Naruto © Masashi Kishimoto
Capitulo 2
- Siento la tardanza
- Mmmm – Se quejó al incorporarse y quedar sentada sobre la cama –.
- Me extraña que te hayas quedado dormida. ¿No se supone que deberías ser incapaz de dormir y por el contrario estar sumida en el miedo?
- Pues las pesadillas no son muy diferentes de la realidad. Así que da igual si estoy despierta o dormida. Estoy tan acostumbrada a las pesadillas que estas ya no me atemorizan. Y en cuanto a esta situación… para mí esto aún no es una pesadilla... tan solo es una circunstancia en la que me encuentro.
- Eres muy misteriosa, pero no creas que eso te servirá de mucho en un lugar como este. –el hombre camino con unas cuantas piezas de madera y encendió la chimenea – eres muy lista así que confió en que no intentaras jugar con el fuego. – Sakura se puso de pie con dificultad y camino hasta la chimenea parándose junto al hombre. La luz del fuego hizo que la traslucida tela de su desgarrado vestido expusiera las líneas de su figura femenina. El hombre no le prestó mucha atención y camino hasta una mesa en donde había un plato de comida.
- Me extraña que evites mirar mi silueta que se transparenta bajo mi vestido… de lo que queda de mi vestido. También evitas mirarme a los ojos más de lo necesario.
- ¿Por qué habría de mirarte?
- En mi tercer secuestro abusaron de mí. En realidad no sé si deba llamarlo abuso… no causo mucho impacto en mi vida ya que apenas si estaba consciente de lo que sucedía o quizás les di mi consentimiento. Además no tengo muchos recuerdos por que la mayor parte del tiempo me mantuvieron sedada. Así que si va a pasar de nuevo prefiero que sea de una vez… incluso si la situación se torna consensual… toda esta situación podría ser menos aburrida.
- ¿Quieres que abuse de ti? –preguntó al tiempo que fijaba su mirada en el cuerpo de la chica. Con mirada inexpresiva recorrió cada rincón de su cuerpo y a paso lento comenzó a caminar hacia ella. La miró unos segundos y se paró detrás de ella para susurrarle al oído – Realmente me desagradan todas estas heridas que llevas en el cuerpo – Con lentitud deslizo el zipper y dejo caer el vestido al suelo. Sin pedir permiso llevo sus manos a la cintura de la chica y con cuidado comenzó a explorar sus costillas. Sakura se quedó quieta y sin expresión alguna. –Al parecer tus costillas están bien. Después de esa golpiza pensé que tendrías alguna fractura –caminó para quedar frente a ella y se agacho sin quitar su vista de los ojos de la chica – Aunque tus muslos no se ven muy bien… bueno en realidad eso parece por la sangre seca. Tuvieron cuidado al hacer los cortes, la mayoría de ellos son superficiales a excepción de estos dos… necesitaras unas cuantas puntadas.
- Ouch –se quejó Sakura cuando el joven presiono las cortadas para ver si todavía sangraban –.
- En cuanto a las heridas de tu estómago creo que sanaran en un par de días si es que no volvemos a remarcarlas ¿crees que 20 billones de rublos es poco para ser lo que estamos pidiendo por tu rescate? –preguntó mientras tocaba el contorno de los números con cuidado –.
- No lo sé… después de todo ustedes no están detrás del dinero ¿cierto?
- Mmm… cierto. –sonrió sarcásticamente a la vez que se ponía de pie y le tomaba su rostro – Tu rostro está muy lastimado. Probablemente en unas horas más estará muy hinchado y posiblemente tengas bastantes moretones. Tienes una cortada leve en la frente y otra en la mejilla. Parece ser que ninguna de todas estas heridas puede causarte la muerte –aseguró al ponerse de pie – Sera mejor que empiece a curarte.
- ¿Curarme? –preguntó Sakura con sarcasmo –.
- Así es –aseguró el hombre mientras tomaba una caja de la mesa y caminaba hasta Sakura. Al llegar de nuevo hasta ella se agacho y con una gaza comenzó a curar uno de sus muslos. Sakura mantuvo la compostura a pesar de que el dolor de las suturas era un poco fuerte. Su desnudez no parecía ser de mucha importancia para el misterioso hombre y su desinterés siguió hasta que término la última sutura.
- Ya no me toque yo puedo curar el resto sola –exclamó Sakura con voz queda y cortante –.
- Bien –El joven hombre no debatió, en cambio deposito la caja que había tomado de la mesa sobre la cama. Aun sin decir nada se sentó en un raído sillón para finalmente fijar de nuevo su mirada en la chica. Sakura se sentó en la orilla de la cama y abrió la caja donde encontró algodones, gasas, alcohol, una jeringa, un diminuto frasco de cristal y una ampolleta.
- ¿para qué es la inyección? –preguntó Sakura sin mirarlo –.
- ¿ves la ampolleta?
- Si…
- Es una vacuna contra el tétano… tu sabes si deseas ponértela, pero creo que deberías hacerlo. Después de todo esa navaja con la que te cortaron…. Tiene tiempo desempeñando su labor de hacer sangrar. –Sakura dejo la jeringa sobre la cama y a continuación se acomodó de tal manera que su cuerpo quedara frente a él. Necesitaba saber si había algo en ella que pudiera distraerlo para después usarlo a su favor. El hombre tenía su mirada fija en ella, pero era difícil distinguir el punto en donde se centraba esa mirada. No parecía estar viendo el cuerpo de la chica solamente, también parecía como si estuviese tratando de descifrar su mente. Sakura encontró su mirada con la de él.
- ¿Por qué me ve tan insistentemente? –esperaba que la respuesta dejara ver un poco de las intenciones del hombre –.
- Hace rato te quejabas de la poca atención que le estaba prestando a tu cuerpo… ¿crees que ahora le estoy dedicando demasiada?
- Eres una persona difícil de leer…
- Lo mismo puedo decir de ti Sakura… primero hablándome con respeto después hablándome sin formalidades… sé que intentas descifrarme… pero te será difícil… o simplemente no podrás. Es interesante tu comportamiento en verdad lo es… quizás después de todo es como si estuvieses acostumbrada a estar secuestrada. –Mientras él hablaba Sakura se inyectaba la vacuna –debes darte prisa o tu comida se enfriara –dijo al tiempo que señalaba la mesa, mas Sakura lo ignoro –.
- No tengo hambre – Contestó la chica. El joven se puso de pie y tomo algo de la mesa para después caminar hasta ella y comenzar a hablarle despacio y con calma –.
- Tienes que comer por que durante tus primeros días enviaremos una de estas a diario para que tu padre empiece a tomar decisiones. –le mostró una bolsa de plástico y una jeringa. – Por favor extiende el brazo –pidió con amabilidad. Sakura no se inmuto ni mostro expresión alguna en su rostro tan solo se limitó a obedecerlo. El hombre amarró una gruesa liga de plástico sobre su brazo y preparo todo para extraer su sangre. Una vez que termino camino hasta la puerta y se la entregó a alguien. Después de cerrar la puerta se dirigió hasta una cómoda de madera astillada –Ven aquí – Sakura se puso de pie con debilidad y caminó hacia el – Aquí hay ropa para que te cambies. Tu ropa interior sigue empapada – dijo mientras las rozaba levemente con la mano a la altura de las caderas– Ahí encontraras un par de esas…los poros de tu piel helada no se ven muy atractivos… si no te cambias te resfriaras. –Sakura abrió uno de los cajones e inspecciono las ropas. Tomó un pantalón negro y aterciopelado, un suéter azul marino de corte masculino. Le dio la espalda al hombre y comenzó a cambiarse lentamente. Al terminar busco su mirada –.
- ¿Hay algo más que esta victima deba hacer?
- Siéntate a comer –La chica obedeció y se sentó a comer. Cada vez que probaba un bocado buscaba la mirada del hombre. Al terminar de comer sintió mucha sed y rió al ver que lo que le había llevado de beber era vodka.
- Incluso me trajiste vodka… el vodka es una de las pocas cosas que me gustan de Rusia… será por que brinda un calor especial…
- Olvide decirte que detrás de ese tapiz esta una puerta que te lleva a un baño… aunque el agua de esa regadera es muy fría…. Si quieres agua tibia tendrás que pedirme que te lleve al baño donde despertaste hace rato.
- Bien… la verdad es que me da igual… aunque si soy sincera deberé aceptar que prefiero el agua helada a muchas cosas….
- Antes de dormir asegúrate de untarte el bálsamo que está en el frasco marrón dentro de la caja. Ayudará a que tu rostro no amanezca tan inflamado y las marcas moradas sanen más rápido –sin decir nada más se dirigió a la puerta y salió – Sakura se recostó sobre la cama y permaneció pensativa por un rato. Nada de lo que ella había hecho había logrado desconcertar a ese hombre. Era cierto lo que él decía, si hay algo a lo que estaba acostumbrada era precisamente a los secuestros y al dolor en varias de sus presentaciones. No tendría ni el más mínimo interés en ese hombre si no se hubiera percatado de que había algo misterioso en él y en su forma de actuar. Tendría que ser cuidadosa y audaz para no caer en ningún juego psicológico si es que pronto habría uno. Su cuerpo había comenzado a sentir los estragos de los golpes y eso pronto termino por hacerla caer en un sueño profundo donde de nuevo apareció su madre.
- Tu rostro amaneció como lo esperaba –una voz le susurró al oído. Sin sorprenderse abrió los ojos y lentamente se sentó. Lo primero que vio fue un espejo que estaba frente a ella –.
- Mi rostro… imagine que se vería peor – comentó sabiendo muy bien quien le hacía compañía en la habitación y al mismo tiempo sostenía el espejo. Una extraña sensación se estaba acumulando en su cabeza. No podía evitar sentirse desorientada… ¿Acaso habría pasado mucho tiempo mientras dormía? –.
- Ya enviamos el primer video a tu padre. Estoy seguro que tu actuación lo impactara... Ahora solo debemos darle tiempo para que decida cuanto tiempo tardara en caer en nuestra trampa. En verdad que me sorprende que hayas permitido que te golpearan así. Ni siquiera protestaste, gritabas por el dolor, pero jamás suplicaste para que se detuvieran. ¿No es mejor perder los dedos que tu bello rostro? No te los iban a cortar tan solo a dislocar…. Se hubieran recuperado… bueno aunque sinceramente eso no lo sé.
- Valoro más mis dedos –Respondió Sakura; recostándose de nuevo en la cama e ignorando la presencia del hombre –.
- No lo dudo… incluso lloraste… sabes anoche investigue un poco de ti y sobre tus demás secuestros… la única explicación que encuentro es que lloraste porque recordaste la muerte de tu madre ¿cierto? ¿A ella le quebraron los dedos? … –Sakura se estremeció y cerró los ojos, más de inmediato los abrió. No quería recordar esos momentos que la perseguían hasta en sueños. Realmente valoraba los minutos del día en que no recordaba nada de aquello –.
- Mi padre solo piensa en el mismo y en su propio bien así que no esperen que…
- Siéntate –Le pidió el hombre pero sin esperar a que ella lo hiciera. El mismo la tomo de los hombros y la ayudo a sentarse en la orilla de la cama –Ahora bebe esto…
- ¿Qué es?
- Es un jugo que te ayudara a recuperar la sangre perdida…
- Más que un secuestrador pareces mi niñera... Este es el primer secuestro en el que realmente les preocupa mi salud… lo cual me parece de lo más absurdo ¿no vendrán a golpearme aquellos idiotas para que nuevamente me cures? –preguntó con sarcasmo antes de beber el jugo – no entiendo por qué haces esto…
- Extiende el brazo –ordenó mientras le arrebataba el vaso –.
- Vaya ya venias preparado para extraer más sangre… deberías enviar tres pintas de sangre… una para el desayuno otra para la comida y una para la cena. Mi padre realmente lo apreciaría pues él es igual de sanguinario que ustedes…. No funcionara nada así que no pierdan su tiempo… por qué no me desangras por completo de una vez y compruebas lo que te estoy diciendo – el hombre la ignoro, se puso de pie y nuevamente salió a entregarle la bolsa a alguien –.
- Sera mejor que hables o te pasara lo que a ella...- Aseguró el hombre con frialdad –.
- Me temo que no conozco nada que les pueda ser útil… así que lo siento. En verdad lo siento pero ya lo he dicho… no conseguirás nada útil de mí.
