Es cierto que esta historia empezó como un oneshoot en respuesta al reto de Pandora Lover, pero cómo me gustó mucho escribir sobre ello y teniendo en cuenta que también era un reto para mí escribir un Lemon no YAOI he decidio continuar con esta historia, cuyos capítulos iré subiendo tan pronto como pueda.

Como siempre, tengo la trama en mi cabeza y el final pensado, pero siempre estoy abierto a sugerencias y posibles finales alternativos.

¡Que lo disfruteis! =)


La vida de Hermione había pasado de cero a cien en tan sólo un día. Su mayor anhelo, el amor, la había sorprendido llegado de la más inesperada persona, Draco Malfoy. Pero, por desgracia para ella, no todo podía ser tan fácil, pues aquella noticia no sentó tan bien a todos.

- ¿Con Draco Malfoy?, ¿Acaso estas loca? – inquirió Ron muy enfadado.

- ¡Yo no lo elegí, Ronald, simplemente ocurrió! Sabes de sobra que algo así es lo que siempre he estado esperando – respondió ella indignada por la reacción de su amigo.

- ¿Llevas toda la vida esperando a alguien como Malfoy? Pues, ¡Que Triste!

- ¿Triste?, ¿Cómo te atreves? – le recriminó – Triste es que sabiendo la necesidad que tengo de sentirme querida no me apoyes.

- Por Merlín, Hermione, es el peor enemigo de Harry y además, seguro que hay alguien que te quiere más que él – insinuó.

- Pues seré ciega porque en todos estos años no he visto a ese alguien – dije irónicamente.

- Si, será que eres completamente ciega. Lo siento Hermione pero no puedes pedirme que te apoye en esto, no a mí – concluyó girándose para subir a su habitación.

Hermione entendía que no podía contárselo a Harry porque Malfoy era su peor enemigo, pero no comprendía porqué Ron se lo tomaba así. De todos modos, ¿Qué importaba? Ella era feliz tan sólo pensando en que vería de nuevo a Draco aquella misma mañana. Se encaminó con Parvati Patil hacia la clase de pociones, oyendo pero no escuchando lo que esta decía, buscando entre la multitud a su rubio favorito.

- Hermione – Draco la llamaba -. Ven, ¡corre!

Se introdujeron en el baño de chicas, que parecía haberse convertido en su lugar. Hermione no pudo contener las ganas de besar a Draco nada más se hubo cerrado la puerta y una vez más, los besos del Slytherin la hicieron flotar unos centímetros por encima del suelo.

- Hermione, escucha, ¿le has contado a alguien lo ocurrido ayer? – inquirió preocupado.

- Solo a Ron, ¿por qué? – se extraño ella.

- Por nada, es sólo que aún no he hablado con Pansy y prefiero decírselo yo – explicó.

- ¿Cuándo vas a hablar con ella? – preguntó ella intentado no parecer desesperada, aunque en realidad le quisiera para ella sola.

- Esta tarde – respondió él.

- Entonces no podré verte hoy – le recriminó – ¿porque no hablas con ella en otro momento?

- No te preocupes, ya he pensado en la manera de compensarte por ello – espetó.

- ¿A sí? – preguntó ilusionada - ¡Sorpréndeme!

- ¿Estás dispuesta a cualquier cosa? – inquirió él intentando ser misterioso.

- Si – respondió esta sin dudar.

- Pues vámonos – dijo tirando del brazo de Hermione.

- Espera, ¿ahora? – inquirió ella sorprendida – Tenemos clase de pociones y los T.I. están a la vuelta de la esquina, no puedo faltar a clase así por así.

- Vamos, Hermione ¿no estas cansada de hacer siempre lo correcto?, ¿No tienes ganas de romper las normas y hacer algo aunque sepas que no está bien? – Hermione se sintió tentada. Se dio cuenta de que Draco estaba en lo cierto, ya había sacrificado bastante, era su hora de vivir la vida y la oportunidad de aprovecharla con él no era una oportunidad que esta fuera a desperdiciar.

- ¡Vamos! – dijo al fin.

Aquella tarde, Draco la llevó a un pequeño descampado junto al lago, aunque a ella en realidad le hubiera dado igual acabar en las mazmorras por delincuente, mientras terminara allí con él.

- ¿Te gusta la vista desde aquí? – inquirió él.

- La verdad es que a la luz del día tu piel es más bonita, pero creo que disfrutaría de esta vista en cualquier lugar – respondió esta soltando una risita.

- Que tonta – se rió Draco -. No me has contado que opina Potter sobre esto.

- Es que no se lo he dicho. Después de ver la reacción de Ron, no he tenido el valor suficiente – admitió.

- Siempre he creído que Weasley está enamorado de ti – espetó.

- ¡No digas tonterías Draco! – exclamé – Para Ronald soy solo una amiga.

- Bueno, piensa lo que quieras, pero ahora ya nunca serás suya – concluyó mirando fijamente a Hermione. Esta quedó hipnotizada al mirar los grises ojos de su bello acompañante antes de fundirse en un interminable beso, abrazada a él, perdida entre un mar de caricias mutuas que la transportaron de nuevo al cielo, tumbada en una nube junto a Draco.

Pasaron muchas horas, en las que no hicieron más que besarse, abrazarse y, en definitiva, amarse como Hermione siempre había soñado, pero la hora de volver llegó, muy al pesar de ambos.

Decidieron llegar al Gran Comedor por separado para eludir preguntas y que Pansy no sospechara nada de lo ocurrido.

- ¿Nos vemos esta noche? – inquirió Hermione deseosa de volver a estar a solas con él.

- ¿Donde? – dijo este sin dudar.

- En la Sala de los Menesteres – en cuanto lo dijo se dio cuenta de que debería haber mantenido las hormonas controladas, pues acababan de jugarle una mala pasada. "No importa" pensó, "Draco me guardará el secreto".

Le explicó a Draco de la manera más breve posible qué era la Sala de los Menesteres y como llegar hasta ella y prometiéndole que le vería allí tras la cena en el Gran Comedor aquella misma noche Draco desapareció entre la multitud.

Hermione entró 5 minutos después que Draco, el tiempo suficiente para no levantar sospecha, o al menos eso creía ella, pues Ron y Harry la estaban esperando en la antesala del Gran Comedor. La llevaron allí donde nadie pudiera oírles.

- ¿Qué creéis que estáis haciendo? – inquirió Hermione indignada.

- Hermione, ¿te has vuelto loca? ¡Te has largado de clase! – refunfuñó Harry – y encima con Malfoy, ¿cómo puedes estar con él?

- Gracias Ronald – le dijo observando su cara de tristeza - veo que sabes guardar perfectamente un secreto – rumió, antes de volver a mirar a Harry – Pues simplemente he decidido que ha llegado mi hora de disfrutar de la vida. Él me quiere Harry y yo a él también.

- Hermione, es muy probable que sus padres sean mortífagos – dijo Harry con voz queda - ¿en serio crees que te quiere? Te está utilizando para venir a por mí.

- ¡Eso es mentira! – exclamó – No quiero oírte Harry, sé que me quiere y voy a seguir adelante con esto con a sin tu consentimiento – concluyó antes de salir huyendo de aquel lugar.

- Definitivamente, ella no podría contar con sus amigos si quería seguir su relación con Draco y en aquel momento no había nada que ella quisiera más que estar con él.

Las horas parecieron días para Hermione. No veía el momento de encontrarse con Draco y contarle todo lo ocurrido con Harry. Llevaba toda la tarde meditando cuando en realidad debería de haber estado estudiando, pero no podía parar de pensar en lo que Harry le había dicho, en la cara de tristeza de Ron… necesitaba hablarlo con alguien, con él, con su Draco.

Llego por fin la hora de la cena. Aquella noche cenó sola, para poder salir de allí en cuanto Draco se levantara y sin tener que dar ninguna explicación. Salió tras él tan pronto como vio su pelo rubio abandonar la estancia.

- Hermione no vayas – suplicó Ron – te hará daño.

- ¡Cállate Ronald! – refunfuño dejando a Ron con las lagrimas a punto de brotar de sus ojos.

Se encaminó a la Sala de los Menesteres donde le encontró, esperándola.

- ¡Por fin! – le abrazó – no te vas a creer lo que ha ocurrido.

Le contó al Slytherin todo lo ocurrido con Harry, la expresión de Ron al salir del Gran Comedor… en definitiva, todo. Por fin pudo desahogarse con alguien, pero no con cualquier alguien, con él, con lo más importante de su vida actual.

- Siempre he dicho que ese Potter es imbécil, no sé como has tardado tanto en darte cuenta, cree que todo gira a su alrededor. Este lugar es el claro ejemplo de ello, entrenar su propio ejército... es absurdo, él solo quiere protagonismo. Además, ¿Para que iba yo a querer utilizarte? – inquirió – Por no comentar la acusación a mis "mortífagos" padres – añadió burlonamente.

- No lo sé, Draco, no lo entiendo…

- Bueno, mejor deja de pensar en ello y alegra esa cara, esta tarde…

- ¿Has dejado a Pansy? – aventuró Hermione recuperando la sonrisa.

- Lo prometido es deuda – sonrió él también.

Hermione era feliz de nuevo, había pasado de la más absoluta tristeza al éxtasis, tanto que se lanzó a los brazos de Draco, perdiéndose en sus labios, acariciando su pelo, sintiéndose viva de nuevo… junto a él.

Draco la elevó en brazos y la transportó hasta la cama que acababa de aparecer, reflejo de los deseos de ambos, sin dejar de amarla ni un solo segundo, besando cada una de las partes de su cuerpo, saciando poco a poco el deseo de ambos, mientras se iban desnudando el uno al otro.

Hermione estaba ansiosa, deseaba que Draco la hiciera suya, que le diera la mayor muestra de amor que ella quería sentir, que el miembro que sentía contra su cuerpo mientras le besaba se introdujera por fin dentro de ella.

Draco sintió las ansias de Hermione con el aumento de la intensidad de sus besos y no pudo por menos que complacerla.

Sin parar de besarla ni un sólo momento se introdujo en ella, haciendo escapar un grito ahogado de su boca. Hermione lo abrazó con fuerza para que este continuara, con leves embestidas que fueron aumentando a medida que fueron acercándose al clímax, dejando escapar algún que otro grito manifestante de placer, sintiéndose unidos por el deseo, pos sus sentimientos, unidos en algo tan bonito y excitante como les resultaba aquello, disfrutando de aquel momento hasta que terminaron por fin con aquella ansiedad de su cuerpo... entrelazados en aquella cama donde Hermione se sintió amada por primera vez. Su primer beso la transporto al cielo y aquello, simplemente la llevó más allá, a la más absoluta de las utopías, donde nada le importaba… más que él.

"Te quiero, Draco Malfoy"


Intentaré seguir la historia en cuanto pueda =)

Pandoras little helper