te paso? ¿Por qué saliste así? –preguntó Harry con la voz agitada, pues había corrido tras Ron.

-Nada, sólo iba donde Herms que estaba con el imbécil prefecto de Ravenclaw –contestó Ron, irritado.

-¿Con Anthony?

Ron soltó un par de palabrotas contra el castaño.

-Pensé que te había pasado algo malo. –dijo con tranquilidad Harry.

-No, no me paso nada, pero casi le pasa algo al imbécil ese. –masculló con los labios apretados Ron.

Harry lo miró sin entender.

-Si hubieras visto lo que yo vi pensarías igual –masculló Ron esta vez con los dientes apretados.

-Cálmate y dime que fue eso taaaan grave que viste.

Ron le contó a su amigo todo lo que vio y mientras lo hacia apretaba cada vez más los puños.

-Ron no creo que Hermione se deje toquetear, así que dime la verdad.

-Bueno, sólo la abrazo y le dio un besos en la mejilla, pero no fue de forma sana. En sus ojos se veía lujuria, ¡lo vi!

-Eres un exagerado.

-Oye, nada que v…

Pero no pudo terminar, ya que el profesor de criaturas mágicas había llegado y estaba saludando. La clase se hizo tediosa, ya que, en su mayoría, fue teórica y eso la hacia muy aburrida. Cuando, al fin, terminó los tres amigos se dirigieron al castillo. Hermione quería ir al baño, así que se despidió en las escaleras de los chicos. En la mitad de las escaleras se encontraron con Ginny y Luna que venían despellejando al lindo y encantador profesor de pociones.

-Es un maldito infeliz -masculló Luna, con su típico tono despistado, lo cual provocaba que sus palabras sonaran más como una virtud.

-Te encuentro toda la razón, amiga, es un cabr…

Pero no pudo continuar porque una voz la cortó.

-Hermanita, no sabía que tuvieras ese vocabulario, si supiera mamá se muere.

Su hermana lo fulminó con la mirada y contestó.

-Porque no te vas un ratito a la mierda.

Y su vista se desvió hacia la persona que se encontraba junto a Ron; se acercó a su novio y lo saludó con beso en los labios.

-Hola, amor ¿Cómo estuvo tu clase? –preguntó Ginny cambiando su tono petulante, por uno más dulce.

El pelirrojo no dejó hablar a Harry.

-Oye, y a mi no me preguntas.

Ginny lo miró con una ceja alzada dando a entender que le importaba una mierda lo que él sintiera.

-No peleen más -pidió Harry, y mirando esta vez a la pelirroja agregó -fue una lata la clase. Hola Luna ¿Cómo has estado?

-Bien, gracias por preguntar, yo pensé que me había vuelto invisible donde no me saludaron -comentó la rubia con su típica sinceridad que producía remordimiento en todos.

-Lo siento Luna –se disculpó Ron.

-No te preocupes -respondió la rubia restándole importancia.

Subieron los cuatro en dirección a la sala común de Gryffindor topándose con la castaña que ya regresaba del baño.

-Hola, chicas -saludó -¿Dónde van?

-A caminar, como falta media hora para entrar a clases -respondió Luna mirando su reloj.

-Nosotros tenemos una hora libre –musitó Hermione, revisando su horario.

Ginny que iba tomada de la mano de Harry se acercó a Luna y le hablo al oído.

-Luna, tenemos que dejar solos a estos dos -dijo apuntando a Ron y Hermione

Luna asintió y en voz alta dijo.

-Lo siento chicos, pero tengo ir a mi sala común a buscar unas ranas que le tengo de regalo a Neville -al nombrar al chico la rubia se sonrojó –adiós.

Salió corriendo por unos de los pasillos desapareciendo de la vista de los cuatro chicos. Ginny se acercó al oído de Harry y le susurró.

-Harry, vamos a otro lugar para que estemos solitos.

Harry la miró sonrojado, pero la tomó de la mano y desaparecieron sin decirles adiós a Ron y Hermione. Cuando estos sintieron que había mucho silencio se giraron y no vieron ni Harry ni a Ginny…

-¿Y Harry y Ginny? -preguntaron los dos al mismo tiempo.

Se miraron y sonrieron, pero los dos sabían porqué sus amigos los habían dejado solos.

"Me las pagaras Ginevra" se decía la castaña aun mirando a Ron y sonriéndole.

"Me las pagaras Harry" pensó el pelirrojo devolviéndole la sonrisa a Hermione.

-Tonto, aprovecha que estás a solas con ella y dile algo bonito, o invítala al baile de navidad que es este sábado, vamos tú puedes campeón -lo animó la vocecita.

Ron sólo miraba a Hermione tratando de encontrar las palabras para iniciar una conversación, pero no hallaba nada adecuado -y con esto quiero decir inteligente-, todo le parecía demasiado superficial. Quería decirle que la encontraba linda y que quería ir al baile con ella.

"Eso es, le pregunto con quien va al baile y si no va con nadie le pido que vaya conmigo, si, eso haré" pensó el pelirrojo y la vocecita dijo

-Hasta que se te ocurre algo.

-Este, em… yo, bueno -Titubeó Ron, suspiró tranquilizándose -¿Herms con quién iras al baile?

La castaña se sobresaltó al escuchar la voz del chico y más con aquella pregunta, no sabía como decirle que ya tenía pareja y que lo que más le hubiera gustado era haber ido con él, que sería la chica más feliz del mundo, pero no podía decirle eso, ya que sabía que él no sentía nada por ella.

-Si, ya tengo pareja -contestó por fin la castaña, agachó la cabeza y los ojos se le aguaron.

Lamentablemente no pudo ver la cara de Ron al escuchar la respuesta. El corazón del pelirrojo se destrozó en miles de pedacitos, nunca pensó que su Hermione estuviera con otro; se sentía tan mal y desdichado. Él pobre pelirrojo no sabía si quedarse ahí y disimular o salir corriendo. Quería llorar y estar solo, golpear algo para descargar su frustración, pero la vocecita lo detuvo.

-Ron, hagas lo que hagas no grites y no le preguntes quién es, sólo dile que vayan a la sala de clases. Por favor, Ron, tranquilo.

Después de escuchar a la vocecita decidió.

-¿Con quién vas a ir? –preguntó, con ira contenida en su voz y mirando a otro lado, ya que la castaña lo estaba mirando detenidamente hasta que respondió.

-Con Anthony, me lo pidió hoy en la clase de cuidado de las criaturas mágicas y le dije que si.

Hermione sabía que a Ron le sucedía algo, él no era así y que se quedara callado quería decir que estaba mal. Se sorprendió, pero a la vez se desilusiono, cuando Ron se giró para mirarla, este tenía una sonrisa de oreja a oreja, pero sus ojos estaban tristes, lamentablemente la castaña sólo miró la sonrisa, ya que si le hubiese mirado a los ojos se habría dado cuenta que lo que sentía no era realmente alegría, si no todo lo contrario, Ron al verse incomodo por el silencio que se hizo entre los dos dijo.

-Es mejor a vayamos a clases.

-Si, tienes razón -contestó en un hilo de voz la castaña por estar aguantando las ganas de llorar, pero esto a Ron le pasó por alto, ya que pensaba en lo miserable que era.

Las clases habían terminado y en la sala común de Gryffindor no había nadie, a excepción de un pelirrojo que no podía conciliar el sueño después de varios intentos y todo por culpa de su corazón que no lo dejaba pensar en otra cosa que no fuera en la castaña, la misma que desde cuarto lo tenía loco. Es cierto aunque no quisiera admitirlo estaba enamorado de Hermione desde el baile de navidad de esa curso.

-Maldito corazón, no te basta con todo lo que escuchamos hoy que más encima tengas que ponerte a pensar en ella -reprochó Ron, sujetándose la parte en donde se encuentra el corazón –por favor, no lo hagas más me mata esto, acaso no te das cuenta que me siento horrible al saber que no me quiere.

Ron se hablaba así mismo tratando de esta forma sacar todo su dolor, estaba tan ensimismado que no se dio cuenta que la persona que le quitaba el sueño estaba escondida en las escaleras.

-Me quiere –se dijo la castaña abrazándose así misma.

-Cómo fui tan imbécil de no darme cuenta de que siempre estuvo ahí. –siguió con su monologo Ron.

Mientras tanto en los pasillos del colegio una pareja caminaban de la mano, destilando azúcar.

-Harry que vamos hacer con esos dos. -dijo la pelirroja.

-Si amor, lo sé –musitó el pelinegro.

-¡Rayos! –masculló Ginny, exasperada.

-Pero si tú tenías una idea genial.

-No, esa no, hay que ser más sutiles, más románticos, ¿no crees?

-Tienes toda la razón, linda –admitió Harry.

-Como siempre –contestó presumidamente y con una sonrisa coqueta Ginny.

Esas cosas eran las que a Harry volvían loco.

-Sabes, me encanta cuando sonríes así.

El chico se acercó a su novia y la besó tiernamente, pero a medida que pasaban los segundos el beso se volvió más apasionado, cuando ya necesitaban oxigeno se separaron y se miraron a los ojos; se volvieron a tomar de la mano para ir a la sala común, ya que era muy tarde, cuando llegaron a la sala vieron a Ron sentado en el sillón. Harry lo llamó.

El pelirrojo se sobré salto igual que la castaña que estaba escondida y salió corriendo escalera arriba. Ron miró a su amigo.

-¿Y ustedes? ¿Estas son horas de llegar? –preguntó alzando una ceja.

-Hola hermanito, ¿Qué te pasa? ¿Te sientes mal?

Ron negó con la cabeza y en un susurro dijo que esperaría a Harry arriba, con lentitud subió las escaleras y desapareció en ellas.

-A tu hermano le pasa algo, estoy seguro. –musitó Harry.

Ginny asintió dándole la razón a su novio.

-Crees que se haya enterado de que Hermione va con Anthony al baile –dijo Harry.

-Eso creo, amor. Es mejor que vayamos a dormir -decidió la pelirroja.

-¿Me estás invitando a dormir contigo? -inquirió Harry sonriendo con picardía.

-Como te gustaría

-Si, me encantaría –admitió el moreno.

-Tonto, que duermas bien, te quiero -dijo la pelirroja depositando un beso suave en los labios.

Continuará...