¡Primer capítulo! ¿Qué decir de este primer capítulo? La verdad es que sólo he querido hacer una pequeña presentación de los personajes y situarlos un poquitín. He explicado muy poco de cada uno pero creo que lo suficiente para ir tirando hacia adelante. Además he puesto un pequeño detalle para empezar ya con la acción. ¡Nada de aburridas introducciones que de nada sirven! Directo a lo que interesa.
Muchas gracias por el apoyo :) Me han encantado estos primeros reviews!
INCREÍBLE IMÁGEN
-Papeles, lápices, libros, y dónde...- el joven metió su cabellera castaña alborotada dentro de su maleta mientras andaba en la búsqueda de aquel preciado instrumento. -Demonios, ¿dónde he puesto el CD de mi trabajo?- sacó la cabeza y metió su mano. -¡Oh no!- sus ojos color chocolate temblaron de miedo- ¡Mierda! Lo he dejado en casa- la imágen de su CD encima de la mesa de la cocina de su pequeño apartamento de estudiante le vino a la mente.
El muchacho suspiró y miró enfrente suyo, el imponente edificio de la universidad se alzaba sobre cimientos grises y puertas de cristal. La facultad de Derecho, quien se hubiera imaginada años atrás a Taichi Yagami en la facultat de Derecho. Pero sí, ya era una realidad. Llevaba dos años en esa universidad, desde que terminó el último grado de secundaria un año atrás. Eso sí, con grandes dificultades, Taichi nunca había sido un cerebrito, ¡nada comparado con Koushiro!
¡Izzy! Retumbó el nombre del genio en la cabeza de Taichi. Koushiro Izzumi, el maestro en los ordenadores. Él le había ayudado en ese trabajo, y lo tenía guardado en su ordenador. Seguro que podría enviárselo a su pequeño Ordenador de Bolsillo, el D-Terminal.
Taichi tomó el teléfono móbil y marcó el número del genio. Varios toques y enseguida oyó respuesta.
-¿Qué?- fue la brusca respuesta del genio. Taichi sonrió, solución a su problema.
-Izzy- gritó con alegria. -Soy Tai, oye...
-Ya sé que eres Tai, maldita sea, y qué quieres- contestó brusco Koushiro. Taichi frunció el entrecejo, sólo una única cosa podía hacer que su amigo estubiera de mal humor.
-¿El ordenador?- preguntó intuyendo la raiz del problema.
-Si, no sé que pasa. Algo lo bloquea. He metido claves, accedido al CPR y también al PCUS, ¡pero nada!- el ruido de teclas se oía de fondo.
-¿has provado a reiniciar?- fue la inteligente pregunta del moreno. Taichi oyó suspirar a Izzy. Luego el joven recordó el porqué de su llamada y su corazón se encogió. -¡Izzy arregla tu ordenador enseguida!
-¿Y esa necesidad ahora?- preguntó rendido Koushiro. -¿Qué quieres?
-¡Necesito mi trabajo, me lo he dejado y...y...-se desesperanzó Yagami. Koushiró suspiró.
-Lo siento Tai, esto no va- Taichi suspiró resignado. Luego puso una sonrisa en sus labios.
-Pues sabes qué Izzy, estoy enfermo- comentó convencido. Koushiró soltó un "ah".
-Bién, te espero aquí entonces- respondió Koushiro. Taichi sonrió y colgó el teléfono. Una última mirada a la universidad y hechó a correr hacia la casa de su amigo.
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Las dos muchachas revisaban fotos en el ordenador. La más joven, de cabello castaño, movía el ratón freneticamente buscándo una foto en concreto. Su amiga, de cabellos violáceos y gafas sobre sus ojos rojizos añadía comentarios a cada foto que pasaba la morena.
-¡A ti te gustan todas Miyako!- gritó finalmente Hikari. Miyako sonrió.
-Sueles tomar buenas fotos Kari- la joven vió una de su novio, años atrás. -Que guapo estaba Ken con ese cabello, y tan joven- pronunció.
-En esta foto tenía 11 años, bueno, sólo han pasado 6 años- Hikari se encogió de hombros.
-¡6 años y medio!- se quejó su amiga.
-Lo que digas- negó Hikari. Luego suspiró... -Ah, mira ésta- le pidió a su amiga. Miyako miró la foto que Hikari señalaba.
-Ahá, es Takeru- pronunció la joven observando la foto de su amigo rubio.
-Sí, es cierto. Me encanta esa sonrisa enigmática que tiene- la joven sonrió. Ese toque de misterio en su mejor amigo le encantaba.
-Bueno, dejándo eso, repíteme porqué necesitas una buena foto- le pidió su amiga mientras tomaba una silla y se sentaba al lado de su compañera.
-Ya te lo he dicho, estoy haciendo un pequeño trabajo- la joven de cabellos castaños puso una mano sobre su barbilla. La chica tomó con fuerza el ratón de su ordenador y empezó a moverlo frenéticamente. -Ya sé, sé que fotografia...un poco retocada quedará genial- dijo con alegria.
-¿De qué foto hablas?- preguntó Miyako mientrás miraba el ordenador. Sonrió tiernamente al reconocer la foto. Pero enseguida cambió el rostro, igual que Hikari, al ver un pequeño cartel aparecer en la pantalla del aparato.
-¿Qué es esto?- musitó la Yagami. Entonces el móbil de Miyako Inoue empezó a sonar.
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-¡Mierda!- gritó un diecisiete añero Daisuke Motomiya al ver como un estúpido cartel y un dibujito borraban su trabajo que le había llevado siglos hacer. -¡Ken! Ayúdame por favor, ¡mi trabajo!- hizo la petición Motomiya mientras le dirigía una mirada de súplica al joven que estaba a su lado. El muchacho tenía la cabellera lisa y ojos claros, una sonrisa apareció en su rostro.
-Por supuesto- contestó Ken Ichijouji. -Sabes, si tubieras más cuidado con las cosas...-suspiró.
-¡Yo no he hecho nada!- se quejó el moreno. -¡Es este cartelito que ha aparecido de repente!- Daisuke se levantó de su asiento y se lo cedio a Ken.
Ken se sento y frunció el entrecejo. Leyó el cartel y el pequeño dibujo. Ése dibujo le resultaba muy familiar, entonces clicó en él.
Los dos jovenes abrieron los ojos sorprendidos.
-¡No me digas que eso es...!- gritó el moreno. Ken no pudo responder de la sorpresa. -¡A la mierda mi trabajo!
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El teléfono móbil de Joe Kido golpeó con dureza el suelo. Sus ojos oscuros no podían quitar la vista de aquella gran pantalla de una tienda de electrodoméstico. Eso no podía ser cierto.
-¡Superior Joe!- gritó alguien a sus espaldas. El mayor se giró bruscamente y observó a un adolescente de cabellera castaña corta y ojos dorados correr hacia él.
-¡Codi!- le llamó. Iori Hida llegó al lado del joven de cabellos azulados, en su mano izquierda llevaba también su móbil.
-Me lo dijo Miyako- dijo con serenidad, pero al ver el rostro pálido de su amigo prosiguió. -También lo he visto-
-Esto no puede estar pasando- negó con la cabeza Joe Kido. -¡Otra vez! ¿Pero qué demonios?- intentó decir al ver como aquel dibujo digital empezaba a moverse.
-¡Vayámonos!- el menor tomó del brazo al mayor.
Los dos empezaron a correr calle abajo, no sin antes lanzar una última mirada al dibujo del ordenador. Eso no presagiaba nada bueno.
o.o.o.o.o.o.
Matt conducía su pequeño coche por aquellos callejones estrechos de Odaiba. Miró el relog de reojo, resolpló, ya llegaba de nuevo tarde. Pensó en Sora, quien llevaría esperándolo un buen rato... Pero bueno, después de dos años juntos su novia ya le conocía bastante bién como para entender a la próxima estrella del rock.
¿Estrella del rock?, se preguntó. Quizás ya no... sin querer observó a través del retrovisor una bolsa situada en la parte trasera del coche. Allí ocultos, esos libros de astronomia, tecnologia y aeronáutica. Sus libros, de él.
Las confusiones de la vida, suspiró.
Finalmente aparcó el coche en una acera y bajó de él. El "refugio de estudiantes" de Sora se le apareció delante. Sonrió. No dio ni dos pasos que ya oyó el grito de la joven.
-¡Matt!- levantó la cabeza y vio el pelirojo cabello de la chica asomarse por la ventana.
-Siento llegar...-intentó disculparse, pero no le dio tiempo.
-¡Eso da igual! Sube, demonios, y date prisa. ¡Esto es incríble! ¡Se está abriendo!- gritó la joven. Yamato la miró extrañado. ¿Algo increíble? ¿Qué podía ser ese algo capaz de sorprender a una chica que a los 11 años ya había pisado un mundo paralelo? ¿Se está abriendo?
El veinteañero rubio subió corriendo al edificio.
o.o.o.o.o
Taichi miraba perplejo la pantalla del ordenador. Koushiro soltó, de repente, el vaso que llevaba en su mano. El gua manchó la alfombra, pero a ninguno de los dos hombres les importó. Eso era más importante.
El joven Yagami medio sonrió.
-Esto es una broma- dijo ensanchándo su sonrisa. Luego dirigió una mirada al genio. -Dime que es una broma- su sonrisa se volvió más grande. Izzy no contestó, aún sorprendido. Después de seis años había vuelto a aparecer.
El teléfono de la casa Izumi sonó una vez, dos veces. Ninguno de los dos fue capaz de ir a atenderlo, y por tanto empezó a sonar el contestador. Pero una voz chillona interrumpió las palabras grabadas de la señora Izzumi.
-¡Izzy! Sé que estás ahi, ahi con tu maldito ordenador- inconfundible voz. Mimi. -¡Coge el teléfono ahora y explícame que demonios hace un DIGIHUEVO a punto de abrirse en MI ordenador!
Y así era.
Los onze digieglegidos de antaño estaban delante delante de diferentes pantallas de ordenador, viendo la misma increíble imágen. Un digihuevo de línias rojas y blancas se movía de un lado a otro. Sí, como habia dicho Sora, estaba a punto de abrirse.
Eso sí, uno de esos elegidos estaba aún lejos de enterarse de esa novedad.
Continuará...
Primer capítulo - introducción concluido!
¡Nos vemos en el siguiente cap! Como siempre: dudas, sugerencias, quejas, etceteras serán bien recibidas.
Un fuerte abrazo
Ky4.
