La noche anterior Kendall no podía conciliar el sueño. Jugueteó un rato entre las sábanas de su reconfortante cama, cambiando su posición una y otra vez en lo que sería cuestión de segundos. Mañana sería un gran día. Sus esperanzas se encontraban en el cielo, pero temía que descendieran más allá del subsuelo si no lo lograba. No podía permanecer calmado, su optimismo quería que llegará el horario en el que estaría recibiendo una respuesta, y su lado oculto, al que más ignora a la hora de tomar decisiones importantes, ahora lo estaba torturando.
"Las oportunidades pueden presentarse una sola vez en la vida" repetía una y otra vez la voz de su conciencia. "Y si esta no es, ya vendrá otra y otra. Pero tengo que arriesgarme para conseguir algo que tanto he buscado"
Había disfrutado participar en algunas obras de teatro, series televisivas e incluso películas que habían sido llevado a la pantalla grande durante su niñez. Pero solo eran papeles pequeños, un extra o el doble de algún actor. Presentía que en la audición definitiva del día que se acercaba realmente obtendría uno de los papeles principales. Confiaba en las palabras del productor y de su agente. Su talento era incomparable, y no solo contaba con una cara bonita para conquistar a los del estudio, pero también con un maravilloso y prodigioso talento musical. Siempre lo adulaban, exageradamente en algunos casos, y no les creía del todo. Tan solo agradecía y se perdía en nuevos pensamientos. Su madre a veces solía comentarle que siempre valoraría todo lo que hiciera, porque realmente tenía fe en su virtud.
Finalmente logró dormirse al recordar todas aquellas animadoras palabras de entusiasmo, y al rememorar las cálidas palabras de su madre. Podría hacerlo.
A la mañana siguiente le costó el simple hecho de abrir sus ojos. Dejó y dejó sonar la alarma de su celular antes de detenerla. Remoloneó en su cama hasta recordar que día era hoy y, sobresaltado, vistió las prendas que había colgado sobre la silla de al lado de su mesita de luz y se dirigió inmediatamente a terminar de asearse en el baño. Preparó un poco de café para llevar y ansioso tomó las llaves de la puerta principal.
"Alégrate, hoy es tu día" musitó y girando las llaves, inhaló profundamente antes de toparse con el frío de la madrugada acariciando sus suaves mejillas.
Al llegar al estudio, un alegre señor lo reconoció y le indicó la habitación en la que le esperaban para su última audición. Tomando el último sorbo de lo que sería su desayuno, se adentró vagamente con su vaso en las manos.
—Y aquí ha llegado nuestro compañero restante, Kendall —dice la voz del mismo hombre que lo había entrevistado la primera vez que había pisado el establecimiento.
La habitación se inundó de aplausos. Kendall levantó su mano tímidamente en respuesta de agradecimiento y saludo general. Se encontraba realmente traicionado por su introversión. No podía articular palabra alguna, se encontraba desorientado. Hizo ademán pidiendo permiso para acercarse a la mesa donde se encontraban los cocteles mañaneros, y se acercó para ocultar su rostro de toda la gente que observaba cada mínimo paso del joven chico. Suspiró. "No lo arruines, enfócate en ganar al menos un puesto".
—Kendall, evaluaremos tus últimas actitudes con un nuevo libreto en el que te hacemos interactuar con los otros actores que ya son parte de esta familia —dice otro hombre que se encuentra sentado en una única silla que se encuentra por delante de las demás. Su tono de voz era simpático, lo que Kendall encontró realmente relajante. Él director no sería tan estricto como había tenido que sufrir en otras ocasiones. La idea de un director amigable le agradaba.
Tres chicos se levantaron de sus correspondientes asientos y se posicionaron al frente del señor increíblemente joven para ser director. Kendall, con su mirada clavada en el suelo, camina hacia el productor que sostiene el nuevo guión y asiente. Al levantar su cabeza, analiza fijamente a los ojos a las tres figuras que se encontraban con caras soñolientas y los hombros caídos adelante de él. Les ofrece una mano para saludarlos a todos en diferentes turnos.
Cuando llega al último, posiciona sus ojos sobre el chico más pequeño de entre ellos, y reconoce una cara familiar. Kendall se sorprende al observar que él moreno de color ojos café también se esta fijando en él detenidamente, analizando cada aspecto de él como si quisiera recordarlo.
—¿Kendal... Schmidt? —inquiere de repente el moreno, enseñando una amplia sonrisa y enderezando su espalda para mostrarse con respeto.
—Ese soy yo —responde el rubio devolviéndole una sonrisa con afecto.
—Soy Logan, Logan Henderson... Compañeros de... ¡casi toda la infancia! —dice estrechando su mano y rodeándolo con su brazo libre para abrazarlo cariñosamente. —¡Wow, que bueno es verte de nuevo luego de tanto tiempo! —exclama.
Kendall encuentra algo incómodo la forma en que le da la bienvenida el chico, pero comprende que solo trata de calmar la tensión entre ellos e integrarlo con confianza.
—Logan, claro, me acuerdo de ti. ¿Cómo has estado? Gracias —dice devolviendo el abrazo.
—Muy bien, ¿y tú? Sabes, luego podremos hablar tranquilamente. Ahora impresiónalos... aunque ya he oído que eres el candidato perfecto a lo que ellos buscan —susurra tomando un poco de distancia y guiñándole un ojo.
¿Logan Henderson? Pues claro que recordaba a ese chico... Simpático, carismático, increíblemente inteligente y gracioso a toda hora. Solía ser el payaso de la clase. Siempre había sentido una oculta admiración a su personalidad, ¡como añoraba ser igual de extrovertido que él! Y ahora estaba usando sus tácticas para tranquilizar a las personas con su buen humor en él. Kendall encontraba fabuloso este encuentro fortuito con un amigo de la infancia... ahora podría actuar despreocupado, gracias a la declaración que le había hecho. Sonó muy convincente, y era justo lo que él necesitaba oír de alguien a quién solía tener sobre un pedestal por sus buenas notas en la clase de drama en su época escolar. Al principio sentía una sana envidia por él, hasta que reconoció que solo era algo parecido a un fanatismo por su arte. A veces solía decirle lo genial que era para estas cosas, y Logan simplemente le agradecía y allí acababa la conversación. Pero se conocían desde muchos años atrás, desde el jardín, desde aquel día que su madre se había ofrecido a llevar al pequeño nuevo vecino Logan por unos días hasta que en su casa terminaran de asentarse. "Buen chico" recordaba Kendall.
El director llamó a sus posiciones luego de que Kendall pispea muy por sobre encima sus nuevas líneas. No varían tanto con respecto a las otras, solo que ahora debía formar una conversación con los chicos. Estaba más que decidido que lo lograría... porque ya lo había logrado, según el moreno.
"Todo depende de ti ahora. Vamos" piensa para sus adentros y levanta sus ojos del papel para articular sus primeras palabras dirigidas a quienes nunca hubiese creído que le acompañarían a alcanzar la fama mundial en un futuro no muy lejano.
Sábado, 23 de Febrero de 2013 - 01:21 a.m.
Disclaimer: No poseó a Big Time Rush (aunque me agradaría ;D) ni a ninguno de los personajes de esta historia. Ninguno de los hechos que se relatan son reales en la vida de los mismos. Siempre pensé en Kogan como bromance, pero luego de leer varios fanfics sobre ellos, opté por escribir uno. Lo único que poseo es la trama y los conflictos de esta especia de "novela".
Este primer capítulo es tan solo de introducción, ya verán más adelante que todo se pondrá más interesante y comenzare a introducir algunas cosas Kogan que he notado en algunas entrevistas... y trataré de sacarle un lado amoroso 3
Tan solo háganme saber que opinan sobre esta nueva historia. Please, r&r, que siempre me motivan a continuar mis historias :) Desde ya gracias por dedicarle un tiempo 3
Marla.
