Al día siguiente de la llamada de Rei, Usagi se presentó en las oficinas de Eleuton, para ocupar su nuevo cargo. Decir que estaba nerviosa era poco, ella había escuchado muchas cosas del que a partir de hoy sería su jefe y ninguna de ellas era demasiado favorable. Pero un trabajo es un trabajo, y la perspectiva de trabajar en la misma compañía que su mejor amiga y su padre era muy satisfactoria.
Como era su primer día no quería dar una mala imagen, por eso hoy había optado por utilizar su traje preferido, después de todo era un día importante. Se trataba de un traje tres piezas, compuesto por pantalón, camisa y chaqueta. Tanto el pantalón y la chaqueta eran de color rosa claro, un rosa que le daba sofisticación y feminidad y no infantilismo. En cuanto la camisa, era de color blanco, con el cuello un poco más grande de lo normal, por lo quedaba por encima de la chaqueta, la cual se ajustaba a su cuerpo, como un guante se ajusta a una mano. Como calzado había optado por unos zapatos negros de tacón, bastante altos, pero a su vez también bastante cómodos, algo que suele ser imposible. Su pelo había sido semirecogido, dando protagonismo a sus rizos. En cuanto al maquillaje, Usagi opto por un poco de sombra blanca, rimel en las pestañas superiores, la línea del ojo y el brillo de labios, nunca le había gustado abusar del maquillaje, y tampoco le hacia mucha falta.
Al entrar a la compañía se quedó con la boca abierta, sabia que era grande, Rei y su padre se lo habían dicho, incluso desde fuera se podía apreciar, pero verla desde dentro era otra cosa. Como no sabía donde dirigirse, optó por preguntar en la reacepción, donde una mujer muy agradable, vestida con un traje negro, le indico como llegar al despacho de Rei.
Usagi siguió las instrucciones de la mujer, tomó el ascensor y pulsó la planta 45. Durante el trayecto, uno que por cierto no fue corto (Y es que en ascensor el único corto es el de una planta a otra, más no) observó cada detalle del ascensor, que al igual que todo en la compañía era enorme, nada que ver con los pequeños cubículos, que se abarrotaban de gente, de su otra compañía. Ella siempre había pensado, bueno quizás no siempre pero sí desde que había madurado, que todo lo malo venía acompañado de algo bueno, o como decía su madre cuando se cierra una puerta, se abren otras, y esto era un claro ejemplo de ello. Comunicaciones Eleuton era la empresa de comunicación más grande e importante de todo Japón, y trabajar para ellos era todo un privilegió. También lo era ser amiga de una de sus dueñas, pero Usagi siempre veía a Rei más allá de la niña rica, que en verdad era.
Al llegar a la planta 45, Usagi siguió automáticamente el camino a la derecha, hasta que se acordó que tenía que ir a la izquierda. Una vez allí se encontró con dos secretarias, y dos puertas. Una de ella la vio y se levanto de su mesa, acercándose a ella.
"Usted debe de ser la señorita Tsukino, ¿no es así?"
"Sí, soy yo"
"La señorita Chiba está reunida en estos momento. Pero me ha pedido que le muestre su oficina, y que le diga, que luego ira a visitarla."
"Está bien, entonces le sigo"
La secretaria tomo rumbo al ascensor, pero en vez de llamarlo y bajar como ella pensó que haría, siguió recto (Como si salieras a la derecha del ascensor) allí se encontraron con dos puertas una de frente y otra la derecha. La mujer abrió la puerta, permitiendo el paso de Usagi, que cuando entro no podía creer lo que veían sus ojos. La oficina era casi igual de grande que su salón, el cual tampoco es que fuera muy pequeño.
"Señorita Tsukino aquí tiene las llaves de su despacho. Por si quiere cerrar con llave cuando salga. Antes de que me olvide, tiene que firmar el contrato que está dentro de la carpeta que hay encima de la mesa, puede dárselo a la señorita Chiba, o dármelo a mi como prefiera. También tiene la tarjeta de identificación, que le permitirá acceder a diferentes instancias carradas a otros trabajadores. Todo la información importante que tenga que saber, la señorita Chiba se lo ha dejado en esa carpeta, pero si tiene alguna pregunta solo tiene que ir a verme o preguntarle a ella."
"Está bien, que tal si empiezo preguntándote el nombre"
"Lo siento mucho, no me he presentado, mi nombre es Michiru Kaiou"
"Mucho gusto Michiru. Por cierto, ¿de quien es la oficina que está al lado mía?"
"Esa es la oficina del Señor Chiba"
"Oh, vaya. Así que va a ser inevitable que me lo encuentre"
"Me temo que si, señorita Tsukino" y la mujer le dio una tierna sonrisa.
"Usagi, llamame Usagi, señorita Tsukino me hace sentir vieja, aunque sea un señorita"
"Está bien. Si me disculpas tengo trabajo que hacer. Bienvenida a bordo Usagi"
"Muchas gracias"
Una hora y media más tarde, Rei hizo su aparición en el nuevo despacho de su amiga, la cual estaba creando las plantillas para los informes, y todos los documentos que le servían para organizar su trabajo.
"¿Interrumpo?" preguntó Rei a su amiga
"No que va, pasa. ¿Qué tal la reunión?"
"Bien ya sabes, larga y pesada, como casi todas las reuniones. ¿Y tu que tal, que te parece tu oficina?"
"Es genial. Es igual de grande que mi salón"
"Jajaja, me alegro que te guste. Es el despacho que mi abuelo utiliza cuando viene a trabajar."
"¿Queee. Y donde va a trabajar él?" preguntó preocupada Usagi
"Jajaja, no te preocupes, hay más despachos en esta planta. El me dijo que te diera este. Aunque Mamoru no lo sabe, será muy gracioso cuando te vea."
"Que tendrá que hacerlo, porque estamos al lado"
"Cierto, aunque no lo verás mucho. Apenas sale de su oficina, y siendo psicóloga intentará evitarte."
"No sé si eso es bueno o es malo"
"Tratándose de mi hermano es muuuuuuuuy bueno. Por cierto ¿has ido a ver a tu padre?"
"No, la verdad es que estaba preparando todo para comenzar a trabajar. Aunque no creo que corra mucha prisa, porque siempre es difícil que los trabajadores vengan a ti, o por lo menos al principio."
"Ehhh, ¿y yo que?"
"Tu eres mi amiga y no cuentas"
"Eso es bueno saberlo. ¿Qué te parece si vamos a comer?"
"Por mi de acuerdo. ¿Vamos al Jardín de Júpiter?"
"Faltaría más. Por cierto bonito conjunto, es muy tú" dijo Rei
"¿A que te refieres con muy yo?"
"Pues eso muy rosa, es igual que Ami es muy azul, Mako muy verde, Mina muy de amarillo"
"Y tu muy de rojo, Pasión y temperamento" completo Usagi
"Bonita descripción" dijo Jin que también iba a comer
"Jin nadie te ha dicho que es de mala educación meterse en las conversaciones ajenas" pidió Rei.
"Lo siento, preciosa pero no lo puede evitar. Y tu debes de ser nuestro nuevo fichaje, ¿Usagi?"
"Aja, esa soy yo, Usagi Tsukino, encantada"
"Jin Hino, encantado. ¿Se puede saber donde van dos mujeres tan bellas?"
"No, no se puede"
"Jajaja, vamos a comer al restaurante de una amigas, si quieres acompañarnos"
"Usagi"
"No creo que Rei esté muy de acuerdo, pero acepto"
"No me lo puedo creer, como sino fuera bastante suplicio tener que aguantarte en el trabajo, que también tengo que aguantarte fuera de él" protestó Rei tan pronto se abriera el ascensor.
La comida trascurrió sin ningún tipo de accidentes, alguna que otra pelea e insulto de Rei a Jin o viceversa pero nada más. De hecho se trato de una velada de lo más agradable para los tres. En la cual Usagi descubrió que Jin era uno de los mejores amigos de Mamoru, que trabajaba en la compañía como abogado, dando asesoramiento legal, y que tenía un gran sentido de humor. Pero también descubrió otras muchas cosas más, o por lo menos pequeños indicios, y es que su trabajo como psicóloga le había aportado la capacidad de leer a las personas, y lo más importante entenderlas.
Tras la comida Usagi decidió ir a hacer una visita a su padre, y de paso decirle sobre su nuevo trabajo, porque no sabía nada. Rei volvió al trabajo y Jin, Jin fue a hablar con Mamoru sobre la nueva psicóloga.
"Jin, ¿que haces aquí?"
"Vengo a ver a mi mejor amigo, el cual conociéndole no habrá ni comido"
"La verdad es que no, pero tampoco voy a ir contigo"
"Vaya, pues mejor porque yo acabo de venir de comer con ti hermana"
"¿Con mi hermana?" Preguntó incrédulo el varón y es que era de sobra conocida la relación que esos dos tenían
"Aja, a y también estaba su amiga Usagi, nuestra nueva psicóloga"
"¿Así que ya no es loquera?"
"No, sin duda psicóloga. Tengo que decir que es muy simpática, y además está para mojar pan y chuparse los dedos"
"¿Hablamos de tu gusto por la mujeres?"
"¿Hablamos del gusto tuyo, el cual por cierto es nulo? Se que eres raro y todo ese rollo, pero pasar de las mujeres… ¿eres Gay? No es que me importe, pero sería bueno saberlo sobre todo cuando vaya al baño, tú sabes"
"No soy gay"
"Estoy seguro que tu abuelo se queda más tranquilo. Aunque sino continuas con la especie de nada sirve"
"¿Has venido a decir todas esas tonterías?"
"No en verdad vine a hablarte de la Usagi"
"No me interesa"
"Y si te digo que aparte de esta muy buena, ser amiga de tu hermana es hija del director del periódico"
"¿De Kenji Tsukino?"
"Aja. Y también he descubierto que el jefe al que mando a freír espárragos era Diamante"
"Bien por ella, no me gustaría que mi hermana se relacionara con gente cercana a ese idiota"
"Está claro que nada de lo que te diga, va hacer que te entren ganas de conocerla, así que me voy a trabajar. Le diré a Setsuna que te pida algo de comer"
Al día siguiente, optó por un vestido de color negro y una chaqueta rosa, en sus pies unas sandalias de tacón, en cuanto a su pelo y su maquillaje opto por lo mismo del día anterior. Hoy comenzaría de manera oficial su trabajo, ayer, se familiarizo con las instalaciones, el personal, y preparó todo para su primer día. En verdad no contaba con tener ningún paciente, por lo que había cogido un libro de los que tenía en casa, pero que no tenía tiempo de leer. Al pasar por la recepción saludo a la mujer que se encontraba allí, al igual que el guarda de seguridad, cogió el ascensor. Al llegar a su planta y dirigirse a su oficina, tuvo la mala suerte de toparse con alguien, y ese alguien no era ni más ni menos que su jefe Mamoru Chiba.
"Perdón, es culpa mía no miraba por donde iba" se disculpó Usagi
"Claro que es culpa suya."
Usagi entonces levantó la vista, y entonces lo vio. Aunque había tenido la oportunidad de ver fotografías suyas, nunca lo había visto en persona. Lo que primero le llamó la atención fue su pelo negro, que parecía venir de familia y esos ojos azules intensos, una mezcla que siempre le había encantado, Usagi no puedo evitar recorrer su cuerpo con su mirada, decir que Mamoru era un hombre guapo era decir poco, era un dios, la perfección masculina en persona. Ojos precioso, nariz perfecta, rasgos perfectos, hombros anchos, Usagi podía imaginar que debajo de toda esa ropa se hallaban unos músculos fuertes, pensamiento que hizo que la chaqueta que llevaba puesta sobrara.
Pero Usagi no fue la única que admiró al espécimen que tenía enfrente, Mamoru no perdió la oportunidad de observar, porque al contrario de la opinión de Jin, a él le atraían las mujeres, otra cosa muy distinta era hacer caso a esa atracción.
Al contrarió que Usagi, el empezó su chequeo por abajo, recorriendo con su mirada las largas piernas de Usagi, hasta que fueron ocultadas por la tela de su vestido, algo que no pasaba, hasta llegar a la mitad del muslo, luego estudio su cintura, su caderas, su pecho, su cuello, su boca, su nariz, su ojos, unos ojos que mostraban temor, aunque no entendía por que debería tenerle miedo. Después de todo él no mordía, aunque sus dudas se despejaron cuando ella se presentó.
"Buenos días señor Chiba, soy Usagi Tsukino, la nueva psicóloga"
"Así que la nueva psicóloga. Buen comienzo, tirando los papeles de su jefe"
"Ya le dije que lo sentía no fue mi intención"
"Mire paso de explicaciones. El único motivo por el que está aquí es por Rei. Ah, y por su padre, Kenji Tsukino. Por ellos es por los que ha conseguido el trabajo, y por los que voy a olvidar esto. Pero quiero dejar claro una cosa, no me agrada tenerle aquí."
Tras decir esto Mamoru comenzó a marcharse dejando a una Usagi muy confundida. Pero se lo pensó muy bien y paró para seguir hablando con ella.
"Y por cierto señorita Tsukino, si de verdad es una profesional, le sugiero que no se ponga esos vestidos, o sino distraerá a mi personal masculino que en vez de trabajar, Irán a su oficina a verle las piernas"
Y entonces Mamoru sí se fue. Usagi marchó a la oficina muy cabreada con su
jefe.
"¿Quien demonios se cree ese estupido que es? No puedo creer que haya pensado que era atractivo. Su atractivo se rompe cuando abre la boca y habla. Egocéntrico, hijo de…." Pensaba Usagi. Un que sus pensamientos fueron rotos por un golpe en la puerta.
"Adelante"
La puerta se abrió y dio paso a una Michiru un tanto tímida
"Ey Michiru, ¿En que puedo ayudarte?"
"La verdad venia a ver si podía hablar contigo, ¿aunque si te viene mal?"
"¿Mal? que va pasa. Haber cuéntame"
Michiru se sentó en el sofá que se encontraba en la sala, respiró hondo y comenzó a hablar.
"Veras yo tengo 29 años, una edad en la cual todo el mundo está esperando que siente la cabeza, es decir encuentre al hombre de mi vida, me case, tenga niños. Pero el caso es que durante los ¿10, 11? Últimos años, mis relaciones con los hombres han resultado un autentico fracaso. Ninguno de ellos ha conseguido coger mi atención, seguro que eran guapos, simpáticos, románticos, tiernos y todas esas cosas que suelen atraer"
"Pero ninguno de ellos te ha enamorado, ¿me equivoco?"
"No, de hecho ninguno se ha acercado una pizca. Pensé que quizás el amor no estaba hecho para mi, pero ahora no lo sé"
"¿Qué es lo que ha pasado para que ahora dudes, de algo que creían con convicción?"
"He conocido ha alguien. Al principio no sentí nada, pero poco a poco a medida que la amistad fue aumentando las sensaciones fueron apareciendo"
"¿Qué clase de sensaciones?"
"No puedo dejar de pensar en ella, cuando la veo me pongo nerviosa, sueño con ella…no sé como explicarlo"
"No hace falta que sigas, te he entendido. Me a parecido escuchar ella…."
"Sí es una mujer"
"Oh, veo. ¿Y eso resulta un problema?"
"Sí, no, no sé. Quiero decir, durante toda mi vida he pensado que me gustaban los hombres, nunca me han atraído las mujeres, y ahora….."
"Pero por lo que me has contado, los hombres no llegaban a captar tu interés"
"Sí pero pensé que era porque no era el adecuado"
"Quizás es cierto, no eran las personas adecuadas. Michiru, ¿que es más importante el sexo de una persona o la calidad humana de ésta?"
"La calidad"
"Entonces si es así, ¿por que te preocupa que te atraiga una mujer, eso la hace peor persona?"
"No, no Haruka es una persona estupenda, pero…."
"Tienes miedo"
"Aja"
"Michiru, no tienes nada que temer, todos tenemos miedo alguna vez. Pero la única forma de que ese miedo desaparezca es enfrentadse a él"
"¿Y si ella no siente lo mismo?"
"Oh, esa es la pregunta del millón. No puedes estar segura que te va a decir que sí, pero tampoco las hay de que te diga que no. El no lo tienes, algo peor a no, te puede decir, pero si algo mejor."
"Sugieres que me mentalice para lo malo"
"Es una buena forma de no darse el batacazo, y de saborear el éxito si va bien"
"En eso llevas razón. Me tengo que ir"
"Está bien. Espero haberte ayudado"
"lo has hecho, aunque quizás tenga que volver otro días"
"Cuando quieras mi puerta esta abierta"
"Muchas gracias"
Cuando Mirichu se marchó, a Usagi se le había pasado por completo el enfado con su jefe y es que la sensación de felicidad que tenía por haber ayudado a un compañero pesaba más que la rabia que sentía por su jefe.
