CAPÍTULO PRIMERO: EL VERANO
Los días se sucedían sin fin, o por lo menos así pasaban para Harry Potter, el gran héroe de los últimos tiempos en el mundo mágico … un héroe olvidado, al parecer. Hacía semanas que no tenía noticias de sus amigos, ni de nadie, todos sus amigos parecía que se habían olvidado de él. Tras la muerte de Cedric su vida se había vuelto miserable, sus pesadillas inundaban las noches y todas las mañanas se despertaba gritando sólo para ser silenciado a golpes por su tío. Después era obligado a cumplir con sus tareas durante todo el día hasta que llegaba la noche, cuando caía rendido sobre su cama, listo nuevamente a pasar una noche incómoda mientras su mente le torturaba una y otra vez hasta que despertaba gritando sólo para ser silenciado una vez más.
Por el contrario, para los Dursley, éste estaba siendo uno de los mejores veranos vividos nunca desde que Harry Potter fue abandonado a su puerta. Sobre todo para Vernon Dursley. El muchacho se había convertido en el sirviente perfecto, silencioso, sombrío y eficaz. Hacía sus tareas todos los días. El único inconveniente eran las mañanas a la hora de despertar, cuando el muchacho se despertaba gritando y él tenía la obligación de callarlo para que no lo oyesen los vecinos. La primera vez que lo silenció pensó que en cualquier momento esos bichos raros de la estación se le echarían encima , pero nada de nada sucedió. Tras esos primeros momentos de incertidumbre, la paliza diaria a Harry se había convertido en hábito y Harry recibía palizas diariamente, así que, aún con sus habilidades mágicas, las heridas y contusiones de Harry eran casi permanentes en él.
Así pasaban los días lentamente en Privet Drive …
Los días pasaban y pasaban, aunque a Harry todo le daba igual. Pasaba las noches entre pesadillas y durante el día sufría los abusos de los Dursley, pero ni una sola queja dejó sus labios en todo el tiempo …
Para cualquier otra persona, esto habría resultado alarmante, pero para los Dursley era un motivo de felicidad. Ninguno de los tres había notado que Harry no había dicho ni una sola palabra en todo el verano, salvo los gritos inarticulados con los que despertaba cada mañana …
Así llegó la mañana del día 30 de Julio. Harry despertó gritando, como cada mañana, para ver a su tío entrar como un energúmeno en la habitación más pequeña del número 4 de Privet Drive, listo para hacer que callase.
Tras el desayuno (que a Harry no le dieron, pues estaba en su habitación, intentando recuperarse de los golpes), Vernon miró el correo y encontró una carta que decía que les habían premiado en un concurso de jardines. Sonriendo, les dio las buenas noticias a su mujer y a su hijo, y se fueron a prepararse para ir a la entrega de premios.
Poco después del medio día, después de que Harry hiciese sus tareas a cambio de un trozo de pan y un poco de queso, Vernon cogió a Harry y lo metió de un empujón a su habitación. Harry se quedó en el suelo, algo aturdido por el golpe.
- Te quedarás aquí toda la tarde muchacho - dijo su tío -. Nosotros nos vamos a recoger un premio por nuestro maravilloso jardín, volveremos por la noche … y no hagas nada de lo que puedas arrepentirte - añadió el hombre con un gruñido.
Acto seguido, Vernon Dursley procedió a cerrar la puerta de la habitación con llave. Harry, por su parte, se arrastró como pudo a su cama y se quedó allí tumbado, llorando, deseando que todo acabase de una maldita vez, deseando volver a Hogwarts con sus amigos.
Harry se despertó sobresaltado, en algún momento se había quedado dormido. Se incorporó en la cama e intento recordar porqué se había despertado. De repente algo se escuchó en el piso de abajo.
Harry se acercó a la ventana, pero no veía el coche de los Dursley por ningún lado.
Si no son mis tíos … ¡mierda! ¡mortífagos!. Harry cogió su varita de su mesilla y apuntó hacia la puerta de su habitación. Se acercó a su baúl y cogió la capa de invisibilidad de su padre y se la echó por encima, al tiempo que oía como la cerradura de la puerta de su habitación se abría con un casi inaudible clic.
La puerta se abrió silenciosamente y cinco personas entraron en la habitación, tres hombres y dos mujeres.
- Vaya, que ordenado está todo - susurró una de las mujeres, Llevaba el pelo de color rosa chicle y a Harry le parecía que tenia sólo 4 o 5 años mas que él.
En ese momento, Harry vio claramente a todos y se sorprendió. Conocía a dos de esas personas. Una era Remus Lupin, antiguo profesor de Harry en Hogwarts y Alastor "ojoloco" Moody, otro ex profesor de Harry.
Harry se apretó contra una de las paredes de la habitación y se colocó tras el grupo, acercándose a la mujer con el pelo rosa …
- Buen intento Potter, pero no es en absoluto necesario - gruñó Moody divertido.
Harry se quedó paralizado donde estaba. Maldita sea, me olvidé de que ese ojo ve a través de las capas de invisibilidad.
- Aquí no hay nadie Ojoloco - dijo la otra mujer.
- Si que hay - contestó Lupin - aunque debe de estar bajo la capa invisible de Cornamenta, por eso no podemos verle. Desgraciadamente para él, el ojo de Moody si puede verle, y yo tengo mis propias maneras de detectarlo … ¿verdad Harry?
Al ver que había sido descubierto, Harry se quitó la capa, aunque no dejó de apuntar con su varita a los cinco.
- ¿Quiénes sois? - preguntó Harry desde donde estaba, haciendo que los tres que no le habían visto se diesen la vuelta con las varitas en alto y claramente sorprendidos por haber sido burlados con tanta facilidad.
- A mi ya me conoces, Harry - dijo Lupin suavemente.
- Demuestre que es usted, si no les lanzaré el hechizo mas potente que me pase por la cabeza …
-Ha! - rió Moody -¿y que hechizo derrotaría a 4 agrores y un licántropo al mismo tiempo? No tienes ninguna posibilidad, Potter.
- Le gustaría ver los efectos de un bombarda sobre un cuerpo, ¿"profesor"?
Moody dejó de reírse al instante y se tensó, obviamente no pensó que a Harry se le pasase por la cabeza usar un hechizo de una manera tan... creativa. Claramente había subestimado al muchacho.
- Tranquilo Harry. Mi nombre es Remus John Lupin, ex profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras en Hogwarts, licántropo y amigo de tus padres y de Hocicos. La forma de tu patronus es la de un ciervo.
- ¿Entonces son amigos?
- Si Harry. Hemos venido a sacarte de aquí.
En ese momento Harry empezó a marearse. Su visión se volvió borrosa y perdió el equilibrio. La inconsciencia se apoderó de el.
