Chapter 2: "Do you remember?" by Phil Collins

Despertó a la hora acostumbrada, para poder hacer sus ejercicios matutinos. Trotó, entrenó, se duchó, comió y salió a la preparatoria sin intención de cruzarse con Ranma. Una idea extraña se había formado en su mente. Quería, a toda costa, que asumiera sus sentimientos por ella, aunque ello significara que no se hablaran por un tiempo. Quería crearle la necesidad de estar con ella. Era un plan arriesgado, pero en ese momento parecía buena idea.

Se encontraron a la hora de almuerzo. A esas alturas, el comidillo en la clase era "por qué Akane y Ranma no se hablan".

– Akane…

– Dime…

– Eehh… olvidaste tu almuerzo en la mañana. Kasumi-san me lo dio para ti.

– Eres muy amable, Ranma – respondió, con una sonrisa extraña en el rostro.

Ahora, toda la clase estaba pendiente de la conversación. Con otros interlocutores, un diálogo así era totalmente normal. Con ellos dos, era algo absolutamente extraño.

¿Qué pasa? – pensó Ukyo – ¿a qué viene ese trato tan cordial?

Por supuesto que después de esa respuesta, Ranma quedó anonadado. Se puso en guardia instintivamente.

– ¿Quieres pelear, Akane?

– ¿Por qué piensas eso?

Ahora, Ranma estaba en shock. Bajó los brazos, estupefacto. Su corazón empezó a latir – de nuevo me desconciertas… ¿qué pretendes ahora? – su cerebro trabajaba sin parar, intentando descubrir lo que pasaba.

– ¡Ran-chan! – Ukyo se colgó de su cuello, besándolo en la mejilla.

Akane se crispó por medio segundo. Luego, misteriosamente, volvió a su máscara perfecta.

– Deberías llevar a tu novia linda a otro lugar, Ranma… – dijo sin mirarlo. Nada en su tono de voz revelaba enojo.

– ¿Qué… qué dices?, ¿no me vas a golpear? – respondió, montando guardia de nuevo.

– ¿Por qué lo haría?, no estoy molesta…

"Oooohhh" exclamó a coro la clase completa. Comenzaron todo tipo de murmullos, como "¿será que Akane se resignó a que Ranma tenga otras mujeres?" o "¿será que Akane encontró otro hombre que la haga feliz?".

De hecho, ese último cotilleo dejó a Ranma bastante molesto.

En el intertanto, Akane abandonó la sala para comer en otro lugar.

¿Por qué esa indiferencia?, ¿qué pasó con lo que me dijiste anoche? – pensó, furioso. Inmediatamente, uno de sus planes absurdos se empezó a gestar – vas a ver, Akane, te darás cuenta de que no puedes estar sin mí por mucho que lo desees… haré que te arrepientas de ignorarme… – fuego salía por sus ojos, haciendo que Ukyo se apartara rápidamente de su lado.

– Uc-chan – dijo, tomándola de las manos.

– Ran-chan… – respondió la aludida, sonrojada.

– Te necesito…

– Pídeme lo que quieras…

– Gracias, sabía que podía contar contigo…

-o-

En la tarde, Akane recibió una nota de Ranma – ¿otra vez?, ¿no puedes decirme las cosas de frente? – suspiró, un poco decepcionada. La leyó.

"Es tiempo de aclarar todo definitivamente. Te espero en el parque a las 18.00 en punto.

Ranma".

– A lo mejor le exijo demasiado – murmuró, yendo rápidamente a su habitación para encontrar ropa apropiada – tengo que admitir que estoy feliz… – pensó, mientras desechaba de su armario tenidas y más tenidas. Al fin, luego de un rato de búsqueda, encontró la que le parecía más apropiada para la ocasión. Sonrió delicadamente, posando para el espejo. Recordó una ocasión, hace ya un tiempo, en que Ranma le dijo que se veía bonita al sonreír. Decidió intentar hacerlo más seguido…

Llegó un poco antes a la cita. Se sentó en una banca solitaria a esperar. Estaba nerviosa.

– Cálmate, Akane – murmuró – todo saldrá bien… – acomodó su cabello en un gesto casual. Y mientras lo hacía divisó a Ranma. Levantó un brazo para indicarle donde estaba… y vio algo que le heló el gesto. Junto con él venían Ukyo y Xian-Pu. Frunció el ceño.

– Hola, Akane – saludó el joven, muy relajado.

– Veo que vienes muy bien acompañado… – levantó una ceja.

– ¿Akane celosa? – rió Xian-Pu

– Para nada.

– ¿Segura, Akane-chan?, no pareces sentirte muy bien… – dijo Ukyo.

– Creo que mi acompañante no ha llegado… debe haberse perdido.

– ¿Akane tener cita con otro, no Ranma? – comentó Xian-Pu, con mucho veneno.

La aludida dirigió una mirada burlona al joven, que estaba visiblemente molesto. Se levantó del asiento – ¿Cuál es la idea, Ranma?, ¿qué quieres lograr? – pensó, herida. Divisó, sin embargo, a quien podía sacarla de esa trampa embarazosa.

– ¡Ryoga-kun! – exclamó.

– A… Akane-san… – respondió –no… pensaba encontrarte aquí…

– ¿Qué haces, Akane…? – la detuvo Ranma.

– Tú ya tienes compañía. Me voy a tomar un helado con Ryoga-kun.

– ¡No…! aún debemos conversar, ¿se te olvida?

– ¿Cómo es eso, Ran-chan? – le apretó Ukyo.

– ¡Ranma dice que nosotras competir por beso! – añadió Xian-Pu.

– ¿Es cierto? – inquirió Akane.

Ranma enmudeció. Vencida, Akane agarró de un brazo a Ryoga, quien todavía no daba crédito a la invitación para tomar helado, y se fueron dando zancadas. La chica iba pensando, enfurecida – ¿por qué hiciste esto?, ¿cuál era tu idea…? – y decidió no darle más vueltas al asunto por el momento… aunque sabía que no lograría olvidarlo.

Ranma por su lado no pudo aplacar la furia de las dos chicas que no sabían su real intención de pasearse con ellas frente a Akane, por lo cual se ganó una gran paliza.

Ryoga temblaba visiblemente mientras hundía la cuchara en el helado. Sudaba copiosamente y no era capaz de levantar la mirada, enrojecido como un tomate. Pero Akane no se dio cuenta de nada, estaba demasiado distraída y triste como para pensar en algo que no fuera "Ranma y su insenbilidad impresionante".

– A… Akane-san… – tartamudeó el pobre Ryoga.

– Perdóname por traerte aquí sin preguntar, Ryoga-kun, no quiero darte problemas con Akari-san.

– No creo que se enoje…

– Por supuesto que no, sólo somos dos amigos tomando un helado – sonrió.

Nooo… amigos… – repitió en su interior, petrificado – jajaja, claro, sólo amigos… – rió nervioso.

– ¡Akane! – era lo que quedaba de Ranma, que había llegado al local arrastrándose a punta de rabia.

– Lárgate, no tienes nada que hacer aquí.

– ¿Qué? – rompió el vidrio que los separaba – ¿estás loca?, ¡no me iré hasta que conversemos!

– ¡Pero yo no quiero hablar contigo! – gritó, parándose violentamente.

Los prometidos se miraron con odio por unos segundos, los suficientes como para que ella no se diera cuenta de que había volteado su soda, y que ésta había caído sobre Ryoga, haciendo que se convirtiera en P-chan (arrancando de la situación silenciosamente).

– Vas a venir ahora, aunque no quieras – la tomó de un brazo.

– ¡No…!

– ¡Basta con esa actitud!

– ¿Qué quieres, Ranma?, tú me pediste que nos juntáramos en el parque para aclarar todo y luego apareces de la mano con Ukyo-san y Xian-Pu-san…

– Sólo quería que dejaras de pretender ignorarme.

– ¿Lastimé tu ego? – se burló.

– Cállate. Nos vamos ahora.

Se la llevó a pesar de los reclamos y patadas. Esquivó todos sus ataques sin inmutarse hasta que llegaron a cierto lugar del parque que parecía "arreglado" de forma especial. Era una banca con flores a su alrededor. Akane sonrió.

– ¡Qué lindo, Ranma! – corrió a sentir el aroma de las rosas – ¿tú lo hiciste, cierto?

– ¡Claro que sí! – cerró los ojos, extasiándose consigo mismo – ahora, dilo…

– ¿Eh?

– Lo que dijiste anoche… repítelo.

– ¿El qué?

– Ya… no te hagas la tonta… – la tomó por los hombros, mirándola a los ojos directamente – dijiste algo antes de irte a dormir… y después vino ese extraño show de "te ignoro, Ranma", aunque te demostré que no puedes hacerlo… bastó con que me vieras junto a Xian-Pu y Ukyo para que estallaras en celos…

– ¡No estaba celosa! – gritó, golpeándolo con el mazo – pero entonces… ¿lo tuyo fue un show? – levantó una ceja – ¿para qué haces algo tan estúpido?

– Mira quien lo dice… – respondió, sobándose la cabeza dolorida – odio cuando actúas como si fueras un hombre…

– Dijiste que soy linda anoche. También cuando peleamos por do-chan… – frunció el ceño – cuando me llamaste para que nos juntáramos en el armario porque, según tú, era "imposible acercarse a mí mientras el traje estuviera cerca" y yo, pobre estúpida, te creí.

– Te dije que lo pensaba de verdad…

– Y luego, me abrazaste.

– Mmmm…

– Y anoche mientras discutíamos sobre eso, dijiste que me veo linda cuando no soy un marimacho.

– Y tú me agarraste del cuello diciendo que… que tú… me… – empezó a tartamudear – ¡idiota!, ¿cómo puedo ponerme nervioso ahora? – pensó, contrariado. Enrojeció, con el corazón desbocado en el pecho.

– Te… te dije que vivo para ti, Ranma… – suspiró, desviando la mirada. Se sentó en la banca y arrancó una de las flores.

– Quédate así… – musitó el chico tímidamente – estás… linda…

– Tú no estás preparado para mis sentimientos… ni siquiera conoces los tuyos…

– ¿Ah?

– Eres un egocéntrico… todo lo que has hecho es por amor a ti mismo, incluso el hacerme repetir lo que te dije anoche… lo escuchaste perfectamente, pero querías oírlo de mí nuevamente sólo para acariciar tu ego…

– Eso… no…

– Ranma – interrumpió, tratando de que su carácter no la traicionara – hace mucho que lo nuestro dejó de ser un simple compromiso pactado por nuestros padres. Pero lo que yo sienta por ti no importa mientras tú no aclares tu mente. Si no puedes dejar tu amor propio de lado… esto no va a resultar.

– ¿Por qué de pronto mi supuesto ego se interpone entre nosotros?

Se miraron por un tiempo indefinido.

Te quiero mucho… – el corazón de Akane latía impaciente – ¿no puedes descubrirlo en mi mirada?...

– Para mi eres mi única novia…

El rubor alcanzó rápidamente las mejillas de la chica.

– Sólo eres egocéntrico cuando se trata de tus sentimientos, Ranma. Admite que eres feliz cuando Xian-Pu-san, Kodachi-san o Ukyo-san te demuestran lo mucho que te quieren.

– En realidad, sería más feliz si alguien más me lo dijera… – y no pudo seguir, pues el rubor esta vez lo alcanzó a él.

Desviaron la mirada, de nuevo por un tiempo indefinido.

– Ese alguien más sólo te ama a ti… sólo vive para ti, ¿no lo ves?

– Pues esa persona no se ha dado cuenta que es recíproco…

Sus ojos se encontraron de nuevo, y se mezclaron con el viento, las hojas. Akane enmudeció, con la cara encendida y los labios entreabiertos de emoción. Ranma supo que debía tomar una determinación – debo comportarme como un hombre, debo comportarme como un hombre… – repetía una y otra vez, temeroso de que sus nervios lo traicionaran. Torpemente, abrazó a Akane… con los brazos tiesos y sudorosos. Como un robot, subió una mano a la altura de su mentón, y la sujetó, decidido a besarla como lo haría un buen novio. Akane se dio cuenta de su intención, y cerró los ojos, para no intimidarlo.

Así, en el parque, en una banca atiborrada de flores, se dieron su primer beso. Tímido, torpe, tembloroso, mojado. Y mientras éste se alargaba, se hacía cada vez más maduro. Se llenaba ahora de miedo a lo desconocido. Lo siguió luego la pasión, el conocimiento mutuo, el amor y por último la calma.

– Te quiero mucho – dijo Akane, con los ojos aún cerrados y sin poder contenerse. La valentía del beso la había empujado.

– Yo… yo t… – tartamudeaba de nuevo el pobre Ranma – ¡demonios, éste no es el momento para estupideces! – y golpeando su propia cara, decidió no temer a sus sentimientos – ¡YO TAMBIEN, AKANE!

A pesar del grito, la chica estaba tan feliz que no notó su sordera parcial. Sonrió ampliamente, dedicándole con sus ojos miel aquella mirada que había reservado por mucho tiempo. Quería hacerlo tan feliz como lo era ella. Se levantó de la banca y se sentó en sus piernas, abrazándolo.

– Me haces muy feliz, Ranma…

– Lo sé…

Akane se separó unos centímetros.

– Vas a tener que mejorar eso.

– ¿El qué?

– Aahh – suspiró – como siempre, no entiendes nada…

– ¿Qué dije ahora?

– Eres un inmaduro.

– Admítelo, Akane – sonrió – te mueres por mí.

– Idiota, eso es… obvio… – se sonrojó, bajando la mirada – pero también inútil si tú no sientes lo mismo…

– Sí siento lo mismo.

– Hmmm – tragó saliva, nerviosa – parece que es más fácil que hable de sus sentimientos si yo le doy el pie… – pensó, esperanzada.

–La verdad, Akane… no sé cómo comportarme. Soy tu novio y no sé qué hacer. Nunca sé qué hacer. Siempre pienso cosas y jamás me atrevo a decirlas…

– Gracias… – sonrió, feliz.

– ¿Por qué?

– Ahora me dijiste lo que sientes…

Se abrazaron de nuevo, de forma un poco más natural. Las cosas fluían despacio entre ellos.

– No diremos nada… – dijo Ranma, luego de una pausa.

– Sí… es lo mejor. Nuestra familia hace puras tonterías. Pero me gustaría que Xian-Pu-san y Ukyo-san lo supieran… para que no…

– ¿De nuevo estás celosa?

– ¡N… no!... ¡bueno, sí! – Ranma rió – ¡da igual!, idiota…

– ¡Ya era hora de que hicieras algo lindo!

– ¿Qué? – frunció el ceño – ¿ahora no te gusto?

– Sí… me gustas… bueno, aunque te falta un poco de pecho, no es tu culpa… – murmuró.

– ¡Ranma!

– ¡Sí, ya sé, ya me dijiste!, tus pechos están más grandes, te compraste un brasier nuevo, etc…

– ¡ESTUPIDO!, sí me crecieron… ¿por qué no me crees?

Ranma, de improviso, posó una de sus manos en el busto de Akane.

– Todavía te falta un poquito…

Y la cachetada se escuchó en todo Japón.

– Eres TAN horrible, Akane – dijo, sobándose.

– ¡Tú me tocaste sin preguntar!

– Era sólo para demostrarte que tengo razón…

Se quedaron inmóviles un rato. Akane seguía sentada en las piernas de Ranma. De pronto, sus ojos se volvieron sombríos.

– Lo sabía, te gustan las chicas con pechos grandes. Lamento que mi cuerpo no sea de tu agrado…

– Tonta. ¿Tanto te afecta lo que te digo?

– Mmmm…

– Deberías confiar más en ti. ¿Sabes a cuantos hombres les gustas?, no contemos a Kuno-sempai, él es sólo un idiota…

– ¿Eso te molesta, Ranma?

– Por supuesto, tú eres mi novia

Akane sonrió, feliz. Ranma enrojeció de nuevo.

Se besaron. La chica enredó sus dedos en el cabello de su novio, alzándose ligeramente. Apegó su cuerpo al de él, apoyándose en sus hombros, permitiendo que la abrazara por la cintura.

Pasaron así horas, minutos, segundos.

Las caricias tímidas del comienzo fueron reemplazadas por el descubrimiento adulto de su relación. Akane, despacio, pasó sus manos por el torso trabajado de Ranma, descubriendo su dureza y su forma masculina. Mordió su labio inferior de forma inconsciente, pues le gustaba. Y el joven lo notó. Animado por ese gesto involuntario, sus manos afirmaron la espalda de Akane por debajo de la blusa, sin siquiera pensarlo. Estaba dejando que su instinto actuara. Y esta vez no le llegó una cachetada. Volvieron a los besos húmedos. Sus lenguas se juntaron con hambre, sus labios se amoldaron el uno al otro. Una de las manos de Ranma recorrió la piel de su novia, sintiéndola suave y acogedora. Fue gradualmente palpando, hasta posarse nuevamente en uno de los pechos de Akane… del lado del corazón. Apretó suavemente, para sentir su agitación. Contó los latidos. Notó la respiración pesada, el leve sudor… hundió la cara en su cuello, aprendiendo su aroma dulce de verano. Cerró los ojos para disfrutarlo más. Akane lo abrazó más fuerte, para que no se perdiera detalle de ella. Lo rodeó con sus pequeños y fuertes brazos, bajando la cabeza y apoyándola entre ellos.

Pasaron así horas, minutos, segundos.

Cada movimiento, cada respiración al unísono, cada fusión en sus miradas decía "te quiero".

– Sí que eras femenina, finalmente…

– Cállate, imbécil…

– Estás loca por mí…

– Sí…

– Yo también por ti…

– Dilo, Ranma…

– ¿El qué?

– Dilo, di que me quieres…

– Akane… yo… te… te quiero…

– Yo también, tanto…

– Sí era verdad.

– ¿Qué cosa?

– ¿No lo ves, Akane?, vivo para ti.

Sonrieron al mismo tiempo.

– Ahora… que nuestra familia no lo descubra aún…

-o-

Hola a mis lectoras!, y lectores tb ;) a petición de mis seguidoras favoritas, he cambiado este, originalmente, "one shot" por un fanfic de varios capitulos. Como necesitaba descansar un poco de Inu/Kag (mi otro fic que lleva 12 caps) decidí hacer el one shot de Ranma / Akane que había prometido :3 me salió mejor de lo que esperaba xD.

Cada capítulo tiene por encabezado la canción que escuché mientras escribía. Es cierto.

Agradezco a Vale, Mille y Andrea, mis seguidoras nº 1 que me obligaron a continuar la historia con sus hermosas palabras :') y a quienes han dejado sus reviews: JeSs W21, KagomeSakura18, mechitas123, psicomari, y por supuesto a quien guste de Ranma y le guste mi historia ^^

Nos vemos!