Capítulo 2: El encuentro

Llego a casa cansada, quien diría que terminaría trabajando en una gran compañía, dictando la moda que se usa en este lugar. Soy una fashion researcher and buyer, básicamente me paseo y observo lo que la gente viste, saco fotografías, busco diseños y texturas originales y junto con los diseñadores la compañía cada researcher es encargado de diseñar colecciones de ropa para diferentes tipos de cuerpo, estilos, edades, géneros. Suena muy glamoroso, y en cierta manera lo es, pero también involucra mucho stress porque si las colecciones no tienen éxito es un despido seguro, caminar siglos, observar detalles, trabajar en equipo con los de accesorios, maquillaje. Cada researcher tiene un diseñador asignado. La mía es Setsuna Meiou. Tiene mucho talento, es capaz de hacer que cualquiera se vea bien con sus diseños, cuida hasta el más mínimo detalle.

Una de las garantías de mi trabajo es que en realidad nadie nota qué es lo que hago en algunos momentos, puedo salir y encargarme de mis actividades paralelas sin mayor dificultad. Suma a eso que uno de mis restaurants favoritos también lo es de algunos detectives y eso me permite enterarme de ciertos detalles e información que me permite encontrar algunos sujetos de los que es mejor deshacerse. Nos vemos con frecuencia, porque aparentemente no nos quedan muchas ganas de cocinar, ellos luego de atrapar a los chicos malos, yo de vestir al mundo. Puesto de esa manera suena ridículo, ellos dedican su vida a hacer una diferencia, yo de aumentar la frivolidad de gente que no tiene nada mejor que hacer que salir de compras todos los días.

Me gusta este restaurant porque es hogareño, cálido, siempre tienen comida vegetariana y la conversación es agradable. Somos en el fondo como una pequeña familia que se reúne a cenar casi todas las noches.

-¡Hey, ya llegó nuestra hermosa fashionista!-dice un hombre joven y alto, de cabello castaño y ojos oscuros pero chispeantes, con amplia sonrisa. Un hombre guapo por el que muchas chicas se derriten.

-Y parece que se me adelantaron los héroes que salvan el mundo. ¿Dejaron algo para que pueda cenar?

-Por supuesto, no podemos permitir que una chica tan bonita y elegante se vaya a la cama sin cenar. Y esta vez te invito, Michiru-san.

- Algo me dice que esa invitación no será gratis, Katsuo-kun. Te conozco hace demasiado como para aceptar de buenas a primeras.

-¿Y si es en retribución a un servicio profesional?

-¿Y qué puede hacer una persona dedicada a la frivolidad en el mundo de los héroes?-levanto una ceja algo incrédula.

-Hay una mujer que hace poco huyó de su marido que la maltrataba, salió de su casa solo con lo puesto y algo más. Es una mujer preciosa, hermosa, si la vieras… Pero está tan dañada que se siente horrible, nada, incapaz de salir adelante. Antes de casarse trabajaba como secretaria, ahora necesita trabajar otra vez, pero no tiene seguridad en sí misma. Y mi novia siempre dice que las mujeres se sienten mejor cuando se compran algo lindo, cuando se miran al espejo y les gusta lo que ven. Tal vez eso es lo que necesita. Por supuesto es un primer paso, debe seguir trabajando con su terapeuta. Por eso necesito que nos ayudes. He visto que siempre andas vestida de forma especial incluso cuando andas en ropa deportiva. Michiru-san, puedes ayudar a cambiar el mundo de esa mujer. Hacer una diferencia en su mundo.

No me esperaba algo así. Eso pone al mundo de la frivolidad al servicio de alguien. Hacer una diferencia, dice Katsuo-kun. No suena mal, hacer una diferencia desde otra perspectiva, una que ilumina, que se puede ver, no en las sombras como estoy acostumbrada. Lo miro fijamente, saco una de mis tarjetas.

-Toma. ¿Puedes arreglar que vaya este viernes en la tarde a la oficina-taller?

-Estaremos ahí. Quiero ver esa magia.

-Katsuo-kun, a veces puedes sonar muy afeminado.

-Mira quien lo dice, chica a la que le gustan otras chicas. Femenina por partida doble.

-Sigue así y haré que vistas una falda.

-Oh, el día de hoy andas agresiva. Me gusta.

-¿Qué diría tu novia si te escuchara?

-Me castraría sin dudarlo.

Las risas flotan naturales, Katsuo-kun es como mi hermano, y es de los pocos hombres a los que no he tenido que decirle dos veces que no a una invitación. Es buen observador, y luego de rechazarlo simplemente observó para saber qué tipo de hombre atraía mi atención. Ninguno. Afortunadamente no lo tomó como algo personal, simplemente se encogió de hombros y continuó con su vida.

-¡Katsuo-san, Katsuo-san!-entra corriendo y con una expresión de horror uno de los colegas de Katsuo-kun.

-Takeo-san, cálmate. ¿Acaso se está incendiando el cuartel?

-Ojalá fuera solo eso -jadeó-. Se acaba de saber el veredicto del juicio contra Ichida Saburo. Inocente. Fue declarado inocente. Lo liberan en un par de horas.

-¡¿Qué?! ¡No puede ser cierto! ¡Ese hombre a todas luces es culpable, atacó a varias niñas, es un violador en serie!-gritó Katsuo-kun. Puedo ver su frustración, fueron meses investigando, durante ese tiempo apenas nos vimos, solo cuando él iba a comprar algo para comer en la oficina y por un par de minutos.-¿Cómo ese estúpido juez lo deja libre, no se da cuenta que en cualquier momento otra niña va a ser atacada por él? ¿Acaso no tiene consciencia? ¿O simplemente le pagaron como a tantos otros?

-Podemos seguirlo, establecer vigilancia permanente…- ¿Crees acaso que nos lo permitirán?-lo cortó Katsuo-kun. –Nada, nuestro trabajo vale nada…

No me gusta sentir esa frustración en mi amigo, no me gusta saber que otra niña puede ser atacada por ese monstruo. Es hora que haga la diferencia entre las sombras.

-Lo siento mucho, Katsuo-kun. Espero que ese maldito pague por todo lo que ha hecho.

Dejo a mi amigo en el restaurant. Un par de horas para que otro monstruo salga a la calle. Eso no ocurrirá, juro por Dios que no va a ocurrir.

El sol ya se esconde sobre la cuidad, y solo dispongo de una hora antes de que sea liberado Ichida. Si fuera en este momento sin duda sería reconocida, mi color de cabellos no es común, al igual que el de mis ojos. Sin embargo, una peluca, lentes de contacto, maquillaje que deja mi rostro más anguloso y ropa "normal" me permitirán moverme en total libertad. Una chaqueta con capucha que desecharé en cuanto acabe con Ichida termina mi disfraz.

No debo dejar rastro, nada que me conecte puede ser visto cerca de Ichida porque no puedo permitir que Katsuo-kun me identifique. Sería peligroso para él y para mí. Me dirijo a un lugar donde se sabe que los taxistas estafan a los extranjeros, son escoria, por eso no me molesta hacer lo que voy a hacer: algo de acento extranjero y el que es delincuente caerá como mosca en la miel.

-Someone knows where's the Hilton Hotel?

-Yes, missus. Come here!

Veo como hace señas a sus camaradas y su sonrisa socarrona. Lo que le espera, casi me da pena este sujeto. Abre la puerta del auto, me subo, arranca y par de manzanas más adelante saco una Beretta 92 con silenciador.

-Creo que cambié de opinión –digo, apoyando mi pistola en su cabeza- Sigue mis instrucciones y nada te pasará, si no, puedes imaginarte. Ahora, directamente a la cárcel. Pero no te asustes –río- esta vez no es por ti.

-No me haga nada, por favor, ¿no ve que solo soy un taxista?

-Que acostumbra estafar turistas. Ahora, ve rápido y callado, nada que puedas decir va a cambiar lo que pasará ahora, solo depende de ti salir sano y salvo. A la cárcel dije.

Cuando llegamos hago que se estacione en una calle lateral a la salida de la cárcel. Obligatoriamente Ichida tiene que pasar por aquí y cuando lo haga, estaremos listos. Afortunadamente no tuvimos que esperar mucho, las carreras de la prensa dejan ver claramente que se ya está fuera. Es incredulidad lo que se respira en el aire, es tan obvio que es el culpable que parece un error sacado de una película.

-En camino, sigue al auto que lleva a Ichida. Ahora depende de tu habilidad, bonito. Adivina lo que voy a hacer.

-Va a matar a Ichida, ¿no es eso?

-Bingo.

-Ay, Dios, ay Dios.

-No metas a Dios en esto, calla y conduce.

Debo reconocer que este tipo es bueno, tiene cierta habilidad al conducir. Pareciera que ha estado años corriendo.

-En la autopista ponte al lado de Ichida. Y cuidado con hacerte el listo, porque de esta no vas a salir vivo si intentas algo.

Bajo la ventanilla para poder tener mejor visión. Avanza rápido. Puedo sentir la adrenalina en mis venas, los latidos de mi corazón conforme nos acercamos a Ichida. Cien metros. Respiro profundamente. Cincuenta metros. Me preparo para apuntar. Veinte metros. Apunto. Estamos exactamente al lado. Aprieto el gatillo.

Un sonido poco identificable y veo como estalla la cabeza de Ichida. Ya no le hará daño a nadie más.

-Ahora, ve a alguna estación de trenes.

-En realidad es una alivio que ese sujeto esté muerto. Todos esperábamos que nunca más viera la luz el sol, usted hizo justicia…

-¿Qué te dije de mantener tu boca cerrada? No me interesa tu opinión al respecto. Ahora, déjame en el tren.

Este sujeto definitivamente quiere deshacerse de mí. Va a 150 Kmph. Al menos así podré llegar antes a casa y descansar. Estamos cerca de Shinnarashino, supongo que ahí es dónde se dirige.

-Detente cerca de la estación, me bajaré y te puedes ir. Maneja a toda velocidad hasta que cuentes mil, luego haz lo que quieras. Si no arrancas de inmediato, vas a tener una bonita bala en tu cráneo.

-Sí, no, como diga, gracias.

-Detente en ese callejón.

Me bajo, apenas pongo los pies en el suelo cuando este sujeto ya se fue. Vaya que estaba asustado. Me saco la peluca, los lentes de contacto, y retiro el maquillaje con una toallita húmeda. Los guardo en mi bolso por ahora. Camino hacia la estación, en las afueras tomo un taxi, esta vez en buenos términos. Solo en caso de que el otro taxista diga que dejó a una mujer en Shinnarashino a cierta hora, las cámaras pueden delatarme.

-A Chuo, por favor.

-Como diga.

Al fin puedo respirar más relajada, el hacer esto muchas veces no te exime de la adrenalina que es quitar la vida a alguien, por mucho que sea una escoria, un parásito. Lo irónico de esto es que soy vegetariana porque no me gusta mucho la idea de que un animal muera por mi causa, en mi defensa tengo que decir que un animal es inocente, no hace daño. Estos sujetos no. El trayecto no es tan largo, solo 30 minutos, me bajo y camino un poco, necesito relajarme. Además aprovecho de dejar la peluca en un basurero y los lentes en otro. Mejor que no estén juntos si los encuentran.

Paso por calles iluminadas, otras más oscuras. Hay gente divirtiéndose en los bares, restaurants. Por mi lado pasa una pareja. A veces los envidio, tienen a quien contarle sus sentimientos, sus dudas. No puedo evitar sonreír al imaginarme diciendo: "Cariño, ¿sabes? Tengo un hobby algo exótico, me gusta matar criminales liberados por un mal sistema judicial, a veces me cuestiono si está bien, pero de todas maneras lo sigo haciendo". Saltarían todas las alarmas y en un dos por tres estaría en la cárcel, dónde no duraría mucho.

No me doy cuenta que alguien me sigue, solo cuando alguien me toma del hombro y me gira veo que se trata de un sujeto en evidente estado etílico. Por lo visto bajé demasiado mi guardia.

-vamos, acompáñame. Seguro que quieres algo de diversión

-Señor, por favor. Déjeme en paz.

-Oh, es una señorita educada, pero seguro necesita divertirse un poco.

-Te dije que me sueltes –ahora mi voz suena fría.

-Nadie me rechaza, te vienes conmigo- genial, otro sujeto que cree que puede hacer lo que quiera con una mujer.

-La señorita dijo que no. ¿No entiendes acaso? ¿O necesitas que te lo expliquen?- escucho una voz baja a mi espalda.

-Búscate tu propio bombón, este se viene conmigo.

-Sabes, no soy un objeto. Y ya perdí la paciencia- tomo su brazo y aplico una llave que lo deja de rodillas y gimiendo de dolor. –Entiendes ahora que no quiero ir contigo, ¿verdad?

-Sí, sí, perdón. Lo siento.-

Lo suelto y se pone de pie, camina todo lo rápido que puede andar un ebrio a las 10 de la noche. Me giro para ver a la cara a mi "rescatador". Lo que veo me gusta, cabello corto y rubio ceniza, ojos verdes y algo perplejos. Seguro no se esperaba el final de esta escena. Viste con descuidada elegancia, nada formal, sino relajado. Pantalones negros, camisa del mismo color con el cuello medio abierto, una chaqueta de cuero rojo algo suelta. Me gusta la línea de su nariz, la de su clavícula y sus manos de dedos largos pero delgados, que la delatan como otra chica, aunque el aspecto general es el de un chico guapo. Me gusta lo que veo.

-Gracias, pero creo que la ayuda llegó algo tarde.-digo con una sonrisa

-En realidad llegó a tiempo, pero no la necesitaba, por lo que veo.-aún esa chica sigue perpleja, puesto que se está rascando la cabeza.

-En realidad llegó un curso de autodefensa tarde, pero gracias por la intención.

-No es muy seguro que camine sola por aquí, tal vez debiera acompañarla.

-¿Es una línea aprendida, o tal vez sea usted quien necesite defensa?

-Soy cinturón negro de kárate, no necesito defensa de una chica-dice con gesto algo ofendido. Tal vez herí su "hombría".

-Entonces está bien que una chica me defienda, pero no que yo defienda a otra chica. Algo "machista" de su parte, ¿no?- digo haciendo las comillas con los dedos. Ante su mirada de shock le explico- sus manos, no son de hombre, son más delicadas. Y la estructura de sus hombros y clavícula son femeninas también.

-Menos de 5 minutos y ya me ha sorprendido dos veces.

-De todas maneras agradecería el no caminar sola y algo de conversación. Así que acepto su ofrecimiento. Mi nombre es Michiru Kaioh, mucho gusto-digo extendiendo mi mano. Ella me la estrecha.

-Y yo soy Haruka Tenoh. El gusto es mío.


Al fin aparece Haruka en esta serie en la que tomo elementos de Criminal Minds, Csi y Dexter. Después de todo, sea como sea van a terminar juntas. Gracias por los reviews, ojalá sean enviados desde una cuenta para poder responderlos. Si alguien ve una serie de este estilo y se le ocurre alguna buena idea será bienvenida.