¡Hola a todos! Espero se encuentren de maravilla 😊, gracias por poner este fic en favoritos y más a quieres me regalaron un comentario. Les comento que decidí dividir en 3 partes lo que resta del fic por la parte de terminar de editarlo, y que estaré subiendo en el transcurso de la semana, pero antes me gustaría leer sus hipótesis o cometarios al respecto con el título, que dentro de poco sabrán el porque "arena de tiempo". Sin más les dejo la primera parte y nos estamos leyendo . 😁


Shikadai no era un niño hiperactivo, pero la casa de los Nara le parecía un mundo llamativo aunque estuviera adornado de muchas reliquias, llamó a alguien para que lo llevará a ver de cerca todo aquello que le interesaba.

-¡Yoshi!- llamó a la mujer, ésta sostuvo la mano que el pequeño le extendía y se dejó llevar hasta el objeto.

-Shikamaru…- Dijo el mayor de los estrategas.

-Lo sé, viejo. Debemos averiguar la procedencia del mocoso-

-Bien, pero debo agregar que me preocupa tu madre, presiento que se va a encariñar con el niño-

-¿Y tú no?- Lo dijo casi sin meditarlo. Padre e hijo se observaron un largo rato sin saber que decirse.

Los mayores decidieron al llegar la noche que el pequeño Shikadai dormiría junto a Shikamaru.

-Shikadai- El pequeño volteó a ver a Shikamaru.- Ven vamos, tenemos que tomar un baño antes de merendar- el pequeño se dejó llevar, una vez en la bañera, el estratega aprovechó para observar detenidamente los gestos y rasgos del niño para poder identificar alguna otra particularidad aparte de los ojos esmeralda. El niño chapoteo un rato.

-Maru-el mayor salió de su reflexión, se había recargado y cerrado los ojos un poco.

-Dime-Shikamaru hacía horas que entendió que el niño se refería con diminutivos a los miembros de su casa, se detuvo a observar sus gestos, sus ojos eran hinoptizantes, por un momento se acordó de la rubia de Suna.

- Puedo preguntarte, ¿Quién es el viejo de las cicatrices?-A Shikamaru le asombró que le preguntará, pues al parecer conocía a cada miembro de su familia.

-Mi viejo- contestó, Shikadai frunció el ceño, al parecer aquella respuesta no le aclaró la duda.

-Obvio es un viejo- Vaya carácter podría tener el mocoso, pensó Shikamaru, debía aclarar las cosas.

Suspiró- mi padre-los ojos del ojiverdes se abrieron desmesuradamente además de pasarse de golpe dentro de la bañera.

-¡¿Tu papá?!-Shikamaru pensó que definitivamente era un Nara, y no por su reacción, sino por la genética, era un mini-él, sonrió.

-Sí, sabes me extraña que no lo sepas, digo conoces a Yoshino inclusivo me conoces a mi.- lo observó detenidamente, parecía que el niño había caído en cuenta de algo, ¿tal vez un error?.

Se sentó sin hacer ruido, evitando mirar al mayor.- mmm…Se parece a papá – sus ojos se humedecieron. Era su oportunidad pensó Shikamaru, pero al verlo triste, le dio un vuelco el corazón.-Pero papá no tiene esas cicatrices.- quiso preguntar más, pero les llamaron para ir a cenar.

Una vez vestidos bajaron, Shikaku notó la mezcla de alegría y melancolía en los ojos de su mujer a ver al pequeño Shikadai con un mameluco completo de Mapache, qué alguna vez uso Shikamaru pues nunca fue de su agrado esa pijama.

-Viejo-Se acercó Shikamaru a su padre-¿De dónde salió la ropa?- mientras su madre se acercaba al niño para preguntar si le gustaba su pijama y si Shikamaru lo había bañado bien.

-Tu madre nunca se deshizo de tus cosas, ha guardado tu ropa desde que eras un bebé- a Shikamaru le pareció un fastidio, pero de alguna forma miró a su madre con tristeza, era una forma de añorar los ayeres y tenía una respuesta.- No pienses demasiado en ello, hijo. Tu madre es consciente de sus actos.-

Se oyó la alarma de la arrocera, la mujer salió a prisa hacía la cocina. Shikadai la siguió, pero sin prisa, se detuvó a la altura de los dos hombres, observó detenidamente al mayor de todos, Shikaku le sostuvo la mirada hasta arquear la ceja como forma de cuestionarse el por qué era el centro de atención del pequeño y de la nada Shikadai continuó su andar hasta alcanzar a la mujer.

-Son intrigantes ¿verdad?- reaccionó ante el cuestionamiento de su primogénito pues había seguido con la mirada al niño hasta perderse de su vista.

-¿Qué dices Shikamaru?- sonrió de lado el nombrado.

-Que sus ojos son intrigantes.- Sé observaron por un instante hasta que agregó- conozco un par de ojos así, para ser exactos 2.

-¿Dos?- cuestionó el patriarca.

- Si, verás…- Sé rascó la nuca.

-La cena ya está, dice Yoshi- Shikadai estaba en el umbral del comedor. Los mayores le vieron, sus ojos parecían enormes pensaron ambos, nada que fuera de los Nara, además de tener un toque de misterio pues poco se distinguía sus pupilas, el pequeño decidió regresar por dónde vino, se asomó un poco antes de irse definitivamente y en susurró dijo- Sé lavan esas manos sucias- ambos hombres rieron estrepitosamente, pues toda aquella escena les pareció de lo más graciosa.

Habían pasado algunos días, mientras Shikamaru y Shikaku investigaban sobre todos los miembros del clan, y en definitiva no había forma de que ningún miembro del mismo se les pasará de forma desapercibida.

-Shikaku, ¿pudieron encontrar algo sobre la procedencia de Shikadai?- preguntó Yoshino, mientras apagaba las luces de la cocina y se dirigía hacia la sala.

- No, querida. Investigamos sobre todos los miembros del clan desde los inicios del árbol genealógico y nada, además Shikamaru no ha podido obtener más información con el niño-

-Es claro qué es un Nara, pero sus ojos... Y ¿si yo le pregunto?-

-Tal vez contigo pueda decirnos más de él- Se levantó del sofá y se dirigió hacia el encuentro con su esposa. – Y sobre sus ojos, la respuesta está en ellos…-

Mientras tanto Shikamaru estaba acostado en su cama, Shikadai dormía plácidamente a su lado, tenía rato que estaban a oscuras, meditada que su loca idea sobre los característicos ojos del niño, tomaba mucha fuerza después de que no encontraron nada sobre el pequeño en los antecedentes de los Nara, ningún rastro de perdidos o hijos bastardos. ¿Y el cabo suelto del prefijo Shika? Ese era otro punto que no tenía conexión.

-Si tan sólo pudieras decirnos más de ti, Shikadai- acaricio la melena del pequeño, admitía que era hermoso, al pasar los días le proporcionaba una felicidad inmensa que no sabía explicar del todo y que aún no hacia mención a sus padres, seguramente así se sentía tener un hermano. En realidad ese sentimiento estaba lejano a asemejarse. -Bueno descansamos un poco- bostezó diciéndose más para si mismo.

A la mañana siguiente, Shikamaru despertó escuchando risitas que Shikadai intentaba ocultar- Oe! ¿Por qué las risas tan temprano?- sin abrir los ojos, pero estaba seguro que Shikadai lo observaba, al no recibir respuesta, abrió un ojo para averiguar porque se había detenido las risas. El pequeño explotó en carcajada cuando Shikamaru lo observó, el mayor descubrió que el menor sostenía un marcador y eso no le agrado, se levantó temiendo descubrir alguna maldad del niño. Para cuando descubrió que le había rayado el rostro, Shikadai chillón saliendo de prisa hacía la puerta, Shikamaru alcanzó a bloquear la puerta, atrapando al menor en el proceso. -¡Tu! Pequeño Bribón.- la risa del niño le contagió, lo llevó hasta la cama, lo arrojó suavemente amenazando con hacerle cosquillas -¡Ruaaa!- El niño entre risas se quiso defender.

-No papá!- Rio cuando sintió las cosquillas.

Shikamaru se detuvo en seco, ¿acaso le llamó papá?

-¿Qué pasa aquí, muchachos?- Sé asomó Shikaku al abrir la puerta.

-¡Nada, Shika! Jiji- Sé sentó Shikadai, sin darse cuenta de lo que había dicho minuto atrás-

-¿Nada? Dai, escuchamos las risas desde la otra habitación- sonrió, -Shikamaru, ¿qué tienes qué decir al respeto?- Explotó en risas junto al niño cuando Shikamaru lo observó, Shikaku descubrió la maldad del niño. Yoshino se unió también cuando entendió el porque su esposo se había unido a las risas de la habitación contigua. Shikamaru bajo a desayunar una vez que se lavo el rostro, nadie regaño a Shikadai cuando este se disculpó prometiendo no volver a hacerlo.

Shikamaru necesitaba ir a la torre del Hokage por llamado de Lady Tsunade, durante su estancia intentó cuadrar toda la información que tenía sobre el pequeño Nara. Habían ocultado su presencia a ojos del clan pues lo más probable era que supusieron que el niño era hijo de Shikaku o de él, pues sólo los herederos del la cabeza podían llevar el prefijo Shika además su mente lo llevaba a pensar en la kunoichi de Suna, esa mañana durante su trayecto a la torre se topó con las únicas chicas que poseían ojos verdes o azules en su defecto y entendió muy pronto para su gusto que los ojos de Dai eran un secreto que Konoha no poseía, podría parecer absurdo, pero ya no tenía más ideas que explicarán la situación, el niño, y sobretodo quedaba la lejana posibilidad de que fuera un engaño, cosa que no tendría sentido algún.

Después de un par de horas de haber organizado todo para el día siguiente, regresó temprano a casa, esperaba llegar antes del anochecer. Fue tanta su sorpresa divisar a sus padres de paseo junto a Dai por la aldea, se alarmó demasiado, era una forma de exponerse, sus amigos y allegados sabrían que el infante no era alguien conocido, pero que a ojos de otros aldeanos no les extrañaría ver a una pareja algo mayor para tener un niño de tres años o en su defecto verían a un par de abuelos pasear con su nieto mientras los padres seguramente estaban en alguna misión.

-¿Qué hacen fuera de casa?- cuestionó al alcanzarlos.

Su padre enarcó una ceja mientras su madre contestaba- pues salimos a pasear ¿algún problema Shikamaru?-

-Eso es claro, pero es arriesgado salir sin saber la menor idea si Dai llegó a la casa como una forma de engañarnos-

Yoshino se indignó, Shikadai se encontraba comprando un helado muy cerca de allí. -¿Cómo has llegado a pensar eso hijo?- cuestionó Shikaku, mientras observaba a su mujer alejarse muy triste hacía donde estaba Dai.- Entiendo que te preocupes, pero es claro que no tenemos ninguna idea clara sobre Shikadai, además tu madre deseaba traer a Dai al parque-

-Lo siento, viejo, pero ya no se qué pensar-

-Pues no lo hagas, sólo disfruta. Sabes la llegada de Shikadai le ha dado alegría a la vida de tu madre..-

-¿Y a ti No? Mira que consentirlo, llevarlo a conocer el bosque y enseñarle un montón de cosas que a mi me enseñaste de chico no es…-

-¡Bueno, Bueno!- Sé rascó la nuca al ser descubierto.- ¿Y qué hay de ti?- observó de reojo a su único hijo, hacía un tiempo le descubrió ver al ojiverde con una especie de aura protectora, creía en las palabras de Shikamaru, pero al ver como interactuaba con el menor le hacía sentir viejo, como si frente a sus ojos logrará ver a su hijo criar a la siguiente generación.

-¡Maru!- Shikadai salió al encuentro del estratega, dejando a la mujer con un par de helados. La euforia con la que fue recibido Shikamaru, le hizo sentir una mezcla de alegría y vergüenza. Elevó al niño en brazos y beso el rostro del mismo. Se sintió idiota por haber pensado que Dai fuera parte de alguna absurda conspiración contra su familia de algún remoto e inconforme miembro del clan para estropearles la sucesión.

Shikamaru se disculpó con su madre, está con un gesto negó todo, no había necesidad de hablar más del asunto y el joven entendió. Shika se dijo mentalmente que Shikadai en su vida era lo mejor que le pudo pasar, algo así como un hermano, y recordó las palabras del niño en la mañana "papá".

-Ow Shikamaru no sabía que tenías un hermanito- escuchó decir una voz masculina a sus espaldas mientras llevaba a Dai en brazos, sudo frío.

-¡Kuro!- Sé agitó el niño mientras se giraba al encuentro de Kankuro, sus padres estaban a su lado y el menor exigió ser bajado. -¡Garu!- salió al encuentro de los mencionados.

-¿Cómo me acaba de llamar?- Hizo una muestra de fastidio el mediano de los Sakabu no.

Gaara, experimentó una sensación nueva al sentir como el niño Nara le abrazaba las piernas para después desbordarse con la mirada y la sonrisa del infante que sin miedo le regaló. Sonrió en respuesta.

-¿Gaara acaso estás sonriendo?- Sé alarmó Kankuro y al voltear a ver a Shikamaru dijo- ¿Qué pasa con este crío?

-Dai, no seas grosero- llamó Yoshino, acercándose a los hermanos para tomar al menor, Gaara se había puesto a la altura del mencionado, recibió otro abrazo pero ahora sobre su cuello y se dejó hacer además de contestar el abrazo.

-Querida, Él es el Kazekage Gaara y su hermano, de Suna, Sabaku No Kankuro.- Sé inclinó en una corta reverencia.

-Disculpen ustedes- Sé apresuró a decir la mujer.

- No se preocupe Señora Nara- Dijo el Kazekage.

Shikamaru escaneó inmediatamente los chakras a su alrededor y no encontró rastro de la problemática. -Gaara, Kankuro… ¿qué los trae por aquí?- era extraño que con los nuevos cargos de los hermanos estuvieran fuera de Suna.

-Shikamaru, no seas irrespetuoso- Dijo Shikaku, acercándose a este.

- No se preocupe ya estamos acostumbrados a su grosera forma de ser- escucharon todos.

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(Continuará)