Disclaimer

No sé porque razón, motivo o circunstancia he tenido la imperiosa necesidad de escribir pero bueno, este es el resultado de ese "je ne sais pas que je ne sais pas quoi". De antemano, agradezco a toda aquella persona que lea este fic y si le fuera posible, le pido humildemente deje un review en el que exprese sus comentarios, sugerencias, impresiones y lo más importante, su opinión.

Orwa,

Annie Masefield M.

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El diario de Haruhi

Capítulo 2 "Pijama Party"

"El instituto privado Ouran se define por: uno, familias prestigiosas, y dos, riqueza… y la gente próspera tiene mucho tiempo libre; por lo tanto, este Ouran Host Club trata que esos chicos atractivos que tienen tiempo ofrezcan hospitalidad a las señoritas encantadoras que también lo tienen y… sacar provecho… Es un juego elegante y único en este instituto de gente rica."

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Todo era paz y tranquilidad esa mañana, las pequeñas aves matutinas trinaban, el aire tenía un leve olor a cerezos y el sol se filtraba delicadamente a través de las cortinas hasta que aquellos dos seres se aparecieron frente a su puerta…

¡Haruhi! ¡Haruhi! ¡Despierta, despierta!-decían los gemelos mientras uno de ellos abría salvajemente las cortinas.

¿Qué sucede? –contestó adormilada debajo de sus sábanas. No tenía la intención de levantarse temprano, era sábado. Ese día las clases comenzaban hasta las nueve de la mañana.

¡Despierta, despierta, despierta!-repetían los gemelos al mismo tiempo que movían bruscamente la cama de Haruhi. A pesar de la luz y el movimiento, Haruhi no daba señales de estar despierta, los gemelos sabían que les sería difícil despertarla y convencerla de asistir; así que pasaron a la segunda fase del plan.

¡Ven con nosotros, rápido! –mencionaban ellos.

Pero estoy en pijama, no creo que…-se disponía a decir cuando sintió como Hikaru tomaba sus muñecas y Kaoru sus tobillos.

¡Bájenme en este momento! ¡Qué se han creído! ¿A dónde me llevan?... esos eran algunos de los pensamientos que surcaban la mente de Haruhi pero por alguna extraña razón no decía ni una palabra.

Ten paciencia, ya verás de qué se trata todo esto. -se apresuraron a decir los gemelos al ver la mirada fija de Haruhi. Atravesaron un largo pasillo vacío, bajaron media escalera y al llegar al primer descanso, dieron vuelta a la izquierda; siguieron corriendo hasta topar con una gran puerta de roble. En ese momento, Haruhi alcanzó a leer en donde se encontraba. Estaba frente a la tercera sala de música, también conocida como la sede oficial del Host club. Las puertas se abrieron súbitamente y frente a ella se materializó una lluvia de pétalos de rosa roja.

Listo, hemos traído a Haruhi. –dijeron los gemelos mientras la soltaban suavemente y la colocaban sobre un amplio y confortable sillón rojo.

Perdón por las molestias pero sabíamos que si te comentábamos la finalidad de esta reunión, simplemente no asistirías. –dijo Kaoru con una sonrisa.

Perfecto, ya q estamos todos reunidos… podemos comenzar. –mencionó Tamaki con un tono principesco y dramático.

Lo que sucede es que Kyo-chan tuvo una muy buena idea, el Host club ofrecerá una pijamada. ¿Te imaginas Haru-chan? Todos juntos divirtiéndonos, comiendo dulces y postres. –comentó Honey con una dulce sonrisa mientras abrazaba tiernamente a su conejito de peluche.

Claro, no hay nada mejor que poner en peligro mi secreto y lo más interesante, si soy descubierta frente a todas las clientas podría perder mi beca y alejarme un paso más de mi sueño... pensó sarcásticamente Haruhi mientras veía las miradas de sus compañeros.

Sé lo que debes estar pensando Haruhi pero ten por seguro que yo, tu padre Tamaki, te cuidaré y te prometo que tu secreto será resguardado por mí. No permitiré que nadie se te acerque. –dijo Tamaki mientras veía exclusivamente a los gemelos.

No se preocupe milord, cuenta con nuestro apoyo. Obviamente la mayoría de las clientas querrán estar con usted, así que tendrá que dejar a Haruhi sola y mientras tanto, nosotros la cuidaremos por usted… -comentó sutilmente Hikaru mientras los gemelos se acercaban "inocentemente" a Haruhi.

Eso es cierto pero yo siempre tendré tiempo para Haruhi, ella es mi hija y debo velar por su seguridad –contestó Tamaki de manera sobreactuada mientras en su mente se visualizaba como un príncipe montado en un corcel blanco y a Haruhi como una delicada damisela, a la que tenía que rescatar de los infames gemelos Hitachin.

¿Tama-chan está fantaseando verdad Takashi? –susurró Honey al oído de Mori. Mori se limita a asentir con la cabeza.

Claro, esa es la especialidad del rey –menciona Kaoru a media voz.

¿Qué han dicho? –pregunta Tamaki intrigado.

No hemos dicho nada que no sea conocido por todos. – contesta Kaoru con una pequeña sonrisa.

Tamaki es más obvio de lo que imaginaba. No puede disimular sus celos desenfrenados, aunque puede ser interesante ver hasta que punto pueden llegar… pensó Kyouya mientras expresaba lo siguiente:

La pijamada debe ser lo antes posible y el día perfecto para llevarla acabo es el próximo viernes. Ese día habrá luna llena y creará una atmósfera más romántica para las clientas.

Y más lucrativa para mí, dijo Kyouya para sí mismo.

Si Haruhi asiste a la pijamada, los gemelos podrían aprovecharse de ella y de su inocencia. No puedo permitirlo…-pensó Tamaki y dijo:

Mi hija no debería participar en esta actividad, debemos protegerla de… (Tamaki voltea a ver a los gemelos) las clientas; podrían descubrir su secreto.

Increíble pero cierto, es la primera y quizá la única vez que estoy con Tamaki-kun, pensó Haruhi.

Tienes razón Tama-chan, no debemos exponer a Haru-chan –dijo Honey mientras asentía con la cabeza.

Claro, eso es cierto pero a este evento asistirán demasiadas clientas y algunas de ellas querrán estar con Fujiokawa. Así que en vista de su inevitable ausencia, tendremos que duplicar el número de clientas por persona. Independientemente de ello, las actividades de Haruhi se incrementarán al doble para poder realizar todo lo que necesitamos y obviamente, su número de clientas a atender aumentará –sentenció Kyouya.

¿Y quién dijo que Kyouya sólo era la mano derecha de Tamaki-kun? El rey en las sombras ya me sentenció a trabajar el doble y a atender más clientas. Si quería que asistiera a la pijamada, sólo tenía que decirlo y para ser sincera, me parece que "su número de clientas a atender aumentará" se traduce como "su número de clientas a atender se duplicará o triplicará, dependiendo de mi estado de ánimo", pensó Haruhi.

Haruhi, no hago esto para presionarte. Sólo expongo lo que tendremos que hacer en un futuro muy cercano. –dijo Kyouya

Claro, lo dice "desinteresadamente". No quiere obtener ningún beneficio de ello, pero ¿qué mérito tendrá para él mi presencia? ¿Serán tantas mis ganancias que no quiere perder la oportunidad de explotarme?; pensó Haruhi algo intrigada.

¿Y tú que piensas Haruhi, asistirás a la pijamada? –preguntaron los gemelos al unísono.

Claro que no; pensó Tamaki pero para su sorpresa Haruhi tenía otros planes.

Pues pienso que lo más conveniente sería asistir. No quiero que mi número de clientas a atender aumente, ya son demasiadas –contestó Haruhi francamente.

Entonces es un hecho, la pijamada contará con todos los miembros del Host club. –reafirmaron los gemelos en voz alta mientras Tamaki se aislaba en un rincón.

Pero, pero… Haruhi estará más tiempo con los gemelos, ellos se aprovecharán de ella…

--Inicio de la fantasía de Tamaki--

Haruhi se encuentra sola en una habitación. Su pijama rosa deja entrever su delicado y bello cuerpo femenino. Se escuchan unos ruidos que provienen de la obscuridad y súbitamente, aparecen dos sombras misteriosas.

Haruhi: Pero… ¿qué sucede?

Kaoru: Nada que debas temer

Hikaru: Por fin eres nuestra

Al decir lo anterior, los gemelos se acercan a Haruhi de una manera intimidante y perversa.

Haruhi: ¡Auxilio, auxilio! Debí hacerle caso a Tamaki-kun…

Tamaki abre la puerta de la habitación estrepitosamente, al mismo tiempo que irradia una luz indescriptible. Rápidamente se acerca a Haruhi; ella lo ve como la más pura encarnación de su príncipe.

Tamaki: No te preocupes Haruhi, yo siempre te cuidaré y te protegeré.

Haruhi: Sempai, yo… yo

Tamaki: Lo sé Haruhi, no digas nada. Yo siento lo mismo por ti

Haruhi: Sempai, soy tan feliz…

--Fin de la fantasía de Tamaki --

Es demasiado por hoy, el rey debe volver a la realidad. ¡Dos fantasías en un día; milord, usted es un degenerado! –dicen los gemelos mientras le arrojan un balde de agua helada a Tamaki.

¡Los voy a matar! –grita Tamaki furioso, sin darse cuenta que todos los integrantes del club lo voltean a ver. Mientras tanto, los gemelos no paran de reír a carcajadas.

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Los días pasaban rápidamente, pues entre clases, cuentas por pagar, tareas y órdenes de Kyouya disfrazadas de favores; los hosts habían terminado exhaustos. La sala del tercer piso estaba irreconocible. Había siete dormitorios; cinco de los cuales eran de tamaño individual y estaban destinados para cada uno de los integrantes de club. La única excepción eran los gemelos, los cuales compartían una habitación un poco más grande. La séptima y última habitación era enorme y lujosa. El techo simulaba el cielo y las sábanas estaban hechas de seda recién traída de Italia. Las clientas amarían su habitación.

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Mañana es el gran día y ya es un poco tarde; me voy a dormir, buenas noches a todos –dijo Haruhi mientras se aproximaba a la puerta.

Antes de irse, les informo que la pijamada comienza a las veinte horas; así que necesito verlos una hora antes para hacer una inspección de pijamas. Nos vemos, duerman bien y descansen. Mañana será un gran día para todos. –mencionó Tamaki.

Supongo que la primera pijama que el rey va a inspeccionar es la de Haruhi –comentaron los gemelos "ingenuamente" y de tal manera que Haruhi no los escuchara.

¿Qué han dicho? –preguntó el rey molesto

Nada, nada. ¡Que duerma bien milord! –dijeron los gemelos exageradamente

Todos los integrantes del club abandonan la sala; Kyouya es el último en salir, así que cierra la puerta y apaga las luces.

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Mañana del viernes 15 de agosto, hora aproximada: 7.15 hrs.

Tamaki y Kyouya comenzaban el día con la clase de diplomacia aplicada al mercado francés; Honey y Mori se encontraban en el salón de arte realizando una reproducción de una de las obras maestras de Escher. Mientras tanto, Hikaru, Kaoru y Haruhi estaban siendo instruidos en la aplicación del método de resolución de ecuaciones químicas referentes a las leyes de los gases. Todos se encontraban en clases diferentes pero tenían algo en común, estaban increíblemente fatigados. Cada clase les parecía más aburrida que la anterior, mas tenían algo a su favor: el jueves era el día que les eran impartidas menos clases. Así que podrían descansar mínimo cuatro horas libres de interrupciones. Sin darse cuenta, el tiempo pasaba rápidamente. Una clase terminaba, otra comenzaba, una clase finalizaba y otra daba inicio… Todo era tan rutinario hasta que inesperadamente se escuchan las doce campanadas que marcan el medio día y con ello, el fin de las clases. Los siete chicos salen apresuradamente de las aulas de clase y se dirigen a los dormitorios.

Por fin podré descansar de todo; estoy muerta de cansancio. Pero debo llegar temprano porque de no ser así, la sombra detrás del rey aprovecharía ese error para penalizarme y acrecentar mi deuda… Kyouya-kun no pierde el tiempo porque el tiempo es sinónimo de dinero. Para prevenir cualquier situación, pondré el despertador a las seis y media, pensó Haruhi mientras se dirigía a su habitación. Al llegar ahí, abrió la puerta y se encontró con dos mucamas idénticas.

Buenas tardes, señorita Fujiokawa. Nosotros estamos a su servicio, nuestros amos nos han enviado para seleccionarle un pijama adecuado. –dijeron las mucamas mientras abrían un baúl gigantesco.

¿Todo esto será necesario? Yo ya tengo un pijama… No veo porqué la gente adinerada complica tanto una cuestión tan simple, pensó Haruhi mientras las mucamas le mostraban cientos de pijamas. La gran mayoría eran rosas, algunas lilas, muy pocas azules y las menos negras. Unas estaban estampadas, otras eran lisas y algunas eran rayadas. Haruhi se sentía en el mundo de los pijamas, de donde dudaba poder escapar con su dignidad íntegra. Eran tantas las opciones que le mostraban que rara vez les ponía atención; sólo veía pedazos de tela cubiertos de moños o listones, con algunas transparencias o algún aditamento brilloso. Todas eran una muestra del grado de extravagancia al que puede llegar el ser humano. Todas le parecían tan ridículas…

¿Le sucede algo malo señorita Fujiokawa? –preguntó una de las mucamas.

No propiamente, lo que sucede es que son tantas que no sé cual elegir –contestó Haruhi tratando de sonar lo más cortés posible.

No se sienta presionada. Sólo elija la que más le guste o eso es lo que dijeron nuestros amos –agregó una mucama

Bueno, ¿le parece bien que continuemos? –comentó la otra mucama

Claro… -dijo Haruhi desinteresadamente

¡Mire esta! No, no, no, no… perdón, no me haga caso; ésta le pertenece al amo Kaoru. Por favor olvídela. –se apresuró a decir la mucama.

Espero no se ofendan, pero creo que esa es la pijama correcta para mí –contestó Haruhi velozmente mientras se la quitaba de las manos.

Si usted lo dice… -comentó una de las mucamas.

Sus deseos son órdenes para nosotras, nos pasamos a retirar –dijeron las mucamas mientras guardaban todas las pijamas dentro del baúl. Al concluir, caminaron a la puerta y la cerraron al salir.

Ahora sí podré dormir un momento, ya tengo dos pijamas y me he librado de las mucamas. ¿Qué podría interrumpirme ahora?, pensó Haruhi mientras se quitaba los zapatos y se cubría con las sábanas. Haruhi iba a poner la cabeza sobre la almohada cuando…

¡Bueno días, buenos días! Ya es hora de levantarse. Recuerda que cada día es una nueva oportunidad. –dijo la voz pregrabada de su padre que emitía el despertador.

Demonios, debo levantarme…, pensó Haruhi mientras se ponía los zapatos y se aproximaba a la puerta.

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Tarde del viernes 15 de agosto, hora aproximada: 18.45 hrs

Todos se encontraban reunidos en la tercera sala de música con sus pijamas en mano.

Bien, que comience la inspección… -dijo Tamaki mientras se ponía unos guantes y un tapabocas.

Tamaki se disponía a examinar el pijama de Honey, cuando una estrepitosa risa malvada lo interrumpe. Una plataforma gigante surge del piso y en la parte superior de ella vemos a Renge usando un pijama de conejita.

No se preocupen Host club, ya estoy aquí. Yo los ayudaré a elegir lo más favorecedor de acuerdo a sus personajes –dijo Renge mientras les arrebataba sus pijamas.

Veamos, Honey-sempai. ¿Este pijama rojo con conejitos es lo mejor que tienes? –preguntó la otaku de manera desafiante.

Sí, es mi favorita Renge-chan… -contesta Honey con lágrimas en los ojos.

Ya veo; es una buena opción, ¿pero qué te pace esta otra? –comenta Renge mientras le muestra un mameluco rosa con orejas, bigote y cola de conejito.

Bien Renge-chan, es muy bonito. Gracias –dice Honey mientras toma el pijama entre sus manos.

Ahora pasaremos con Mori-sempai. Mmm... Tu pijama es un coordinado liso color azul con detalles verdes. Simplemente perfecto, ¡bienhechor Mori-kun! –grita Renge emocionada.

Ah –contesta Mori inexpresivo.

A ver Tamaki, ¿qué tienes para mí? –dice Renge mientras escudriña minuciosamente el montón de ropa que el rey tiene en las manos.

Veamos; tu pijama consta de una bata, un pantalón y una camisa. Cabe mencionar que todo está hecho de seda azul celeste 100 artesanal y las costuras fueron elaboradas de tal manera que son difíciles de encontrar. ¡Amo el concepto! Es tan exagerado, tan monárquico, tan principesco, tan superfluo… en una palabra, es tan tú. ¡Tu pijama y tú son uno mismo! –expresa Renge con un tono de voz que sólo había sido utilizado por Tamaki.

Los gemelos no pudieron evitar una leve carcajada al ver la cara de satisfacción que Tamaki tenía en ese momento.

¿Ahora qué sigue? Es la fan número uno de las pijamas y su "deber" es protegernos de la falta de estilo y personalidad, pensó Haruhi mientras veía a Renge acercarse a ella.

Ya que son tan risueños; pasemos con ustedes. Perdóname Haruhi, tú serás el siguiente. Por lo que respecta a ustedes, permítanme ver sus pijamas y tengan por seguro que seré exigente. -les ordenó Renge firmemente.

Aquí están –contestan los gemelos despreocupadamente.

Me temo decirles que… ¡Tanta exactitud y estilo me provocan hasta las lágrimas! Sus pijamas son el último grito de la moda; son cómodas, frescas, varoniles y lo más importante, ¡son ajustadas! –decía Renge mientras sus ojos brillaban de emoción.

Ahora sí Haruhi, quiero ver que usarás el día de hoy. –menciona Renge mientras Haruhi le muestra una pijama negra un poco gastada.

Vaya Haruhi, no esperaba algo así. Estoy de acuerdo en que odies la moda y que no tengas el más mínimo interés en verte espectacular pero esto es el colmo. –comenta Renge mientras su mirada entristece.

¿Qué ha dicho? ¿Perdón? ¡Yo no odio la moda! La cuestión es que cuando duermo le doy prioridad a la comodidad, no a la apariencia; pensó Haruhi mientras trataba de mantener la calma.

Haruhi, no te molestes. Sé que tu personaje es un chico natural pero debemos resaltar tus características, no opacarlas u ocultarlas. –dice Renge con un tono melodramático para después agregar lo siguiente: ¿Qué te parece ésta?

Renge le muestra a Haruhi la misma pijama pero en verde esmeralda.

Lo mejor en esta situación es seguirle la corriente, pensó Haruhi mientras decía: Está bien, usaré ese pijama.

¡Genial! Sólo falta Kyouya-sempai. ¿Accederías a una revisión de pijama? –preguntaba Renge mientras sus mejillas se coloreaban de rojo.

¿Por qué no? –contestó Kyouya al mismo tiempo que le entregaba su pijama y pensaba: Esto podría ser muy interesante.

Bien, emm… tu pijama consta de una camiseta y un pantalón negro con líneas moradas. Me parece que… que es una excelente elección, muy adecuada para ti –terminó de decir Renge mientras esquivaba la penetrante mirada de Kyouya.

Renge está profundamente enamorada de Kyouya; está tan nerviosa que no puede coordinar sus movimientos. Apuesto a que la sombra detrás del rey lo ha notado… espero, por el bien de Renge, que no esté en sus planes de la sombra sacar provecho de ella, pensó Haruhi mientras veía como la plataforma se sumergía.

Bueno, después de la bien intencionada intervención de Renge… ¡debemos proceder a cambiarnos! –mencionó Tamaki

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Noche del viernes 15 de agosto, hora aproximada: 20.05 hrs

La luna se reflejaba en todas las ventanas de los dormitorios y con sus suaves rayos ilumina todos los objetos a su paso: floreros, camas, sábanas, etc. Las estrellas eran particularmente brillantes aquella noche. Poco a poco las clientas comenzaban a arribar; algunas llegaban solas y otras en parejas o tríos. Hasta ese momento parecía que la velada iba a ser todo un éxito: la luna se encontraba en todo su esplendor, las estrellas iluminaban el firmamento y siete apuestos jóvenes estarían al servicio de cualquier chica soñadora, romántica, ilusionada, idealista o enamorada durante toda una noche… ¿Qué podría arruinar ese mágico y bello momento? Los hosts ya estaban cambiados y se disponían a salir cuando inesperadamente, una plataforma emergió del suelo acompañada de una risa escandalosa. Al escuchar esto, los hosts intentaron abrir las puertas de sus habitaciones mas no pudieron; estaban cerradas. Era inútil tratar de abrir las puertas, jamás lo lograrían. Los cerrojos solamente se desactivaban al introducir la clave correcta; la cual consistía en una combinación de quince dígitos en la que se podían incluir letras mayúsculas y minúsculas así como números enteros y fraccionarios.

¿Qué sucede? ¿Y nuestros adorados hosts? ¿Dónde están? ¿Qué les has hecho? ¡Tú eres la culpable! ¡Todas contra Renge-chan! –gritaban frenéticamente las clientas y cuando se disponían a escalar la gigantesca plataforma, Renge comenzó a decir lo siguiente:

Buenas noches estimadas clientas del Host club. He considerado justo que los hosts reposen esta noche, vean a su alrededor… ellos han creado todo este ambiente para ustedes, ¿acaso no merecen un descanso? Recuerden que ellos son seres humanos a pesar de su increíble belleza, sus perfectos cuerpos atléticos y sus increíbles personalidades.

Renge-chan tiene razón, los hemos hecho trabajar demasiado. ¡Perdónenos, por favor! ¡Hemos sido muy inconcientes! –mencionaban las clientas y en sus voces se escuchaba un dejo de tristeza y arrepentimiento.

¡Hasta que punto pueden llegar estas chicas! Ellas deberían estar molestas con nosotros. Es lógico que han pagado una fuerte suma para estar aquí. No entiendo… ¿qué gana Renge con esto?, pensaba Haruhi seriamente cuando la overtura 1812 de Antony Tchaikovsky la interrumpió.

--Inicio de la llamada telefónica grupal--

Haruhi: ¿Bueno?

Honey: ¡Haru-chan!

Haruhi: ¿Honey?

Tamaki: Haruhi, ¿eres tú?

Gemelos: Claro que es Haruhi, ¿acaso no fue a ella a quién llamó? ¿Quién esperada que fuera milord?

Tamaki: Ya es suficiente de sus comentarios mal intencionados

Gemelos: ¿Nosotros? Milord, nosotros seríamos incapaces de hacer algo así y en dado caso; nosotros hicimos una pregunta, no un comentario.

Tamaki: Está bien, los absuelvo de su ultraje

Gemelos: Gracias milord, usted es tan generoso (sarcasmo)

Tamaki: Gracias, pero no necesitan decirlo. Esa es una de las cualidades que debe poseer un host.

Si no hago algo al respecto, pasaré toda la noche al teléfono y no podré descansar; pensó Haruhi mientras decía: ¿Qué sucede Tamaki-sempai?

¡Me ha dicho sempai! Eso significa que soy su maestro, su guía o su padre. ¡Haruhi me ve como a un padre! ¡Hija querida, me haces tan feliz!, pensó Tamaki en silencio.

¿Tamaki-sempai? –preguntó Haruhi algo confundida por el largo silencio que hizo Tamaki.

Gemelos: ¿Rey, acaba de tener otra de sus alucinaciones? ¡Usted no tiene límite! ¡Cómo es posible! ¿Qué ejemplo quiere darnos?

Honey: No juzguen de esa manera a Tama-chan, lo que sucede es que esta pensando en un plan de acción

Tamaki: ¡Eso es cierto! Como su padre, líder y rey debo de ocuparme de ustedes… pero por el momento, no encuentro una solución lógica a este problema. ¿Qué opinas Kyouya?

Kyouya: Debemos descansar y permitir que Renge se haya cargo de la situación. Dedo irme, buenas noches a todos.

Kyouya cuelga el teléfono inmediatamente. Uno por uno, los host se van retirando. Primero Honey, después Mori, posteriormente Haruhi, luego los gemelos y al final, Tamaki.

--Fin de la llamada telefónica grupal--

Renge tenía un completo dominio de la situación. Todo marchaba de maravilla. El tiempo transcurría rápidamente, las clientas estaban extasiadas. Les encantaban las actividades que Renge había organizado. Las clientas estaban divididas en seis grupos, dependiendo de su host favorito. Las fanáticas de Tamaki se encontraban al centro de la sala; las de Honey en la esquina posterior derecha junto con las de Mori; las de Kyouya en la esquina posterior izquierda; frente a ellas (en la esquina superior izquierda) se encontraban las de Haruhi y las de los gemelos estaban localizadas en la esquina superior derecha. Las clientas intercambiaban fotos, pósters, chismes, datos curiosos, opiniones e impresiones de los host. La tercera sala de música era tan bulliciosa que resultaba inverisímil la idea y el hecho de que los host pudieran dormir ahí. Poco a poco se acercaba la madrugada, pero las clientas no se agotaban.

Bueno, sé que les ha fascinado este evento pero por favor no olviden que ha sido patrocinado por la revista "El Diario Moe Moe de Ouran". Cualquier agradecimiento que quieran hacer a los host, por favor envíenlo a la revista y con gusto lo publicaré. Por cierto; si desean suscribirse a la revista, los formularios están en la mesa junto a la puerta. ¡Gracias por todo y espero verlas la próxima vez! –decía Renge sobre su plataforma a través de un altavoz.

El rey de las sombras y Renge son tal para cual. Esta farsa tenía la finalidad de capturar más suscriptoras, ya decía yo que no podía ser tan considerada… pensó Haruhi mientras ponía la cabeza sobre la almohada.

El reloj marcaba las tres de la mañana y daba las campanadas correspondientes mientras todos los integrantes del Host club caían en un profundo sueño…