Descargo de Responsabilidad: Victorious no me pertenece, ni cualquier otro personaje de la tv...
CAPÍTULO 2
Solo cuando duerme escucha la dulzura en su voz. Los susurros inconscientes llamándolo a él para que regrese y la lleve consigo. El anhelo de su corazón es tan fuerte que lastima, duele hasta que hiere, y pesa en la espalda como una gran cruz. Envidia el tacto con el que acaricia aquella almohada mientras lo imagina a él a su lado. Desearía poder ser el calmante a su agonía, el agua que calma su sed y la cura para esa herida en su corazón. Desearía poder besarla y llevarla con sus besos al cielo así como le hizo ella aquel día y convencerla de que si le otorgase una oportunidad, la librará de su sufrimiento.
Tori se levantó abatida por todas los sentimientos y pensamientos que la corroen desde el primer día que Jade se quedó con ella. No hay un día en que la pelinegra le haga sentir cuan miserable es a su lado. Llevaban conviviendo un mes entero, cada segundo, minuto y día ponía todo su empeño para lograr ganar un poco de su cariño, o más que sea para evitarle ser tan infeliz, pero todo tenía el mismo resultado, odio hacia ella. Ver a la chica de sus sueños de esa manera, la martirizaba. Estaba empezando a creer que era un castigo divino por meterse con una mujer ajena – sacudió su cabeza – no era ajena, ellos habían terminado, pero a este paso no sabìa que creer.
Como hacía diariamente se levantó a prepararle el desayuno; las nauseas de su…de Jade eran constantes, no toleraba cualquier comida solo frutas y ciertos cereales. Preparado todo para ambas alimentarse corrió a llamarla, susurro delicadamente en su oído que despierte ya que la hora de ir a la escuela había llegado. Cerciorándose de que el cuerpo durmiente comenzaba a moverse se fue a tomar una ducha y su respectivo aseo.
Jade estiró sus músculos y tendones recogidos, dio uno que otro bostezo y de manera sonámbula cogió una toalla para tomar su baño matutino. Agradecía que en el hogar de los Vega existieran dos baños impidiendo la molestosa espera. Como de costumbre se miró al espejo y se recordó su estúpido error por el cual perdió al amor de su vida, su familia y su casa. Limpió la solitaria lagrima que escapó de su ojo y se dedicó a observar su perfil, le alegraba que aún no se note su embarazo, una porque no estaba lista para afrontar los chismes de pasillo de la secundaria, y la otra era una idea que la rondaba ultimamente. Lavó sus dientes para luego relajarse tras el chorro de agua caliente, culminada su actividad se alistó para bajar a ver a la raíz de sus problemas, Tori Vega.
Desayunaban en silencio el par de adolescentes, la Sra. Vega ya no estaba en casa por la visita que le hacìa a su esposo en el hospital muy temprano, y Trina estaba duchándose. Tori alzó sus ojos para tallar a la gótica que no probaba bocado alguno, frunció el ceño al no comprender tal cuestión. Ojeó lo que preparó y era del gusto de la pelinegra. Frutas picadas con yogurt, cereal de vainilla y el vaso de chocolate velga. Con un poco de temor se atrevió a despejar su duda – Jade…¿Por què no comes? – Desde que amaneció el día recién chocaron sus miradas ocasionando el ritmo acelerado del corazón de la morena, y un gesto de fastidio por parte de la pelinegra.
- No tengo hambre – fue la respuesta desdeñosa. La morena soltó los cubiertos y analizó lentamente a la madre de su hijo, podía notar que algo más a parte de la falta de apetito le ocurría y la alerta en su interior, retumbó.
- Sabes que me puedes decir cualquier cosa – reiteró sus palabras para brindarle confianza. Jade confrontó a los ojos marrones y sin esperar un segundo más, soltó la solución a sus problemas – No…no quiero tener a este niño – pronunció no pudiendo evitar el nudo que se formó en su estómago.
Las palabras hacían un crudo eco en su cabeza, su corazón latía furiosamente y la tristeza y la ira colapsaron en ella. No podía ni siquiera retener las lágrimas que se floreaban en su cara, no podía quitar el temblor de sus manos y no pudo retener su voz quebrada y dolida al hablar – Lo…lo siento, de verdad Jade. Lo siento mucho, pero…NO VAS A MATAR A MI HIJO – gritó levantándose de la silla que cayó ante su repentino movimiento. Jade se asustó y retrocedió en su asiento al escucharla y vislumbrar la actuación enfurecida de la media latina. Nunca ni en sus más remotos sueños espero verla de esa manera – Renuncié a Hollywood Arts porque no te dieron la beca ya que aplica para los estudiantes iniciales y pagaré tus mensualidades con el dinero que mi tìa da para mis estudios. Trabajo desde las seis de la tarde hasta la una de la mañana para poder costear tus gastos y los de mi hijo. He vendido lo que más he podido por comprarte algo de ropa y tus cosas más necesarias. Estoy dejando muchas cosas de lado para que vengas a querer matar a mi bebè – su llanto era incontrolable, la sola idea de no conocer a su hijo, la mataba – No te lo digo por sacártelo en cara…pero no permitiré que lo abortes – finalizó decidida con sólida determinación en sus palabras.
Todo lo dicho por Tori tenía absorta a la pelinegra, no aguardo que ésta deba renunciar a la escuela y que la poca ropa comprada junto con algunas cosas personales y de la escuela hayan sido producto de la venta de las pertenencias de la morena. Se sentía mal, triste, enojada, todo la abrumaba, pero su decisión era irrevocable - Es…es mi cuerpo, y yo decido – declaró débilmente amonestándose internamente por sonar tan frágil. Sin esperar un solo momento más corrió fuera de la casa, iba al único lugar donde en realidad quería estar.
- Jade…¡Detente! – vociferó saliendo tras la chica. El pensamiento de que cometa una locura la aterrorizó, no mentía con ninguna de sus palabras, ella deseaba a ese niño y rogaba a Dios de que no lo pierda. La extravió por una de las calles de más adelante, buscó por cualquiera de las siguientes avenidas, y no la encontró. Derrotada, cansada y contrista regresó a su casa donde una Trina la esperaba con los brazos abiertos para consolarla.
Trina se reprendía por no haber salido a tiempo, escucho algunos gritos pero opto por seguir bañándose y no meterse en la "relación" de su hermanita. Odiaba a Jade por cada lágrima que desprendía la menor, nunca había visto a Tori tan desgraciada como ahora. Logró calmarla un poco y la ayudó llamando a sus amigos para preguntar si la bruja no estaba por una de sus casa pero la respuesta fue negativa. No estaba con Andre, Cat, o Robbie y para sumar un puñal más, existía la posibilidad que esté con Beck.
Tori luchaba con su hermana para que la deje ir a buscar a la pelinegra a la casa de su ex amigo, hería a su corazón el saberla en sus brazos pero prefería que esté con él a que mate a su bebé. Minutos después sus tres amigos entraron preocupados por la llamada que recibieron anteriormente. Animándose a preguntar los adolescentes pidieron cortésmente que les expliquen la situación, y una vez descubierta se enojaron con la gótica. Tori les pidió que no la tomen contra Jade ya que era un asunto de las dos y nadie podía meterse. Los demás comprendieron y la convencieron de que les permitan acompañarla a la RV de Beck para impedir cualquier desfortunio.
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1 hora antes en otro lugar
Recorría con sus ojos cafés su solitaria morada hasta que se detuvo en un portarretrato de él y de Jade haciendo que añore aquellos buenos momentos que compartìan, se lamentaba por la situación en la que se encontraban, perdiendo a una de sus mejores amigas y perdiendo a su primer amor. Se decía a si mismo que si el no hubiera terminado a Jade en aquel día estuvieran hoy juntos, o por último el bebe a venir sería de los dos. Suspirando pesadamente agarró su mochila para partir a la escuela sin esperar ver a unos preciosos ojos verdes azulados envueltos en llanto.
- ¿Qué…pasó? – preguntó preocupado.
- Te…extraño – susurró apenas audible para lanzarse a los brazos del muchacho estoico en la puerta.
Consiguiendo reaccionar correspondió al hambriento beso, lanzo la mochila a un lado y atrayendo a Jade hacia él la abrazó con sus fuertes brazos con miedo a que escape. Haciendo malabares llegaron a la cama donde la ropa estorbó al instante y el fuego de la pasión les pedía entregarse. Una vez desnudos se tocaron desenfrenadamente recordando la añoranza por la privación de las caricias a las que han sido expuestos. Beck besó el cuello de la pelinegra marcándolo como suyo, regó un camino de besos hasta sus pechos y su abdomen. Continuó con el recorrido hasta la zona secreta de Jade que era suya se decía. La hizo correrse probando sus jugos que eran los más dulces y llegó nuevamente a sus labios donde se probó a ella misma. La pelinegra sintió la erección de Beck colocándose entre sus piernas y sin un preámbulo más por parte de éste la penetro fuertemente. Las embestidas empezaron lento para después ir subiendo el ritmo, ambos jadeaban y se llamaban entre sí, sus sudores y olores se mezclaban y el climax los azotaba haciéndolos feliz por estar en los brazos del uno al otro – Te amo – manifestaron en voces iguales causando esas sonrisas tontas dibujadas en sus rostros. Con cuidado salió del interior de la gótica y ésta se recostó en su pecho hasta que sus respiraciones se normalizaron.
- Dime…¿qué pasó? – reiteró besando su sien.
- Le dije a Tori que no quiero al bebé y ella… - explicó palabra por palabra lo suscitado horas antes. Beck se sorprendió por cada declaración que la morena había hecho, en el fondo comprendía que estaba enamorada y tenía miedo de perder el único lazo que la ata a Jade, ambos compartìan el mismo amor, pero esta vez él no iba a renunciar a Jade.
- Quédate conmigo – expresó seriamente. La ídea le llegó de imprevisto pero hablaría con sus padres para que le permitan hospedarse a Jade junto a él y así Tori no los separaría más.
- ¿Lo dices en serio? – inquirió sin poderlo creer, era su deseo hecho realidad. Ante el asentimiento del moreno siguieron hablando enredados entre los brazos del otro. Beck le dijo que la apoyaba con la decisión que tome y bajo el punto de que se quedaría al lado de él, eligió tener al hijo de Vega como un gesto de recompensa por sus sacrificios – Lo tendré...ella está perdiendo parte de sus sueños por esta creatura – expresó mirándolo a los ojos para confirmar sus palabras. El muchacho le sonrió genuinamente y afirmando su apoyo la besó.
- Jade…igual Tori debe hacerse responsable de…tus gastos y el niño – aclaró despacio. Beck no quería hacerla sentir mal a su recién recuperada novia pero sentía no ser justo asumir responsabilidades ajenas. La gótica se removió un poco incomoda con la nueva situación, parte de su conciencia le decía que no era justo aquello pero su parte orgullosa y obstinada además del miedo de perder a Beck la asistieron a secundar la moción del amor de su vida.
- Por supuesto que así será – respondió alegre subiéndose al regazo de su pareja para una segunda ronda cuando el sonido de pasos los detuvo.
- Lamento interrumpir…pero debo hablar con Jade – articuló con voz fría y sarcástica Tori para simular lo que estaba provocándole la imagen frente a ella, un corzón hecho añicos…
Continuará...
Siento la demora, me ha pasado de todo en este mes y sé que no es excusa...
Agradezco los RW que me regalan aquellas personas, mismos rw que me motivaron a actualizar...Disculpen las faltas ortográficas, palabras o frases mal escritas.
Saludos ;)
