Disclaimer: Gravity falls es propiedad de Alex Hirsch (Fausto~) a quien me encantaría conocer.

Summary: Ser un demonio todo poderoso es divertido, pero cuando llevas tanto sin cuerpo puedes extrañar el ser humano. Bueno, eso es lo que sintió Bill. Human!Bill. No pairing. Después del capítulo Sock Opera de la segunda temporada. Colección de One-shots. El título está en código Cesar.

Personajes: Bill Cipher (Un poderoso demonio con la forma de un delicioso Dorito).

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One-shot 2: Una pelota traviesa.

El golpe sonó con tal fuerza que por un momento Mabel pensó que había roto el costado de un camión. Corriendo a ver los daños con el palo de golf en la mano solo pudo desear que el camión tuviera de esas ilegales Sonrisas dulces (Ya que iba a estar en problemas, que valiera la pena ¿No?).

—Hola~ ¿Sonrisas dulces? —No, no veía ninguna estructura metálica dañada en las cercanías. Dejó salir un gemido de lástima y se dispuso a irse del lugar, cuando entonces escuchó una especie de extraña risa proveniente del suelo frente al lugar donde había estado— ¿Hola? —Miró al piso, viendo a un chico solo un par de años mayor, de cabello rubio despeinado y brillantes ojos negros (Al parecer tenía algo enfermos los globos oculares, o es eso o era natural que los tuviera amarillentos en vez de blancos). El chico estaba tirado con una marca en la frente que goteaba algo de sangre, la pelota de golf de Mabel estaba ensangrentada sobre su pecho, subiendo y bajando al compás de la risa del muchacho, que vestía una sudadero negra con letras amarillas fosforescentes (¿"He's watching us"?) además de un par de pantalones de jeans negros y zapatillas amarillas.

—Eso... Eso fue divertido—continuaba carcajeándose el desconocido. Y tal vez ese arranque le hubiese parecido muy extraño a alguien, pero Mabel solo pudo contener el aliento.

"Él... Es tan... ¡Atractivo!" (*) La chica tembló ligeramente tomando el palo de golf entre sus dos manos. Genial, había conocido a un chico guapo y le rompió la cabeza, simplemente fantástico.

—Ten—el chico empezó a levantarse, extendiendo la mano con el objeto esférico hacia Mabel. Era unos centímetros más alto que ella, o eso podía pensar, puesto que el mareo que llevaba no le permitía pararse completamente vertical, separando sus piernas—gracias, Estrella fugaz—expresó guiñando el ojo.

—Oh, bueno... —la chica se sonrojó, demasiado ocupada con el guapo muchacho como para notar que en realidad no estaba usando su suéter de estrella fugaz sino el del gatito mirando televisión mientras comía palomitas—yo... Yo lo siento mucho—ahora que lo pensaba, ¿Por qué le estaba agradeciendo? —Estás… estás sangrando. ¿Por qué no me dejas que te lleve a mi hogar y ahí podría curarte sin ninguna intención de que todo acabe como una bonita película donde tú eres el príncipe, yo la princesa y acabamos juntos besándonos? —Habló muy rápidamente, con una sonrisa algo nerviosa. El chico se vio pensativo.

—Uh... ¿Me va a escocer la herida cuando la cures? —Consultó.

—Solo... Solo un poco—movió sus dedos el uno contra el otro dejando caer el palo de golf al suelo, esperaba que realmente la acompañara.

—Está bien, entonces voy—sonrió de forma extraña el chico, a la vez que parpadeaba con sus ojos por separado.

—Woh, tu parpadeo es genial—comentó en todo de admiración la menor, a la vez que imitaba el movimiento con algo de dificultad. El rubio enarcó ambas cejas (Aunque algo le decía que solo intentaba levantar una), como si no se hubiera dado cuenta de que había pestañeado.

—Sí... Claro—sonrió nuevamente. Mabel sintió el corazón latirle muy rápidamente cuando el desconocido la tomó de la mano—vamos, vamos a que me cures—sonaba como un niño pidiendo ir a comprar golosinas.

— ¡Sí! Es por acá—levantó el palo de golf al ver que el chico se tropezó contra él mientras soltaba una risita. Seguidamente, se dirigió a la Cabaña del misterio con ambas manos ocupadas.

La pequeña no tenía ni idea a qué poderoso demonio tenía cogido de la mano (Para disgusto del mismo) y llevaba con total inocencia a su apacible hogar. Bill no podía evitar preguntarse qué pensaría la chica de haberlo sabido. Él podría provocar mucho dolor en esa casa con esa hermosa familia, pero con un cuerpo tangible tenía que cuidarse un poco y no podía utilizar bien sus poderes. Además, había algunos que le lastimaban. Casi se quedó sin sensibilidad en las yemas de los dedos cuando dejó salir su fuego por las manos, y fue agradable, no iba a negarlo, ese picor de dolor. Pero no era una opción comenzar a perder la sensibilidad que era lo que había deseado. Le gustara o no, debía cuidarse.

— ¡Voy a meter a la casa a este total desconocido para poder curarlo Tío Stan! —Chilló mientras entraba la chica al lugar.

—Solo no toques la registradora—distraído por la oleada de clientes compradores compulsivos no prestó atención a lo que le decían mientras que metía cantidades exageradas de dólares en la caja.

Bill rio en voz baja por la despreocupación del mayor, aun siguiendo a la muchacha por los pasillos hasta llegar a un baño.

—Listo—le empujó para que se sentara en el excusado (Por suerte estaba cerrado…) y fue por el botiquín—espérame aquí…—también le hizo una pequeña llamada a sus amigas. Tenía un chico lindo metido en su casa ¡Qué emoción! Volvió poco después dando saltitos emocionados, con la caja blanca entre sus manos cuyas uñas estaban pintadas con ardillas sobre balones de baloncesto.

Mabel se repetía mentalmente que no tenía por qué estar nerviosa, con el corazón palpitando con fuerza en su pecho al untar un poco de algodón suave en alcohol y comenzar a limpiar la zona dañada ante las risitas del muchacho. Sus caras estaban muy cerca y ambos eran condenadamente conscientes de ello, una con más agrado que el otro… cuando en eso llega el hermano de la menor.

— ¿Qué está pasando aquí?

— ¡Dipper! —Mabel casi soltó el algodón al ver al mencionado recostado sobre el marco con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Siendo empáticos, era obvio que Dipper se enojara, si luego de escuchar a alguien que no conoce en su casa se acerca y ve a su hermana muy cerca de un chico que se veía bastante entretenido con su cercanía (¡Estaba riendo!). Especialmente, en un pueblo donde… ¿Adivinan? ¡No se puede confiar en nadie!

— ¿Qué tal? —Saludó Bill levantando el brazo izquierdo, con una enorme sonrisa. La sangre había dejado de salir ya, pero algunas manchas continuaban encima de su frente.

—Espera—cuando lo vio mejor notó la herida—oh por… ¡Mabel! ¿Qué hiciste? —Sonó más preocupado, acercándose a ver el daño.

—Yo… Solo le di con la pelota de golf en la frente—movió los dedos juntos, pero haciendo sonar la oración como si solamente hubiese estado coqueteando.

—No tienes de qué preocuparte Estrella Fugaz—aseguró Bill parpadeando sus ojos a dispar—ha sido muy divertido.

—…—Dipper volvió a alejarse, trayendo a su hermana del brazo a pesar de los gemidos de esta— ¿Estrella fugaz?

—Sí… ¿No es un sobrenombre hermoso? —Fantaseó Mabel muy contenta.

—No—contestó rotundo—de hecho, me recuerda mucho a…

Antes de poder completar la frase sintió un golpe fuerte de aire pasar junto a él, casi tirándolo al suelo.

— ¡¿Es él cierto?!

— ¡Oh, es un primor!

—Uh~~ ¡Mabel qué suertuda! —Eran Candy y Brenda, quienes se encontraban casi con la cara pegada al chico. Bill solo las miraba algo incómodo, no tan acostumbrado a tal cantidad de atención cuando normalmente nadie podía verlo.

— ¡Hace un calor del diablo! —Comentó Brenda como que no quiere la cosa, acercándose más aun de forma que al muchacho ya casi no le quedaba espacio vital— ¿Por qué no te quitas la sudadera? ¡Quiero decir, te queda perfecta pero seguro te verás mejor con…!

— ¡Brenda! —Regañó Mabel con las mejillas rosas.

— ¡Solo digo lo que queremos ya que nadie más lo hace! —Se quejó alejándose un poco, cosa que el rubio agradeció enormemente. La chica asiática, en cambio, se mantuvo en su posición, murmurando cosas y mirándolo fijamente. ¿Es normal sentirte intimidado por una niña siendo un demonio omnipotente? Ciertamente no, pero en ese momento le importaba un pepino a medio comer.

—Eh… Tal vez debería irme—tenía un tic muy notorio en el ojo derecho mientras se levantaba del "trono".

— ¡No, por favor no te vayas! —Mabel se le tiró a la pierna junto con Brenda, Candy seguía sin moverse y ya empezaba a perturbarlo— ¡Quédate un poco más…! Eh… ¿Cuál era tu nombre? —La chica puso una sonrisita de disculpas algo nerviosa. Dipper miraba entrecerrando los ojos al rubio que se tambaleaba tratando de no caer por el peso adicional en su extremo inferior.

—…—No alcanzó a responder, antes de eso el otro chico presente se acercó con el ceño fruncido y de un empujón le hizo golpear la espalda con el retrete, sacándole una enorme risotada. El rubio se carcajeaba como nunca, seguramente fue un golpe que a cualquiera le hubiese dolido mucho.

— ¡Bill! —Gritó el castaño apuntándolo directo a la cara. El mencionado enarcó ambas cejas a la vez que su sonrisa se hacía mayor. Mabel al escuchar esto se alejó del chico como si le acabase de decir que su banda favorita cantaba mierda convertida en ondas sonoras.

—Muy inteligente Pino…—admitió poniéndose nuevamente de pie para luego colocar las manos sobre las caderas aun con la chica grande abrazada a sus piernas.

— ¿Ya los conocías? —Saltó ligeramente al ver a Candy parada sobre la tapa del excusado justo a sus espaldas ¿Cuándo exactamente llegó ahí? La asiática sonreía ligeramente con sus ojitos brillantes y los brazos en pose de que en cualquier momento se lanzaría a abrazarlo.

—Claro, tuvimos un agradable encuentro hace una semana y nos volvimos a ver hace poco—ahora ambos gemelos tenían el ceño fruncido.

—Bill…—Dipper hizo un gesto hacia la habitación de al lado—ahora.

—Vale—este se encogió de hombros sin pizca de miedo ni nada—pero esto…—apuntó a Brenda aun inmovilizándolo—no creo que me lo permita.

—Chicas—Mabel se acercó jugando con su cabello algo apenada—eh… Vamos a ir a hablar con Bill en privado, ¿sí? —Dio su mejor sonrisa de disculpas.

— ¡Pero Mabel~! —Chilló Brenda.

—No dejes que se lo lleven—Esta vez la de lentes sí lo abrazó haciendo que el chico se engrifara como un gato ante la atenta mirada de los gemelos. No le gustaba que otras personas lo tocaran.

—Lo siento, pero así tiene que ser—con dificultad y poca delicadeza lograron que las chicas se soltaran para poder arrastrar al rubio a otra parte.

— ¿Qué haces aquí? —Preguntó molesto el chico recargando la espalda en la pared, en parte para mostrarse más "amenazante" y en parte para que Bill se centrara en él en lugar de buscar con la mirada el libro 3.

—Estrella Fugas me invitó—comentó como tal cosa encogiéndose de hombros.

— ¡Nunca te hubiera traído de saber que eras tú! —Se defendió la chica con ganas monumentales de atravesarle el ojo con su palo de golf.

—Además, eres un terrible actor—se burló Dipper—solo un ser tan enfermo como tú disfrutaría de esa manera el dolor—al principio el chico había pensado que Bill se lastimaba para molestarlo estando en su cuerpo, pero con esto se negaba su hipótesis. Al demonio realmente le gusta el dolor—y tus expresiones son reconocibles. ¿Cómo esperabas pasar desapercibido así?

— ¿Crees que me estoy escondiendo? —Sonrió el rubio—no todo son planes elaborados Pino—guiñó el ojo—no eres lo suficientemente importante como para fijarme en ti todo el tiempo. Hay más gente en este pueblo ¿sabías? —Se quitó la sudadera, dejando una camiseta amarilla de mangas cortas con mangas largas sobrepuestas blancas, con la leyenda "It's real!" y una pajarita negra al cuello. Hacía un calor de infierno en la parte de arriba de la cabaña. Tal vez porque estaba hecha de madera.

—Entonces, ¿embaucaste a otro pobre tonto para quedarte con su cuerpo? —Preguntó Mabel ante la queja de su hermano.

—Solo es un préstamo—sonrió—además, es genial poder sentir de nuevo—miró a Dipper—gracias. Sin tu ingenuidad nunca hubiese recordado lo genial que es tener un cuerpo—rio, al otro chico no pareció causarle la misma gracia.

—Wow… Nunca había pensado en eso—Mabel abrió grandes los ojos— ¿Te imaginas Dipper? ¡Debe ser terrible estar atrapado sin cuerpo, sin sensaciones! ¡Sin comer! —Tenía las manos sobre la cabeza y parecía a punto del ataque de nervios— ¡Sin dulces Dipper! —Comenzó a zarandearlo— ¡Sin dulces!

—Dulces…—Bill sonrió—cierto, hace mucho no como uno—pensó en después ir a ver si entre la comida que robó de la casa del chico no dejó alguna cosa con azúcar—bueno—bufó—tengo un trato para ustedes—comentó como si nada. El ambiente se volvió más oscuro como se notaba la frialdad de todo eso.

— ¡Olvídalo! —Sentenció Dipper.

—Sé que no quedaste a gusto luego de nuestro último trato, pero te puedo jurar que esta vez será distinto—rio.

— ¿Qué es lo que quieres? —Consultó Mabel cautelosa.

—Sencillo. Tengo que mantener este cuerpo vivo porque si no voy a volver a lo mismo de siempre sin haber disfrutado mucho—se encogió de hombros—no sé cómo cuidar este cuerpo. Sé lo de ingerir y soltar líquidos, pero nada de horarios biológicos—le molestaba admitir que no sabía algo—sé mucho de teoría pero nada de práctica, no puedo diferenciar algunas sensaciones. Bebo agua cuando tengo hambre y orino cuando…

—No lo digas—pidió el chico con cara de asco.

—Bien—sonrió—solo quiero que me enseñen a usar este cuerpo. Eso significa vivir aquí también…

— ¿Y qué nos das? —Dipper se notaba listo para soltar una negativa.

—Oh, ¿Para ustedes? Veamos—rio con ganas—tal vez… Responder tus preguntas. Te daré cuatro preguntas, las que quieras, sin límites—frotó los nudillos sobre su camiseta en un gesto de soberbia—las responderé con lo que sé…—se le acercó con los ojos muy abiertos—o sea, todo…

El gemelo masculino contuvo la respiración ¿Qué debía hacer? Tomó del brazo a su hermana y se apartaron a conversar al respecto. Doce minutos exactos después volvieron con miradas decididas.

—Bien…—Gruñó Dipper— ¿Quién escribió los diarios? —Pidió.

—Eh… No lo creo—sonrió más ampliamente—después de lo de Gideon aprendí a pedir siempre mi parte antes de otorgar.

— ¡¿Entonces cómo sé que no piensas engañarnos?! —Gritó molesto el menor apuntándolo.

—Tendrán que confiar en mi—se encogió de hombros con una sonrisa más pequeña. Se veía como un chico totalmente normal. Los gemelos se miraron el uno al otro con duda en sus orbes— ¿Trato? —Cruzó los brazos por delante suyo, ofreciendo una mano para cada uno.

—…Trato.

Sellaron el acuerdo ambos al mismo tiempo.

-Fin del One-shot 2-

(*) Estos one-shot no son BillxMabel, pero ustedes conocen a Mabel y ella se enamora de cualquier hombre que se encuentre, a menos que sea Gideon xD

¿Review? No me gusta mendigar xD me gusta esta historia y por eso la escribo, pero igual es deprimente no tener ninguno y llena de alegría recibir Review.

Es raro que tenga quince y sea solo un poco más alto que Mabel, considerando que hice una pequeña búsqueda y me enteré de que Wendy tiene 15 xD (Creí que era mayor) bueno... quería que Bill estuviera entre los gemelos y Wendy. Fallé al no buscar la edad de Wendy antes pero bueno... Digamos solo que el chico al que le robó el cuerpo era bajito ;) dejémoslo así.

Ahora, yo creo que Bill sabe mucho y a la vez nada, lo que lo hace muy inocente. Por ejemplo, puede saber lo que es el coqueteo, pero no puede reconocer cuando le coquetean a él, ¿Están de acuerdo con eso? xD

El suéter de Mabel está basado en una camiseta que vi .-. pensé que era muy Mabel xD así que lo agregué.

Otra cosa es que los One-shot no tienen pareja, pero a lo mejor agrego algo más adelante… En caso de eso será avisado con una advertencia antes del One-shot ;) personalmente empecé a pensar en un RobbiexBill lo cual es rarísimo pero se me han ocurrido tantas formas para que interactúen xD yo creo que voy a hacer algo sobre ellos a ver si a alguien le gusta…