Aquí está por fin el segundo capítulo de esta historia, espero que os guste tanto como el primero.
Ni la saga de Olvidados ni Boku no Hero Academia me pertenecen, son de Michael Grant y de Kohei Horikoshi respectivamente.
Capítulo 2
309 horas, 28 minutos
Izuku escuchaba con una sonrisa a su tío hablando, era entretenido oírle contar anécdotas divertidas y su tío Hajime parecía no quedarse sin cosas que contar, estaban esperando a que la prima de Izuku, Kaori, volviera de hacer varios recados por la ciudad.
Kaori tardó una media hora en regresar a casa, miraba callada y seria a Izuku y enseguida pasó del chico y se encerró en su habitación dando un portazo sin mediar palabra alguna a su primo. El chico del pelo verde se quedó mirando el lugar donde antes había estado su prima sin comprender el motivo de esa animadversión que esta parecía guardarle sin razón aparente.
Mariko se disculpó por el comportamiento de su hija y subió las escaleras rumbo al cuarto de la joven algo molesta con su actitud. Abrió la puerta sin llamar y entró. Kaori estaba sentada en la cama con los auriculares puestos escuchando música. Ignoró a su madre pese haberla visto, lo que incrementó el enfado de la adulta, quien le retiró los auriculares de los oídos con cierta brusquedad.
Con eso consiguió por fin captar la atención de su hija, que la observaba algo molesta al verse interrumpida, aunque eso a la adulta le dio igual, no pensaba tolerar esa clase de comportamiento por parte de su hija.
-Vas a bajar, le vas a saludar y te ofrecerás a enseñarle la ciudad, ¿te ha quedado claro?-dijo Mariko con un tono que no admitía replica alguna-Y no pongas esa cara-añadió al ver la expresión de su hija-Sólo va a estar unos días aquí y quiero que te muestres amable con tu primo. Una vez dicho eso salió del cuarto seguida de su hija y regresaron al salón ambas sin mediar palabra.
Izuku seguía ahí hablando con Hajime contando sus experiencias en la UA, pero al entrar ellas dos, la conversación se detuvo.
Kaori rodó los ojos con cierta molestia y se acercó a su primo al notar la reprobadora mirada que su madre le estaba dirigiendo en ese momento.
Tras haberse presentado ante su primo, Kaori le sacó fuera de la casa dispuesta a enseñarle la ciudad y acabar cuanto antes con todo eso, pues ella prefería estar haciendo otras cosas antes que perder tiempo mostrando la ciudad a alguien que iba a estar poco tiempo, pero sabía que era mejor no desobedecer a su madre. Tenían por delante dos horas hasta que la hora de comer llegase, tiempo de sobra para que viera los lugares interesantes de la ciudad.
Izuku prestaba atención a las breves explicaciones de su prima, no sabía bien que pensar aún de la ciudad, por el momento le parecía más que una ciudad pequeña un pueblo grande, pero se cuidó de no mencionar eso pues no sabía si el comentario sería bien recibido por la irascible de su prima e Izuku ya tenía suficiente experiencia con Bakugo como para saber que hay cosas que es mejor no decir.
-¡Vamos!-dijo molesta Kaori, quien estaba andando por delante de Izuku-¿Es que no sabes andar más deprisa o qué?
-L-Lo siento-se disculpó Izuku, que se había quedado rezagado durante unos minutos debido a que tenía la cabeza en otro sitio. Su prima se limitó a bufar molesta mientras que el peliverde aceleraba el paso para ir a la altura que ella.
Y es que desde hacía un rato, Izuku había notado que en ningún momento su prima había mencionado su quirk o hecho alarde del mismo.
-¿Puedo hacerte una pregunta?-murmuró el chico mirando a su prima curioso.
-Lo acabas de hacer-señaló ella impaciente, no tenía ganas de perder el tiempo con el idiota de su primo, al menos no más del estrictamente necesario.
Izuku tragó saliva antes de atreverse a sacar el tema-No he podido evitar darme cuenta de un detalle-empezó a decir el chico algo incómodo-y es que en ningún momento has mencionado tu quirk ni nada por el estilo.
Kaori apretó los puños con rabia hasta que se hizo daño en la piel con las uñas, su primo era, definitivamente y sin alguna duda, un imbécil sentenció la joven acelerando el paso, se le habían quitado por completo las ganas de seguir con esa maldita farsa que era el tour por Hōshasei kōnā.
Dio media vuelta sin fijarse si su primo la seguía o no, le daba exactamente igual lo que él hiciera, cuanto menos contacto tuviera con él mejor, Kaori no quería pasar más del tiempo necesario con él.
Izuku la seguía en silencio, arrepentido de haberle hecho esa pregunta, aunque la reacción de ella era suficiente respuesta y es que no costaba adivinar que su prima carecía de particularidad. Él comprendía a la perfección lo que se sentía siendo quirkless. Y era consciente de que había metido aún más la pata con su prima.
2 días después
Kaori desayunaba junto a sus padres y su primo en la cocina, estaba contenta, era el último día de su primo ahí y la joven no podía esperar a que se fuera de una vez.
Izuku miró la hora curioso, eran las 8 menos cuarto de la mañana y el autobús no salía hasta las 9, por lo que tenía tiempo de sobra todavía, pues la estación de autobuses no estaba demasiado lejos de la casa de sus tíos.
A las 8 ya habían terminado de desayunar e Izuku estaba recogiendo sus cosas cuando oyó el sonido de vajilla estrellarse al suelo. Bajó deprisa a ver qué había sucedido, pero al llegar a la cocina la encontró completamente desierta y en el suelo de esta yacían los trozos de lo que previamente había sido un vaso. Algo extrañado al no ver a su tía ahí fue al salón a preguntar a su tío, pero se encontró con una escena similar, la televisión se hallaba encendida pero no había nadie viéndola y en la televisión no se veía nada más que estática. En la pequeña mesita del salón se hallaba una taza llena del té preferido de su tío, pero no había rastro de este.
Ya temiéndose que hubiera pasado algo terrible, subió los escalones de dos en dos y se dirigió al cuarto de su prima para segundos después abrir la puerta con cierta urgencia, el alivio que sintió al verla tumbada en la cama escuchando música fue indescriptible.
Se acercó a ella e intentó llamar su atención, algo que consiguió al poco. Kaori le miraba molesta.
-Más te vale que sea importante-le amenazó la chica.
-Los tíos no están en casa-dijo Izuku serio, no sabiendo muy bien como decirlo, por lo que había optado por ser directo.
-Pues claro que están en casa, imbécil- gruñó Kaori.
Izuku negó con la cabeza-Si no me crees, compruébalo tú misma, pero no están en casa-repitió el usuario del One for All.
-Cómo me estés engañando te vas a enterar-dijo Kaori saliendo del cuarto seria, convencida de que su primo le estaba gastando una broma, pero al bajar y mirar se encontró con el mismo panorama que Izuku minutos antes.
Sin perder tiempo agarró su móvil y llamó a su madre, pero el teléfono no daba señal, algo muy extraño pensó, pensamiento que se intensificó al encontrar el móvil de su madre en la cocina, volvió a intentar llamar teniendo el móvil de su madre cerca, pero se repitió el mismo resultado.
Estaba empezando a asustarse, nada de lo que estaba pasando era normal, debía tratarse de una pesadilla, intentó convencerse de ello, aunque en el fondo era muy consciente de que no era así.
Izuku se acercó a ella en silencio y no habló hasta llegar a su altura-Deberíamos buscar a alguien, a algún adulto, quiero decir, no pueden haber desaparecido todos de golpe, ¿no?
Kaori asintió y le siguió fuera de la casa, tenía pocas ganas de discutir en ese momento con su primo, salieron a la calle y la estampa que se encontraron fue aún menos tranquilizadora que la que habían dejado atrás en la vivienda.
Había coches parados en medio de la carretera y según iban pasando por delante se fijaron en que estos se hallaban efectivamente vacíos.
Cuando pasaron delante de un carrito de bebé, Izuku se detuvo y se asomó al oír llanto proveniente de este.
Kaori se giró y comprobó molesta que su primo arrastraba dicho carrito- ¡¿Qué coño haces?! ¡Deja eso dónde lo encontraste, imbécil!
El aspirante a héroe la miró serio y negó, no podía dejar al bebé ahí tirado, no se lo perdonaría jamás si lo hacía.
La chica bufó y siguieron avanzando en su búsqueda de algún adulto por la zona.
Mariko miraba confusa dónde se encontraba, su marido y ella habían aparecido de golpe en el arcén de la carretera que salía de la ciudad. Y según podía ver su caso no era el único pensó la adulta al ver que no estaban solos, pero eso no era lo que más le preocupaba en ese momento a ella, lo más extraño de todo era la cúpula que bloqueaba el acceso a la ciudad, se trataba de una estructura esférica traslúcida que impedía ver su interior.
Se acercó a su marido callada, estaba preocupada por su hija y su sobrino-¿Tienes el teléfono ahí?-preguntó tensa la mujer, pero su marido ya se había adelantado y estaba llamando a su hija, pero frunció el ceño cuando le saltó el aviso de que el teléfono al que llamaba no tenía señal. Miró a su mujer y negó con la cabeza ante su muda pregunta. Repitió el proceso e intentó llamar a Izuku, pero obtuvo exactamente el mismo resultado.
Bueno, pues hasta aquí el capítulo, no os olvidéis de dejar comentarios, que es gratis y me gustaría conocer vuestra opinión
