NEW BORN
Forks, 1988.
-¡Soy
el doctor Carlisle Cullen y trabajo en el hospital de
Seattle!-Exclamé apresurado mientras me abría camino entre los
pacientes, médicos y enfermeras que estaban parados en el
pasillo-¡Traigo un hombre malherido!
Intentaba
controlar al máximo mi velocidad, pero mi propio autocontrol tenía
límites.
Llevaba
a un hombre malherido en una camilla y necesitaba una segunda
opinión. Mientras me abría paso cada vez con más impaciencia,
llego un doctor que enseguida me atendió, seguramente por ser del
gremio.
-¿Y
bien doctor Cullen?-pregunto con aspecto practico-¿Cual es el
diagnostico?
-Se
llama Charles Swan, veinticuatro años, 1,85 cm, 81kg, grupo cero
negativo y me lo encontré en la carretera intentando pedir ayuda
porque alguien- No le iba a decir al pobre humano que más bien
"algo"-ha entrado en su casa y le ha agredido produciéndole
varias fracturas en las dos piernas, costillas rotas, posiblemente
contusiones en la zona del prosencefalo y ha perdido un volumen
considerable de sangre. Por lo que tengo entendido no es alérgico a
ningún medicamento ni estupefaciente-Le explique lo mejor que pude
el historial teniendo en cuenta las circunstancias.
-Muy
bien doctor Cullen- El doctor Snow, por lo que pude leer en su placa
de identificación empezó a observar al humano que habíamos salvado
y llamó a dos enfermeras-Si quiere puede irse o puede entrar en
quirófano y echar una mano ya que usted es de la profesión. Muchas
gracias por todo y dada las circunstancias un placer conocerlo Dr.
Cullen.
Me
dio un apretón de manos y se dispuso a entrar en quirófano con
Charles, cuando de repente Charles me agarró del brazo y me hizó
inclinarme hasta que sentí sus labios cerca de mi oído.
-¿Es
vegetariano?-preguntó con voz ronca muy baja a causa de sus heridas.
Al
principio no entendía a que se refería, pero al mirarle a los ojos
vi en ellos la chispa de la compresión.
Me
sentí levemente aprensivo, fruncí levemente mis labios y mis ojos
se oscurecieron al entrecerrarlos pero al final opte por fingir que
no sabía a lo que se refería.
-Señor
Swan, creo que sufre conmoción-Intenté escudarme en mi
profesionalidad-En seguida le atenderán y ya vera como todo ira
bien.
Pero
el me sonrió-o por lo menos lo intento, ya que su boca estaba
magullada-de forma enigmática.
-No
hace falta que finja conmigo, Doctor Cullen.-suspiro-Es vegetariano.
Debí
poner cara de asombro porque él se rió levemente para luego
quejarse del dolor que le produjo el esfuerzo y me susurró:
-Supongo
que se preguntara como lo he sabido-su sonrisa se amplifico al mirar
mi cara de sorpresa e incertidumbre-Doctor Cullen he visto demasiado
sobre los suyos para no saber reconocer a uno de ellos en cuanto se
me ponen a tiro-y alzo el brazo lentamente y cuando mostró su muñeca
y vi un tatuaje en forma de dragón rojo invertido, lo comprendí
todo.
Intenté
mantenerme lo más sereno posible.
No
podía hacerme nada. Primero porque su estado de salud le impedía
poder levantarse siquiera y además yo había cumplido las reglas y
no podía tocarme. Pero aun así me mostré levemente receloso.
-Su
secreto está a salvo conmigo-Me dijo porque suponía mi estado de
ánimo y querría tranquilizarme.
Sonreí
levemente y me sentí aliviado. Pero había algo que me inquietaba.
-Charles-susurré
inquieto-esto es importante.-Y la pregunta que se resistía a salir
de mis labioséese pronuncio al final-¿Sabes como era el que te
ataco?
Empecé
a tener un presentimiento terrible ya que los únicos que estábamos
viviendo en Forks eran mi familia y yo. No quería pensar mal pero no
pude evitarlo y empecé a pensar en cada uno de ellos.
Los
únicos realmente inocentes eran Rosalie y Emmett, ya que se
encontraban haciendo su luna de miel por Sudamérica y Edward, que se
encontraba conmigo en el momento del accidente. Quedaron descartados
tres, pero aun había otros tres que podían haber sido.
Me
negué a pensar mal de Esme, ya que ella nunca había mordido a
ningún humano, y no lo iba a hacer ahora y más sabiendo a lo que se
podía exponer.
Alice
era demasiado prudente y sosegada y si hubiese visto algo, ella misma
se hubiera abstenido de pasar por ese lugar a esa hora.
Entonces
solo quedaba Jasper. Me empecé a estremecer, ya que aunque lo
intentaba con todas sus fuerzas, Jasper era el que menos autocontrol
tenía sobre la sangre humana. Últimamente no había dado motivos
para alarmarme, pero era como una bomba de relojería y podría
estallar en cualquier momento. ¿Habría sido capaz de haber atacado
a alguien como Charles Swan? Eso sería un desastre sin precedentes e
intente no pensar en las consecuencias de su acción.
La
respuesta de Charles me devolvió a la realidad.
-Lo
siento, pero creo que no podré ayudarle mucho-suspiró
dolorosamente- Estaba cubierto por una capa negra y lo único que vi
fue que era muy pequeño y cuando me miro con sus brillantes ojos
carmesíes, sentí un dolor horrible como nunca había sentido y no
podía moverme del suelo.-Me tranquilice y me arrepentí de pensar
mal de Jasper. Sin embargo me sentí intranquilo ante la presencia de
vampiros en Forks aunque podía entender el motivo. Los de nuestra
especie podían ser muy vengativos y seguramente Charles, por su
condición, había hecho algo para que se vengase de él- Empezó a
torturarme. Entonces, vi como se dirigía a la habitación de mi
mujer…-de repente abrió los ojos acordándose de algo y me agarró
ansioso del brazo. Parecía asustado-¡Se ha llevado a Renee!-sus
ojos demostraban su angustia y desesperación- Por favor, Dr. Cullen,
tiene que ayudarme- Ella es apenas una muchacha y es tan inocente y
además está embarazada.-Suplico- Mi bebe esta en peligro.
Entonces
recordé que Edward había visto una figura muy oscura llevando en su
regazo a una mujer que solo estaba vestida con camisón. No se lo
pensó dos veces y salio corriendo tras ella. No pude detenerle y lo
único que pude hacer fue lanzarle su móvil para que me llamase en
cuanto ocurriese algo. El teléfono estaba tranquilo. Mala señal o
quizás buena. No quería ponerme en lo peor.
-Señor
Swan quédese tranquilo-Susurré para tranquilizarle aunque realmente
era yo quien estaba nervioso- Mi hijo vio algo y le está dando
alcance. Seguro que a estas horas ya la habrá encontrado-Le intenté
tranquilizar como pude aunque no quise decirle como la podría
encontrar.
Charles
me miro con gesto de desesperación mientras el Dr. Snow se lo
llevaba a quirófanos.
Sentí
lastima por ella y su bebe y me maldije por pertenecer a la misma
especie que ese ser que mataba a seres indefensos como una muchacha y
a su hijo no nato. Pero siempre había posibilidad de elegir y yo
elegí; tal vez por el juramento hipocrático que había realizado al
hacerme medico o tal vez porque en mi naturaleza no estaba tolerar
abusos; defender a esas criaturas de seres tan perversos. Y daba
igual que fueran de mi especie o no. El mal se manifestaba de muchas
formas y eso era lo que realmente se debía erradicar.
"Carlisle,
no te pongas en lo peor, pensé para mi mismo, seguro que llamara
pronto"
Me
disponía a salir del hospital cuando oí sonar el móvil. La
ansiedad hizo que mis movimientos fuesen más lentos y torpes, por lo
que tardé más tiempo en cogerlo.
-Edward,
¿la has encontrado?-Solté a bocajarro.
La
voz de Edward era entrecortada y temblorosa.
"Si,
Carlisle la he encontrado",
Parecía que gemía y sentí una fuerte opresión en mi pecho.
-¿Está
viva?-Decidí no andarme con rodeos y preguntar para no tener la
ansiedad ni las falsas esperanzas.
La
respuesta no se hizo esperar.
"Sí"
La
sensación de alivio lleno todo mi ser y por un momento se me olvido
que la voz de Edward tenia un toque nervioso.
-¿Qué
ha sido del vampiro?
"Se
escapó",
Me contesto con indiferencia como si eso no fuera el mayor de los
problemas.
"Bueno",
pensé, "ya le encontraremos más tarde"
"Carlisle",
Le oí gimotear. Parecía como si de un momento a otro se pusiera a
llorar, si hubiera podido, o a gritar.
-
¿ocurre algo malo, Edward?- fruncí el ceño.
"Sí"
-¿Pero
que pasa?-Estaba empezando a preocuparme otra vez.
"Por
favor ven corriendo ¡Me voy a volver loco!", suplico
gritándome, "Y
avisa a una ambulancia, ¡Rápido!"
De
repente a lo lejos oí un grito procedente de una mujer y empecé a
ponerme en lo peor.
"No
habrá sido capaz de…", no me lo quise imaginar.
-Edward-balbuceé-
¿Qué has hecho?
"
¡A mi no me mires!, gritó,
"lo
esta haciendo ella todo solita"
Y
los gritos de dolor se intensificaron.
Y
de repente me acordé de algo que me había dicho Charles Swan...
-Edward,
la mujer está embarazada.
"
¡Te Crees que no me he dado cuenta!", Me
interrumpió gritando tan fuerte, que tuve que retirar el teléfono
de la oreja y ponerlo a una distancia prudencial. "De
hecho lo estoy viviendo en primera persona"
Empecé
a intuir lo que estaba pasando.
-¿El
bebe?-pregunté.
"No
te preocupes por el bebe ¡porque ya llega de camino!"-Noté
como la histeria se había apoderado de él-"¡Joder,
Carlisle!... ¡Ha roto aguas y tiene contracciones cada cinco
minutos! ¿Sabes lo que eso significa?-Claro
que lo sabía si el medico era yo-¡Que
tiene mucha prisa!-Al
oír chillar a Renee se descompuso más de lo que estaba-¡Por
favor dime que lo puedo meter otra vez para dentro hasta que llegues
tú!"-
Fingí no haber oído esa burrada-"¡Joder,
joder, joder, joder, joder, joder…Joder!"
Me
sentí ridículo cuando pude percatarme de las miradas atónitas del
personal, ya que lo estaban oyendo todo, y me disculpé con una
sonrisa.
-Es
un paciente especial-hice un gesto de que le faltaba un tornillo-y
hoy se le ha olvidado tomar su medicación.
Y
antes de hacer mas el ridículo decidí ir saliendo del hospital.
-Edward,
tranquilo- le intenté tranquilizar-Voy para allá, Pero mientras
llego tienes que hacer algo.
"Si
por supuesto que voy a hacer algo",
dijo sarcástico, "Irme
por patas de aquí… ¡Joder!... ¿Por que a mí?"
Respire
profundamente para no perder la calma. En esta situación alguien
tenía que mantenerse cuerdo.
"No
me dejes",
Suplicó
-Si
me escuchas, todo ira bien. Ahora sigue mis instrucciones-Le dije
mientras le indicaba a la recepcionista que enviase una ambulancia a
la casa de los Swan y me dirigía a mi coche-Bien, dejé el maletín
en la casa, ve a buscarlo y coge el material que creas conveniente,
esterilizado, coge agua y toallas limpias, llevala a una habitación
limpia y aseada, buscale una postura cómoda y ya veras como la
naturaleza actúa por si sola. Solo tienes que echar una mano…
"
¡Es a ti a quien voy a echar una mano al cuello, pedazo cabrón!",
resoplé "La
próxima vez tu te encargas de esto y yo conduzco"
-Edward,
yo he hecho esto muchas veces y te aseguro que es más fácil de lo
que parece-Le recordé serenamente.
"
¡Claro!",
Replicó amargamente, "Dirigir
un parto mientras conduces es muy fácil. ¡Lo se hacer hasta yo!"
Encendí
el motor de mi coche y pise el acelerador. Aquella noche conduje como
nunca. Tuve que reconocer que era bastante difícil manejar el
volante con una sola mano y tener en la mano un teléfono escuchando
los gritos de dolor y de angustia, al no entender nada, de una
parturienta primeriza y los gemidos histéricos de una inexperta
"comadrona". Empecé a cuestionarme si iba a tener que tomar
analgésicos esta noche.
-Edward,
que yo sepa tienes en la pared dos diplomas de la universidad de
Harvard diciendo que acabaste medicina con una media de Matricula de
honor-intenté llamarle al orden para ver si empezaba a reaccionar.
Le
oí gimotear aun más fuerte.
"Es
muy tarde para confesarte esto pero…Cuando estudiaba medicina me
piraba todas las horas de ginecología porque me parecían
mortalmente soporíferas y si aprobé los exámenes de esta
asignatura, fue porque le leía la mente al profesor. Pero que sepas
que solo fue en esta asignatura las demás las aprobé por el método
humano"
¿Tenia
que empezar a echarme a temblar?
"
¡Joder!, nunca pensé que esa asignatura fuese útil. Te recuerdo
que yo no soy el que predice el futuro"
-Bueno
no te preocupes y mira a ver si ha dilatado-tenía que empezar a ser
práctico. Renee y Edward necesitaban que yo me mantuviese calmado y
con las ideas claras.
Más
gemidos y gritos.
"Joder",
A este chico se le estaba empezando a acabar las palabras del
diccionario porque había empezado a perder la cuenta de las veces
que había repetido "joder" en lo que llevábamos de
parto-"¡Menuda
dilatación! ¿Eso que significa?"
Sonreí
a mi pesar.
-Eso
significa que una nueva vida viene en camino-dije dulcemente-Y esta
esperando a que le recibas.
"
¡No!",
le oír gimotear con fuerza, "Esto
es una mierda. Ya entiendo lo que pasa. Hoy es martes y trece"
-¿No
me digas que te vas a volver supersticioso ahora?
"
¡Cómo para no serlo!, porque si no, no me lo explico. Ese bebe es
gafe. No ha nacido y ya esta empezando a torturarme. Tengo la
intuición de que va estar jodiendome durante toda mi
eternidad"
-Edward,
con un poco de suerte no veras a ese bebe más que unas pocas horas.
Y nunca más sabrá de ti.
"Pero
yo me acordare de ese puñetero toda la vida",
gruño.
Podía
oír los sollozos de Renee y decidí hacer algo.
-Edward,
deja el teléfono donde me podáis oír los dos-entonces me dirigí a
Renee- Señora Swan-dije con una voz suave y tranquila como creí que
era lo que ella necesitaba-Soy el doctor Carlisle Cullen. Acabo de
atender a su esposo…
"
¿A Charlie?", Gimió,
"¿Cómo
está?"
-Está
malherido pero saldrá de esta-le informé para tranquilizarla.
"Entonces"
¿Vivirá?", preguntó,
insegura.
-Por
supuesto y ahora me voy a encargar de usted.
"Bien
me alegro que Charlie esté bien. Porque así podré romperle yo
todos los huesos… ¡Menudo cabrón!..¿Por que me hace a mí
esto?... ¡Duele mucho!...y usted es aun mas cabrón por dejarme en
manos de un ayudante tan inútil. ¿Como se le ocurre a usted dejarme
en manos de un vampiro que esta a punto de entrar en shock? No se que
es lo que va a hacer primero. Si intentar beberse mi sangre o
desmayarse de la impresión. ¡Oh, Dios mío! ¿Que he hecho para
merecerme esto?"
"Eso
mismo me pregunto yo",
oí decir a Edward.
-Señora
Swan-Dije con un tono neutro para intentar mantener la situación
bajo control-No se preocupe. La sangre de los embarazos y las
menstruaciones no nos interesa…
"Eso
es cierto",
Juro Edward, "Jamás
he tenido menos sed en mi vida y me he sentido con esa sensación
humana de nauseas como me estoy sintiendo ahora. ¡Que asco!"
Decidí
ignorarlo.
-Señora
Swan, ahora mismo mi ayudante esta bajo presión pero en el momento
que se tranquilice, le será de gran ayuda
Confié
en el, es el mejor.
"
¿Pero te estas refiriendo a mí?", Replicó
el aludido.
"Cállate
Edward y deja de empeorar las cosas",
Le maldije mentalmente. Le volví a ignorar.
-Vale,
Si hace lo que yo le diga todo saldrá bien-le ordene- Relájese,
respire hondo y empuje fuerte.
"
¿Empujar?, ¿Empujar?, ¿Empujar?, ¿Qué es lo que tengo que
empujar? ¿Como que empujar? ¿Cuando empujar?..."
-¡Tú
no, Edward!-empezaba a perder los nervios-me refería a Renee.
El
camino hacia la casa de los Swan empezó a hacérseme muy largo.
Cuanto más deprisa me empeñaba en ir, mas lento parecía que
avanzaba.
Mientras
avanzaba, los gritos de angustia de Renee se incrementaban y me
imagine su esfuerzo por sacarlo a delante. Eso era buena señal. Ya
faltaba muy poco. Habia asistido un montón de partos pero dirigir
uno desde un coche era lo mas difícil que había hecho nunca.
Pero
por alguna extraña razón sabía que iba a salir bien.
"Confío
en ti, Edward", pensé esperanzado.
"Psss,
pssss, psss, pssss", oí
desde el teléfono. Parecía como si alguien estuviese llamando a un
gato.
No
quise imaginarme nada en absoluto.
-¿Qué
estas haciendo, Edward?-Pregunté levemente nervioso.
"Como
el bebe es más lento que el caballo del malo, he decidido llamarlo
para ver si sale ya de una puñetera vez, que se lo esta tomando con
mucha calma. El no tendrá prisa, pero a mi me esta crispando los
nervios"
Empecé
a llevarme las manos en la cabeza.
"Carlisle",
Gimoteo,
"¡Por favor dime lo que estoy haciendo mal!, La humana no para de
chillar"
Conté
hasta diez antes de contestar.
-No
estás haciendo nada malo- Susurré con voz entrecortada por los
nervios-Los partos son muy dolorosos para las mujeres humanas.
"Eso
tu no lo puedes saber",
protestó.
"Y
si nos ponemos en el caso, tú tampoco", pensé cansado
Podía
oír como Renee se concentraba en empujar mientras insultaba a su
marido a gritos y se acordaba del día que se casó con él. Aquello
parecía una casa de locos y al final Edward explotó del todo.
"
¡Joder!, Si vas a parir, por favor hazlo en silencio, ¡Histérica!",
Rugió,
"Porque si vuelves a gritar, te juro que te dejo abandonada en el
campo para que des a luz al aire libre. ¡Como las vacas!
Si
no me empecé a dar de cabezazos contra el volante del coche, era
porque lo necesitaba. ¡Pero como podía tener tan poca sensibilidad
con las mujeres!
El
camino estaba empezando a hacérseme… demasiado largo.
Ya
estaba preocupado. Si no llegaba pronto a esa casa, en lugar de
atender un parto, tendría que atender dos, ya que si la situación
seguía como estaba, Edward empezaría a tener un embarazo
psicológico y no me lo quería imaginar con dolores de parto.
Empecé
a pensar que tenia que haber acudido a Esme, ya que era la única que
habia pasado por esa experiencia y podía entender por lo que estaba
pasando Renee. Pero ya no podía lamentarme y tenía que utilizar la
única baza que tenía.
Solo
tenia que confiar que Edward recuperase la compostura y pudiese
llevar esto a buen puerto.
Al
parecer el rugido de Edward habia servido para calmar el ambiente y
solo se oía débiles gemidos y algún susurro de Edward que ordenaba
a Renee que empujase con fuerza.
¡Por
fin un poco de cordura! Todo saldría bien.
"Carlisle",
la
voz suave de Edward me saco de mis cavilaciones, "Algo
no va bien",
esta vez sonó preocupado de verdad y me estremecí.
-¿Qué
ocurre?-pregunte preocupado.
"Ha
salido la cabeza pero se ha quedado atascada y además se esta
poniendo azul", Empezaba
a estar realmente asustado pero empezaba a controlar la situación.
Fruncí
el ceño y empecé a pensar.
-Edward-ya
me suponía lo que estaba pasando-Posiblemente el cordón umbilical
se haya enredado en el cuello del bebe. Lo que tienes que hacer es
meter la mano y buscar su cuello, desenredar el cordón y después
tira de la cabeza y ya todo terminara.
La
histeria se volvió a apoderar de él.
"
¿Pretendes que meta mis manos en la zona intima de una mujer que
encima esta casada?",
Se escandalizó, "Oye
que soy todo un caballero y no hago esas cosas"
"Desde
luego eres todo un gentleman cuando quieres", pensé con
desesperación.
El
dique de mi furia se rompió en mil pedazos.
-¡Edward
Anthony Cullen!-Rugí con furia-¡Haz el favor de dejar de ser tan
remilgado y concéntrate en lo que tienes que hacer! La vida de una
persona esta en tus manos, ¡Joder!-lo que me habia obligado a decir.
Le
oí emitir un gruñido leve y al rato oí un grito de dolor de Renee.
Intuía que el final estaba cerca.
Entonces
vislumbré la casa frene el coche con brusquedad y me dirigí
corriendo al porche de la casa.
-¡Vamos
Renee!-oí a Edward dirigirse a Renee-¡El ultimo empujón y esto
acabara!
Oí
un grito casi agónico que me retumbo en mis oídos y a Edward gritar
muy exaltado.
-¡Ya
esta!, ¡Ya esta!, ¡Ya esta!-se rió eufórico-¡Ya paso todo Renee!
Se
formo un silencio absoluto…que fue roto por un fuerte llanto que
solo podía proceder de una pequeña criatura y fue seguido de unos
sollozos muy calmados y de unas carcajadas de alivio.
Sentí
como algo se expandía en mi pecho.
Cuando
entré a la casa y subí a la habitación del matrimonio y me
encontré a Edward de rodillas, riendo aliviado, sujetando entre sus
brazos a una pequeña criatura roja y arrugada que gimoteaba y se
agarraba a la camiseta de Edward como los seres vivos se aferraban a
la luz del sol. Alce la vista a la cama y me encontré a una mujer
que no debía pasar de los veinte años muy guapa-según los cánones
humanos-que estaba completamente pálida y que no sabía si llorar o
reírse. Debía de tratarse de Renee.
La
euforia era tan contagiosa que no pude evitar unir mis risas con
ellos.
Como
Edward ya habia cortado el cordón y se había encargado de limpiar
al bebe, mi único trabajo fue ver el estado de salud de la madre. La
examine y la encontré en perfecto estado.
"Buen
trabajo, Edward", pensé orgulloso. Parecía que no me escuchaba.
Renee
me sujeto la mano y susurro.
-Muchas
gracias.
La
acaricie el pelo suavemente y se estremeció con mi contacto gélido.
-Dáselas
a él-señale a Edward mientras se quitaba su camiseta zarrapastrosa
de color negro de los Guns and roses y tapaba a la criatura con ella.
-¿Qué ha sido?-pregunto curiosa.
Con
la emoción se me habia olvidado ver el sexo de la criatura.
-Oye
papa primerizo-bromee con Edward y oí como me lanzaba un gruñido-
Mira ver el sexo de la criatura.
Edward
levanto un poco la camiseta y pegó un respingon. Después puso cara
de susto.
-Carlisle…-le
temblaba la voz- A este bebe le falta algo.
Renee
se puso a gemir y yo me estremecí y me acerque a ellos.
Levante
la camiseta y por acto reflejo propiné una colleja a Edward.
"Idiota",
Le recrimine mentalmente.
-Yo
que iba a saber-se defendió-todos son iguales cuando nacen.
Le
ignore y me dirigí a Renee con una sonrisa deslumbrante y le
anuncié:
-Señora
Swan, acaba de ser usted madre de una niña.
Renee
se puso a llorar de emoción.
Oímos
el sonido de las ambulancias, pero parecía que Edward estaba en otro
lugar.
Puso
en su pecho a la criatura y mientras la acunaba suavemente le cantaba
una nana. La luz de sus ojos era increíblemente suave y por un
momento se me dio un aire a otra persona. Aquello me entristeció. Se
hubiera sentido muy orgullosa de él.
Las
ambulancias hacían un ruido infernal y se oyó un remolino de
personal medico, pero en aquella habitación solo se podía oír el
sonido de la voz de Edward y su nana. Ayudé
a transportar la camilla donde estaban Renee y su pequeña hasta la
ambulancia, mientras Edward sentado en el porche, miraba con aire
ausente.
Cuando
se fue la ambulancia hacia el hospital, me acerque a Edward muy
lentamente y nos quedamos un rato en silencio.
-¿No
vas a ir a verla ni preguntar como se llama?-pregunté, rompiendo el
silencio.
-No-respondió
escuetamente.
Y
antes de formular la pregunta me contestó:
-No
quiero que ella se mezcle con criaturas oscuras como yo. Se merece
una vida normal.-susurró con un deje de tristeza.
Desistí
de decirle nada, por lo que decidí cambiar de tema.
-¿Qué
hay del vampiro que se llevo a Renee?-Me tenia preocupado ese tema.
¿Realmente solo era una venganza contra Charles Swan o habia algo
más?
-Era
muy extraño. No pude verle el rostro, solo sé que era pequeño y
aunque era veloz, le alcance muy rápido. Yo fui mas fuerte que él y
le quite a Renee, pero de repente me vi en el suelo retrocediéndome
de dolor-Hizo una mueca-Estuvo un rato pero no se que debió pasar,
que vio u oyó a otro y salio corriendo sin mas dejándome a mi con
la mujer.
Me
estremecí levemente al pensar que podía haber otro vampiro más en
Forks. ¿Que eran lo que estarían buscando?
-Es
extraño, Carlisle-Edward interrumpió mis pensamientos- Pero este
vampiro ha seguido un patrón de conducta muy diferente al del resto.
Si hubiera sido una venganza o una simple cacería, hubiese matado a
Charlie y a Renee en la casa y no se hubiese arriesgado tanto.
-A
lo mejor no quería cazarla, si no llevársela-se me cruzó un nombre
por la mente y me estremecí, mientras Edward me miro estupefacto-Y a
lo mejor no era a Renee a quien se quería llevar-sentencie.
Edward
respiro agitadamente y se sacudió la cabeza para quitarse un mal
presentimiento.
-Eso
no nos importa a nosotros-respondió secamente-Dentro de un mes nos
mudaremos a Denali y no volveremos a saber de ellos.
No
quise pensar nada pero esperaba que la criatura que se habia querido
llevar a Renee o a la niña, no fuera uno de los enviados de Él. Eso
significaría que también buscarían a Edward.
-
¿Nos vamos?-le dije después de un rato en tenso silencio.
-
Vale- Dijo feliz y sonrió picaramente-Yo conduzco, papi.
Suspire
y le di las llaves. Esa noche se lo había merecido.
Fuimos
avanzando hacia el coche, cuando de repente Edward se paró en seco y
se puso tenso. Le oí gruñir tenuemente y entonces me giré y di un
leve respingo cuando vi sentada en el tejado, una pequeña figura de
color negro que nos miraba con sus ojos rojos llenos de odio.
Y
tan rápido como había apareció, volvió a desaparecer.
Edward
volvió a la normalidad y montamos en el coche.
Respiraba
agitadamente, pero en el fondo me alivió que ese vampiro no fuera el
mismo que el que mató a Elizabeth Masen.
