Hey muy buenas gente de fanfiction, ¿como estan? espero que bien, antes que nada perdon por la tardanza de traer el segundo capitulo, pero es que he tenido muchas clases y muy poco tiempo, así que tal vez siga actualizando semanalmente, espero que lo comprendan, y ademas muchas gracias a las personas que les esta gustando este fic, sin mas que decir, espero que disfrutenel capitulo 2
DISCLAIMER: LOS PERSONAJES DE KUNG FU PANDA NO ME PERTENECEN
Capitulo anterior
-Bien, creo que esto será suficiente para él- dijo aquella figura que a juzgar por la voz era masculino, termino de escribir y se fue corriendo hacia una dirección específica, pero ¿a dónde?
Capitulo II: Conociendo al mal.
Aquel tipo había corrido todo la tarde y noche para llegar a la entrada de una montaña, que al parecer la entrada era una especie de cueva, el lugar se encontraba algo lejos y oculto, también se apreciaba un lago al pie de la montaña, en aquella entrada se encontraba otra persona esperando tranquilamente, estaba un poco oculto en la oscuridad de la cueva y se encontraba cubierto por una especie de túnica de color negra que le cubría hasta la cabeza y en toda esa oscuridad, puesto que era de noche, solo se veían sus ojos, ojos color azul zafiro.
- veo que ya llegaste- dijo aquella persona tranquilamente y por el tono de su voz era masculino también
-No como crees… toda vía estoy en el valle de la paz - respondió sarcásticamente la otra persona que estaba llegando, algo cansado, se quitó la capucha que cubría su identidad revelando que era un lobo de color negro algo joven y delgado - no vez que este es mi espíritu llegando a decirte que estoy a medio camino
- jajá… como sea, ¿tienes lo que te pedí?—pregunto algo serio la otra figura que aún no nos revela su identidad
- Si, aquí esta toma—respondió dándole la libreta de apuntes, la cual tomó - la información de los cinco furiosos y el maestro dragón, desde sus técnicas y estilo de pelea, hasta lo más personal que pude recolectar, no en vano los estuve espiando una semana sin que se dieran cuenta.
- aja, dijiste ¿maestro dragón? No era guerrero dragón—dijo revisando algunos apuntes en la libreta
- sí, se convirtió en maestro hace unos meses, al parecer controla el chi, pero claro por lo que pude ver por sus entrenamientos no tanto como usted – contesto el lobo respondiendo la duda de aquella persona - y gracias al ataque de "bandidos" que mando usted hoy pude evaluarlos un poco mejor, yo les daría un ocho de diez a comparación de nuestros guerreros.
-bien, ¿algo más de lo que deba enterarme?—
- si al parecer son buenos trabajando en equipo, sobre todo el maestro dragón y la maestra Tigresa, por lo que pude ver son bastantes unidos – dijo el lobo recordando el leve enfrentamiento contra los lobos – tanto que daría su vida por el… o eso parece, y oiga, que pasara con los chicos que envió, es decir están en prisión ahora.
- no te preocupes por ellos, de seguro saldrán en unos meses por delitos menores—contesto fríamente nuestro encapuchado terminado de leer unas anotaciones de la libreta – por ahora puedes retirarte, has hecho un buen trabajo si te necesito para algo te llamo, ahora tengo que ir a ver al… "jefe" – esto último lo dijo con un poco de desagrado en su voz
- si maestro—contesto el lobo adentrándose a la cueva
Aquel tipo parecía tener una expresión algo aburrida, ya que se notaba en sus ojos que no le gustaba que lo llamaran "maestro" o algo por el estilo, empezó a caminar en dirección a la cueva adentrándose a la misma, pero al parecer solo era una entrada a la montaña, en el interior de esta se podía apreciar que era hueca, también se observaba que no estaba vacía porque habían muchas especies de animales fuertes hay entrenado, especies como lobos, leopardos, rinocerontes, panteras, búfalos de agua, algunos leones y uno que otro tigre por ahí.
También se podía ver que avía una especie de arena para combatir, era grande y redonda y muchas zonas de descanso al igual que una zona de lo que parecía era para prisioneros, pero nuestro anónimo ser no iba a ninguno de esos lugares, él iba en dirección a lo que parecía una especie de habitación, en el interior de la misma se encontraba un león, y se veía algo viejo y deteriorado por los años, aunque no tanto puesto que se veía en buena forma todavía, se encontraba revisando unos planes de batalla o eso parecía y se veía muy concentrado.
- ¡Oye anciano! – Gritó nuestra figura encapuchada llamando la atención del león, quien no se veía muy feliz de que lo llamaran de esa forma – ya tengo lo necesario para efectuar la fase uno de tu plan para conquista china
-sigue llamándome anciano y ¡ya verás!- contesto molesto aquel león, y la otra persona no decía nada, porque simplemente le daba igual – pero más te vale que sea cierto que ya tienes lo necesario.
- si claro – respondió inexpresivamente—sigo sin entender para que quieres conquistar china, no le veo lo divertido.
- y a ti que te importa, solo quiero vengarme contra el emperador y toda su familia… y acabar con su legado—contesto seriamente el león—y ya te dije que no me gusta que cubras tu cara con esa capucha, quítatela cuando te presentes ante mí.
Suspiro cansado la otra persona, puesto que no era la primera vez que le pedía que se quitara la capucha, y sin rezongar se la quitó un con un poco de fastidio revelando que se trataba de un tigre adulto aunque no tanto y de facciones faciales rudas y tenía una cara de aburrimiento ya que no le gustaba recibir órdenes del león quien decía ser su jefe en cierta manera.
- Ya está… ¡feliz!—dijo de manera sarcástica y sonriendo de manera sínica enseñando los diente – a veces pienso que te gustan los hombres y por eso me quieres ver la cara siempre
- mejor cállate, y dime si es verdad que ya tienes un plan para secuestrar al guerrero dragón y a los cinco furiosos—dijo molesto el león, ya que la actitud de aquel tigre, le desagradaba en cierta forma
- algo así, tengo algo en mente pero tengo que pensarlo mejor, luego te digo- respondió de manera seria revisando de nuevo algunos apuntes y lo que parecía una especie de mapa
- más te vale, no quiero que nada salga mal – dijo de manera algo amenazadora, cosa que no pasó desapercibido para nuestro tigre amigo
- no intentes amenazarme, tu bien sabes que no te tengo miedo, tal vez tu soldados un poco, pero yo no—dijo de manera fría y seria, parecía que lo estaba retando un poco
El ambiente comenzaba a ponerse un poco tenso, tanto que se sentía en el aire, tan denso que hasta podría cortarse con un cuchillo, a ese tigre no le gustaba mucho recibir órdenes o que le digan que hacer, le gustaba hacer las cosas a su manera, mientras que el león es todo lo contrario, le gusta dar órdenes y que todos hagan lo que él diga, era un controlador en pocas palabras, esos dos eran una combinación explosiva, y faltaba poco para que estalle
- ah sí, y no sabes a cuantos he matado por todos estos años—dijo el león acercándose lentamente a él de forma amenazante
- ¿y tú sabes a cuantos he matado yo?—respondió con una sonrisa en la boca, como queriendo decir que él ha hecho mucho más que él – además por si no lo recuerdas, yo te sane a ti cuando estabas a punto de morir y te devolví tus fuerzas, y así como te las di – apuntó a su corazón con su dedo índice y un resplandor apareció en el pecho del león justo donde se encontraba su corazón – te las puedo quitar… así que no me tientes –termino de apuntar a su corazón y el resplandor desapareció – recuerda que estoy aquí solo por el dinero que me pagas y por la información que me prometiste, porque si no hace mucho me hubiera ido.
-maldito mercenario, no sabes cuánto espero para que llegue el día en que te vallas de mi vida- dijo de manera enojada y cansada apretando levemente los dientes en señal de enojo
- El sentimiento es mutuo, y por lo que veo tendrás que aguantarme un poco más viejo – dijo sonriendo el felino rayado – como sea, ya hay que dormir es algo tarde y entrenar a todo tu ejercito es una labor cansada, y mañana temprano planeare que hacer para efectuar tu plan.
Con eso termino la reunión de esos dos el tigre salió de ahí bostezando un poco y dirigiéndose a una habitación, la cual era de piedra pero bastante bien amueblada, con lo necesario una cama cómoda un ropero donde guardar algunas cosas y demás. Mientras tanto el león se quedó pensando en su habitación
-dentro de poco ya no te voy a necesitar – dijo seriamente en voz baja ya que también se disponía a dormir
Continuara…
y con esto terminamos el segundo capitulo, ya se que es un poco corto, pero tratare de hacer los siguientes un poco más largos, estare esperando sus reviews ya sea para una opinion o recomendación, hasta otra
