SIN PALABRAS

(Unspoken)

Por LavenderGoddessV

Traducido por Inuhanya

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Capítulo 1 - El Encuentro

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"Amo!" el fiero golpeteo en la puerta de la habitación me sacó del estado semi-inconsciente en el que estoy. Brolli parece disgustado mientras sale de la cama y camina hacia la puerta. Digo una oración en silencio por quien sea que estuviese del otro lado.

"Qué?!" la rabia en su voz estremece mi cuerpo. Incluso después de tantos años el tono del hombre no se ha vuelto menos intimidante. Espero que el mensaje del sirviente sea importante. "Dame una buena razón de por qué no debo terminar tu indigna vida en este momento!?" gruñó el bruto Saiyajín mientras levantaba al sirviente en el aire; mantiene un agarre mortal en su cuello. Quiero ayudar a la pobre alma, pero sé que no hay nada que pueda hacer.

"P- Por favor, Amo Brolli," imploró la criatura verde, "Nunca desafiaría sus órdenes, pero me informaron llamarlo por el Rey Vegeta. Está abajo, demandando su presencia inmediata."

Mi estómago se apretó, el Rey Vegeta, un idiota. Cada vez que frecuenta la casa de Brolli siempre logra poner al personal al borde. Golpeará a los sirvientes y tocará a las mujeres en el harem personal de Brolli. Se ha acostado con muchas de ellas, pero afortunadamente, no he sido una. Brolli es más posesivo de ciertas adquisiciones, pero después de su rabia ante mi rechazo de anoche, tal vez no deba continuar sintiendo que mi seguridad está aún a salvo.

Brolli libera un profundo siseo de su garganta antes de soltar al mensajero. Le envío a mi compañero esclavo un asentimiento consolador; me ofrece lo mismo a cambio. Ignorando el intercambio, el iracundo Saiyajín regresa hacia su caída ropa y con la velocidad de la luz se viste. "Dile que enseguida bajo." El sirviente corre con el mensaje, claramente aliviado de aún tener su vida. "El hombre tiene el peor horario," murmura Brolli por lo bajo antes de girarse hacia mi. No me gusta la mirada en sus ojos. "Báñate. Estoy seguro que Vegeta estará muy feliz de verte." No intento leer mucho en su declaración, así que desvío la mirada mientras se dirige hacia la entrada. "Será mejor que te asees y nos sirvas bebidas en quince minutos, o lo pagarás!"

La puerta se cerró; me tomó toda mi fuerza no gritarle mi frustración. Envolviendo una sábana alrededor de mi cuerpo, camino hacia el baño, más que feliz de hacer lo que demanda. Quiero deshacerme del aroma del bastardo como la plaga. Y una vez que lo haga, me aseguraré de usar cada minuto de mi descanso antes de servirles sus malditas bebidas. Cierro mis ojos y tomo un profundo respiro mientras intento calmarme para la degradante tarea por delante.

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"Su alteza," tartamudea Brolli cuando me ve. Está confundido y asombrado, una justa combinación para esta temprana parada en mi victorioso recorrido. "Qué puedo hacer por usted, señor?"

"Pareces sorprendido de verme," Juego con él. Está incómodo. Me gusta eso. "Estabas esperando a alguien más?"

"Bueno, en realidad, sí. Mi sirviente me informó que el Rey Vegeta estaba aquí. Esperaba ver a su padre." Su tono mantenía un sentido de superioridad, como si estuviese decepcionado de encontrarse con un hombre inferior. Aprenderá su lugar.

"Tu sirviente no se equivocó, soy el Rey Vegeta. Reclamé mi título anoche cuando golpeé al hijo de perra." Pauso para permitir que la severidad de mis palabras penetre su cabeza dura. Sí, entiende. La realización claramente está en sus ojos. Su aliado está muerto; no sentirá más los beneficios financieros y políticos con los que mi padre lo recompensó. Sonrío. Cuánto tiempo he esperado para ver a los amigotes de mi padre ahogarse en todo el poder que han derrochado tan imprudentemente con los años. No sentirán más los beneficios.

Puedo ver que está listo para reunir el rayo de ki, así que espero esas palabras ególatras. "Mi rey, es un honor tenerlo como nuestro nuevo monarca. Estoy seguro que le hará gran justicia a nuestro pueblo como nuestro líder." El dolor en decir esas palabras es muy transparente, disfruto verlo temblar. Merece no menos que mi apatía por todos los años que me despreció y me intimidó como mi padre. Brolli y mi padre fueron de la misma especie. Aunque tuve que castigar a uno rápidamente, al otro podría prolongarle su castigo.

Asintiendo humildemente, le doy mi espalda al hombre mientras me alejo unos pasos. "Suficiente con las cortesías. No he venido aquí para informarte de la muerte de tu camarada. Vine a entregar órdenes a tu escuadrón." Me giro justo a tiempo para ver su quijada desplomarse levemente. Eso ciertamente no era lo que esperaba que dijera.

"Mi escuadrón? Pero no hemos dejado el planeta para una misión en casi ocho años. Por qué convocarnos ahora?" Él sabe por qué. No me molestaré en contar la larga historia, citando cada vez que tuve que dejar el planeta en una tediosa misión diplomática, o fui obligado a ir en operación de purga mientras él se quedaba en el lujo de su hogar, siendo esperado por docenas de sirvientes y acostándose con algunas de las mujeres más hermosas en el universo. El bastardo nunca se ganó sus pertenencias, pero me aseguraré de que ahora lo haga.

"Los Zryianos han estado amenazando con cercar sus puertos para el acceso Saiyajín. Como sabes, tenemos varias guerras desarrollándose en la inmediata vecindad de Zry. Si nuestras naves no son capaces de anclar más ahí, al menos para aprovisionarse de combustible, seremos puestos en severa desventaja. Puedes entender la urgencia de esta situación, así que quiero que te vayas esta noche para Zry. Lleva tu pelotón y asegúrate de que los Zryianos se den cuenta que es mucho más sabio seguir siendo un aliado de los Saiyajín que un enemigo. Entendido?" Él quiere refutar. Quiere decirme que podría enviar a un equipo mucho menos experimentado para manejar el asunto, pero no. Afortunadamente para él, no es un suicida como mi padre.

"Alertaré a mi pelotón inmediatamente." Él asintió y se inclinó lentamente antes de preguntar, "si eso es todo." Yo respondí con una rápida afirmación luego partí de su hogar sin más palabras. Dejaré al hombre darle vueltas a las noticias. Tengo otros, ahora antiguos, aliados de mi padre para comenzar a castigar.

Y planeo saborear totalmente cada minuto de ello.

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Para cuando entré al salón, Brolli estaba solo, y lanzando cosas. Está enojado. No una emoción atípica para el frío hijo de perra, pero nunca lo he visto actuar de esa forma después de una visita de su colega favorito, muy extraño sin duda.

Permanezco tranquila por varios minutos con la bandeja de bebidas en mi mano, no sé qué ha pasado, pero tengo la sensación de que estoy por descubrirlo cuando se gira para verme. Avanza y agarra ambas bebidas; se las bebe rápidamente y luego agarra mi bandeja y la tira a un lado. Lo próximo que supe fue que estaba siendo halada en su regazo mientras colapsa en el sofá. Mi espalda está contra él mientras comienza a acariciar mis senos.

"No es justo," chilla él. Algo malo le pasó. Esto lo quiero escuchar. "Mi vida era tan perfecta, Aioro, pero ahora el pequeño bastardo va a arruinarla!" Él se torna más rudo conmigo, pero lo soporto. Quiero saber desesperadamente quién ha arruinado su vida de perezoso. "Maldito Vegeta! Debí haber sido más cauteloso con el muchacho. Su entrenamiento debió haber sido mejor monitoreado. Es tan indigno de ser nuestro nuevo rey!"

Vegeta… Muchacho… Nuevo rey… Podría ser de verdad? El Rey Vegeta estaba muerto? Aunque era consciente de que tenía un heredero, del Príncipe Vegeta sólo habían hablado en términos crudos y degradantes. Nunca hubiese imaginado de la forma en que Brolli y el antiguo Rey hablaban de él que el príncipe estuviera en un cercano ascenso. Y ahora, parece que el hijo superó a su padre, interesante.

No puedo evitar sentir una sensación de satisfacción al saber que el hombre está muerto. Yo, por supuesto, no tengo duda de que su hijo no será un gobernante mucho mejor, pero de nuevo, no podría ser mucho peor. "Una maldita misión diplomática! Quiere reactivarme! Qué demonios es eso?!" Mis oídos se abrieron mientras comienzo a prestarle atención a sus quejas. "Esta noche! Quiere que me vaya esta noche! No he estado fuera de este planeta en ocho años! Apenas recuerdo qué provisiones necesita uno en una misión!"

Se va. Si pudiera gritar, creo que lo haría. Odio a los Saiyajín, pero en este momento podría besar a este nuevo rey. Parece que debe tener alguna venganza personal contra Brolli para ordenarle un acto tan alejado. Mucho mejor, será agradable ver a Brolli chillar por un tiempo, y más agradable verlo ido. Incluso por unos días sería adecuado. Kami, no puedo comenzar a imaginarme unos días libre del bastardo.

Él me empuja de su regazo. Parece que terminó su malhumor y quiere atender asuntos más importantes que yo. Estoy agradecida; sé que tendré oscuros moretones en mi pecho. Mientras desaparece de la habitación, sonrío parcialmente, una extraña sensación, una que no he experimentado en mucho tiempo. Se estaba yendo; sólo espero que nunca regrese.

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"Y cómo se sintió?" me pregunta Radditz mientras permanece al lado de mi trono. Tanto como me disguste el guerrero de clase baja, es mi sujeto más leal, el único Saiyajín con el que no siento trepidación al hablar con la verdad de mi mente.

"Si sólo hubieras visto la mirada en su cara." Cómo podría comenzar a describir el orgullo que sentí al poner de rodillas al hombre que alguna vez se creyó mejor que yo? Brolli, junto con todos sus compañeros no vivirán más en los lujos con los que mi padre malcrió a los bastardos mientras yo peleaba a sangre, sudor y agonía para ascender a cada nivel de poder que he alcanzado. Y por dios, me aseguraré de que aprendan su verdadero lugar en la heráldica Saiyajín.

"Es sabio estar imponiendo su autoridad tan pronto después de la muerte de su padre. Hará las cosas más fáciles una vez que comience a implementar esos cambios que ha planeado por tanto tiempo." Un escalofrío baja por mi espina mientras un inferior me recuerda de mis planes. Desde que puedo recordar, había estado observando a mi padre, aunque no como un hijo que estuviera adorando o venerando un padre, sino como un niño que veía un enemigo que necesitaba ser destruido.

Aprendí a una joven edad que mi padre era un bastardo. Ir a sus explotaciones tomaría horas, pero en el nivel más básico era un mujeriego infiel y maltratador que abusó de mi madre incontables, muchas veces en frente de mis propios ojos, con el enfermo propósito de enseñarme cómo disciplinar a mis mujeres en el futuro. Aunque mi madre no era la más educada de las criaturas, no es que algún Saiyajín lo sea, un día tomé una posición contra la brutalidad de mi padre, un costoso error.

Fue la primera vez que aprendí la agonía de ser azotado en cada pulgada de mi vida, también fue la primera vez que conocí lo que realmente era el odio. Y odié tanto a mi padre que destiné los años subsecuentes de mi vida a la sola causa de aniquilar al hombre de una vez y por todas. Puede haberme tomado años hacerlo, pero finalmente he ganado. Y ahora que tengo la oportunidad para deshacer todas las leyes deshonrosas que este antiguo monarca ha implementado vulgarmente, lo haré.

"Debo comenzar a dirigir el cronograma de purga," pensé en voz alta, intentando reenfocar mi mente, "Y luego el Seriichi." La sugerencia quedó en el aire por varios minutos antes de que mi compañero suspirara.

"Tal vez no deba ser muy ambicioso. Dudo que gane suficiente apoyo para callar el mercado de esclavos."

Mis ojos se fruncieron considerablemente. Nunca he estado de acuerdo con las leyes Saiyajín referentes a la esclavitud. La servidumbre es una cosa, pero la compra, venta y comercio de cuerpos femeninos es sin duda la indulgencia más deshonrosa en la que mi pueblo ha tomado parte por generaciones. Pero, estando tan empotrada en la sociedad como está, sé que lógicamente no puedo apartarme de mi pueblo al vociferar mi opinión en el asunto. Un rey sólo es tan poderoso como el pueblo le permita ser. Perder su apoyo sería un movimiento peligroso, especialmente después de haber heredado la corona de mi padre. "Tal vez tienes razón," digo solemnemente. "Pero eso no significa que tenga que tolerarlo dentro de estas paredes. Que las mujeres de mi padre sean reubicadas o asesinadas. Es hora que este prostíbulo vuelva a ser un lugar de poder político."

"Como desee," Radditz se inclinó lentamente mientras partía para comenzar a limpiar los armarios de mi padre.

Una vez que estuve solo, me distraje por la realización de que soy libre, mi padre no está planeando más ridículos períodos que me mantenían fuera del planeta por semanas. No soy más el centro de cada broma de la élite, el príncipe que nunca podría destrozar, de corazón muy suave como siempre me decían, suave porque me importaba mi madre.

Fue culpa de mi padre. Los niños Saiyajín están destinados a ser enviados a purgar un planeta en la infancia, pero no, mi padre me mantuvo a su lado. Le permitió a su mujer corromperme durante años mientras debía aprender a ser cruel e inexpresivo, no es que sea incapaz en ese campo. Puedo masacrar con lo mejor de ellos, pero veo el universo diferente a la mayoría de mis contrapartes.

Odio la venta de esclavos, una opinión que heredé de mi madre. Fue forzada a permanecer de pie y a observar mientras mi padre compraba ramera tras ramera. La humilló con su preferencia por las mujeres extranjeras. Por sentado, las mujeres Saiyajín escasamente son consideradas bellezas en el universo, pero son peleadoras y más respetables que las estatuas de porcelanas que son vendidas por cantidades ridículas.

Si me saliera con la mía, terminaría todo el comercio. Infortunadamente, esa no es una opción realista a la cara de la masiva oposición. Tendré que comenzar con poco. Incrementando las tarifas en el comercio, restringir la importación de ciertas especies y tal vez algún día al menos pueda terminar la venta de mujeres consoladoras. Mi madre será reivindicada entonces, si nada más.

Me encuentro cansando de los eventos del día. Mi padre está muerto. Soy rey. Las felicitaciones han llegado pocas y lejanas; eso me irrita. No tengo a nadie con quien compartir mi victoria. Radditz es solidario, pero lo sería, considerando que ahora fue promovido.

Siento un gruñido en mi garganta. Estoy enfermo de este castillo, enfermo de residir en el palacio que mi padre alguna vez declaró como suyo. De repente siento la necesidad de alejarme.

Así lo hice.

Tomo aire. Dónde terminaré, no estoy seguro, pero necesito aclarar mi cabeza, aceptar lo que ahora es mi vida. Necesito planear mi futuro. El planeta, el universo, ahora está a mi disposición, y por dios, planeo manipularlo justo como lo bien que lo veo.

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"Aioro, crees que es sabio salir así?" Ezria me mira sospechosa mientras envuelvo uno de sus viejos abrigos negros de sirvienta sobre mí. Me lo dio hace casi dos años, después de quedarle pequeño. Es mucho más grande para mi figura, pero no me importa. Cubre completamente mi delgado cuerpo, eso es todo lo que deseo hacer para permitirme mantenerme anónima.

Me giro hacia la hogareña mujer. Algunas veces deseo ser ella, una simple sirvienta. Al menos, aún tiene su dignidad. Recogiendo el papel que me he acostumbrado a usar para traducir con la mujer, escribo mi respuesta. "Desde que Brolli me compró, nunca he tenido un momento de libertad. Ahora que se fue esta noche, planeo no perder un momento más."

Ella lo lee, y me frunce. Sé que lo desaprueba, pero no me retractaré. He soñado con escapar de las paredes de la fortaleza de Brolli por más de cinco años. Esta es mi oportunidad. Tengo que tomarla. "Debes regresar antes de que las puertas sean cerradas. Eso sólo te permite dos horas. Usa tu tiempo sabiamente, y no me hagas tener que reportarte como una fugitiva."

Lo haría, si no regresara. Lo sé. Ezria es una persona amable por naturaleza, pero la auto-preservación es primero. Me vendería en un minuto si significara su propia seguridad. Eso es por qué nunca he compartido mi habilidad para hablar con ella. No puedo confiar en ella para mantener el conocimiento sagrado. No puedo confiar en nadie.

Asiento mi cabeza en una promesa silenciosa y luego bajo el velo de la capota del abrigo. El vestuario estaba planeado para el beneficio de los Saiyajín, para que sus preciosos ojos nunca tuvieran que mentir sobre las horribles criaturas que esclavizan. Y muchas eran, horribles como son, incluso más que los bárbaros mismos. Aunque la verdadera belleza está en el interior, ningún Saiyajín buscaría eso.

Antes de saberlo, estoy fuera del hogar de Brolli por primera vez desde que fui comprada. Inhalo el aire fresco. No es tan fresco, levemente tóxico en realidad, pero no me matará. Es desafortunado.

No estoy segura a dónde voy. Tengo una canasta en mi brazo, como si fuera a comprar provisiones para mi dueño. Es una práctica común, así que me siento segura de que no seré detenida. Estoy feliz, porque comienzo a cruzar caminos con algunas de las bestias. Ninguna de ellas me reconoce; sólo pasan, bromeando y golpeándose mutuamente, un método retorcido de afecto que intercambian.

Paso el mercado. Veo bosques. Nada como en Chikyuu, lo cual era dominantemente de tonos marrones y verdes. Este planeta está coloreado en rojos sangre, apropiado, siempre lo sentí. Los troncos de los árboles, si desean llamarlos así, son de un color rústico, como si alguien vomitara en ellos, también apropiado.

Escucho el sonido de agua cayendo adelante, un lago tal vez? Me animo ante la idea. Nada me complacería más que darme un chapuzón. No puedo comenzar a imaginar la felicidad de sumergirme en líquido frío una vez más, comportarme como una niña, chapucear en el agua. Lo quiero. Acelero mi paso, hasta que la cascada está a la vista. El agua es clara, pero refleja rojo, como todo lo natural en el planeta.

Agarro mi velo, planeo comenzar a desvestirme para que cuando alcance el agua no pueda desperdiciar un momento antes de sumergirme.

Un splash.

Dejo de desvestirme, me detengo en seco. Me escondo detrás de un árbol. Mis ojos velados buscan por el origen del agua siendo perturbada. Trago un grueso nudo en mi garganta cuando mis ojos caen en la figura de un hombre, un hombre muy desnudo.

Él sale del agua y se detiene encarándome, su firme cuerpo cubierto con agua. Cierro mis ojos mientras desplomo mi cabeza hacia el suelo. No sé por qué puedo sentirme sonrojar ante la vista. Estoy lejos de una tímida virgen.

Notando que esta noche no será mi oportunidad para revivir un momento parecido a aquellos que ahora siento como recuerdos distantes de Chikyuu, levanto mi cabeza, intento irme. Mi aliento se atasca cuando levanto la mirada. Se ha ido.

Grito en shock, por primera vez en cinco años, mis cuerdas vocales se ejercitan mientras mi cuerpo es estrellado contra un cuerpo masculino. Oh dios. Su brazo está alrededor de mi garganta, sus labios cerca a mi oído. Escucho su áspera voz gruñir, "Espiar te matará."

Es difícil respirar mientras estrella mi cuerpo. Creo que podría desmayarme. Mis labios separados, es muy tarde, el sonido está retumbando en mi garganta. El silencio no me salvará en este momento. Esta bestia no entenderá que soy muda, o al menos que aquellos que me conocen creen que lo soy. Jadeando por respirar, escucho el sonido de una voz extraña para mí por más de cinco años. "Perdóname," suplico. "Sólo estaba pasando de regreso a mi dueño y… y te vi." Se siente extraño hablar, casi innatural. Sólo puedo esperar que me libere. Tengo que sobrevivir. Tan optimista como era la idea de morir, Ezria maldecirá mi alma si no vivo. Toda la servidumbre de Brolli sufrirá. No seré responsable por su dolor. "Tú… tienes un hermoso cuerpo." Los Saiyajín son egomaníacos; sé que sólo ayudará para acariciar un poco el suyo. "Y-yo no pude evitarlo."

Él no hizo ningún movimiento inmediato para soltarme. Temo que me mate de todas formas. La idea me atormenta y me excita. La muerte sería una dulce liberación, pero la vida tiene la posibilidad, estrecha, de decirle a ese bastardo algún día; que, si nada más, quiero vivir.

"Mientes," anuncia él mientras me empuja. Caigo al suelo, me giro sólo a tiempo para verlo inclinarse sobre mí. Sus brazos están cruzados mientras me mira, "Tu esencia es una mezcla de temor y rabia. La excitación no es una parte de ella."

Si él pudiera ver a través de mi velo, notaría mi quijada desplomada. No creía que habría tal cosa como un Saiyajín que pudiera pensar un poco más allá de su propia perfección. Levantándome, quiero un mejor vistazo de este hombre. Es Saiyajín, por supuesto. La cola es una prueba. No es particularmente alto, muy bajo en comparación a Brolli, no más que unas pulgadas más alto que yo. Su cabello es negro, como lo son sus ojos, rasgos no diferentes dentro de los Saiyajín. No es particularmente atractivo, ni terriblemente feo para los estándares Saiyajín, pero algo en él es familiar. No lo noté hasta que su húmedo cabello comenzó a elevarse a su estado desafiante de la gravedad.

Vegeta.

Su cabello es más oscuro y no tiene la barba, de lo contrario, sería el mismo ser. Siento mi estómago apretarse. Así que este es el hombre al que le debo mi agradecimiento por darme esta noche fuera. Qué extraño que por algún giro del destino lo encontrara. "Dije que pensé que tu cuerpo era hermoso, no excitante." No sé qué me hizo decirlo. Suena insultante y por encima de mi posición. Espero que me golpee por mi desafianza, pero no lo hace.

"Qué eres?" No hay emoción en su voz mientras me habla. No sé qué deducir de esto.

"Soy una gejo," declaro mi posición y luego me doy cuenta que podría querer mi especie. Le doy la de Ezria para igualar su posición, "Soy una Qreatina." Visiblemente hace una mueca. Debe ser familiar con la especie, sabiendo que ellos mutaron de apariencia en comparación a la raza Saiyajín. Bajos, gordos, cuatro ojos, boca pequeña y un tono vómito de piel peluda. La raza de Ezria puede no ser la más atractiva, pero lo que les falta en apariencia física ciertamente la recompensan con inteligencia. Si su pueblo sólo hubiese tenido unos pocos días advertidos del ataque Saiyajín, podrían haberlos derrotados con su tecnología. Era una verdadera pena.

"En qué casa sirves?" Me estoy turbando más a cada minuto que permanece tan casual en su desnudez sobre mí.

Cierro mis ojos mientras respondo, "El Amo Brolli." Puedo sentir mis dientes apretándose mientras anuncio el nombre del bastardo por primera vez en mi vida. Deseo poder correr a ese lago e inmediatamente lavar el horrible sabor de mi boca.

Mi compañero gruñe y mis ojos se levantan para mirarlo. Su pasividad ha desaparecido completamente de su cara. Luce enojado. Agarra mi brazo, poniéndome de pie. "Dime, mujer, cuánto tiempo has estado al servicio de Brolli?"

Yo tartamudeo, intentando determinar cuál es la cantidad de tiempo más sabia para darle: la de Ezria o la mía. "Alrededor de cinco años." Decidí usar el mío, en caso de que tenga una pregunta más allá del tiempo que pudiese delatarme.

"Y cómo encuentras tu servicio, tolerable?" Soy sorprendida por la pregunta como en su cambio de actitud. No está preocupado, por supuesto, pero está buscando una respuesta, de eso estoy segura. Cuál es la respuesta, no tengo idea.

"Placentera. Estoy honrada de servir a un miembro de la gran élite Saiyajín." Responder de cualquier otra forma es peligroso, o así lo creí hasta que me insultó.

Él frunce, y luego sisea mientras me da la espalda levemente, "No es de extrañar que tu raza fuera conquistada. Si crees lo que dijiste, entonces eres una de las tontas de mente más débiles que he conocido."

"De alguna forma encuentro eso difícil de creer de un hombre que vive entre los Saiyajín." Se escapó. Lentamente, por supuesto, otro ningen no habría sido capaz de escucharlo, pero no estoy tratando con otro ningen. Uno pensaría después de cinco años de silencio que sabría cómo morderme la lengua.

"Qué dijiste?" Él se giró hacia mi, me preparo para su golpe. De nuevo, no hace nada.

Por un momento considero una mentira que podría sonar plausible, alterando las palabras para sonar como si hubiese dicho un cumplido en vez de un insulto, pero nada llegó a mi, y no me importa mientras levanto mi voz. "Dije que es difícil creer que fueras obligado a encontrar un ser menos inteligente que yo. Ustedes monos notoriamente están dentro de los más incompetentes en el universo."

Esta vez su mano está alrededor de mi garganta, mi espalda contra un árbol. Por un momento, me relajo; imaginando mi inminente liberación de la vida, pero la sensación se desvanece cuando me libera y cruza sus brazos por su pecho. Ha cambiado de opinión. "Por la forma en que hablas de mi raza, podría asumir que no eres tan afecta a tu amo como lo confesaste primero. Dime la verdad, y consideraré perdonar tu vida."

Tomo un respiro para componerme. Sospecho de sus motivos tras su interrogatorio, pero tengo poco que perder a este punto al decir la verdad. Tenía poco que perder al comienzo. "La verdad? La verdad es que si tuviera una hora donde me dieran suficiente ki para tortura a un ser viviente, pasaría cada último segundo mutilando a ese indigno, calloso y lascivo hijo de perra."

De repente siento como si años de rabia contenida finalmente tuvieran un momento para respirar. Mientras le permito a mi mente desvanecerse de mi propio momento de desintoxicación, miro a mi captor. Sus labios están esbozando la más siniestra de las sonrisas. No estoy segura de si debo estar excitada o asustada. "Sígueme." Lo hago, enmudecida mientras camina hacia el lago. Contengo la urgencia de sumergirme mientras lo sigo a la orilla. De repente agarra mis brazos y estoy en el aire. Me toma todo mi esfuerzo no gritar.

No duramos fuera del suelo por mucho tiempo, antes de bajarme en un camino que está detrás de la cascada, una cueva. Me lleva adentro. Hago una mueca. Quiere privacidad. De repente me siento menos cómoda así que pregunto, "estás planeando matarme o no?"

Él suelta mi brazo con una carcajada, "eso está por verse." Veo su descartada ropa en una pila. Camina hacia ella, se viste y luego regresa a mi. Señala el suelo donde estoy de pie. "Siéntate," ordena, y lo sigo de nuevo. Se pasea frente a mi por unos minutos antes de comenzar a explicar sus intenciones, "Cuánto acceso tienes a Brolli?"

Más de lo que hubiese querido, me contengo de decir. "Mucho, ha pasado sus últimos cinco años en los confines de su compendio."

Él continúa paseándose mientras considera mis palabras, y luego pregunta, "Durante tu tiempo como sirviente, estaría correcto en asumir que lo has escuchado conversando con sus camaradas?"

Mis ojos se fruncen. Bueno, estaré condenada. Está sonsacándome información. Bueno, si él quiere tierra, estaré feliz en dársela. Amaría meter en problemas al bastardo. "Muchas veces; ya que hay unas cuantas personas con las que podemos hablar los sirvientes, Brolli usualmente no se censura con sus comentarios, especialmente a mi alrededor." No debo decirle que es porque el idiota cree que soy muda. Haría más difícil para Vegeta encontrarme si la necesidad se presenta.

Él golpetea sus dedos en sus bíceps, y luego se sienta directamente opuesto a mi; una pierna extendida casualmente, la otra doblada, de nuevo cruza sus brazos sobre su pecho. "Dime qué sabes."

Sí. A ratos siento como si pudiera comenzar a llorar mientras comienzo a escucharme hablar, comunicándome con alguien que realmente está interesado en lo que tengo que decir. Ignoro el hecho de que sus propósitos son egoístas, no me importa; simplemente quiero hablar, confesar todo lo que he embotellado por dentro.

Le hablo sobre la pereza de Brolli, su arrogancia y su sobre indulgencia en, bueno, todo. Tuve cuidado de no descubrir ninguna mentira de las que he dicho. Luego hablé de las últimas visitas del rey Vegeta, que Brolli y él discutieron, también como estar segura de dejar unos desagradables remarcos que habían sido hechos sobre mi persona. No veo nada de malo con abanicar las llamas que parecen existir entre los hombres. "Y luego el príncipe, digo el nuevo rey, aparentemente llegó esta mañana. Estaba en la cocina cuando pasó, pero escuché de otros sirvientes que cuando se fue, Brolli estaba muy enojado, llamándolo un bastardo e indigno de su nuevo título. Estaba muy furioso de ser llamado para un trabajo de nuevo." Escucho una baja carcajada del rey y mis labios esbozan una sonrisa. Parece que Brolli tiene enemigos no sólo entre extraterrestres, sino también en su propia raza.

El silencio siguió por lo que se sintió como horas mientras espero por que comente sobre lo que le he dicho. Me torno impaciente, y comienzo a observar el agua golpear contra las rocas mientras espero. Debería haber regresado para entonces. Ezria estará furiosa conmigo, pero hay poco de lo que pueda hacer ahora.

Lo escucho levantarse y giro mi cabeza para mirarlo. Parece mucho más grande desde este ángulo, mucho más atemorizante. "Te gustaría una oportunidad para ganar un cambio de lugar."

Yo trago, insegura de lo que está ofreciéndome. "No entiendo," admito mientras me pongo de pie. Él elucida.

"Simplemente vamos a decir que Brolli ha sido una espina en mi costado por un tiempo. Me correspondería tener un informante que pueda mantenerme al tanto de sus actividades. A cambio, me encuentras aquí dos veces por semana para mantenerme bien informado sobre el comportamiento del hombre, estoy dispuesto a comprarte de Brolli cuando tus servicios no sean más necesitados. Puedes trabajar en mi estado, y serás tratada mejor que en lo actual."

Muerdo mi labio inferior, deteniéndome de reír. Ese es su trato? Quiere reemplazar un amo por otro a cambio de mostrarle información pertinente. "Lo siento, pero no puedo." Agaché mi cabeza, "Es raro que me sea permitida la oportunidad para escapar sin que Brolli u otros miembros del personal lo noten. Probablemente nunca podría encontrarte."

Me giro para alejarme, esperando que permitiera mi retirada; no lo hace. "Si puedes escapar del personal, puedo ver que Brolli esté ocupado cada tercera y sexta noche de la semana."

Me detengo en seco. Casi suena desesperado. Esto es interesante. Me doy la vuelta, "Desconfías así de Brolli?"

Por un momento lo imagino admitiendo todos sus secretos, todas sus razones para querer engañar al hombre tan estratégicamente, pero su quijada se aprieta y simplemente asiente. "Harás lo que pido?"

Pedir, también interesante. Me habla como si tuviera elección. Ciertamente es mucho más diplomático que Brolli, pero no puedo aceptar. Su parte del trato nunca podría realizarse. Una vez que sepa que le he mentido sobre mi identidad se rehusará a comprarme o que realmente lo haga, y veo poco beneficio en cambiar del harem de un hombre a otro. "Simplemente es muy peligroso."

De nuevo intento irme, pero soy detenida por su voz. Está justo detrás de mi, puedo sentir la energía emanando de su cuerpo. "Peligroso, pequeña, es un decepcionado Saiyajín como yo. Ahora acepta y cumplo completamente mis demandas, o tendré que implementar otros medios menos disfrutables de cambiar tu opinión."

Mierda, la filosofía Saiyajín siempre gana al final. Si el intelecto no puede ayudarte a lograr tus esfuerzos, comienza a golpearlo con tu puño. Mis hombros se hunden dándome cuenta que me he metido en un lío en una noche que estaba destinada a ser una de libertad para mi. "Está bien," dije débilmente. Mientras que por el lado bueno estaré atada a Brolli, en una nota más depresiva no tengo idea de qué tipo de negativas serás la repercusiones que este trato me causará. "Te encontraré en tres días a partir de esta noche."

Comienzo a caminar, esta vez creyendo verdaderamente que me permitirá ir, pero soy detenida de nuevo por el sonido de su voz. "Cuál es tu nombre, mujer?"

"Mi nombre?" Repito perpleja. Aioro, estoy tentada a decir. He sido identificada como nada más desde que fui ubicada en este planeta. Puedo darle el nombre de Ezria, le he dado mayormente todas sus cualidades. Sin embargo, algo me posee a usar mi nombre ningen, con el que nací, por el que fui reconocida antes de que mi libertad me fuera arrebatada por esas bestias. "Bulma." El título parece extraño, incluso más que el sonido de mi voz. Cuánto de mi he perdido estos años?

"Bulma," el sonido de él diciendo mi nombre disuelve mi momento de reflexión.

Mientras lo miro, quiero cambiar el tema, así que pregunto. "Y por cuál debo llamarte? Prefieres su Alteza o Rey?" Visiblemente hace una mueca, y me doy cuenta que está sorprendido por mi reconocimiento. "Favoreces mucho a tu padre para tener alguna duda. Sin mencionar, que hay unos cuantos hombres que podrían garantizar a un élite como Brolli escondites cada tercer y sexto día de la semana."

Él asintió, aceptando mi explicación. Este claramente es un hombre de pocas palabras. "Vegeta estará bien." Estoy impresionada por su falta de insistencia sobre un título. "Asumo que no necesito advertirte que todo lo dicho entre nosotros no debe repetirse."

"Por supuesto," respondo fácilmente. No era como si hubiera alguien a quien pudiera decirle esto. "Hasta la mitad de la semana entonces," esta vez me permite irme, y no miro atrás mientras entro a la propiedad de Brolli. Ezria me espía con una sucia mirada. Sé que está más que lista para enviar los sabuesos tras de mi.

Le alcanzo el abrigo y me dirijo directo a mi dormitorio. Le explicaré después por qué ahora necesito desaparecer regularmente dos veces a la semana. Cómo justificaré eso, no lo sé, pero tengo la noche para reflexionar en eso. Tal vez no pueda aparecerme. Este Vegeta estará muy presionado para encontrarme. Nadie sabe mi nombre, que puedo hablar, y no tiene idea de cómo luzco. Es improbable que intente encontrarme, mucho menos podría.

Cayendo sobre mi cama, miro hacia el techo, algo que hago frecuentemente. Tal vez ayude al nuevo rey, sin embargo, no será tan horrible elección. Parece que odia a Brolli, lo cual ciertamente está a su favor, y hay algo en él, algo diferente de los otros Saiyajín que he conocido lo cual me hace querer aprender más de él. Demonios, podría ser un buen cambio, alguien con quien hablar, alguien de quien poder aprender el funcionamiento interno de los Saiyajín. Esta podría ser mi única oportunidad de encontrar alguna forma de escape, para hacer una especie de diferencia.

Mis labios esbozan una sonrisa burlona, una diferencia, no, un sueño que está muerto.

No, no seré tonta en tomar esta oportunidad. Seré cautelosa, calculadora y por todos los medios exitosa. Si nada más resulta de este hombre que lograr mandar al cuerno al hombre que ha pasado los últimos cinco años de mi vida humillándome, entonces tendré que pasar mi tiempo plácidamente.

Cerrando mis ojos comienzo un sueño repetitivo en el cual inflijo varias torturas que no tengo el poder para hacerle a mi amo. Extrañamente, este sueño termina diferente. No estoy sola mientras permanezco riendo sobre el cadáver de mi captor. Un hombre está junto a mi, sus manos igualmente cubiertas de sangre como las mías, su sonrisa tan siniestra como la mía.

Mientras su rostro se cristaliza me doy cuenta que es el joven Rey mirándome con ojos que reflejan los de Yamcha cuando estaba por besarme. Una mezcla de pasión y afecto brotaba de ellos, me hace sentir cálida y amada.

Casi inmediatamente el sueño cambia y estamos juntos en la cueva, su muy desnudo cuerpo con el que me volví tan familiar hasta esta noche está entrelazado con el mío mientras escuchamos el sonido del agua golpeando contra las rocas. Me besa lentamente. Paso mis manos por su húmeda melena mientras lo acerco más.

Nos quedamos así, paralizados en el tiempo hasta que despierto sudando del sueño. Mi cabeza duele, estoy confundida por los eventos de esta noche, y aún más por las emociones que se han despertado en mi, emociones que he pensado muertas por mucho tiempo. "Qué significa todo esto?" Susurro suavemente mientras ruedo de lado, esperando respuestas a las preguntas que noto no recibiré.

Todo lo que sé en este momento es que en tres días encontraré alguna forma de regresar a ese lago. Seré desafiante, traicionera y tal vez por unos momentos recapturaré una sensación de vida que he olvidado por mucho tiempo. Y si eso significa que tendré que usar a este nuevo Rey Saiyajín, el gobernante de mis enemigos, para hacerlo, entonces que Kami me perdone, lo haré.

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Traducciones: Gejo - Mucama

Chikyuu - Tierra

Ningen - Humano

Seriichi - Mercado de Subastas

Aioro - Azul