Adicción
7
—¿Estás segura de no querer venir? Solo iremos a dar una vuelta por la ciudad, ha traído a Ichika también.
—Estoy segura, Ichigo. —Orihime sonreía mientras cortaba los bordes de los sándwiches tal y como le gustaba a Kazui—. Hace mucho tiempo que Rukia y tú no pasáis tiempo juntos, es tu amiga, lo entiendo.
—¿De verdad? —A Ichigo aquellas palabras le habían quitado un peso de encima, pero aun así algo dentro de él seguía sintiendo una sensación extraña.
—Claro —responde—, además he quedado con Tatsuki y las chicas. ¿Crees que a Ichika le gustará el queso en los sándwiches?
—Es como Rukia, va a comerse todo lo que le pongas.
Orihime ríe despreocupadamente e Ichigo mantiene su mirada en ella. Escucha a Kazui relatar su día a día en Karakura a las chicas en la habitación contigua. A veces, Ichika hace preguntas y otras veces, Rukia comparte alguna anécdota de cuando todos eran mucho más jóvenes.
—Siempre pensé que le quedaba mucho mejor el pelo corto, está muy guapa —dice Orihime.
—¿Tú crees? Ni siquiera me había fijado.
No sabe por qué, pero no encuentra valor para confesar que él también piensa lo mismo.
8
—Es una pena que no haya podido venir Inoue, tenía ganas de pasar tiempo con ella —Rukia suspira y saca un trozo de papel de uno de los bolsillos de su vestido—. Quizás otro día.
Ichigo asiente y frunce el ceño, porque cuando se da cuenta de qué es ese papel no puede creerlo. No sabe cómo, pero Rukia ha conseguido un mapa completo de Karakura. Ni siquiera sabía que existían mapas de Karakura.
—¿De dónde has sacado eso? —pregunta sorprendido.
—De la oficina de turismo. —Rukia le devuelve la mirada y le dedica una expresión de estar respondiendo a la pregunta más obvia del mundo.
—¿Desde cuándo tiene Karakura una oficina de turismo? ¿Y desde cuando necesitas un mapa para conocer la ciudad?
—Mamá pensó que sería divertido, yo le dije que era una tontería —dice Ichika cuatro o cinco pasos por delante de ambos. Kazui suelta una risotada e Ichigo siente que ha entrado de lleno en una de esas comedias familiares donde decenas de cosas absurdas ocurrían a su alrededor.
—¡Va a ser divertido! Mira, podemos ir a este parque que se indica aquí… —Rukia le muestra el lugar señalado en el mapa a Ichigo y él se frota la frente y lanza un sonoro suspiro al aire.
—No necesitamos un mapa para llegar, Rukia. Pasábamos por ese parque cada vez que volvíamos del instituto. Esto es absurdo.
—¿Sabes qué es absurdo? Haberte pedido que nos acompañes cuando en realidad Keigo o Mizuiro serían guías muchísimo más divertidos que tú —Rukia comenzaba a alzar la voz tal y como hacía cuando discutían por alguna tontería. Su tono iba variando de esa actuación educada y delicada que tanto odiaba Ichigo a una adolescente que gritaba en mitad de la calle.
—¡Adelante! ¡Te prestaré incluso mi teléfono para llamarlos! ¡Tengo cosas mucho mejores que hacer! —Ichigo sabía que no debía seguirle el juego y entrar en la discusión pero era tan… adictivo. Sentirse como antes, poder discutir con alguien. Nunca lo hacía con Orihime y era maravilloso, la sensación de poder decir todo lo que pensabas sobre algo sin que esto tuviese consecuencias.
—¿¡Como qué!? ¿¡Limpiar la clínica y esperar a clientes que nunca van a aparecer!? ¡Te has vuelto un viejo aburrido!
—¡Y tú una mujer gritona y gruñona!
—¡Pues dame el teléfono y acabaremos con esto! ¿¡A qué esperas!?
—¡Te lo daré cuando yo quiera! ¡No estoy obligado a hacer nada!
—Esto es absurdo… —dijo Ichika negando efusivamente con la cabeza.
—Pero es divertido, ¿no? —Kazui sonríe de forma estúpida e Ichika siente la necesidad de pegarle un puñetazo, no sabe muy bien por qué.
9
Al final el mapa no está tan mal pero Ichigo no va a aceptarlo en voz alta. El parque Yumisawa está repleto de columpios, fuentes de agua y toboganes. Ichika comenta en voz alta una y mil veces que ya es demasiado mayor para las cosas de niños, pero le lanza miradas furtivas a los columpios. A Rukia siempre le gustaron los lugares altos y su hija no iba a ser menos. Kazui termina llevándola a rastras hacia uno de los columpios que se han quedado libres; la niña se sienta no muy convencida, se agarra a las cadenas y lanza un gritito cuando su hijo la empuja por primera vez.
—Se llevan genial. —Rukia sonríe feliz al verlos—. No se lo digas a Kazui pero… Ichika no para de hablar de él en casa. Mi hermano hace muecas cada vez que la escucha, piensa que tu familia es una maldición para los Kuchiki.
—Por qué será que no me extraña —Ichigo aparta la vista de los columpios y nota como Rukia hace esa expresión anhelante y vergonzosa con la cara que siempre había hecho al ver objetos relacionados con los conejos— ¿Qué? ¿Tú también quieres subirte a un columpio?
—¡Qué dices! Son cosas de niños —Rukia ríe nerviosa y se toquetea el pelo.
—Podrías pasar por una, siendo tan bajita nadie diría que eres una adulta, además ya te comportas como una niña a veces. Tu hija es mucho más madura que tú.
Los niños observan cómo Rukia gesticula de manera efusiva y con indignación, no llegan a escuchar lo que dicen pero Kazui nota como su padre le responde igual de animado que ella.
—Allá van otra vez… —Kazui sonríe de forma agridulce porque nunca ha visto a su padre comportarse de esa forma. Tan despreocupado y relajado. Ni siquiera con su madre.
10
Es vergonzoso para todo el que los ve pero Rukia termina subida a uno de los columpios e Ichigo la empuja con fuerzas. Ichika escucha como su madre no para de gritar ¡más fuerte, más fuerte, Ichigo! Eres un blandengue, y se pregunta si realmente están en Karakura para que Ichika conozca la ciudad o es en realidad una excusa de su madre.
11
Al final del día, tras comer los sándwiches y la comida que Orihime había preparado, Rukia piensa que es hora de que se vayan. Ichigo no ha podido evitar preguntarse a sí mismo cómo es posible que un capitán no tenga obligaciones durante un día entero, pero es incapaz de hacerlo en voz alta.
—Ha estado bien, ¿quizás podríamos repetir la semana que viene? —Ichigo siente el miedo de su amiga a que él diga que no es posible y realmente no sabe por qué tendría que negarse.
—Claro, cuando queráis. Nuestra casa siempre estará abierta para vosotras.
Rukia sonríe y dice:
—Empiezas a hablar como tu padre.
—No te atrevas a compararme con él —Ichigo frunce el ceño aún más de lo normal y Rukia ríe en voz alta.
—No pongas esa cara, Kurosaki. —Cuanto más sonríe ella, más frunce el ceño Ichigo—. Sabes… me puse muy contenta de que volviésemos a vernos hace seis meses. Había pasado mucho tiempo, ni siquiera sé cuánto…
—Nueve años. —La expresión de Ichigo cambia por completo. Sabía que debían tener esa conversación en algún momento y dudaba que estuviese preparado para ella por mucho que pasase el tiempo. Frente a ellos, los niños hablan de manera despreocupada, ríen y sonríen al ver pasar un gato callejero, totalmente ajenos a la conversación que están teniendo.
—Sí… nueve años. Perdimos el contacto y… sigo pensando que era lo mejor para ti, Ichigo. Quería que tuvieses la oportunidad de vivir una vida humana, libre de preocupaciones y batallas, que encontrases una buena chica, te casaras y formaras una familia. —Rukia sonríe con comprensión y cariño. A Ichigo siempre le había dado miedo cuando lo hacía porque nunca se atrevía a mirarla a los ojos—. No voy a negar que me sorprendiese que te casaras con Inoue. Pero ella siempre ha sido una persona maravillosa, estoy segura de que te hace muy feliz.
—Sí…
—Ichigo… yo también echaba de menos esto.
—Te fuiste durante nueve años.
La sonrisa de Rukia desaparece y hay algo en su expresión que no le gusta. Ichigo puede leerla como si fuese un libro abierto, siempre ha podido. Tiene miedo de ser rechazada, de escuchar no quiero volver a verte, Rukia. Ichigo recuerda esos nueve años de resignación y por un momento se siente tentado a decirlo.
— ¿Por qué volviste, Rukia? —Ichigo fija la vista en el suelo, pasa de él a los niños, más tarde a las casas que adornan la calle. Evita por todos los medios mirarla.
Rukia guarda silencio durante un momento en el que Ichigo es incapaz de escuchar otra cosa que no sean los pensamientos en su cabeza.
—Siempre vas a ser alguien importante para mí, Ichigo. Pasen cuantos años pasen… Cambiaste mi mundo.
No quiere hacerlo pero la mira. Se arrepiente en el mismo momento en que lo hace, porque frente a él no se encuentra la Capitana Kuchiki, sino solo Rukia. La persona que paró la lluvia, que salvó su vida y que ahora le mira tal y como lo hizo cuando tenía quince años, cuando perdió su capacidad para ver espíritus y pensó que sería la última vez que la viese.
Todo su mundo se viene abajo.
12
—¿Qué tal os ha ido en Karakura? —Renji les sonríe al verlas aparecer en la Sociedad de Almas una vez que la puerta que da al mundo humano se cierra— ¿Ha sido divertido?
—No ha estado mal —Ichika se encoje de hombros y Renji sonríe porque sabe que eso es un sí.
—¿Qué tal están Ichigo e Inoue? —Renji se vuelve hacia Rukia y frunce el ceño al notar cómo esta tiene esa mirada que tanto conoce y que indica que no puede dejar de pensar en algo— ¿Rukia?
—¿Sí? —Rukia levanta la cabeza y le dedica una sonrisa forzada.
—¿Estás bien?
Rukia asiente con la cabeza.
—Claro.
13
Renji estuvo ahí cuando de un momento a otro, Rukia pasó de ser una persona racional e inteligente a ser una niña tonta que rompió todas las reglas por un humano. Estuvo ahí cuando volvió diferente y aceptó su condena. Estuvo ahí para ver cómo se le iluminaba la cara cuando Ichigo la salvó. Y también estuvo ahí cuando se separaron. Todas y cada una de las veces. La primera fue el mal menor, Ichigo marchó al mundo humano y Rukia se quedó donde pertenecía, un lugar que había intentado acabar con su vida; la segunda fue una obligación, Ichigo pierde sus poderes y deja de notar presencias espirituales, aunque eso no significó que Rukia le dejara. Renji la había encontrado cientos de veces al lado del chico sin decir una palabra, solo observando qué hacía o dejaba de hacer en su vida humana.
La tercera sin embargo, fue una decisión y tal vez por esto, la peor de todas. Rukia se queda en la Sociedad de Almas, Ichigo va a buscarla mil y una veces pero ella nunca acepta verle. Finalmente, tras siete meses y veintiún días, Ichigo deja de intentarlo. Renji nunca sabrá qué fue lo que se le pasó por la cabeza a Rukia en ese momento, pero tampoco quiere presionar. Durante este tiempo, Rukia pasa de ser una persona viva y con motivaciones a ser únicamente un arma. Entrena cada día hasta el agotamiento y evita hablar con nadie que se cruce en su camino. Renji piensa que si Ichigo hubiese perdido una vez más sus poderes, sería todo mucho más sencillo.
Y un día, durante una patrulla, como si se tratara de una broma cruel del destino, sienten una presencia familiar. Renji sabe que si él puede notarlo, Rukia debe de estar sintiéndolo en lo más hondo del alma. Salta de un edificio a otro como si algo hubiese presionado un botón de reinicio y la chica hubiese vuelto a ser la misma una vez más. Renji debería haberse sentido celoso, pero fue incapaz de sentir eso cuando lo único que deseaba era que la esperanza y la felicidad entraran una vez más en ella.
Nota la energía espiritual de Ichigo a kilómetros, pero hay algo distinto en esta. Algo primitivo y nuevo que anuncia la presencia de otra persona.
—¡Rukia, espera!
Pero para cuando ella se para, Renji ya es capaz de ver quien está delante de sus ojos. Es un niño, de no más de siete años. Su pelo es tan ridículamente pelirrojo como el de su padre y sus ojos miran directamente a los de Rukia.
—¿Quién eres? —pregunta el niño.
Rukia abre la boca varias veces sin saber muy bien qué decir.
—Soy Rukia Kuchiki —dice finalmente—. ¿Puedes verme?
—Pues claro que puede verte…
No sabe por qué, pero Renji no había notado la presencia de Ichigo unos metros atrás, y podría jurar que Rukia tampoco. Es como si un escudo le recubriese y evitara que de su cuerpo saliese ningún tipo de poder que atrajese la atención. Todo procedía del niño.
Ichigo se acerca con paso lento y expresión cansada. Está más mayor tanto físicamente como psicológicamente, Renji puede notarlo.
—Hola, Rukia.
Esta vez, Renji sí siente celos, porque la expresión de Rukia cambia abruptamente a una que no había visto nunca en todos los cientos de años que hacía que la conocía.
¡Hasta aquí el capítulo 2! Me sorprende mucho el buen recibimiento que está teniendo el fic. ¡Muchísimas gracias por todos vuestros comentarios! Estaré deseando responder a los nuevos ^^
