¡Hola mis amores!
¿Cómo va la vida? cuéntenme...
Acá traigo el 2do drabble de este set de mentirillas.
Ha sido un agrado volver a escribir por acá, y un placer volver a leerlas a ustedes, como siempre, ¡me han encantado sus comentarios maravillosos!
Agradecimientos especiales a Lorria, Lenna, Maryels, Caro (gracias por hacer una maratón leyendo tooodas mis historias), Selenita, Yaanin, Hehra y Mary Yuet. Gracias hermosas por sus lindas palabras y por sus "Buus" a mis pacientes, a veces es necesario jaja.
Espero este también les guste.
Les cuento que tengo uno ya escrito, que pretendo subirlo en unos días más, porque es medio depre, jajaja. Así que lo estoy evitando un poco. Pero luego de ese, se aceptan sugerencias de todas maneras, ya me hicieron una por ahí de más celos por parte de Dariencito, así que se vendrá algo con eso.
Un abrazo a la distancia, espero leerlos/as en los reviews.
Ro.
"No quiero ningún tipo de relación ahora mismo"
Segundo año de universidad de Darien. El primero, aunque difícil, había sido todo un éxito. Sólo esperaba que este también lo fuera. Los primeros días eran un caos; salir del modo vacaciones y volver a adaptarse a la rutina de estudio, planificar la bienvenida de los novatos, comenzar materias más complejas, en fin, un montón de cambios que para el carácter más rígido y estructurado del pelinegro, eran para nada agradables.
"Vamos amigo, relájate" Andrew Furuhata, su mejor amigo desde siempre, palmoteó su espalda de forma amistosa "pareces un viejo gruñón"
El moreno sólo lo miró de reojo, volviendo a tomar un sorbo de su amargo café, amargo como su vida. Ok, estaba exagerando, sólo que los cambios lo ponían de tan mal humor.
"¡Oh, por favor!" rodó sus ojos frustrado el rubio "¡alguna vez en la vida diviértete!"
"Me estoy divirtiendo" murmuró con voz plana y sus labios casi rozando su taza.
"Mira, vamos a la fiesta de esta noche en el campus" ofreció "podemos tomar algo, conocer algunas chicas... " lo miró con ojos picarones y levantó sus cejas.
"Puedo tomar una cerveza en casa y francamente, no me interesa conocer chicas" levantó su vista un segundo para mirar a su amigo que lo observaba estupefacto, y se encogió de hombros "no quiero ningún tipo de relación ahora mismo"
"¿Quién está hablando de una relación? Dios sí que eres anticuado" se golpeó la frente con la palma de la mano "además sabes que eso no es cierto"
Ahora sí el rubio había conseguido la completa atención de su amigo, quien lo miraba con el ceño fruncido.
"¿Qué cosa?"
"¡Que no quieres una relación!" explicó "es la típica mentira, es como el 'no eres tú, soy yo'" dijo imitando una voz femenina.
Darien lo miró y sonrió ante la ironía, eso fue lo que la ex-novia de Andrew le dijo cuando terminaron.
"Sabes que no me interesa por ahora" dobló por la mitad la servilleta que tenía junto a su plato "estoy enfocado en mi carrera"
Esta vez fue el rubio quien rió "Esa es otra típica mentira"
Darien ya se estaba aburriendo "piensa lo que quieras, si yo quisiera..."
"¿Me vas a decir..." lo interrumpió, con su dedo índice en alto "que si viene ahora el amor de tu vida, y te dice que sean novios, le dirías que no?"
"Eso creo, no tendría cómo saber que es el amor de mi vida, así que daría igual" se encogió de hombros.
Andrew gruñó en frustración.
"Ya sabes bien quién es el amor de tu vida" rodó sus ojos "estás enamorado hasta las patas de... "
La declaración del rubio fue interrumpida por el sonido de su teléfono celular que anunciaba una llamada entrante, y haciendo un gesto con la mano a su amigo para que lo disculpara un momento, contestó.
"Aló"
"Halcón rojo a caimán"
El pelinegro lograba escuchar a través del teléfono la que le pareció era la voz de Mina Aino, una de las mejores amigas de Serena y de Andrew, la más loca de todas, si tenemos que clasificar.
"Sí te copio, hay tiburones en la playa"
Darien no podía creer lo infantil que podía llegar a ser su amigo, y lo ingenuo que era por lo demás. No podía pretender burlarlo con ese lenguaje en clave tan burdo. Miró con los ojos entrecerrados a su desquiciado amigo, quien con un gesto de su mano le restó importancia y se levantó para alejarse del 'tiburón' presente.
"El conejo se rehúsa a entrar al sombrero" comentó la femenina voz "dile al tiburón que ella irá y yo haré lo mismo con ella, con suerte los convenceremos"
"Tienes razón" levantó su puño con aires de victoria "¡esta vez si lo lograremos!"
"Así es, nada es imposible para la diosa del amor y la belleza" rió confiada "infórmame del progreso de esta misión"
"Por supuesto, cambio y fuera"
Cuando Andrew regresó, Darien ya había abandonado la mesa, lavado su taza y caminaba decididamente de vuelta a su pieza. El rubio rascó su cabeza analizando si hablaba de inmediato con él o esperaba el momento adecuado.
"Darien" decidió que mejor aprovecharía el momento "era Mina"
El pelinegro apenas arqueó una ceja, volteando para observarlo con poco interés.
"Serena irá a la fiesta de esta noche" sonrió de oreja a oreja y miró a su amigo con aire esperanzador.
Esperó unos segundos para evaluar la reacción del moreno, quien permaneció con aires de poco interés, pero algo en él había cambiado, siempre cambiaba algo en su semblante al nombrar a la rubia de coletas.
"Esta puede ser tu oportunidad, viejo"
Darien frunció el ceño, creando una profunda arruga en tres sus cejas.
"¿Mi oportunidad de qué?"
"Ya sabes... " le golpeó con el codo un par de costillas "de conquistarla"
El moreno se atoró con su propia saliva "¿Po-por qué querría yo conquistar a esa torpe?"
"Acá vamos de nuevo" murmuró entre dientes el rubio "no te hagas el tonto, TODOS sabemos que estás baboso por Serena"
El más sutil tono de rosa coloreó las mejillas del pelinegro.
"Esta es tu oportunidad, puedes aprovecharla, e ir a la fiesta" gesticuló como poniendo una opción en cada mano "o arrepentirte por siempre"
Darien pareció debatirse en su interior unos segundos, y finalmente agregó "Está bien, iré a la fiesta"
Andrew se sintió como si estuviera ganando un Oscar en ese momento, pero se contuvo para evitar que su amigo cambiará de opinión, y sólo dándole un palmotazo de ánimo en el hombro, dio media vuelta para alejarse de él y poder informar a su cómplice sobre su triunfo.
La hora de salir a la fiesta había llegado y ambos chicos salían de su departamento compartido, con atuendos perfectamente seductores y perfume a tono. Cualquiera que los viera pensaría que eran unos galanes, y lo eran, no por nada tenían a más de la mitad de la población femenina universitaria locas por ellos.
Darien se mostraba confiado como siempre, pero su amigo podía notar sus nervios; se secaba constantemente las palmas de las manos de forma disimulada sobre sus jeans, miraba de reojo a todos lados, como en busca de 'algo', y a ratos dejaba escapar un suspiro que parecía haber estado guardando sin darse cuenta. Sin contar que había tardado mucho más de lo habitual en arreglarse, cambiando de camisa por lo menos 3 veces. Sí, su amigo estaba nervioso.
Era la típica fiesta universitaria, nada interesante para Darien, además un montón de chicas lo miraban, cosa que a él no le hacía ninguna gracia. Debería haberse quedado en casa ordenando todo para comenzar de la mejor forma su semestre, pero no, Andrew lo había logrado convencer.
De pronto, el cambio en el aire fue evidente, el mundo se tornó en cámara lenta, y una suave brisa rozó su piel mientras entraba al lugar la rubia que se robaba sus pensamientos. Al menos así sintió ese momento el pelinegro, quien sentía que la calma lo abandonaba lentamente. Ella se veía despampanante como siempre, perfecta para ser más exacto. Sólo bastó un segundo para que hicieran contacto visual y el moreno pudo ver con sorpresa el más pequeño indicio de sonrisa coqueta hacia él. Se quedaría sin respiración en cualquier momento.
"¡Hola chicos!" la voz alegre de Mina lo trajo de vuelta a la realidad.
El saludo de la rubia de coletas fue más discreto, con un hola casi imperceptible bajo el ruido de la música. Se veía hermosa tan como siempre, pero tal vez algo... ¿Nerviosa?
"¡Mina, Serena, que bueno que vinieron!" el ojiverde las saludó con igual entusiasmo. Todos sonreían, ¿sería que sólo Darien era el amargado que no disfrutaba esas fiestas?
"Hola chicas" finalmente sacó la voz y saludó de forma casual, sin quitar su mirada de los ojos azules de Serena.
"Andrew, acompáñame un segundo" la explosiva rubia tomó la mano de Andrew y lo llevó hacia la terraza del lugar.
'Que sutileza' pensó el moreno.
"¿Quieres tomar algo Serena?" hizo que su profunda voz se escuchara entre el ruido ambiente. Vio las mejillas de la chica colorearse, nunca la había visto tan tímida, parecía otra persona, pero que precisamente también le gustaba mucho "¿un refresco?" ofreció nuevamente con una sonrisa.
La rubia sonrió también "Mejor una cerveza"
Darien ignoró todos los reproches que sonaban en su cabeza por darle alcohol a una menor de edad, esta era su oportunidad de compartir con ella, de conocerse en otro ambiente y de que, si tenía suerte, pudiera llegar a llamar su atención, por lo tanto, ser el tipo amargado que la regañaba o la juzgaba, no era una opción. Claro que sería sólo una cerveza, se encargaría personalmente de que no bebiera más que eso.
Volvió en tiempo récord con dos latas frías de cerveza, y vio con molestia como un tipo le hablaba demasiado de cerca a la rubia de coletas, y ella no se veía nada cómoda. Sintió su sangre hervir, ¿quién demonios se creía para venir a molestar a SU Serena?
"Ella está conmigo" el moreno empujó suavemente al sujeto, y poniendo un brazo sobre los hombros de la chica, la guió suavemente hacia otro lugar del salón.
"¿Estás bien?" preguntó entregándole la lata.
"Sí, gracias por quitármelo de encima, estaba totalmente ebrio" la rubia arrugó su nariz con desagrado y el moreno rió con el gesto "no pensé que Darien Chiba podría salvarme algún día" rió coquetamente y Darien se perdió en el angelical sonido.
La conversación entre ambos fluyó de forma espontánea, como si fueran los más grandes amigos. Los minutos pasaban y Darien se olvidaba de lo molesto que se había sentido por venir a la fiesta, del par de locos que había terminado juntándolos ahí, de las cervezas que estaban bebiendo, del resto de la gente que los rodeaba, y de todo lo que no estuviera relacionado con esa rubia de ojos grandes frente a él, ahora sólo le importaba que la noche no terminara jamás.
Pero para su pesar, la noche sí estaba pasando, y rápido. Vio a Serena mirar su reloj de muñeca y suspirar.
"¿Ya tienes que volver?"
La miró desde su asiento junto a ella en la escalera, donde se habían instalado hace un rato para alejarse un poco de la multitud.
"Me que..." comenzó a ponerse de pie, pero tambaleó en el intento. Darien se levantó de un salto y logró sujetarla.
"¿Hey, cuántas te bebiste?" gesticuló hacia la lata aún en su mano y vio las lozanas mejillas colorearse intensamente.
"Sólo está" sus palabras salieron levemente arrastradas, lo que al moreno le pareció de lo más adorable.
"Es primera vez que bebes, ¿verdad?" la miró a los ojos y ella tragó con dificultad.
Con la razón un poco nublada y con su cercanía intoxicadora, Serena no podía pensar con claridad. Sólo atinó a asentir, sin jamás quitar su mirada de la de él. El azul profundo de sus ojos haciéndola naufragar en ellos. Sus sentidos parecían haberse agudizado y su piel sentía, a pesar de la distancia de sus cuerpos, el calor que el pelinegro emanaba. De pronto ya nada le hacía sentido, ¿por qué se molestaban siempre?, ¿por qué se ponía nerviosa al hablarle?, ¿por qué ocultaba lo que sentía? Absolutamente nada tenía sentido si se oponía a estar así con ese hombre que la volvía loca.
Sólo quedaba una opción lógica, y era lo más obvio que había sentido en su vida.
"Darien" el moreno inhaló nervioso al ver la intensidad que los ojos de la chica proyectaban "me gustas"
La rubia de coletas esperó, en lo que para ella fue una eternidad, a que el moreno reaccionara luego de aquella declaración, y es que él estaba completamente anonadado, mirándola con incredulidad.
"¿E-estás segura?" se tropezó sobre sus palabras, sin saber bien cómo reaccionar, era demasiado perfecto para ser verdad, no quería esperanzas antes de tiempo "debe ser la cerveza" terminó de comentar entre dientes.
Serena, quien a pesar de la respuesta poco entusiasta del hombre frente a ella, seguía llena de valentía, sonrió y continuó.
"Sí, estoy segura, y no es por la cerveza" rodó sus ojos "bueno, tal vez la cerveza me desinhibió un poco, pero eso da igual" comentó rápidamente, no quería que se perdiera el norte de la conversación "lo importante es que me gustas, y siento que hoy tuvimos una especie de conexión, sé que tú también la sentiste y creo que..."
"Tú también me gustas, Serena" el pelinegro interrumpió el fluir de la conciencia de la rubia "me gustas desde hace mucho"
Los ojos azules de la chica de abrieron de par en par, y una enorme y hermosa sonrisa se formó inmediatamente en su rostro. Fue sólo un momento en que Darien pudo apreciar la expresión de la rubia, porque en sólo segundos esta se avalanzó sobre él, entrelazando sus brazos tras el cuello del moreno. La cercanía lo volvió loco, pero ni siquiera alcanzó a procesarlo, pues sin previo aviso, los labios de la rubia se estrellaron con los suyos, en un beso que lo llevó a la luna y de vuelta en un instante. El moreno reaccionó pronto y capturó el terso rostro entre sus manos, profundizando el beso, mientras ella enredaba sus dedos entre los cabellos azabache del hombre.
Pronto, demasiado pronto, un par de voces fingiendo una sobreactuada tos rompieron la magia del momento y con reticencia se separaron, sólo lo suficiente para mirar al parcito que los observaba con una expresión entre sorpresa, emoción y satisfacción.
La rubia de moño rojo inspiró en lo que todos sabían sería la materia prima para un grito de emoción, pero fue cortada en seco por el pelinegro, quien mantenía un protector brazo sobre los hombros de su chica.
"¿Qué quieren?"
Mina soltó el aire que acababa de inhalar.
"Vaya, un gracias hubiera estado bien" Andrew farfulló entre dientes.
"No quiero ser quien interrumpa esta hermosa escena, pero..." Mina enseñó su celular para indicar la hora "tenemos que irnos"
De pronto, la expresión de la rubia de coletas cambió al observar que el permiso que les había dado la madre de Mina, había expirado hace más de una hora. Diablos, tendrían serios problemas. Aunque viendo el lado positivo, al menos no tenía que llegar a enfrentar a su padre.
"Iré a buscar mi chaqueta, ustedes dos em..." soltó una risita picarona "despídanse como corresponde"
Y ambos rubios desaparecieron nuevamente, dejando a la nueva pareja a solas.
De pronto Serena se sintió ridículamente consciente de todo y sintió como el calor subía por su cuello hacia sus mejillas, un remolino se formaba en el centro de su estómago. Bajó la vista un segundo, y la alzó nuevamente cuando sintió los dedos del moreno acariciando su mejilla con suavidad.
"¿De verdad te tienes que ir?" su voz parecía casi nostálgica.
"Sí, deberíamos habernos ido hace más de una hora" sonrió nerviosa y se encogió de hombros.
"Que bueno que no fue así" sonrió y peinó un rubio mechón de cabello tras el lóbulo de su oreja, mientras se acercaba a besarla otra vez. El corazón de la chica de coletas latió con fuerza y todo a su alrededor desapareció, siendo sólo consciente de la promesa que parecía transmitir ese simple beso. Promesa de que este no sería el último.
Alcanzaron a separarse antes de que volvieran sus amigos. La noche había acabado para ellos. Andrew y Darien llevaron a las chicas hasta la casa de Mina, donde ambas se quedarían. Ni una sola palabra fue intercambiado entre la nueva pareja, hasta llegar al destino, despidiéndose con un buena noches esbozado.
De vuelta al departamento que ambos chicos compartían, Darien manejaba con Andrew como copiloto.
"Fue una buena noche, sobre todo para alguien que ni siquiera quería ir a la fiesta"
El moreno sólo lo miró sin decir nada.
"Tú sabes, alguien que no quería conocer chicas, no quería salir, no quería una relación ahora..."
"¿Qué puedo decir?" el moreno se encogió de hombros "cambié de opinión"
Andrew golpeó su propia frente con la palma de su mano en frustración, sin duda su amigo era un cabeza dura, pero Mina y él habían cumplido su objetivo como los cupidos de la noche y podía descansar tranquilo, sabiendo que esas almas destinadas a encontrarse, por fin estarían juntas.
