Declaimer todos los derechos sobre Zootopia son para Disney y sus creadores, Yo sólo hago uso de sus increíbles personajes para crear una historia puramente de entretenimiento.


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Capítulo

2

Un chofer elegante

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Judy Hopps se despertó casi dos horas antes del aterrizaje, la emoción no le había dejado dormir demasiado, apenas había dormido seis de las 10 horas del vuelo, contrario a las palabras del Zorro sentado y plácidamente dormido a su lado, se sentía de maravilla, aunque debía de admitir que se asustó un poco con la fuerza de empuje que sintió en su cuerpo al momento del despegue, pero observar la luminaria de Zootopia desde las alturas le hizo olvidar eso inmediatamente.

Solicitó a la asistente del vuelo una botella de zumo de zanahorias y se lo bebió muy contenta, observó el amanecer desde la ventanilla, sin duda alguna aquella era una experiencia inolvidable.

Por la bocina de la aeronave se escuchó la voz del piloto anunciando que por fin habían llegado a su destino.

El aterrizaje fue menos escandaloso que el despegue y cuando menos lo sopeso las azafatas ya se encontraban indicándoles las salidas.

Se giró entonces hacia su acompañante para moverlo ligeramente y así despertarlo.

—Nick ya nos han dado la orden de salida.

Escucho a lo lejos la voz de Judy, se removió incomodo en su sitio, el cuello le molestaba un poco, se quitó el cubre ojos y lo primero que sus retinas captaron fueron las amatistas de su pequeña amiga.

—Zanahorias…—su voz sonó rasposa.

—Buenos días.

—Hmm— se estiró para así destensar sus músculos, las vértebras de su espina dorsal crujieron, se sentía ligeramente mareado— Buenos… ¿Qué tal tu noche?

—De maravilla, y ¿Tú? Has dormido demasiado— le cuestionó ella mientras el de mirada jade bajaba sus cosas del porta equipaje.

—Bien, solo estoy algo mareado, pero nada importante—le entregó la pequeña maleta purpura.

— ¿Seguro? — indagó ligeramente preocupada, él le sonrió y asintió, entonces ambos se encaminaron junto a los demás pasajeros hacia la salida.

—Espero que no nos tardemos en encontrar nuestras maletas— musitó Nicholas antes de salir, sintiendo en su rostro la brisa fresca y agradeció esto ya que le hacía sentirse mejor.

—Leí que el sistema de cintas de transporte para equipaje del aeropuerto está dividido por el tamaño de sus usuarios, así que será más sencillo buscarlo— exclamó fascinada y el ex-estafador se rio entre dientes del entusiasmo con el que la Hopps había dicho aquello.

—Claro.


El día en Zoondres comenzaba desde las 4:30 am, ya entonces en sus calles se podría apreciar un número considerable de animales llevando acabo sus labores o en su defecto dirigiéndose a sus respectivos lugares de trabajo.

En el ambiente se podía percibir el aroma del café y té acompañado del pan recién horneado, cualquier presa o depredador Britanimalico sabía que la primera comida del día era una taza de cualquiera de los líquidos anteriores y un croissant recién hecho.

O eso era lo que él consideraba que debía ser, pues eso le habían enseñado desde que tenía memoria.

Dio una mordida a su pan relleno de queso y verduras y checo la hora en su Ratlex, un cuarto para las siete, ya era hora de marcharse, doblo perfectamente el diario que sostenía entre sus patas y dejándolo en la mesa de aquel rustico restaurante que era su favorito desde joven, se dirigió a cumplir su propio itinerario laboral, se despidió del viejo carnero que atendía el mostrador y cruzó la calle adoquinada hasta la furgoneta oscura de gran tamaño estacionada al otro lado de la acera.

Encendió el motor y echo un vistazo rápido a las cuatro carpetas que descansaban sobre el asiento del copiloto, eran los expedientes de los cuatro Agentes de Zootopia, a los cuales iría a recoger en ese momento ya que si sus cálculos no le fallaban llegarían al aeropuerto en menos de una hora. La razón de que se les hubiese hecho llegar en un vuelo normal y no por vías militares se debía a la confidencialidad del asunto, pues el operativo que estaban llevando a cabo era demasiado importante como para dejar que se filtrase demasiada información; también era por eso que los detalles de dicha operación se les darían a penas ese día a los Oficiales en cuestión.

Se pasó una pata por las largas orejas las cuales se hicieron hacia atrás pero de inmediato recuperaron su erguida posición original, suspiro esperando que el semáforo cambiase de color, a decir verdad había algo que le molestaba de esos Agentes, y por ello había pedido ir personalmente a recogerlos.

Aunque más que molestia debería de decir que era curiosidad.

Le resultó bastante peculiar que entre los seleccionados figurasen dos de los primeros Oficiales en sus respectivas especies del cuerpo policiaco de Zootopia, en este caso un zorro y un conejo. Su instinto le dijo que aquella singularidad resultaría bastante entretenida y por ello tenía que saber que era lo que hacía a los altos mandos de aquella ciudad considerar a esos dos tan especiales como para mandarlos antes de si quiera cumplir cinco años de servicio, a ser partícipes de una misión internacional.

Sonrió de lado, parece que muy pronto conocería a dos animales interesantes.

El semáforo se puso en verde y apretó el acelerador ligeramente, tomando la desviación hacia la carretera para poder tomar después la bifurcación hacia la autopista que le conduciría hasta el aeropuerto, mientras conducía se percató de que había una afluencia vehicular más grande de lo que esperaba, supuso que era normal dado que el periodo vacacional de verano había comenzado hacia unos pocos días, al parecer le llevaría al menos una hora y media llegar.

Se acomodó el elegante traje y ajustó su corbata oscura una vez hubo estacionado la camioneta en el parquímetro, camino a paso lento y firme hacia el enorme edificio, cientos de animales de diferentes especies y tamaños pasaron a su lado, ya sea que acabaran de llegar o que partirían ese mismo día a sus respectivos destinos. A pesar de su estatura corta en comparación a los demás usuarios del lugar el no necesitaba buscar la ubicación del lugar al que iría, por lo que no le molestaba que su vista fuese obstruida, subió a las escaleras eléctricas, con dirección al ala este del establecimiento.

Desde su posición inmediatamente distinguió a los cuatro mamíferos que esperaban su llegada parados junto a la central de información, su atención se centró principalmente en la pequeña figura de cierta coneja que a simple vista se miraba muy animada y un zorro con una sonrisa cínica.

— ¿Oficiales Fangmayer, Wolford, Wilde y Hopps?— preguntó por cortesía al llegar, a pesar de que bien sabía que efectivamente eran ellos.

Cuatro pares de ojos se posaron en su persona.

Frente a ellos se encontraba parado un macho de liebre de pelaje grisáceo oscuro y atigrado con un traje Arcany negro y semblante sereno.

Amatista vs Zafiro.

La coneja tenía una mueca de sorpresa, misma que sus colegas compartían.

—Si— contestó primero ella— ¿Usted es la persona del ISOS?

—Me temo que no pertenezco a la ISOS pero si soy el encargado de llevarlos hacia el lugar de la reunión con el personal del mismo—su manera de hablar era elegante y con un acento un poco raro según Nick— Si gustan acompañarme— indicó girándose.

—Claro— contestaron los Oficiales tomando sus equipajes del suelo.

—Wow parece que los choferes de este país ganan muy bien— comentó el zorro a su felino compañero, refiriéndose a la ropa que vestía su transportador.

—Mmh— asintió David.

La liebre sonrió, no les sacaría de su error por el momento.

—Entonces Señor chofer, al lugar donde vamos ¿Nos darán el desayuno? No hemos probado bocado desde ayer ¿Sabe?— indicó Wilde.

—Nick no seas grosero— le reprendió Judy.

— ¿Qué dije Zanahorias?

El de iris azul observó de reojo a la fémina.

—Oh no se preocupe, habrá un buffet— le contestó simple, mientras bajaban por las escaleras.

—Estupendo, muero de hambre—musitó animado.

— ¿No estabas mareado hasta hace poco?— cuestionó la coneja rodando los ojos.

—Probablemente eso sea por lo niveles bajos de azúcar en mi sangre orejas largas.

—Aja.

Llegaron rápidamente a la furgoneta y tras acomodar el equipaje en la parte posterior los cinco subieron para dirigirse a su destino.

La sede de la Policía Metropolitana de Zoondres.


La belleza de aquel nuevo lugar estaba lejos de compararse a la modernidad de Zootopia, por el contrario aquellas fachadas y calles rusticas y antiguas le conferían un aire misterioso y solemne, o eso era lo que creía la hembra de pelaje gris mientras la camioneta se desplazaba por el sitio, por su parte el ex-estafador y los otros dos machos de su grupo concordaban en que era realmente curioso, extraño y gracioso que condujeran del lado opuesto de la calle en comparación a casa.

Simplemente era fascinante descubrir otro "mundo".

Otra cosa que los cuatro notaron que diferenciaba a Zoondres de Zootopia y que posiblemente era más extraño que conducir del lado "equivocado" era que en ciertas zonas de la ciudad se podían apreciar algunos letreros con las frases, "Zona Depredador" o "Zona Presas" y "Zona Comunal", a los cuatro no le agrado pensar en la razón detrás de aquellos carteles pero lo comprendían, no todas las ciudades del mundo seguían el mismo sistema de inclusión que se manejaba en su ciudad natal, incluso dentro de su mismo país esto todavía no se veía expandido por todos los rincones.

Cruzaron el enorme puente colgante que conectaba la ciudad a través de un amplio canal y a lo lejos distinguieron un enorme edificio de seis pisos de altura, de mármol blanco y detallada fachada con un hermoso escudo de armas que portaba además las siglas MPZ (Metropolitan Police of Zoondres).

La liebre saludo al guardia del estacionamiento, un alce de gran tamaño que vestía una chaqueta fosforescente con unas cintillas de cuadro monocromáticas en el pecho y la espalda, cuando este abrió la reja para que pudiesen ingresar. Vaya el uniforme de la policía de ese país era… llamativo.

Se aparcaron cerca de la entrada.

—Dejaremos aquí sus equipajes Oficiales. Así que acompáñenme— pidió el macho Britanimalico de estatura menor, entonces Hopps se dio cuenta que él era más alto que ella casi de la estatura de su pelirrojo amigo, solo unos pocos centímetros menos, ciertamente las liebres eran de gran tamaño en comparación a sus primos los conejos. Vio también que este llevaba unas carpetas bajo el brazo, pero no le dio tanta importancia, seguramente tendría asuntos que tratar en ese sitio después de llevarlos.

Los cuatro Agentes extranjeros le siguieron el paso, y admiró como estos estaban algo impacientes, probablemente la institución le profería algo de intimidación, las puertas automáticas se abrieron y se dirigió a la pequeña recepción donde una Señora llama atendía los teléfonos.

—Buenos días Agatha— saludó amablemente.

—Buenos días para usted también. ¿Cómo está?— le devolvió con una sonrisa.

—Muy bien. ¿El Comisionado Camell, en que sala se encuentra?

—Está en la sala siete del quinto piso con los Oficiales del ISOS. Le diré que ya han llegado.

—Gracias— se despidió de la hembra mayor — Por aquí—con un movimiento de pata les indicó a sus acompañantes que lo siguieran hasta el elevador, una vez salieron de este se toparon con un joven Oficial, un cerdo marrón, el cual les dirigió una mirada interrogativa, y después saludo al conductor—Disculpa ¿Podrías guiarlos a la sala siete?, estas personas vienen con el Comisionado. Tengo algo que hacer así que no puedo acompañarlos hasta allá, ¿Está bien?

Los cuatro intercambiaron miradas, parecía ser que su chofer era bastante conocido en el sitio.

— Claro yo los llevare— asintió.

—Entonces Oficiales, los veré dentro de poco— se despidió con un elegante tono y giro en dirección contraria a donde estaban, bajo la atenta mirada de los mamíferos.

— ¿Señor popularidad?—soltó Nick— Con razón puede comprar un Acany. Ser chofer parece ser un negocio rentable ¿Debería mudarme aquí?

Fangmayer y Wolford rieron.

—Zorro bobo, compórtate— y su pequeña amiga volvió a llamarle la atención.

— ¿Qué dije?— musitó sonriendo con burla.

El cerdo de nombre Preston los guio hasta la enorme puerta tamaño elefante de la sala siete y tocó un par de veces, hasta que por esta apareció un enorme jaguar.

—Señor estas personas vienen a verlo—indicó el joven y el felino los observó inmediatamente reconociéndolos.

—Oh claro, Bienvenidos a Zoondres Oficiales— Se apresuró a saludarlos de pata, con la cortesía característica de sus compatriotas— Adelante la reunión la comenzaremos en breve.

—Si Señor— respondieron al unísono tras devolverle el saludo.

Dentro de la habitación se encontraban otros tres animales más a parte del jaguar, un tejón, un bisonte y un canguro, todos vestían trajes elegantes y estaban sentados en una mesa al centro de la sala, el Comisionado le indico sus lugares y detrás de la mesa se encendió un proyector.

—Comenzaremos en cuanto el Agente Savage y su escuadrón lleguen, mientras tanto les presentare a estos caballeros, Walter Teslon, secretario de defensa— señaló al tejón quien asintió— el jefe del Centro de Inteligencia Animal Steven Willpaw— el bisonte, los cuatro Agentes le reconocieron de inmediato, dado que era el representante de la CIA de su país natal además de un ex-jefe de policía del ZPD — y el inspector en cargo de la ISOS Theodore Smashwell— por último el canguro— y su servidor Gordon Camell, soy el Comisionado de la MPZ.

—Es un placer Señores— habló el lobo en nombre de sus compañeros.

—Ellos son los Agentes de Zootopia—continuó el felino de pelaje oscuro.

—Los subordinados recomendados de Thomas—habló el bisonte ensanchando una sonrisa torcida—Vaya, realmente mandaron a un zorro y una coneja. Sí que todo cambia, en mis tiempos en las fuerzas de Zootopia eso habría sido impensable y habríamos encerrado al loco que si quiera tratara de sugerirlo.

Aquel comentario no les agrado a ninguno de los mencionados, pero solo asintieron simulando empatía por, quisieron pensar, intento de broma.

—Burócratas- murmuró por lo bajo Nick haciendo una mueca de desagrado, recargando el mentón en una de sus patas, dejando al aire el resto de sus pensamientos que fueron instantáneamente captados por los otro tres lo cuales asintieron.

Que molestos todos esos animales pomposos y conservadores que no sabía del lugar y ocasión para hacer bromas, ni mucho menos su pobre sentido del tacto para hablar sobre ciertos temas

La puerta se abrió de nueva cuenta tras un rato y por ella entro aquella liebre que los había recogido seguido de otros cuatro animales, dos leones, una hembra y un macho, un rinoceronte y una hembra de lince.

Hopps y Wilde se lanzaron unas miradas confusas junto con Fangmayer y Wolford.

—Agente Savage, que bien que llega, la reunión puede comenzar entonces—afirmó el Comisionado dejando a los extranjeros bastante atónitos.

—Buenos días. Siento si no me presente adecuadamente antes, mi nombre es Jackson Savage, simplemente Jack, soy el Agente a cargo de la misión.

Oh, dulces galletas con queso, Judy sintió sus mejillas arder ligeramente por la vergüenza que le causaba reconocer que había confundido a su superior con un chofer, mismo sentimiento que sus colegas compartían, excepto por cierto zorro mañoso.

—Ya decía yo que un chofer no podía comprar Arcany— soltó el susodicho sonriendo, igual a que si hubiera encontrado la respuesta más obvia a un complicado acertijo y recibiendo casi al instante un golpe en las costillas por parte de su Zanahorias—Auch

—Bien, entonces pasare a dar los detalles del operativo, dejare la presentación de mi equipo al final, por cuestiones de tiempo, ya saben para no aplazar el desayuno.

—Hmh…

El de ojos jade sonrió de medio lado con una mirada suspicaz, vaya esa liebre tenía sentido del humor.

Una vez que todos los presentes se acomodaron en sus respectivos asientos y alguien hizo el favor de apagar las luces, Jack se situó al frente y comenzó la presentación.

—Algunos conocerán a esta compañía Aurea Boralis que fue inaugurada cinco años atrás, convirtiéndose rápidamente en líder de innovación tecnológica y farmacéutica. Hace tres años, dos después de la apertura de dicha compañía, un empleado de Aurea Boralis contacto con la oficina, su nombre Oggie Abamovich— en la pantalla se apreciaba a un elefante bonachón— hizo la denuncia de unos contratos sospechosos con algunas empresas extranjeras de materiales químicos peligrosos, también detecto que dichas compras y ventas de materiales no estaban en los registros de la empresa, debido a la falta de evidencia, en su momento no se pudo hacer nada, por lo que el Señor Abamovich acepto trabajar en colaboración con la MPZ para indagar el asunto, como un informante, manteniendo un bajo perfil, logro recabar información importante sobre un laboratorio clandestino ubicado en el extranjero, en algún lugar de la ciudad de Zootopia, sin embargo, hace ocho meses, cuando estaba a punto de descubrir la ubicación exacta de dicho lugar y su propósito, esto—señaló la siguiente fotografía, cuyo contenido era bastante fuerte, cualquier animal de estómago débil seguramente vomitaría, los nervios de Judy se tensaron aquello era espantoso— supuestamente y según el reporte Oficial, Abamovich estaba intoxicado y resbaló hacia una trituradora industrial, cuando regresaba a su oficina porque había olvidado las llaves de su departamento.

A los presentes les tomo un minuto procesar aquella información inicial.

— ¿Y qué sucedió con la información recabada?—cuestionó Sean.

—Todos los archivos desaparecieron— habló el león desde otro punto de la sala respondiendo en lugar de su superior.

—Así es, toda la investigación fue robada el mismo día del accidente de Abamovich— frunció el ceño— Sin embargo logramos encontrar algunos archivos encriptados con fragmentos de la información, y se descubrió una fecha, el 17 de septiembre, que será dentro de un mes y medio. También, de lo que ya se poseía, se ha revelado que la mayoría de los animales involucrados y sitios mencionados son precisamente de la ciudad de Zootopia, es por esto que se pidió la colaboración de su oficina— los miró y después volvió a cambiar la diapositiva—Este— señaló la foto de un zorro ártico con cara de pocos amigos, uno de sus ojos era totalmente blanco y tenía una gran cicatriz en forma se zarpazo a lo largo de ese lado de su rostro— es Malakai Syrus de 38 años, ex-militar, estuvo preso luego de su salida forzada del ejercito tras ejecutar a más de 20 rehenes, escapo cuando se le trasladaba a una prisión federal, desde entonces cuenta con un historial criminal de 10 años y una docena de órdenes de aprehensión en más de 16 países, traficante, contrabandista y asesino a sueldo. Pero misteriosamente su registro fue completamente limpiado hace una década.

Nick se sintió incomodo de conocer aquellos datos de alguien de su misma especie y cercano a su rango de edad.

— Actualmente trabaja como guardaespaldas de este otro caballero de interesantes antecedentes—Savage siguió con su explicación cambiando de diapositiva, ahora la foto era de un elegante oso polar, más delgado de lo que solían ser habitualmente los de su especie, vestido con un traje Arcany gris—graduado de la universidad de Foxford con un doctorado en Química y Farmacéutica, hijo de un magnate de los automóviles, Simon Abadi Kalender de 49 años, al morir su padre tomo el control de la empresa familiar, pero tras la crisis de hace un par de años, esta cayo en bancarrota, aún conserva algunas propiedades en el extranjero con las cuales sobrevive debido a su nueva compañía , es el presidente de Aurea Boralis. Los nombres se estos dos figuraban en todos los reportes de Abamovich.

—Entonces ¿Para qué estamos aquí exactamente? La logística pudo haberla hecho un solo consultor de nuestro departamento—habló por fin Judy ya recompuesta y con un semblante serio.

—Llevaremos a cabo una investigación en conjunto este mes y medio, para descubrir la ubicación exacta del laboratorio, después mi equipo y ustedes nos dirigiremos a Zootopia para resolver todo este asunto y atraparlos en el acto— le contestó cortésmente.

—Comprendo. Pero si el Señor Abamovich está muerto y la información que recabo fue robada ¿Cómo lo haremos? No hay tiempo suficiente para llevar a cabo un operativo encubierto— la coneja le devolvió la mirada y él sonrió— a menos de que ya lo estén llevando a cabo…

—Exacto Señorita Hopps, los aquí presentes—señaló a la lince y el león macho— el Agente Maxwell y la Señorita Sarini han estado trabajando desde hace seis meses en la empresa.

—Sorprendente— musitó Wilde cruzándose de brazos— ¿Realmente necesitan nuestra intervención?— agregó en voz baja.

—Nosotros hemos descubierto un código que oculta algunas fechas y ubicaciones, las cuales utilizaremos para la investigación— habló Sarini con voz profunda y delicada.

—Está bien, ahora lo comprendo Señor—asintió la hembra de conejo vislumbrando el papel que jugaban ella y sus camaradas.

—Nuestro operativo, será supervisado por estos tres caballeros, dado que se trata de una colaboración entre dos países— señaló a los burócratas—Y eso es todo de momento. Los demás detalles de la misión se les entregaran más tarde, por lo pronto concluiremos con la reunión para que puedan instalarse, se hospedaran en mi residencia de campo, para llevar a cabo esto con disimuló.

—Si Señor— respondieron los cuatro Oficiales.

—Entonces por ultimo les presentare correctamente a mis subordinados. Raymond Maxwell— el león dio un paso—Rea Sarini— la lince asintió—Lorelei Sabann— la leona les sonrió— y mi viejo amigo Rupert Rinhoall— por último el rinoceronte quien solo les dirigió un par de miradas.

—Entonces nosotros nos retiramos Agente Savage—interrumpió el comisionado levantándose junto a los otros tres animales que no eran parte del equipo.

—Claro comisionado, caballeros, que tengan una buena mañana.

—Lo mismo para usted.

Y se retiraron rápidamente pues tenían otros asuntos que resolver.

—Y bien… ¿Dónde está el Buffet?—indagó Nick levantándose y cruzándose de brazos.

—Oh ¿Enserio?, Nick— la de mirada amatista se golpeó la frente y sus orejas bajaron apenadas. Jack Savage enarcó elegantemente una ceja y rio entre dientes.

—Por aquí Oficial Wilde.


Era alrededor de las tres de la tarde cuando habían llegado a la casa de campo de la liebre grisácea, esta era bastante grande, una casa antigua a las afueras de Zoondres, de amplios y verdes jardines, unas cuantas y considerables hectáreas componían la propiedad, y esto a Hopps le recordaba en cierta medida a su pueblo natal.

Su mejor amigo había ido a tomar una ducha y sus otros dos colegas se encontraban acomodando sus cosas en sus respectivas habitaciones de la casa.

La amabilidad del Señor Jack en verdad era bienvenida. No quería imaginarse como hubiese sido vivir tanto tiempo en un hotel, ni mucho menos quería imaginar la cuenta de hospedaje.

Aspiró profundamente llenando sus pulmones con el aire fresco del lugar, observando desde el pórtico tan maravilloso panorama que se dibujaba ante ella.

—Cuando llega la nieve en diciembre es una postal muy hermosa para regalar— una voz sobria y masculina le sorprendio llegando desde su flanco derecho, rápidamente se giró encontrándose con el de mirada zafiro.

—Puedo imaginarlo. Me recuerda un poco a los campos de cultivo de mi pueblo— le comentó ella volviéndose de nuevo hacia su posición original.

—Leí en su archivo que nació y creció lejos de la gran ciudad.

—Sí, así es, soy lo que se conoce como una conejita de campo Señor.

— ¿Y que la motivo a convertirse en la primera Oficial coneja de la fuerza? Hasta donde sé, la vida en el campo es pacífica y bastante satisfactoria, al contrario del estrés y ajetreo de una metrópoli—era su oportunidad de comprobar si ella realmente era un buen elemento, aunque debía de admitir que ya llevaba cierta impresión favorable en la reunión.

—Bueno, usted sabe de niños todos tienen sueños, como convertirse en doctores, bomberos o astronautas, mi sueño era ser policía y solo dio la casualidad que yo era una coneja que además nunca sabe cuándo rendirse— sonrió al recordar el pasado.

—Por cierto también supe del caso de los aulladores, felicidades, sin muchas herramientas y con numerosa dificultades y además siendo su primer caso lo hizo bastante bien— Judy lo miró de nuevo.

—No todo el mérito es mío, Nick, el Oficial Wilde, mi compañero, que en ese entonces era un civil me ayudó mucho— sus ojos brillaron con orgullo.

—Oh es verdad, Wilde, supongo que sus habilidades para la comunicación eran tan buenas como ahora—recordó y reconoció la sagacidad del zorro para soltar sus comentarios a los demás.

—Si, a propósito en verdad estamos muy apenados por la confusión, nosotros solo supusimos que usted era un simple conductor, no queríamos ofenderlo—se disculpó.

—Tranquila Señorita Hopps, no lo hicieron, además fue mi error al no presentarme adecuadamente desde un principio— le sonrió restándole hierro al asunto— pero sospecho que su compañero, de alguna manera sabía quién era yo, o al menos se lo imaginaba. Aun a pesar que usualmente los demás animales tampoco pensarían que una liebre pueda ser un Agente.

—Señor, si me permite decirlo, aunque mi caso y el del Oficial Wilde son la excepción que demuestra que se pueden romper los esquemas, ¿Cómo fue que usted decidió ser un Agente?— exclamó con genuina curiosidad— Digo sé que, sin que se ofenda, pero la cultura y sociedad de Britanimalia es mucho más conservadora que la de Zootopia o la de los Estados Unidos de Animalia.

Jack guardó silencio y perdiéndose un momento en el pasado se recargó en la baranda del porche ante la atenta mirada de la coneja.

—Como usted dice Hopps de niños todos tienen sueños, como convertirse en doctores, bomberos o astronautas, yo también tenía un sueño… pero esa historia se la contare en otro momento, quizás acompañado de un té y galletas— musitó amablemente regresando de sus recuerdos.

—Claro Señor— ella mentiría si no admitiese que se había quedado bastante intrigada por conocer cuál era el sueño de su superior de niño.

— ¿Y qué le parece su habitación? Espero que no sea demasiado incomoda, no suelo venir tan seguido a este sitio, mucho menos a ocupar más que mi habitación usual.

—Oh es perfecta, a decir verdad. Así que no se preocupe por eso, es mucho mejor que una de esas frías camas de hotel ¿Sabe? Esos sitios en realidad si me ponen de los nervios— rio moviendo las patas para acentuar sus palabras.

—Es verdad, los hoteles suelen ser poco hogareños, además, aquí entre usted y yo, parecen sacados de un thriller de terror— la miró cómplice y cerro lo ojos para hacer sonar más serias sus palabras, ambos rieron divertidos.

Un par de ojos jade se encontraron con tan peculiar escena en el porche, apenas había salido de bañarse. Vaya parecía ser que las liebres eran una especie con un buen sentido del humor, puesto que debió haber sido algo realmente gracioso lo que sea que le estuviese contando a su pequeña amiga para hacerla carcajear así. Sintió una pequeña punzada en la boca del estómago, pero pensó que probablemente se debía a que el desayuno le había caído de peso, se encamino a la cocina, dispuesto a olvidarse de lo que acababa de ver con un buen zumo de frutas.

No tenía por qué darle demasiadas vueltas al asunto.

Sin pena se acercó al frigorífico y de este saco un galón y en un vaso que extrajo de una gaveta cercana se sirvió una porción.

Se lo bebió de un sorbo.

—Wilde— llamó el tigre apareciendo por el mismo sitio que el susodicho había llegado— ¿Has visto a Hopps? Quiero pedirle su cargador.

—No sé, creo que la vi en el pórtico— le contestó en tono monótono, sirviéndose otro vaso y volviéndoselo a tomar de un trago.

—Vale, gracias, y por cierto ¿Por qué estas bebiendo salsa de soya?

Abrió los ojos de par a par, ¿Qué se estaba bebiendo qué?

Lentamente bajo la vista y leyó en la etiqueta, "Salsa de Soya Lenny"

Sintió unas horribles ganas de vomitar así que se precipito sobre el lavaplatos.

—Oh Dios ¿Qué sucede? ¿Nick?— Judy entró a la cocina seguida de su superior y ambos miraron al zorro que mantenía el hocico pegado al grifo enjuagándolo una y otra vez, el sabor de la salsa no desaparecía de su lengua, tan salado, que asco.

—Parece que en lugar de jugo bebió salsa de soya—explicó David.

— ¿En serio? Torpe zorro—la hembra sacó rápidamente de la nevera el galón que en realidad contenía jugo y le sirvió en un nuevo vaso al pelirrojo— Tómalo, esto debe hacerte olvidar el sabor. ¿Acaso estas medio dormido? Tan torpe— se burló, pero aun así no había malicia en sus palabras

—Gracias Zanahorias…. — exclamó aun con la mueca de asco instalada en su cara.

—Creo que debería pedir a la casera que compre botellas en lugar de galones, realmente pueden ocurrir confusiones como esta—comentó el macho de pelaje gris atigrado y dueño de la casa colocando una pata debajo de su mentón y observando ambos galones con tan diferentes líquidos en cada uno, muy seriamente.

—Hey ¿Qué le ocurre a Wilde?—Indagó el lobo entrando también a la cocina.

—Bebió salsa de soya— contestaron los tres a excepción del cánido de menor estatura que ahora bebía su tercer vaso de zumo.

—Asco, ya ni mi esposa que esta embarazada y come pizza con helado de brócoli— todos hicieron mueca de horror, la salsa de soya ahora se escuchaba deliciosa.


Continuará


Nos leemos en la próxima.