Naruto © Masashi Kishimoto


La doncella del eterno invierno 2

Karin no le respondió nada. Tan solo se limito a arrancar el primer pétalo para llevarlo hasta su boca. Justo cuando pensaba que nada pasaría, sintió como sus pupilas comenzaban a arder y de inmediato se encontró en un paisaje con nieve por doquier. Sasuke cabalgaba en medio de una tormenta furiosa. La negra figura se veía distante y pequeña al ser rodeada por tanta nieve.

El corcel iba a paso lento pues la nieve apenas si le permitía dar paso firmes. Le parecía extraño que estuviera nevando en sus tierras, ya que usualmente el invierno debía de haber llegado a su fin meses atrás.

Se detuvo unos momentos pensando en que lo mejor sería que su caballo descansara. Después de amarrarlo, comenzó a caminar; reconociendo que era el bosque que estaba muy cerca de su castillo. Con su caballo descansado no sería problema poder llegar al castillo en menos de dos horas, aunque el corcel fuera a paso lento. Sus hombres habían insistido quedarse en el fuerte, pero el ansiaba regresar a su castillo. Seguramente ella lo esperaba… ya habían pasado cuatro años desde que se había marchado a ese viaje del cual volvía. Y ya eran cinco desde que se habían casado. Aunque en un principio la detestaba, parte de él se acostumbro muy pronto a ella. Y no solo eso, de un dia para otro comenzó a sentir sentimientos que sabía bien pertenecían a ella… que solo sentía por ella. Más nunca se lo había dicho con claridad. Debió hacerlo antes de marcharse a ese largo viaje. Esa misma noche tan pronto la tuviera de frente se lo diría…quería hacerlo. Necesitaba hacerlo… la había extrañado a ella y su sonrisa luminosa… mostrándose siempre feliz.

No importaba que tan mal pudiera portarse con ella en un principio, ella siempre le sonreía. Incluso cuando él le dijera algo que la lastimara, ella jamás dejo de sonreírle.

Ansiaba ver esa sonrisa, mas temía que como siempre su frio rostro no tuviera reacción alguna. No pudiendo mostrarle que en verdad era feliz al verla sonreír. Si tan solo le fuera más fácil expresar lo que sentía.

Mientras caminaba entre los árboles se sintió observado y al volverse por encima de su hombro, vio una figura danzando bajo el claro de la luna. Figura que se detenía de vez en vez para observarlo. No era la primera vez que la veía… también le había visto el dia que regreso a sus tierras… bailando de la misma manera en el bosque junto al fuerte. Esta vez se acerco al distinguir el color de sus cabellos… eran rosados.

- ¡Sakura! –le gritó al reconocer su rostro una vez que estuvo cerca. A lo que la figura reacciono mirándolo para después dedicarle una amplia sonrisa. Después pudo ver que reía alegremente pues sus labios se movían, mas ningún sonido salía de ellos. Al acercarse más a la figura, esta desapareció al instante. – ¡Sakura! ¡Espera! –le gritó. Al no obtener respuesta corrió a buscarla pero no la encontró. Decidió regresar a su caballo para reanudar su viaje hasta el castillo. ¿Qué era lo que había visto? ¿Cómo es que había desaparecido? ¿En verdad seria Sakura? O sus ganas de verla eran quienes se la habían mostrado. ¿Un espejismo en la nieve?

Su caballo llego cansado. Así que antes de entrar al interior del castillo se dirigió al establo. Donde fue reconocido de inmediato por los sirvientes. Ahí en el establo esperaba encontrar el caballo de Sakura, mas al parecer no estaba allí. Sus sirvientes le informaron que desde hacía mucho tiempo su esposa lo había dejado libre. Mas sin embargo, el caballo era visto de vez en vez. Extrañado por la situación finalmente se dirigió al castillo. Al entrar ya lo esperaba el ama de llaves, quien parecía tener rato esperándolo.

- Sasuke-sama. –le recibió una voz con respeto –.

- Veo que ya me esperaban Fumiko-san –.

- Mi señora ha percibido el aroma de su sangre, tan pronto puso pie en las tierras del castillo.

- ¿Mi sangre? ¡Ah! ¡Es verdad! Estoy casi seguro que me corte con la rama del algún árbol cuando cruzaba el bosque –aseguró mirando su ropa manchada de sangre en uno de los hombros. Habia corrido tan de prisa tras la figura de Sakura que no había sentido el corte –.

- Una vez más le doy la bienvenida.

- Fumiko ¿Sakura, donde esta ella? ¿Salió a caminar durante la tormenta? ¿Salió a buscarme para recibirme?

- No amo. Ella no ha salido del castillo en ningún momento.

- Bienvenido a casa… Sasuke –resonó una voz desde lo alto de la escalinata –.

Al volver su vista hacia arriba le miro bajando las escaleras a paso lento. Llevaba un vestido de un purpura muy pálido. Estaba ceñido a sus caderas que ahora eran más anchas, cosa que no recordaba de tal manera. Al ir subiendo su mirada se detuvo en su cintura, viendo que su cabello llegaba hasta allí. De ahí se paso de inmediato hasta su rostro, no sin antes detenerse unos segundos en su pecho. Al observarla notó que su rostro tenía los pómulos marcados y que sus ojos tenían un aspecto peculiar. Estando frente a frente, se dio cuenta que era imposible que hubiese sido ella quien se le había aparecido en el bosque. Después de todo había sido un espejismo. Sin duda causado por sus ganas de verla… añorando con verla desde el mismo dia que se había marchado.

- Sakura… –le susurro al oído por instinto al tenerla ya tan cerca. De pronto e inesperadamente sintió como el hambre empezaba a invadirlo. Esos cuatro años la habían vuelto aun más hermosa, haciendo imposible que pudiera resistir llevar su boca a su cuello. Pero antes de que su lengua y colmillos pudieran saborearlo, Sakura se retiro. Fue justo en ese momento que se dio cuenta que lo que había percibido en sus ojos no era nada peculiar, sino un extraño vacio. Un gélido vacio que jamás había visto en ellos.

- Toma un baño. Tu cuerpo debe estar pidiéndote que lo dejes descansar. Le pediré a Fumiko que te lleve la cena a tu habitación. Dame tu capa –le pidió, no esperando a que él se la quitara, la jalo ella misma. Al tenerla en sus manos se marcho sin despedirse y se perdió por la larga escalinata dejando a Sasuke un tanto perplejo. El que juraba que sería recibido con una sonrisa, camino algo pensativo a su habitación y de allí al baño. ¿Qué le había pasado? La Sakura que el recordaba jamás había tenido esa mirada tan vacía. Se pregunto si tal vez en esos años, Sakura había dejado de amarlo. Algo que era muy posible, pues su comportamiento hacia ella no había sido el mejor en un principio. Pero antes de marcharse él había intentado dejarle en claro que la amaba. ¿Entonces por que ese recibimiento desinteresado? La idea de que ella hubiese dejado de amarlo le turbo la mente; haciéndolo salir de la tina para dirigirse a su habitación. Al hacerlo se encontró completamente desnudo frente a Fumiko y una joven vampiresa a la que no conocía. Ambas le esperaban de pie junto a su cama –.

- Amo he venido a ofrecerle algo que cenar.

- ¿Cuándo vendrá mi esposa a la habitación? –preguntó mientras caminaba hasta la ventana para contemplar la nieve que aun caía –. Aun no puedo creer que en estas fechas siga nevando. ¿No te parece extraño Fumiko?

- Ya no amo. Ya que no ha dejado de nevar ni un solo dia durante más de tres años.

- ¿Cómo dices? –pregunto consternado –.

- Así es amo… no ha dejado de nevar en todo este tiempo… a veces es mucha… a veces muy poca, pero nunca se detiene.

- Pero…

- Amo no retrase su cena. Con este viaje de regreso y en medio de toda la nieve seguramente debe estar hambriento.

- Si, lo estoy. ¿Por qué no viene Sakura?

- No vendrá amo por eso le ha enviado la cena.

- ¿La envió? –pregunto al tiempo que con la mirada buscaba indicios de que Fumiko llevara una copa con un poco de sangre de Sakura–.

- La cena será la sangre de este joven amo. Mi señora me ha ordenado que le trajera sangre fresca… ya que ella…

- Sakura… me envió a… –no termino la frase pues la impresión le quito las ganas de hablar. ¿Por qué Sakura le enviaba a alguien más? ¿Qué no se había dado cuenta que el hambre que lo había acompañado en todos esos años, era solo por ella? ¿Cómo podía hacerlo si él no se lo había dicho? Ella ni siquiera le había dado la oportunidad de decírselo cuando se reencontraron en la escalinata. –Fumiko llévala contigo… ya no tengo apetito.

- Amo, pero Sakura-sama me pidió…

- ¡Fumiko retírate ya! Lleva a esta mujer contigo. No beberé de ella –le ordenó con firmeza. Sin volverse a mirarlo Fumiko tomó a la mujer del brazo y ambas se retiraron. –

Al retirarse las mujeres, se recostó aun desnudo en su cama; observando el techo pero sin mirarlo realmente. Su mente estaba ocupada, intentando asimilar lo que estaba pasando. Sakura no solo le había dado un fría bienvenida… también le había enviado a una mujer para que se alimentara. Entendiendo finalmente que ella no lo iría a visitar, se puso de pie para ir a buscarla. Camino hasta su habitación y la encontró entreabierta. Sakura no parecía estar en ningún rincón de la habitación, lo que lo hizo suponer que se encontraba en el baño. Y si, allí le encontró completamente desnuda y sumergida en el agua, reposando su cabeza en la orilla de la tina con sus ojos cerrados.

- Sakura –le llamo suavemente lo que la hizo abrir sus ojos con lentitud –.

- Dime Sasuke –contesto sin volverse a mirarlo, manteniendo su posición sin mover tampoco su cuerpo –.

- ¿Por qué enviaste a esa mujer para alimentarme?

- Supuse que estabas hambriento…. Fue un viaje de regreso bastante largo después de todo.

- Eso aun no me da la respuesta que quiero –le dijo al acercarse, aun manteniendo su voz suave. Al escuchar esto Sakura se incorporo un poco. Mas sin salir del agua y mirándole, le contesto con voz inexpresiva –.

- Muchas veces en el pasado has preferido la sangre de la servidumbre… creí que hoy no sería la excepción. – Sasuke permaneció callado, pues no sabía que decirle. Era cierto. Muchas veces durante el pasado había preferido beber la sangre de muchas antes que la de ella. Pero tiempo antes de marcharse había dejado de hacerlo porque se había dado cuenta que de pronto un dia solo quería la sangre de ella. Que solo ella lograba satisfacer su hambre por completo. Antes de marcharse le había dicho que ahora sabía y entendía todo lo que era ella para él.

Ella le había sonreído ante tal confesión y le había contestado que aunque no fuera del todo sincero, creería en sus palabras para después acurrucarse junto a él y quedarse dormida entre sus brazos. Unas horas después él se marcho sin despertarla… sin despedirse, pues no se había sentido capaz de mirarla a los ojos tan solo para decirle un hasta luego. Y menos cuando sabía que su viaje duraría algunos años.

- Sakura ¿Recuerdas lo que te dije el dia que me marche?

- Nunca he olvidado nada de lo que alguna vez me has dicho –le contestó para después recostarse de nuevo en la tina –.

- En mi viaje solo bebí la sangre de mis enemigos… de nadie más. Sakura… no quiero beber la sangre de nadie más. Tengo hambre Sakura… quiero tu sangre Sakura… déjame probarte.

- Eso me hubieras pedido desde un principio –le respondió de nuevo con su tono apacible, mientras se hacia el cabello mojado a un lado para descubrir su cuello y su hombro izquierdo. Sasuke se paro detrás de ella con sus pupilas enrojecidas, se agacho, lamio su cuello y al saborearlo enterró sus colmillos con urgencia. Habia sido tanta su añoranza que bebió y siguió bebiendo por largos minutos que parecieron eternos. Mientras seguía bebiendo sintió ganas de tocarla. Y, llevando su mano a sus senos comenzó a acariciarla con exigencia, pero la fría voz de Sakura lo hizo detenerse. –Sasuke… detente ya no quiero que sigas bebiendo… quiero terminar mi baño. –Al incorporarse un poco pudo ver que la tina se había salpicado un poco de sangre. Se puso de pie aun con ganas de seguir bebiendo y le pidió con la voz entrecortada –.

- Sakura… quiero sentirte. –de nuevo sin volverse a mirarlo la pelirrosa le respondió –.

- Espérame en mi cama. Tan pronto termine mi baño podrás hacer lo que quieres. –Sasuke la miro de nuevo sintiéndose confundido, mas no dijo más. Salió del baño y se recostó sobre la cama para esperar a Sakura. Una vez que se encontró sola un par de lagrimas se le escaparon de los ojos. – ¿Sentirme? ¿beberme? Todo se ha vuelto indiferente Sasuke… el que quieras beberme o sentirme… ya nada de eso importa…no hará la diferencia… ya no puede hacer la diferencia en este vacío –habló en voz alta y con melancolía aparente. Como si quisiera que al mismo tiempo Sasuke la escuchara y a la vez que no lo hiciera. Con lentitud llevo las yemas de sus dedos y acaricio las heridas que habían dejado los colmillos de Sasuke. Estas aun no sanaban y tardarían en hacerlo. Alejando sus dedos de los bordes de la herida, se sumergió casi por completo en la tina, la cual la cubrió hasta la mitad de su cuello y se dejo ir, tratando de olvidar el vacio que sentía. –

Sin saber cuánto tiempo había transcurrido, se incorporo lentamente y observo el agua antes de salir. Ahora era turbia y no transparente. No era del todo rojiza ¿O, si lo era? –se pregunto a sí misma. ¿Cómo era posible que le costara discernir el tono del agua en la bañera? ¿Cuánto rojo es lo suficientemente rojo? – Aun preguntándose, salió de la tina con un movimiento delicado. Llego hasta un espejo tras dejar pequeños charcos con el agua que escurría de su cuerpo. Examinó su cuello de nuevo; dándose cuenta que finalmente comenzaba a sanar, más no del todo. Antes de alejarse del espejo llevo sus manos a su vientre y lo acaricio con mucha delicadeza. Finalmente se dirigió a la habitación y al percatarse que Sasuke dormía, camino con sigilo. Le encontró desnudo y respirando de una extraña y harmoniosa forma. Lo observo unos segundos y después volvió su mirada a su propio cuerpo; reflexionando en su propia desnudez. Aun moviéndose con cautela, se recostó junto a Sasuke con mucho cuidado. De nuevo llevo sus ojos a su figura; notando como su cuerpo había cambiado en esos años. Su cabello se veía un tanto áspero al igual que las puntas de sus dedos, sin duda por blandir la espada con frecuencia. Era probable que los climas tan diferentes por los que había pasado ese tiempo le hubieran afectado. Sus mejillas habían adelgazado, denotando sus pómulos y sus hombros se veían tensos… muy cansados. Observo su pecho aspirar y expirar, para después mirar su rostro durmiente y susurrarle en voz baja. – ¿Acaso esperabas que te recibiera con una sonrisa? Sonreírte como en los viejos tiempos… No sé si algún dia puedas volver a ver esa sonrisa. –al guardar silencio lo observo de nuevo unos segundos. Acercando dudosamente sus dedos hacia su negro cabello, intento acariciarlo. Mas una fuerte desesperación, le oprimió el pecho, provocando que su mano que se acercaba comenzara a temblar. Su respiración se torno desesperada haciéndola que se pusiera de pie con urgencia. Corrió hasta su armario y tomo un vestido blanco deslavado con matices de color lavanda. Tomó su capa y salió corriendo con dificultad, como si hubiese algo que la volvía pesada no permitiéndole correr aun más a prisa. Sin embargo, corrió… descalza corrió.

El fuerte golpear del viento al resonar sobre el ventanal le despertó exaltado. Al incorporarse llevo sus manos hacia su frente para masajearla. ¿Por qué sentía esa extraña sensación? Era como si alguien lo llamara a gritos, pero sin producir ningún sonido. Se volvió en busca de Sakura quién suponía debía estar a su lado, pues en sus sueños podía jurar que la había sentido recostarse junto a él. La cama estaba vacía por lo que fue a buscarla al baño. Allí observo la tina y se percato del agua rojiza. Cosa que lo hizo precipitarse de nuevo a la recamara en busca de indicios. Por unos segundos se pregunto si debía recostarse y esperar a que volviera, pero al ver unas gotitas de sangre sobre la cama decidió que debía buscarla. Al escuchar de nuevo los silbidos del viento, la sensación de que alguien lo llamaba lo invadió de nuevo. Caminó hasta el ventanal y vio que la noche estaba llegando. Aun nevaba. De pronto una figura llamo su atención. Era Sakura que corría por los jardines, dirigiéndose sin duda a las afueras del castillo. Al dirigirse a la salida se topó con el armario de Sakura y le observo abierto.

Allí distinguió unas ropas de color negro, que sin duda debían de ser de él, pues Sakura jamás había vestido de negro. Al tomarlas, las reconoció como las que Sakura se había ofrecido a enmendarle antes de marcharse. Se cambio a prisas y comenzó a correr. Pronto se encontró en la intemperie y asombrado miró como la nieve seguía cayendo. Guiado por el aroma de la sangre de Sakura se dirigió al bosque que estaba detrás del castillo. Por largos minutos corrió sin detenerse, pues a pesar de olerla, no lograba alcanzarla. ¿Por qué su olor estaba en todas partes? ¿A dónde había ido? Justo cuando la desesperación lo estaba colmando, visualizo su figura. La calma retorno a su pecho y comenzó a caminar hasta ella, mas la tranquilidad le duro poco. Su desconcierto lo dejo inmóvil al darse cuenta que la figura que creyó que era Sakura, era la misma que había visto en el bosque mientras retornaba. Y junto a esa figura, Sakura estaba agachada acariciando a un zorro blanco. Se estremeció al ver como la figura se volvía hacia él y le sonreía llena de alegría. Por unos momentos creyó que sus ojos lo engañaban, mas comprendió que eso era imposible. Sus ojos eran en lo que más confiaba. La figura también era Sakura. Eran Sakura… Una llevaba el vestido completamente blanco y la otra de igual manera solo que con matices lavanda. Una era la Sakura que lo había recibido fríamente y la otra, la Sakura que le sonreía llena de inocencia... la Sakura que había dejado atrás para empezar ese viaje que había durado cuatro años.

La Sakura que acariciaba al zorro parecía no darse cuenta de que no estaba sola. Pudo comprobarlo al verla ponerse de pie y atravesar la figura de la otra Sakura para después ambas comenzar a correr. No queriendo, sus ojos las perdieron, pues una leve ventisca le nublo la vista unos segundos.

Después de unos minutos encontró a la Sakura del vestido matizado de lavanda, caminando hasta unas flores blanquecinas que crecían junto a uno de los pinos. La observo morderse la punta de sus dedos y dejarlo gotear sobre las flores, las cuales en unos instantes se volvieron rojas. Mientras observaba como las flores cambiaban su color, la otra figura se acerco hasta ella sonriéndole, mas Sakura no le veía. Observo como la figura llevaba su mano hasta uno de los hombros de Sakura y lo acariciaba, para después volverse a mirarlo y desaparecer. Segundos después la figura apareció frente a él, impidiendo que pudiera ver a la Sakura que estaba junto a las flores. Le sonreía abiertamente, como si tenerlo frente a ella fuera su única fuente de felicidad en esos momentos. Su sonrisa como siempre irradiaba luz al curvar sus labios y sus ojos verdes le decían a gritos cuanto lo habían extraño. Esa era la sonrisa que había estado esperando… esa sonrisa. La figura volvió su mirada hacia atrás por un momento y después de nuevo la posó en él, mirándolo a los ojos ya sin sonreí.

La figura comenzó a difuminarse lentamente junto con la nieve que caía hasta que de pronto ya no la pudo distinguir cerca de él. A lo lejos alcanzo a verla en el lugar donde Sakura había estado recogiendo flores. Viendo que de nuevo comenzaba a desaparecer, corrió hasta ella llamándola con urgencia. –.

- ¡Sakura! ¡espera! – grito a la figura tratando de evitar que se esfumara. – ¡Sakura! ¡no te vayas! –Un hueco lo invadió al verla como sonreía mientras desaparecía por completo. Corrió aun mas a prisa al ver el cuerpo de Sakura tendido junto a las flores. Llegando hasta el cuerpo tendido lo tomo en brazos. Al hacer esto vio como la figura aparecía brevemente para después alejarse danzando –.

- ¿Por qué me pides que no me vaya?... ¿Cómo podría irme a otra parte? – le preguntó Sakura sin mucha fuerza en su voz. Sasuke la miro, sintiéndose culpable de correr tras la figura de un extraño espectro con su misma imagen y luego llamarla… gritarle con desesperación que no se fuera. Haberse dicho que esa era la sonrisa que estaba esperando, mientras su Sakura con pies descalzos se desvanecía en la nieve sin que él se hubiera percatado… Perdido mirando a quien sin dudas no era ella. No podía ser ella ¿O, si? ¿Qué estaba pasando? –se preguntó a si mismo mientras sus ojos se encontraban con los verdes de Sakura –.

- Sakura ¿Qué es lo que esta sucediendo?

- No entiendo a que te refieres…

- ¿Por qué había otra… –no termino de preguntarle, pues se dio cuenta que la marca de su mordida aun estaba en su cuello. – ¿Por qué no ha sanado? Siempre has sanado más rápido que yo. –Sakura no le respondió pues sus ojos se habían cerrado. El pelinegro se puso de pie y comenzó el regreso hacia el castillo. De vez en vez miraba el rostro de Sakura mientras caminaba tan pronto como podía, tratando de llegar al castillo. Maldecía a los copos de nieve que caían sobre sus cabellos rosados y en la comisura de sus labios. ¿Por que presentía que algo le había sucedido? ¿Qué estaba pasando? ¿Qué era esa figura? ¿Por qué se parecía tanto a Sakura? O, mejor dicho ¿Por que era idéntica? Aun con la culpa bordada en los labios por haber llamado a gritos a quien no era su Sakura, le hablo suavemente. Esperando que aun estando inconsciente pudiera escucharlo. –Sakura por favor dime que todo esta bien. Dime que abrirás tus ojos pronto…hay tanto que debo decirte. Hay tanto que debí haberte dicho. Sakura por favor dime que nada de esto… de todo lo que pasa…. me hará odiarme por haberte dejado aquí sola. .. esperando por mí.

- Mi señor ¿Qué ha sucedido? –preguntó Fumiko con preocupación al verlo entrar al castillo –.

- Es lo mismo que quisiera saber Fumiko ¿Ha pasado algo en estos años… durante mi ausencia? –la seriedad de su ama de llaves, se lo comprobó – ¿Qué ha sucedido? –.

- Usted seguramente la bebió demasiado amo y ella ahora ya no es como cualquier otro de los nuestros…

- No estoy seguro de entenderte.

- Usted sabe bien que la señora usualmente sanaba sus heridas más rápido que cualquier otro de los vampiros. Pero puede darse cuenta que ya no. Ha perdido esa herencia que le dejo su clan –le explicó al señalarle las marcas en el cuello donde apenas algo parecido a una costra se estaba formando –esa herida quizás termine de sanar hasta mañana. De igual manera supongo que mañana también despertara. –

- ¿Cómo es que esto sucedió?

- Seguramente se debe a dos cosas. Una… ella no ha bebido su sangre amo… debe estar hambrienta. Y la segunda… No se… no sé si debería ser yo quien se lo dijese.

- Por tu forma de decírmelo me haces pensar que esto no es lo único que ha sucedido.

- No amo, no es lo único –al escucharla decir esto pensó en la Sakura que de nuevo había visto en el bosque. Una Sakura totalmente invisible para la Sakura que cargaba en sus brazos. –

- Dime que ha sucedido… necesito saberlo en cuanto antes… Fumiko –suplicó mientras su mirada se centraba en las cejas de Sakura las cuales se iban humedeciendo al los copos de nieve irse derritiendo con el calor del castillo –.

- Para ello amo necesitare anemonas y… – Fumiko guardó silencio al ver que Sakura llevaba en su mano izquierda un ramillete de anemonas. Las apretaba con fuerzas, aun estando inconsciente. Cosa que le hizo entender a Fumiko lo que su ama planeaba hacer –Ya no será un problema para mi explicarle amo… después de todo sospecho que mi señora pensaba hacerlo.

- ¿Cómo puedes estar tan segura de ello Fumiko?

- Vea su mano. Esas son las flores que necesito para mostrarle –Sasuke miró de nuevo a Sakura acurrucada en su pecho. –

- La llevare a su habitación Fumiko… en cuanto lo haga regresare contigo.

- Amo iré con usted ya que también necesitamos a mi señora –le informó al tiempo que con dificultad le retiraba las flores de la mano. – Al llegar a su habitación le recostó en su cama mientras que Fumiko coloco las flores en un florero que estaba junto a su cama –.

- Nunca había visto esas flores en mi región.

- Mi ama las ha plantado desde que llego a este lugar… mas siempre lo ha hecho en las lejanías del castillo. –Sasuke la recordó respondiendo que había pasado toda el dia haciendo jardinería y sembrando, en varias ocasiones que le pregunto donde había estado. – Estoy segura que mi ama sabia que un dia las necesitaría y por eso las sembró. Fumiko se acerco y con un puñal se paro junto a Sakura. Sasuke la miró consternado. –Necesitamos más de su sangre… sin ella no podre mostrarle. Sasuke asintió y se limito a ver a Fumiko dejar la sangre de Sakura gotear sobre el agua del florero. –Ahora solo debemos esperar a que los pétalos se tornen rojos –le explicó mientras ella se sentaba en una silla junto a la cama. Por su parte Sasuke se recostó junto a Sakura para verla dormida. Lentamente llevo su mano al lóbulo de su oreja y la acaricio con delicadeza. Comenzo a decirle algo, pero esto era inaudible. Las imágenes se veían borrosas… distorsionándose lentamente.

El recuerdo se había desvanecido, forzando a Karin a refugiarse en otro recuerdo. La pelirroja pronto se dio cuenta que era de noche y ahora estaba en un mercado. El cual sin duda era el que se encontraba en el fuerte principal. Se veía un poco diferente, pero sin duda era el mismo… supuso que aun seguía en un pasado distante. Dejo de pensar en ello al ver que Sasuke caminaba a prisas, volviendo por encima de su hombro, como si cuidara que nadie lo siguiera. Pronto logro esconderse en un lugar alejado entre una pared y una enorme enredadera. Pensando en que finalmente estaría tranquilo, se recargó en un bulto.

- ¡Por fin Solo! –exclamó – Estoy cansado de hacer todo cuanto me piden. Al menos logre escapar de Hiromu. No entiendo porque insisten en que debo casarme. ¿Responsabilidades? Desde que tengo memoria ni siquiera me dejan reinar a mi manera… los ciudadanos ellos…

- Eres demasiado ruidoso –le susurró una voz, tan bajo que no supo si en realidad lo había imaginado –.

- Como…co... ¿Cómo dices? –preguntó inseguro del provenir de la voz –pronto una risita ahogada se escucho –.

- Eres demasiado ruidoso –Al ver que la voz venia del bulto, empezó a tocarlo con sus dedos lo que de pronto causó que se escucharan carcajadas –.

- Pero que carajos –exclamó al tiempo que el bulto se deshacía, mostrándole que tan solo era una joven que había estado cubierta con una cobija. – ¿Quién eres tú?-le preguntó al tiempo que se alejaba de ella –.

- Me llamo Sakura – le contestó mientras sonreía y se acercaba hasta él en cuclillas –.

- No eres de por aquí ¿cierto?

- No… he venido…

- ¿Por qué estás aquí? – le cuestionó con exigencia –.

- Mm… pues porque estoy escondida… no quiero que mis sirvientes me encuentren. Me pareció que este era el mejor lugar para esconderme. Y en verdad lo es. Es muy bonito y la luz de la luna entra a través de las ramas y de repente una que otra luciérnaga pasa por aquí antes de llegar a la fuente.

- No necesitaba saber por que te escondes… solo pregunte a que has venido a esta ciudad.

- Quiero suponer que eres alguien importante en este lugar… sobre todo si te portas tan despectivo… En fin… mis padres han venido de visita…eso es todo. Y tú… ¿Por qué te escondes aquí? Anda dime –insistió tomándolo del brazo para sacudirlo insistentemente. Sonriendo al verlo tan serio le dijo –Yo ya te he dicho porque estoy aquí aunque te hayas portado grosero –.

- Estoy escondiéndome de alguien cercano a mi –respondió mas por obligación que por gusto – insisten a que regrese a mi hogar para escoger a mi esposa.

- No veo nada malo en buscarte a una esposa… si eres noble como supongo… es de lo más normal.

- Para mi es algo irrelevante… no necesito una.

- No es tan malo ¿sabes? Yo ya estuve casada una vez –Sasuke se volvió a mirarla con interés, para después ponerse de pie para retirarse –.

- ¿Ya no lo estás?

- Siempre lo estaré –le contestó sonriendo. Lo miró profundamente antes de volver a sonreírle – Esperemos que la esposa que te toque te haga feliz. Alguien que pueda hacerte sonreír –aun sonriendo tapo su cuerpo con la manta para recostarse de nuevo. Ninguno de los dos se dijo adiós –.

Sasuke se marchó pensativo; dándose cuenta que era imposible evitar cualquier matrimonio. Escogiese a quien escogiese, sabía muy bien que todo era un plan para controlar a su ya extinguido clan y a lo poco que quedaba de su gente. Así que concluyó que lo mejor sería casarse con alguien cuya familia, representara menos problemas para sus planes futuros. Tan pronto acepto tomar una esposa, su corte organizo una ceremonia en menos de dos días. Ahí debía escogerla y desposarla en cuanto antes.

Todas le parecían aburridas y aun más desagradable, el olor de sangre en ellas. A pesar de estar sentado muy lejos de ellas podía distinguir el olor de cada una. Todas olían a la sangre de su gente… todas habían sido alimentadas por la sangre de sus tierras. La codiciada sangre de sus tierras. Todas…excepto una. De entre todos los aromas, logro distinguir uno… el único que no desprendía olor sangre.

- ¿A dónde va mi amo? Aun no empezara la presentación… –Sasuke ignoro la voz de su sirviente y de igual manera la de su ministro, quien comenzó a caminar detrás de él al ser ignorado. Pasó a más de una veintena de mujeres. No se detendría hasta llegar a esa persona. Muy al final de la gran multitud la encontró, completamente desinteresada en todo lo que pasaba. Al verla con detenimiento la reconoció al instante – ¿A que familia perteneces? –demandó saber. La joven lo miró sorprendida al reconocerle pero antes de que pudiera hablar, el ministro se le adelanto.

- Ella es Sakura del clan Haruno… todos ellos proficientes en la sanación y curación –.

- Me casare con ella… ya puedes deshacerte de todas las demás.

- Pero joven Uchiha… al menos

- Hace días me insistías en que tomara una esposa… ya he escogido una… ya pueden retirarse todas.

- Entiendo por favor vaya a su salón personal. Al menos dejemos que quienes han venido disfruten el banquete. –Sasuke no respondió mas sin embargo, camino hasta unas puertas que estaban detrás del trono y salió, abandonando a si a todos sus invitados. Estaba satisfecho por su elección, pues sabía que de todos, el clan Haruno sería el menos dañino para su pueblo. Minutos después Sakura apareció para hacerle compañía, forzada a entrar por el ministro –.

- ¿Así que también tú viniste a esto? –sugirió el pelinegro al verle entrar –.

- No… a decir verdad… me he molestado con mis padres al enterarme de que esperaban que formara parte de este evento. No quería venir…

- Anoche que me viste… sabias quien era yo ¿cierto?

- No… yo solo vine a este lugar porque me habían dicho que el cielo se vuelve purpuraceo al amanecer… que si subía la montana podría verlo… solo por eso acompañé a mis padres…

- La verdad que me desinteresa por completo todas tus circunstancias… lo único que me interesa es que serás mi esposa…. ¿Algún impedimento?

- Ninguno…

- Creí que lo tendrías…

- Ummmm….ayer que te conocí… mientras te marchabas pensé en que te veías bastante amargado –Sasuke la miro molesto –. Pero por lo mismo desee que junto a ti hubiera alguien que pudiera hacerte sonreír… no sé si yo pueda hacerlo… pero supongo que me gustaría intentarlo…

- Bueno si no hay ningún impedimento… nos casaremos dentro de unos días…

- Como mejor te parezca –asintió la pelirrosa al tiempo que sus padres y su sequito de acompañantes entraban para conversar con Sasuke, sobre lo que conllevaría el matrimonio entre ambos pueblos.


Sus comentarios con esta historia me motivaran a actualizar.

Espero que les guste. No entrare mucho en detalle con el tema del vampirismo y me enfocare mas en los personajes.

Por cierto aqui este link es el album que utilize para esta historia. No hubo mas canciones... solo estas y unas cuantas.

Les recomiendo que las escuchen mientras leen... les dara un ambiente para la historia.

En mi pagina de deviantart hay un link con musica para ambientar esta historia. Les recomiendo que la escuchen mientras leen.

En youtube la encuentran como one hour dark winter music... canal brandon