Se desperezó mientras miraba a la ventana, ese día SI que era cansado. Nada más llegar a clase fue "Oh, ¡Jack ha cambiado de look!" Bueno, realmente no fue un cambio tan drástico, iba vestido con el uniforme de siempre, pantalones negros, botas, chaqueta, solo que esta vez no llevaba camisa debajo y había abierto un poco su chaqueta dejando ver algo de su formado pecho, no el de Jack, sino el de Jason. También rumorearon sobre su cambio de pelo mas es algo normal que alguien decida cambiar su peinado ¿no? En fin, lo que cuenta es que esos tipos son una panda de niñatos…
Llevaba igual toda la mañana, iba a cualquier clase, se sentaba y se dedicaba a mirar por la ventana hasta que dictaban algo, al fin y al cabo un genio del mal ha de ser eso, un genio, y por tanto es importante aprender, aunque él mismo sepa más que sus profesores. Le encantaba estar fuera de su cuerpo, era una sensación increíble.
Su historia era simple y a la vez complicada. Existe una leyenda, dicha leyenda contaba que las personas que nacían con el pelo y los ojos rojos estaban "malditos" puesto que eran hijos de humanos y demonios, bien, el caso de Jack no era diferente. Su padre era un demonio de tierra, de ahí que al albino le gustase tanto la vara del mono, al fin y al cabo aunque lo negase su padre tenía cierta afición por estar en las ramas todo el día y su madre, quien no quería que se supiese que había estado con un demonio, se casó con un humano para formar una familia "normal". Al comienzo, él y Jack eran una misma persona, pero la madre le hizo renegar muchos años de su ya olvidada niñez de sus poderes, quedando estos reprimidos y creándose él, Jason. Al principio conseguía salir de ese cuerpo disfrutando un poco del aire libre y demás pero con el tiempo Jack le dominó y encerró en una cárcel, claro, todo en su interior. Desde entonces había ido creciendo a paso de gigante, absorbiendo todo poder que podía adquirir su otra parte, él era poderoso y demás pero sabía que solo podría salir si su otra parte le sacaba y por ello le vino tan bien esa depresión del otro, puesto que así podía volver a ver el mundo con sus ojos.
Tocó el timbre y se dispuso a recoger, estaba cansado de tanto paripé, ese día había corregido a tres profesores… y él solo tenía 5 horas de clase… estaba a punto de cerrar el libro y largarse solo a 2 centímetros de nada, cuando unas manos se posaron encima de este, siguió la trayectoria de esos brazos hasta encontrarse con Marion Smith, la chica más codiciada de la clase. Alta, castaña, de ojos azules y bien proporcionada para su edad, delgada y con piernas esbeltas, años atrás su otra parte, Jack, había babeado por ella mas la señorita Smith siempre se encargó de darle puerta. Ella le sonrió seductoramente y él simplemente le devolvió la sonrisa llena de sorna.
-Hola Jack, ¿te apetece venir a dormir a mi casa? Mis padres están de viajes de negocios y yo estoy sola –se ofrecía la chica mientras desabotonaba los dos primeros botones de la blusa escolar, acercando sus brazos provocando así que se le remarcasen más los pechos y el canal de estos.
-Lo siento Marion, querida, pero no caigo tan bajo por un simple polvo –contestó Jason sin pelos en la lengua, retirando el libro y guardándolo en su maletín.
-… ¿Perdón Jack? Que yo sepa eras tú el que hasta el año pasado besaba el suelo que yo pisaba –recordó la chica con sonrisa autosuficiente, creyendo tener ganada la guerra contra el albino que la había rechazado tan limpiamente dejándola en vergüenza de los compañeros convertidos en espectadores, los cuales soltaban risillas.
-Mujer, no te pongas así, es simplemente que hay mejores personas con mejores cuerpos –siguió el doble de Jack levantándose y recordando el cuerpo de Chase Young –y por Dios que cuerpos –dijo con tono lascivo –si pudiera hincarle el diente…
-¿Acaso sugieres que hay mejores cuerpos que el mío? –el narcisismo en esa chica se notaba por todas partes y en ese momento las carcajadas estallaban por todos lados.
-No sabes tú cuan mejor pueden llegar a ser –Jason reconoció que lo mejor que hizo en la vida Jack fue conocer a ese hombre… ¡Era un monumento! –no sabes la pena que me da no poder tener ese cuerpazo, ya sabes, tan cerca y tan lejos… pero en fin, qué se le va a hacer, tu ya me entiendes, al fin y al cabo no será ni la primera ni la última vez que te han dejado a cuatro velas ¿no querida? –sabía que parecía una chica en vez de un chico hablando pero al fin y al cabo, qué más daba, él era más feliz dando por culo a esa renacuaja con aires de top model con ese tono que nadie en el mundo.
Jason salió de dicha clase, bajó las escaleras y se fue tal y como vino a ese lugar, con un habilidoso y nada trabajado salto y caminando por encima del muro que rodeaba el lugar, pareciendo un urban monkey en el proceso. Minutos después ya se encontró frente a su garaje, abrió la puerta y tiró el maletín por donde pudo para disponerse a arreglarlo todo. Ahora se arrepentía del tiempo gastado en ponerle fallos a los Jackbots de Jack, al fin y al cabo, el manipuló más de una vez su mente para hacerlos desastrosos, no era nada personal simplemente se aburría estando ahí encerrado ¿y qué mejor diversión que la de joder un rato a tu encarcelador?
Estuvo ahí encerrado mucho tiempo, horas y horas de sudor y empeño, empezó proyectos, terminó otros, y todo con ayuda de su privilegiada mente y usando algunos conocimientos de su otro yo, en el próximo ataque conocerían pero bien al gran Jason, ahora sabrían cual era su potencial. De pronto, sintió un escalofrío que recorrió su columna vertebral, un escalofrío que pronto se convirtió en una onda de placer que se esparcía por su cuerpo nublándole los sentidos. Gimió intentando ahogar la sensación y sonrió con maldad, un nuevo Shengong wu había despertado.
Poco a poco fue recuperándose mientras jadeaba y miraba a su entrepierna medio despierta, genial, ahora tendría que ocuparse de sus partes ecológicas y de prepararse para la batalla, muy bien Jason, te mereces un aplauso por sentir así los Shengong wu.
Fue hasta su cuarto y encontró lo que buscaba, unos pantalones anchos con múltiples bolsillos y cadenas, un chaleco negro abierto dejando ver su bien formado torso producto de años de entrenamiento entre cuatro paredes y unas gafas de sol negras apantalladas. Se puso las botas de siempre y fue hasta su laboratorio para coger algunos nuevos y mejorados bots y meterlos en el Jet 3000, si tenía pensado desfogarse, tenía bien claro que no lo haría con público mirando desde abajo. Una vez sentado en el asiento del piloto dispuso todo lo necesario para conseguir alzar el vuelo y se bajó de paso la cremallera a sabiendas de lo que iba a pasar, una vez en el aire puso el control automático y desvió su atención a lo que le pedía a gritos ser calmado.
Finalmente hoy conocerían lo que realmente era capaz de hacer Jason y no ese debilucho de Jack.
