Capítulo 2
La cama era un problema del que realmente Rose no quería ni pensar. El hecho de que ni siquiera tuvieran cama, aun, probablemente era lo peor de la situación.
Llevaban oficialmente una semana viviendo juntos y había sido estupendo realmente, mejor de lo que había imaginado jamás. Pero el no tener una verdadera cama (porque no había forma de que las colchonetas en las que estaban durmiendo pudieran nombrarse así) la estaba poniendo de nervios.
Por eso no podía esperar a que terminara su turno en el trabajo. Scorpius y ella habían quedado de ir en busca de una saliendo de trabajar. Y Rose no podía estar más que aliviada porque, francamente, no creía durar un día más en esas colchonetas.
Cuando el reloj marcó las 15:00 Rose ya estaba en la puerta del edificio esperando a su novio, quien afortunadamente no tardó en llegar.
-¿Lista? –Preguntó Scorpius, antes de besarla en la mejilla.
Rose, pensó, no podría estar más que dispuesta.
…
Pero por supuesto, una vez más, estaba equivocada; si bien comprar una cama adecuada no era tan difícil como haberse mudado y desempacado, se le acercaba.
Era conocido que Rose y Scorpius tenían gustos diferentes en ciertas cosas, como era normal en cualquier pareja, pero cuando se trataba de ellos dos las cosas podían llegar a complicarse un tanto hasta que alguien diera su brazo a torcer, cosa que tardaba más de lo que les gustaría admitir.
Claramente no había pasado por sus mentes que escoger una cama pudiera resultar tan lioso, pero así había sido.
Después de horas y tras haber elegido por fin su nueva cama, Rose no podía esperar a llegar a su casa y recostarse todo el día en ella.
…
- ¿Estás segura de esto? – Rose asintió e intentó no pensar mucho en lo que estaba por suceder.
Estaba conciente que al aceptar lo siguiente estaría rompiendo su reto pero no quería imaginarse cuánto les tomaría poder armar todo y francamente lo único que quería era recostarse junto a su novio y ver una película.
Después de checar que no hubiera ningún peligro de ser descubiertos, Scorpius se encargó de realizar todo con magia mientras que Rose, un tanto avergonzada de sí misma, se refugiaba en la sala.
No tardó más de 10 minutos para tener todo en orden y una vez que hubo terminado no dudó en llamar a Rose para que viera el resultado y diera su opinión, Scorpius esperaba un centenar de cambios requeridos pero no fue así sino todo lo contrario, lo único que recibió fue elogios y sonrisas.
-¿Realmente estás tan sorprendido? – rió Rose -. No somos tan diferentes, Scorpius, y he de aceptar que tus gustos son bastante buenos, después de todo terminaste conmigo, ¿no?
-He de admitir que esperaba uno que otro cambio, por mucho que te gusten las cosas sueles llevarme la contraria.
Rose le mostró la lengua y soltó una risita antes de volver a observar el cuarto.
-Francamente, Scorpius –suspiró la chica -, lo único que quiero hacer es aventarme a la cama y ver pelícas por el resto del día.
-Brinca, entonces.
-¿De qué hablas?
-Quieres aventarte a la cama… pues hay que brincar en ella mejor.
-¿Brincar? –Preguntó, incrédula.
-¿Muy madura para eso, Weasley?
-¡Ja! Es solo que no te quiero humillar con mis increíbles saltos…
Rose y Scorpius pasaron lo que quedaba del día brincando, viendo películas, comiendo y riendo. Y si bien los vecinos se sorprendían con tanta actividad, dudaron que pudieran imaginar qué era lo que realmente estaba pasando dentro de la casa.
Lamento la tardanza pero la escuela me tiene demasiado ocupada/estresada.
Intentaré tardar menos en subir :)
